Viento en popa, a toda vela

Así cantaba el verso aquél de Espronceda, “no corta el mar sino vuela” el bergantín que es ahora la renaciente oposición venezolana que cruza con originalidad, empeño y convicción profunda el mar agitado, enloquecido, desconcertado y cruel en el cual está marcando nuevas rutas como en su momento lo hizo aquella resistencia joven y culta del primer cuarto del siglo XIX.

Que es mucho más que un bergantín, es un buque moderno, tecnológico, con universitarios al frente y un pueblo, hombres y mujeres de todos los sectores y zonas del país, ávidos de renovación como tripulantes dispuestos a enfrentar tormentas y vientos en contra porque son ellos quienes están fijando el rumbo.

Las tormentas empiezan y también terminan, los barcos siguen cruzándolas hacia horizontes esplendorosos llenos de luz y de oportunidades. Los buenos navegantes, y los jóvenes opositores de esta Venezuela de 2019 lo son, saben navegar en los mares agitados convencidos de que esos horizontes son reales, que un puerto acogedor y bien dotado los espera. Por eso siguen, con el país a bordo, viento en popa y a toda máquina.

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