Diez ideas productivas para Venezuela

INTRODUCCIÓN

El Grupo Orinoco de Energía y Ambiente (GO) ha sido promotor desde su creación, en el 2012, de la idea de que Venezuela debía prepararse activamente para dejar de ser una economía petrolera. Múltiples razones se han expuesto al respecto: la conveniencia de diversificar nuestra economía para dejar de depender de un solo producto sujeto a la volatilidad de los precios de los hidrocarburos; la demostración de que el modelo de economía petrolera estaba agotado para continuar dinamizando el crecimiento económico de Venezuela; la necesidad de generar mayor cantidad de empleos para una población rápidamente creciente, y, más recientemente, la constatación de que el mundo se encuentra en una transición energética orientada a depender cada vez más de fuentes renovables de energía.

Entre nuestros compañeros del GO, el académico César Quintini Rosales ha sido un ferviente promotor del enfoque antes esbozado. Ha hecho mucho énfasis sobre la necesidad de establecer nuevas empresas productivas susceptibles de generar mayor número de empleos, independientes de las actividades extractivas de hidrocarburos y capaces de incrementar el ingreso de divisas.

Con ello en mente, propuso dentro del GO un proyecto dirigido a estimular la formulación de ideas sobre iniciativas productivas que pudiesen satisfacer los objetivos anteriores. Con el respaldo de la Fundación Konrad Adenauer se abrió un concurso interno con tal sentido y se seleccionó un número de propuestas para ser desarrolladas.   

En esta publicación se recogen las 10 ideas que resultaron favorecidas. Constituyen la conceptualización de otros tantos proyectos productivos capaces en diferente medida de contribuir al objetivo de diversificar nuestra economía, aportando nuevas oportunidades de empleo y el aumento de nuestras exportaciones. Se ha considerado conveniente su divulgación en el empeño de estimular la ejecución de este tipo de ejercicios, contribuyendo así a la conformación de una corriente de pensamiento y enfoque acorde con las transformaciones que se consideran apropiadas para el desarrollo sostenible futuro de Venezuela.

La publicación contiene, en primer lugar, un trabajo del ingeniero Eduardo Buroz sobre el desarrollo de una aproximación metodológica para generar propuestas de actividades productivas no rentistas, catalogarlas y jerarquizarlas, en lo que denomina la fase 1. En una segunda fase, desarrolla, con mayor grado de detalle, una de las actividades clasificadas como prioritarias en la primera fase. Se trata de la Agroforestería, acerca de la cual se exponen sus potencialidades en Venezuela, apreciación del mercado, generación de empleo, inversión requerida y posibles fuentes de financiamiento, entre otros aspectos principales.

Un segundo trabajo fue preparado por e ingeniero Aníbal Rosales sobre el desarrollo de la producción de uvas y vinos de exportación en la región de Altagracia, Carora, estado Lara. Se trata de promover en un período de más o menos 15 años el desarrollo de una industria vitivinícola en la región de Carora, a través del establecimiento de unas 15 empresas emprendedoras, con propósitos de producción de vinos de calidad para la exportación, que puedan competir en el mercado internacional y que aprovechen la experiencia acumulada por las Bodegas Pomar de las Empresas Polar.

En la siguiente idea expuesta, la socióloga María Teresa Buroz hace una estimación preliminar del potencial económico de Venezuela bajo una economía verde y plantea los campos que considera relevantes: el sector recursos naturales, con seis rubros específicos; el sector de economía de conocimiento y servicios asociados; el potencial económico de Venezuela bajo la economía verde; las posibles fuentes de financiamiento; y los principales logros tempranos que pueden esperarse.   

Un cuarto trabajo elaborado por la ingeniera Debbie Méndez de Carrera, con la colaboración del economista Julio Quintini, expone una metodología simple para el cultivo agrícola urbano en los edificios, utilizando espacios sin uso, con la finalidad de generar huertos comunitarios de producción y distribución de alimentos sanos y organizar un centro de reciclaje de residuos sólidos biodegradables. 

En un quinto trabajo, el ingeniero Jesús Gómez expone el diseño de una planta solar fotovoltaica de 100 MW conectada a la red. Se presenta el potencial solar venezolano para emplazar este tipo de plantas y se propone específicamente su localización en un sitio al norte de Valle de la Pascua, en el estado Guárico. Además, se estima su costo, empleo generado, tiempo de ejecución, disminución de emisiones de CO2 y ahorro de divisas, entre otras características.

En el sexto lugar de ideas, el ingeniero Julio González Aguirre aborda el tema de las llamadas empresas B, a partir de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Se definen las empresas B como un tipo de ente que utiliza el poder del mercado para dar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales, privilegiando en este caso la generación de empleo estable y de calidad. Se exponen ejemplos de políticas públicas o iniciativas orientadas a promover la creación de empresas con estos objetivos. Pasando además a considerar un modelo de negocios que integra sus beneficios financieros, con el impacto en la sociedad y en el medio ambiente de un modo medible, verificable y escalable.

Luego, en un séptimo capítulo, el ingeniero Pedro García Montero aborda el aprovechamiento agrícola sustentable de las tierras lacustres de la región hidrográfica del lago de Valencia. Su propósito es proponer la reincorporación de tierras de alta potencialidad agrícola en la depresión de la cuenca del lago al pro

En el octavo capítulo, la comunicadora social Ángela Incerti y el especialista en ciencias políticas Nicolás Rubio Borrero, tratan la promoción de empresas de outsourcing o de exteriorización, o tercerizadas, como también se les denomina, dedicadas principalmente a adelantar procesos de negocios (Business Process Outsourcing, BPO), procesos de conocimiento (Knowledge Process Outsourcing, KPO) o de servicios de tecnología de la información (Information Technology Outsourcing, ITO). Se plantea que para la reconstrucción de la economía venezolana este tipo de empresas puede ofrecer buenas oportunidades que permitan incrementar el empleo formal y la exportación de servicios. Se exponen los éxitos alcanzados por Colombia en su política de favorecer estos emprendimientos.

En el noveno lugar, la ingeniera Laila Iskandar propone el desarrollo del cultivo de café de alta calidad, bajo sombra, en la Zona Protectora del Área Metropolitana de Caracas, con beneficios en cuanto a productividad y constituir sistemas conservacionistas de los suelos, el agua y la diversidad biológica. En el plano productivo, se busca crear una ventaja competitiva, al considerar como objetivo un café de alta calidad, certificado en mercados internacionales, donde la demanda de café gourmet sigue aumentando, alcanzando un precio mucho mayor al del café convencional.

Para cerrar el conjunto de ideas sobre proyectos que estimulen la generación de empleos e incrementen el ingreso de divisas, en el capítulo décimo, el ingeniero Juan Andara presenta sus ideas sobre un proyecto de desarrollo forestal sostenible, como elemento importante para la diversificación económica. Destaca su triple beneficio, en cuanto al alto potencial económico, significativo impacto social a través de generación de empleo y beneficios ambientales indiscutibles.

El Grupo Orinoco al auspiciar este tipo de iniciativas, que no llegan a constituir propiamente proyectos, pero sí sus indiscutibles semillas, desea ser consecuente con su enfoque de desarrollo sostenible del país, que tiene entre sus objetivos prioritarios la diversificación económica, la lucha contra la pobreza y la elevación de la calidad de vida de la gente. La Venezuela post petrolera próspera que soñamos será aquella donde florezcan miles de proyectos con un perfil similar a los que aquí se muestran.  

Arnoldo José Gabaldón

Coordinador del Grupo Orinoco

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