Que el pueblo decida. Elecciones justas, transparentes y verificables

Promover falsos procesos electorales, al margen de la Constitución, lejos de contribuir a una salida pacífica a la tragedia social, económica y política que vive la ciudadanía, contribuye a salidas de otra naturaleza, que agravarían, aún más, el drama que vive la nación.

En la Constitución están contemplados los mecanismos para resolver la crisis nacional, de modo pacífico pero su aplicación depende de la voluntad política de quienes detentan de facto el poder y todo parece indicar la ausencia de voluntad para ello, no solo de esos actores sino también de aquellos que han decidido tributar a la perpetuación de un régimen autoritario y desconocedor de la voluntad del pueblo soberano. Desde la ilegal designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, el incremento del número de diputados para ser electos, el anuncio de una fecha para la elección que no cumple con los plazos legales, hasta la eliminación de eventos del cronograma electoral, todo se ha realizado sin apego al estado de derecho.

Las decisiones contra las directivas legítimas de Acción Democrática y Primero Justicia, y la ilegalización de diversos partidos de oposición, son la más clara demostración que no es un evento para elegir lo que se convoca. No corresponde al régimen escoger a sus adversarios usando la vía judicial. Los ciudadanos y en particular los militantes de los partidos, tienen derecho a escoger su dirigencia y apoyar las propuestas que estos presenten para salir de la crisis.

Además, la convocatoria a un evento electoral en plena etapa de crecimiento de la pandemia de  COVID 19, pone en evidencia la poca importancia que quienes ostentan el poder dan al sufrimiento de la población.

A esto le sumamos que el país con mayor potencial de prosperidad de América Latina ha sido destruido y poseyendo grandes reservas petroleras, hoy confronta racionamiento para comprar gasolina.

Las declaraciones del Ministro de la Defensa, este 5 de julio, confirman que la soberanía  ya no reside  en el  pueblo sino que pretende ser confiscada  por la cúpula  militar.

En este escenario, los integrantes de la comunidad universitaria, junto a todos los ciudadanos que viven honestamente de su trabajo, soportamos la mayor calamidad de nuestra historia. Hoy en poco nos diferenciamos de los humildes ciudadanos de nuestras zonas populares que padecen de toda clase de carencias. La sistemática destrucción institucional ha sido parte de un macabro plan que ha provocado un deterioro en todos los órdenes del quehacer universitario.

La Asociación de Profesores de la UCV exhorta a la ciudadanía y a todas las organizaciones de la sociedad civil a exigir las garantías electorales, que nos permitan salir democráticamente del peor gobierno en toda la historia republicana.

Estas garantías son:

Un CNE imparcial designado de acuerdo con lo establecido en la Constitución y Órganos subordinados independientes.

Derecho al sufragio de todos los ciudadanos, residentes o no en el país y apertura del registro electoral para nuevos electores.

Ejercicio del voto, libre de coacción.

Plena participación de todos los partidos políticos y de su dirigencia nacional natural y no de la designada por el TSJ.

Auditoría confiable y verificable de todos los procesos para la elección por organizaciones nacionales e internacionales.

Observación electoral calificada en todas las etapas del proceso, tanto nacional como internacionalmente (ONU, Unión Europea, OEA).

Cronograma electoral que garantice el derecho al voto dentro de la situación sanitaria que nos afecta y que no ponga en riesgo la salud de los ciudadanos, ni promueva la abstención.

Elección simultánea de la Presidencia de la República y de la Asamblea Nacional.

Esta es nuestra aspiración y nuestra voluntad, frente a una corporación que reivindica el odio, las expropiaciones, la destrucción del hábitat, del aparato productivo, del sistema educativo y de salud a todos sus niveles y que, para permanecer en el poder y lucrarse de los beneficios que de ello derivan, se ha asociado con países y organizaciones que van en sentido contrario al respeto de la democracia y los derechos humanos.

Es momento que todos los ciudadanos con vocación democrática, exijamos lo que por derecho nos corresponde, un verdadero proceso electoral apegado a las normas nacionales e internacionalmente establecidas para garantizar que el pueblo  vote y que su voto sea efectivo para elegir.  Una elección que abra las puertas para una vida digna y un salario acorde con la satisfacción de nuestras necesidades.

Con pandemia o sin pandemia vamos a dar la pelea. No vamos a renunciar a nuestros derechos, ni vamos a contribuir con la estabilización de un régimen autoritario desconocido por la comunidad internacional, dado su fraudulento origen.

Gritemos con brío,

Muera la opresión,

Compatriotas fieles

La fuerza es la unión.

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