Pescuezo no retoña

El 22 de enero de 1958, el dictador Marcos Pérez Jiménez estaba jugando dominó con su compadre, el también general Llovera Páez, quien al enterarse que la Academia Militar se había alzado, le dijo en lenguaje llano y escueto “Marcos, vámonos, que pescuezo no retoña”.

Esa frase de honda sabiduría expresaba lo necesario que es entender cuando los “omens” están contra y que lo mejor es tomar a tiempo la de Villadiego.

Algunos dictadores enseguecidos por su poder prefirieron permanecer cuando las circunstancias precluian la posibilidad misma de que eso fuese una realidad probable. Así fue el caso de Ceaucescu, en Rumania, de Noriega, en Panamá, de Sadam Hussein, en Iraq y de Gadafi, en Libia. El final de cada uno de ellos fue trágico porque no supieron entender las voces de la razón.

Ahora, en nuestro país, Maduro pareciera preferir ese camino trágico en lugar del más pragmático de Pérez Jiménez. La soberbia -o la dependencia- de un gobierno extranjero, son malos consejeros, si no que lo diga Mussolini, quien creyó que arropándose con el manto de Hitler se convertiria en el líder eterno en la llamada República de Saló.

Los de aquí todavía están a tiempo de recordar que “pescuezo no retoña”.

Facebook Twitter Share