Adviento, natividad y nuevo año

El tiempo de adviento anuncia la feliz y alegre celebración del aniversario  del nacimiento del Enviado, de la llegada a la tierra de Jesús. Es momento, como siempre debe ser, de afianzar nuestra fe, esperanza y caridad, de estrechar los lazos de amistad y vínculos familiares, de compartir en conjunto con afecto y solidaridad y desearnos alegría, salud y prosperidad material y espiritual.

Jesús vino a la tierra a cumplir con la misión que el Padre le encomendó, Él le indicó lo que diría y haría, le indicó la palabra y la acción, le advirtió también sobre las consecuencias de su prédica y el Hijo vino a cumplir con sus designios. Por su palabra y hechos fue perseguido, torturado y sentenciado a morir en la cruz. Todo ello estaba escrito y así lo advirtió Jesus a sus seguidores, afirmándoles que al tercer día de su fallecimiento resucitaría y se reencontraría con ellos. No obstante la fe y confianza que sus apóstoles le tenían, algunos de ellos fueron incrédulos sobre su reaparición, Tomás lo expresó a viva voz. Lo escrito y dicho se cumplió y nuestro Señor Jesús al tercer día se apareció a sus apóstoles con quienes habló y le tocaron sus carnes. De este milagroso hecho dieron suficiente fe y testimonio quienes lo vieron, hablaron y tocaron. Los apóstoles continuaron, después de la resurrección, con mayor énfasis y emoción llevando su palabra y enseñanzas, esta dedicación les costó persecución y muerte, a todos los mandaron a matar los sacerdotes que respondían al Imperio romano y fueron buscados en los más recónditos lugares. Esta dedicación de los apóstoles es prueba irrefutable de la resurrección de Jesus que se las había anunciado y nadie sigue a un farsante, a quien le halla mentido. Continuaron con mayor devoción porque sin duda alguna era el enviado de Dios Padre que les dijo que volvería y volvió.

Días después de esta celebración de la Natividad del niño Dios ocurren las horas finales del presente año y el inicio del siguiente. Todos aspiramos y deseamos que el nuevo año sea escenario de realizaciones que contribuyan al bienestar colectivo, particularmente al de los más necesitados y urgidos, y al bienestar personal. Particularmente los venezolanos estamos inmensamente deseosos que el próximo año sea de UNIDAD y rectificación, de encontrarnos solidariamente quienes luchamos por alcanzar el Bien Común y entendamos que el interés de la Patria es superior a todo otro tipo de interés sectorial o individual por muy importante que este sea. Aspiramos que el nuevo año sea nuevo de verdad verdad.

Dios quiera que este tiempo navideño sea bueno para la reflexión, la meditación y el discernimiento, que veamos lo bueno para profundizarlo y también con urgencia los errores para enmendarlos y rectificar. La hora del país es verdaderamente y sin exageración dramática en sumo grado y demanda de todos lo mejor para corregirla, que pensemos y actuemos en función de su más alto interés y que superemos todos los obstáculos que nos presente esta tarea.

Como es propio y común, al menos en nosotros, enviar alguna solicitud al Niño Jesús, le escribo al final de esta nota nos de elevación espiritual, voluntad, coraje y temple para asumir con éxito nuestra responsabilidad, que privilegiemos el interés patrio , que busquemos incesantemente el Bien Común y la Justicia Social, singularmente el de los más vulnerables, que nos de UNIDAD, UNIDAD, MUCHA UNIDAD, que es el elemento fundamental para vencer los obstáculos , lograr la victoria y con ella el cambio para iniciar la inmensa, dura, difícil pero apasionante labor de la reconstrucción nacional.

Felicidad, bienestar espiritual y material, salud y prosperidad para todos. El año nuevo será nuevo de verdad en la medida que lo procuremos. Somos inexcusables, todos sabemos que debemos hacer, solo falta hacerlo y hacerlo bien y pronto.