¿Cambiará Venezuela como queremos después del 6D?

Los venezolanos estamos en una lucha por recuperar la libertad, la paz  y el futuro que nos han sido arrebatados, para lo cual es necesario salir de este régimen -no solo del presente gobierno- y construir una nueva democracia. Es decir, pugnamos por objetivos que están más allá de ganar  las elecciones legislativas del 6D, e incluso más allá de sacar del poder a este  gobierno, hitos importantes ambos, pero jalones que no podemos confundir con nuestros objetivos.

Ante el argumento anterior es común oír de algunos opositores impugnaciones como “pasar por esos hitos es necesario para llegar al objetivo… ¿para qué distraernos entonces con lo que viene más allá?”... E incluso expresiones aún más tajantes como “No hay que perder el foco que debemos  poner en las elecciones del 6D, en las que las encuestas nos dan una mayoría abrumadora, especulando sobre el 7D y tantas otras fechas que vendrán después”.

Las respuestas a esas réplicas son varias y se basan en una idea muy simple, que aquellos hitos son condiciones necesarias pero distan de ser suficientes. En primer lugar, la abrumadora mayoría en la intención del voto opositor que muestran las más recientes encuestas, no necesariamente lleva a que el CNE reconozca el 66,6% de las curules, condición indispensable para intentar cambios legislativos mayores o renovar las cabezas del TSJ, la fiscalía, el CNE, etc.

En el camino se interponen las posibilidades del gobierno de reducir la actual brecha de opinión a través de medidas que ya están en marcha, de las que hablábamos en el pasado artículo de esta columna, las cuales buscan un impacto equivalente al Dakazo, más todas las manipulaciones y posibles trampas que el gobierno no para de montar.

En segundo lugar,  aún un cambio del alto gobierno, evento probable en el corto plazo, no necesariamente garantiza que nos movamos en dirección al objetivo de recuperar la libertad, la paz  y el futuro, porque el mismo podría estar buscando que todo parezca cambiar para que no cambie nada. Estas respuestas demuestran que sí hay que preocuparse desde ya y todo el tiempo por los objetivos últimos, y que la acción opositora tendría que tener más de un foco estratégico en lo inmediato: votar y liderar la protesta para ganar curules y capacidad negociadora.

En la lucha que hoy vivimos nos enfrentamos a una dictadura violenta, de vocación totalitaria que juega fuerte y con estrategia, que no está actuando como lo hace porque “está asustada”, cuya acción no se limita a supuestos “trapos rojos” y “potes de humo” que produce para distraernos. La lucha se está dando y seguirá dándose en varios frentes, no únicamente el electoral, y se decidirá en múltiples batallas, no solamente el 6D.

Estamos en una contienda que ahora tenemos más probabilidades de ganar, pero esa probabilidad solo se acercará a una realidad si desarrollamos una unidad fuerte basada en estrategias inteligentes y capacidad de presión y negociación, que integre a toda la Oposición y no sólo a unos partidos, que combine la campaña por el voto y la protesta pacífica, ambas sostenidas y vigorosas.

No hay que olvidar que hay amenazas y dificultades en el camino que sólo podrán ser vencidas de esa manera. Si bien día a día hay más actores democráticos que comparten la idea de promover una Transición pacífica e irreversible a la democracia, por vías constitucionales y sin esperar al 2019, también parecieran subsistir -en el gobierno y en la Oposición- quienes apuestan a una transición gatopardiana, en que todo parezca cambiar para que no cambie nada, y que en el gobierno todavía hay un grupo, cada día más reducido pero que controla cuerpos armados, que se aferra al “no volverán” y dice estar dispuesto a inmolarse por la revolución.

Intento entonces, después de lo dicho, responder la pregunta que le ha dado el título a este artículo, diciendo que sin duda las cosas comenzarán a cambiar en Venezuela a partir del 6D. Pero cómo, en qué dirección y a qué ritmo se producirán esos cambios dependerá de cómo juguemos desde hoy y más allá del 6D quienes queremos construir una nueva democracia, porque el equipo de la dictadura sigue jugando en varios frentes sin parar.

Que las cosas comenzarán a cambiar parece altamente probable, pero eso no significa que el régimen ya tenga fecha de salida ni que ya se vislumbre con certeza la ruta por la que este gobierno va a salir o si esa salida significaría un avance en la dirección deseada. Si desde ya comenzamos a construir capacidad de negociación liderando la protesta, del 7D en adelante será más alta nuestra probabilidad de éxito en los conflictos institucionales que sobrevendrán.

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 @wernercorrales