Año nuevo, vida nueva

El 12 de noviembre publicamos un artículo titulado ¿Y si no hay recesión en USA? Ratifico nuevamente que “predecir es muy difícil, en especial sobre el futuro,” pero hoy ciertamente pareciera que el gigante del norte va a salir tan solo ligeramente golpeado por esta crisis, pero podrá esquivar los golpes más fuertes que experimentó en el pasado reciente.

El consumo privado y el empleo siguen adelante resilientemente, el mercado inmobiliario aflojó pero no tanto y, tras la caída en el precio de los combustibles y la inflación en general, todo apunta en ese sentido. Esto le permite al gobierno norteño de turno ocuparse con más atención de ciertos aspectos internacionales.

También escribimos endenantes sobre la modificación de las sanciones, el fin del Interinato y el cambio gradual en las relaciones entre USA y Venezuela. Todo esto ya se dio. Ahora bien, qué podría significar para nosotros, los empresarios y ejecutivos, profesionales independientes, trabajadores y los ciudadanos de a pie, excluyendo aquí a los políticos, de bando y bando.

Ya zarparon los primeros 500.000 barriles de la petrolera americana. Ecopetrol de Colombia presentó ante la OFAC una solicitud formal para recibir una licencia similar a la de Chevron para operar con PDVSA y poder así importar gas; que seguro ya lo hablaron Petro y Blinken en su reunión de octubre. De igual manera, se espera que a corto plazo se otorguen sendas licencias a la italiana Eni y la española Repsol, también para participar en el sector de energía. Posiblemente sigan otras más adelante.

Todo lo cual -de concretarse- habrá de traducirse en mayor actividad económica real y a corto plazo. Vale decir, inversión para la reactivación de la principal industria del país, que implica la muy ansiada generación de empleos y la contratación de todo aquello necesario para la producción de combustibles fósiles.

La industria petrolera propiamente no es mano de obra intensiva, pero la cadena de valor que la soporta sí que lo es, en especial por el marcado deterioro actual de toda la infraestructura. Imaginen activar miles de pozos dormidos, las plataformas lacustres y marinas, cientos de kilómetros de tuberías que deben ser recuperadas o sustituidas, estaciones y subestaciones de bombeo, vehículos y materiales de todo tipo y para usted de contar.

Esto también conlleva, a mediano plazo y según se vaya dando el desmontaje de las sanciones, con otras cifras de inversión y con otros actores, a la recuperación de uno de los principales complejos refinadores del mundo, que incluye Paraguná en Falcón, El Palito en Carabobo y Jose en Anzoátegui.

Este escenario ciertamente es muy quimérico por la complejidad política del país y sin embargo pareciera ser uno que junta la probada habilidad del ejecutivo, la precariedad social nacional y las necesidades del mercado energético mundial. Negociaciones van y vienen, con propios y extraños para ir avanzando en solventar la crisis económica del país, dejando de lado la política “por ahora.” Entonces, esto lo que podría significar es una posible y paulatina recuperación de nuestra economía, nuevamente de la mano del petróleo. Ojalá.

Que nos guste o no es otro tema. Parecido por cierto a la negociación de paz en Colombia. Tuvieron que decidir dejar atrás la perversa guerra que por 6 décadas causó terribles atrocidades, sin castigar a los culpables, seguir adelante como nación tragando muy grueso y olvidando el horrible pasado. Hoy el Presidente neogranadino es un afamado exguerrillero. “Cosas veredes Sancho.

Año nuevo, vida nueva

Guillermo Mendoza Dávila

El 12 de noviembre publicamos un artículo titulado ¿Y si no hay recesión en USA? Ratifico nuevamente que “predecir es muy difícil, en especial sobre el futuro,” pero hoy ciertamente pareciera que el gigante del norte va a salir tan solo ligeramente golpeado por esta crisis, pero podrá esquivar los golpes más fuertes que experimentó en el pasado reciente.

El consumo privado y el empleo siguen adelante resilientemente, el mercado inmobiliario aflojó pero no tanto y, tras la caída en el precio de los combustibles y la inflación en general, todo apunta en ese sentido. Esto le permite al gobierno norteño de turno ocuparse con más atención de ciertos aspectos internacionales.

También escribimos endenantes sobre la modificación de las sanciones, el fin del Interinato y el cambio gradual en las relaciones entre USA y Venezuela. Todo esto ya se dio. Ahora bien, qué podría significar para nosotros, los empresarios y ejecutivos, profesionales independientes, trabajadores y los ciudadanos de a pie, excluyendo aquí a los políticos, de bando y bando.

Ya zarparon los primeros 500.000 barriles de la petrolera americana. Ecopetrol de Colombia presentó ante la OFAC una solicitud formal para recibir una licencia similar a la de Chevron para operar con PDVSA y poder así importar gas; que seguro ya lo hablaron Petro y Blinken en su reunión de octubre. De igual manera, se espera que a corto plazo se otorguen sendas licencias a la italiana Eni y la española Repsol, también para participar en el sector de energía. Posiblemente sigan otras más adelante.

Todo lo cual -de concretarse- habrá de traducirse en mayor actividad económica real y a corto plazo. Vale decir, inversión para la reactivación de la principal industria del país, que implica la muy ansiada generación de empleos y la contratación de todo aquello necesario para la producción de combustibles fósiles.

La industria petrolera propiamente no es mano de obra intensiva, pero la cadena de valor que la soporta sí que lo es, en especial por el marcado deterioro actual de toda la infraestructura. Imaginen activar miles de pozos dormidos, las plataformas lacustres y marinas, cientos de kilómetros de tuberías que deben ser recuperadas o sustituidas, estaciones y subestaciones de bombeo, vehículos y materiales de todo tipo y para usted de contar.

Esto también conlleva, a mediano plazo y según se vaya dando el desmontaje de las sanciones, con otras cifras de inversión y con otros actores, a la recuperación de uno de los principales complejos refinadores del mundo, que incluye Paraguná en Falcón, El Palito en Carabobo y Jose en Anzoátegui.

Este escenario ciertamente es muy quimérico por la complejidad política del país y sin embargo pareciera ser uno que junta la probada habilidad del ejecutivo, la precariedad social nacional y las necesidades del mercado energético mundial. Negociaciones van y vienen, con propios y extraños para ir avanzando en solventar la crisis económica del país, dejando de lado la política “por ahora.” Entonces, esto lo que podría significar es una posible y paulatina recuperación de nuestra economía, nuevamente de la mano del petróleo. Ojalá.

Qué nos guste o no es otro tema. Parecido por cierto a la negociación de paz en Colombia. Tuvieron que decidir dejar atrás la perversa guerra que por 6 décadas causó terribles atrocidades, sin castigar a los culpables, seguir adelante como nación tragando muy grueso y olvidando el horrible pasado. Hoy el Presidente neogranadino es un afamado exguerrillero. “Cosas veredes Sancho.

guillermomendozad@gmdconsultor.com