El 21N no es un asunto de los partidos políticos

Votar el 21N ya ha sido internalizado como una acción política definitiva por la masa democrática cuantificable venezolanista, decisión de los demócratas para categóricamente -y desde ya- desplazar la vergüenza y desgracia del revolucionarismo militarista. Expresión política perversa que vive del conflicto que intenta asfixiar la República. En consecuencia, la sociedad ya desde el 6D del 2020 oteó el daño y perversión del revolucionarismo militarista, se apartó de esa locura de un proyecto perverso y cobarde que sigue al cubanismo amparado por la violencia armada: fusil y plan de machete.

La sociedad decente y democrática no quiere más conflicto ni las bocas de fuego, por ello el 21N se convierte en otra oportunidad para Hacer Política reafirmando el gen democrático del venezolano, distante del partidismo y como decisión de una sociedad democrática. No es un problema de la participación política, ¡No!, es una responsabilidad plena y total de mujeres y hombres que tienen como color la República. República que sostiene que el poder reside en el pueblo, en la sociedad, léase en el venezolano demócrata, participativo y consciente del cambio que se propone: elegir a Gobernadores y Alcaldes demócratas el próximo 21N.

La sociedad está convencida que el poder reside en el pueblo, en sus ciudadanos y desde allí que será el vector de participación política contendiente creador de máxima energía para definir a los gobernadores y alcaldes. En consecuencia, la sociedad está actuando y mostrando un mensaje diáfano, inteligible y sensato: elegir Gobernadores y Alcaldes que constituirán la masa política con poder a partir del 21N para confrontar a la tiranía revolucionaria militarista perversa que ya conoce, desprecia y rechaza el cuerpo societal venezolano.

El votar el 21N como participación política contendiente es, entonces, un deber y obligación cívico-democrática, es además un signo de salud política, pero más importante aún muestra la madurez y capacidad política del demócrata que desde el 6D del 2020 descifró e interpretó el valor del gen democrático. El votar el 21N muestra a las claras el interés y la decisión de la venezolanidad por resolver y restaurar la democracia abriendo después del 21N una posibilidad cierta para aplicar el revocatorio.

La sociedad democrática lo tiene claro, votando masivamente los ciudadanos tanto de Venezuela como del mundo verificarán el gen democrático, la energía y la fortaleza de la ecuación en la cual el individuo está por encima de la comunidad y del Estado, la virtud de la venezolanidad y sobre todo la certeza de accionar y votar ante el llamado del Revocatorio. La participación política contendiente de la ciudadanía que alerta sobre la fuerza democrática de la venezolanidad y la posibilidad cierta y categórica del Revocatorio, son un hecho real a partir del 21N, será el 21N el partero de Gobernadores y Alcaldes demócratas y una expresión masiva para la conducción cierta del revocatorio.

La sociedad democrática venezolana está clara y decidida. Clara y decidida a hacer política el 21N y después se mostrará como masa política cuantificable que cumplirá histórica y políticamente como grupo social democrático el reponer y reconstruir la democracia de Venezuela. Democracia vía el hecho electoral según el cuerpo de leyes vigente. La sociedad democrática está enrumbada y decidida desde ya, e impone vía el voto un orden sano y decente el sistema político venezolano. Por ello, ha decidido hacer política en perspectiva y en prospectiva que habla de una sana y fuerte democracia.

Votar el 21N muestra clara y evidentemente la supra responsabilidad ciudadana democrática. Significa que sufragar define el nuevo porvenir democrático, el futuro del ciudadano cívico que hoy se abraza a la miseria, la inseguridad y la violencia… pero con su voto cierto y definitivo abrirá el camino difícil pero cierto de la ley y de la decencia política. Basta de violencia y arbitrariedades, a partir del 21N la reacción del cuero societal desde ya esperado, descubrirá una raza cierta digna y valiente que, con gran conciencia y máxima racionalidad, distanciado del partidismo, estará presta y decidida a realizar una tarea histórica: motoriza un cambio político ejerciendo el voto y proyectándolo hasta el revocatorio como pareciera necesario.

La ciudadanía democrática y su convicción de validar el voto le permite, como parte del sistema político venezolano, resolver un conflicto que el revolucionarismo militarista cansado y harto de robar no puede interferir. El revolucionarismo lleno de conflicto y acusaciones deberá otear que el 21N la masa democrática cuantificable distante del partidismo obsoleto y cobarde, se convertirá en el gran actor y fuerza política. En ambos roles será capaz el venezolano demócrata de reconducir una primera fase: el regreso de la ecuación democrática. Finalmente, quedará claro que la política no es guerra ni es conflicto y que sus instituciones como la sociedad civil serán capaces de reponer por la vía constitucional la democracia en Venezuela. Venezuela es una sociedad vigilante y está dispuesta a hacer historia lejos de la violencia, la fuerza y la conflictividad, solo ejerciendo la sagrada exigencia y acción de votar.

Es original,

Director de CSB-CEPPRO 

@JMachillandaP

Caracas, 04 de octubre de 2021