¿Qué pasó con el poder suave?

A finales de 2021 Rusia había acumulado tropas cerca de su frontera con Ucrania, China llevó a cabo vuelos con aviones militares cerca de Taiwán, Corea del Norte continuaba con su programa de armas nucleares y los combatientes talibanes seguían patrullando las calles de Kabul. Frente a todo esto, mis amigos me preguntaron: «¿Qué pasó con el poder suave?».

Una respuesta es que podemos encontrarlo en otros eventos recientes, como la Cumbre Virtual para la Democracia convocada por el presidente Joe Biden, a la que asistieron representantes de más de 100 países. China, que fue excluida, recurrió a la radio, la televisión y las redes sociales para proclamar que tenía otro tipo de democracia, más estable que la ensalzada por Estados Unidos. Lo que veíamos era una competencia entre las grandes potencias por el poder suave, entendido como la capacidad de influir sobre los demás mediante la atracción en vez de la coerción o los pagos.

Cuando escribí por primera vez sobre el poder suave en 1990 buscaba superar una deficiencia en la manera en que los analistas pensaban en términos generales sobre el poder, pero el concepto adquirió gradualmente una resonancia más política. En algunos aspectos, la idea subyacente no es nueva; podemos rastrear conceptos similares hasta antiguos filósofos como Lao Tse. El poder suave tampoco se limita al comportamiento internacional ni a EE. UU. Muchos países pequeños y organizaciones también poseen la capacidad de atraer y, al menos en las democracias, el poder suave es un componente fundamental del liderazgo.

De todas formas, actualmente se suele asociar este concepto con las relaciones internacionales. Mientras la Unión Europea se desarrollaba hasta alcanzar su forma actual, los líderes europeos usaron cada vez más este término. Y desde 2007, cuando el entonces presidente chino Hu Jintao declaró que China debe desarrollar su poder suave, el gobierno invirtió miles de millones de dólares en esa empresa. El desafío actual para China es implementar una estrategia eficaz de poder inteligente. Si logra acompañar eficazmente su creciente poder duro con poder suave, será menos probable que provoque coaliciones que procuren funcionar como contrapeso.

El poder suave no es ni la única fuente de poder ni la más importante, porque sus efectos tienden a ser lentos e indirectos (pero ignorarlo o descartarlo es un grave error estratégico y analítico). El poder del Imperio romano no solo residía en sus legiones, sino también en la atracción de la cultura y la ley romanas. De manera similar, como alguna vez dijo un analista noruego, la presencia estadounidense en Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial fue «un imperio por invitación». No fue una descarga de artillería la que echó por tierra al muro de Berlín, sino que fue demolido con martillos y topadoras por gente que había sido afectada por el poder suave occidental.

Los líderes políticos astutos saben, desde hace mucho, que los valores pueden crear poder. Si puedo lograr que alguien quiera lo que yo quiero, entonces no tengo que obligarlo a hacer lo que no quiere. Si un país representa valores que para otros son atractivos, puede ahorrar en el uso de premios y castigos.

El poder suave de un país proviene principalmente de tres fuentes: su cultura; sus valores políticos, como la democracia y los derechos humanos (cuando los respeta); y sus políticas (cuando se las percibe como legítimas porque su marco considera los intereses de los demás). Un gobierno puede influir sobre otros a través del ejemplo de su comportamiento local (como la protección de la prensa libre y el derecho a manifestarse), en las instituciones internacionales (consultando a los demás y fomentando el multilateralismo) y a través de su política exterior (por ejemplo, promoviendo el desarrollo y los derechos humanos).

Durante la pandemia de la COVID-19, China trató de usar la llamada «diplomacia de vacunas» para aumentar su poder suave, que se había visto perjudicado por su gestión secreta del brote inicial del coronavirus en Wuhan. Los esfuerzos del gobierno procuraron reforzar su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que apoya proyectos de infraestructura en muchas partes del mundo.

Pero muchas encuestas internacionales muestran que los resultados fueron decepcionantes. En términos de su atractivo, China va a la zaga de EE. UU. en todos los continentes excepto África, donde ambos países están empatados. Uno de los motivos del menor nivel de poder suave de China es su intenso uso del poder duro en la búsqueda de una política exterior cada vez más nacionalista. Esto quedó claramente demostrado con las sanciones económicas a Australia y sus operaciones militares en la frontera del Himalaya con la India.

China tiene un problema de poder inteligente. Después de todo, es difícil llevar adelante simultáneamente la diplomacia de vacunas y una «diplomacia de lobo guerrero» (intimidación agresiva y coercitiva a los países más pequeños).

Es cierto, las encuestas internacionales muestran que el poder suave de EE. UU. también cayó durante la presidencia de Donald Trump. Pero, afortunadamente, Estados Unidos es más que su gobierno. A diferencia de los activos del poder duro (como las fuerzas armadas), muchos recursos del poder suave están separados del gobierno y solo responden parcialmente a sus propósitos. Por ejemplo, las películas de Hollywood que muestran a mujeres independientes o protestas de minorías inspiran a otros en todo el mundo. También lo hace el trabajo caritativo de las fundaciones estadounidenses y la libertad de llevar a cabo investigaciones en las universidades.

Las empresas, universidades, fundaciones, iglesias y movimientos de protesta desarrollan su propio poder suave. Algunas de sus actividades refuerzan las metas de la política exterior oficial, y otras veces se oponen a ellas. De cualquier modo, estas fuentes privadas de poder suave son cada vez más importantes en la era de las redes sociales.

La insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio estadounidense ciertamente perjudicó al poder suave de ese país. Pero quienes lamentan prematuramente la muerte de la democracia estadounidense deben recordar que las elecciones de 2020 tuvieron una participación sin precedentes a pesar de la pandemia. El pueblo estadounidense aún es capaz de derrocar a un demagogo en una elección libre y justa.

Esto no significa que la democracia y el poder suave de EE. UU. no tengan problemas. Trump debilitó muchas normas democráticas que ahora hay que recuperar. Biden fijó como una de las metas de su presidencia el fortalecimiento de la democracia tanto en el país como en el extranjero, pero los resultados aún están por verse.

Nadie puede saber cuál será la trayectoria futura del poder suave de un país, pero es indudable que la influencia a través de la atracción seguirá siendo un componente importante de la política mundial. Mark Twain tuvo una famosa ocurrencia: «los informes de mi muerte son muy exagerados», lo mismo puede decirse del poder suave.

Traducción al español por Ant-Translation

11 de enero 2022

Project Syndicate

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