De la alharaca a la realidad petrolera

Mucho se alarma a las poblaciones sobre la pronta caída en el consumo de petróleo. Y mucho se exagera sobre su negativo e irreversible impacto ambiental. Como mucho en la política, un grupo de oráculos ambientalistas a veces confunden con cifras y exageran realidades sobre el calentamiento global para atemorizar a la población, se posicionan como salvadores, y crean grupos de poder político y económico, obtienen votos, puestos en los gobiernos y se auto asignan jugosos presupuestos proveniente de los impuestos. Pero la realidad en cuanto a la desaparición del petróleo en pocos años y sobre el daño que le genera al ambiente por el calentamiento global es distinta a la que pintan muchos.

Ya en el año 2021 la demanda mundial de petróleo supera los volúmenes pre-Covid-19 de 100 millones de barriles por día. Y así seguirá esta tendencia en el 2022.   

En el informe OPEP de junio del 2021, se prevé que la demanda mundial de energía primaria aumente de 289 mbep /d en 2019 a 361 mbep / d en 2045. Esto representa una tasa de crecimiento promedio de 0,9% anual. durante el período de pronóstico. En este período, se espera que la demanda de energía en los países no pertenecientes a la OEDC aumente en 76,5 mbep / d, mientras que se estima que la demanda en la OEDC caiga alrededor de 4,4 mbep /d. En este sentido, India, China y otros países en desarrollo con poblaciones en aumento y alto crecimiento económico juegan un papel clave en el aumento de la demanda de energía, mientras que las naciones desarrolladas de la OEDC están haciendo más esfuerzos en eficiencia energética y tecnologías bajas en carbono. En consecuencia, se espera que casi la mitad del crecimiento total de la demanda de energía provenga de India y China.

Suponiendo que la pandemia de Covid-19 se supere en gran medida para el próximo año, se proyecta que la demanda de petróleo se recuperará parcialmente en 2021. Se esperan tasas de crecimiento saludables, especialmente en el horizonte de mediano plazo, lo que dará como resultado que la demanda de petróleo alcance el nivel de 94,4 mbep / d en 2025 y progresando aún más a 99,5 mbep / d en 2045.

En 2019, el petróleo representó más del 31% de la demanda mundial de energía y se proyecta que seguirá siendo el mayor contribuyente a la combinación energética hasta 2045, representando más del 27%, seguido de gas (alrededor del 25%) y carbón (casi el 20%). Entre 2019 y 2045, "otras energías renovables", que combinan principalmente energía solar, eólica y geotérmica, crecerán un 6,6% anual. en promedio, que es significativamente más rápido que cualquier otra fuente de energía. Esto resultará en un crecimiento sustancial en términos absolutos para "otras energías renovables" de más de 25 mbep / d, que es más que el aumento de la demanda de gas (24 mbep / d) durante el mismo período.

En 2019, el transporte por carretera representó el 45% de la demanda mundial a 44,4 mb / d. La demanda en este sector se vio fuertemente afectada en 2020 debido a los bloqueos de Covid-19, perdiendo más de 4 mb / d en comparación con 2019. Sin embargo, a mediano y largo plazo, se espera que la demanda de petróleo en el sector del transporte por carretera continúe creciendo y alcanzar un nivel de 47 mb / d en 2045.La demanda de petróleo en el sector de la aviación fue la más afectada por las restricciones de Covid-19 en términos relativos, disminuyendo casi un 50% durante 2020, sobre una base anual. Se proyecta que la demanda de aviación se recuperará parcialmente en 2021 y continuará creciendo a partir de entonces, aunque es probable que solo alcance los niveles de 2019 en 2023-2024. A pesar de esta disminución temporal, se espera que la demanda de aviación crezca significativamente a largo plazo. Sin embargo, se proyecta que el sector petroquímico será el mayor contribuyente al incremento de la demanda de petróleo durante el período de pronóstico, con un crecimiento de 3,7 mb / d. 
Como podemos observar, Venezuela todavía tiene tiempo para reconstruir su industria petrolera y para que esta sea un motor para el desarrollo económico de la nación. Las negociaciones en México son sumamente importantes para que los acuerdo logren eliminar las sanciones al sector petrolero, definir mecanismos de controles que disminuyan la corrupción del gasto fiscal, abrir la inversiones y reestructurar deudas con el extranjero. Son asuntos muy importantes los que se juegan en México. Al ser el Estado venezolano el dueño de Pdvsa, las sanciones tienen un impacto mucho más fulminante que en países donde el sector privado es el productor de divisas.

En México deben haber pocas agresiones y muchas discusiones y debates entre políticos para analizar el papel de las inversiones extranjeras, las políticas comparativas para atraerlas, las condiciones de atraer inversiones para beneficiar a la población, comunicar la importancia de los inversionistas a la población, beneficiar la democratización del capital y a los inversionistas locales, debatir políticas migratorias y arancelarias, desmontar la hiperinflación, reorganizar toda la estructura gubernamental para hacerla más eficiente y menos despilfarradora. Esos son los debates que necesita VenezuelaTwitter: @alejandrojsucre