Gobierno y oposición deben escuchar a la gente y encontrar una manera de acordarse para construir futuro.

En nuestro país son tantas las ocurrencias diarías que cada una de ellas merecería un comentario. Algunas son disparatadas, otras malintencionadas, muchas carentes de lógica, pocas fundadas políticamente y eso sí, todas en su conjunto, capaces de oscurecer el panorama e impedir que los venezolanos vislumbremos la salida a la crisis que nos acogota.
Las declaraciones de algunos personeros del gobierno negando el desabastecimiento, de otros explicando las razones de la existencia de lo negado, con argumentos que parecen chistes y el contraste entre lo que exhiben (ropa, joyas, vehículos, viajes) y lo que le critican o recomiendan al resto de los venezolanos, indica el poco respeto que le tienen a la capacidad de entendimiento de los ciudadanos.
Su propia conclusión, después de haberlo practicado tanto en sus años de ejercicio del poder, de que el modelo se agotó y que se disponen a cambiarlo, es un burdo remedo de lo que ya hicieron los rusos, chinos e intentan los cubanos, sin duda con graves errores y distorsiones, las cuales lejos de disminuir las desigualdades en sus sociedades las han hecho más profundas.
Echarle la culpa al rentismo, que sin duda es un mal instaurado por nuestros gobiernos y que tenemos que erradicar, olvidándose de la evidente, denunciada y no investigada corrupción que ha caracterizado sus actuaciones, la destrucción de la precaria institucionalidad con la que contábamos y la equivocada asignación de responsabilidades ejecutivas a funcionarios carentes de capacidad, terminan de configurar el cuadro de fracaso que exhibe esta etapa de nuestra vida constitucional.
En este momento, no hay venezolano que no esté convencido de que se requiere un cambio; algunos lo quieren de gobierno, otros sienten que eso no es suficiente y que se impone repensarnos como sociedad y configurar un nuevo país. 
Gobierno y oposición deben escuchar a la gente y encontrar una manera de acordarse para construir futuro. Una vía constitucional hacia ese futuro que contemple, lo más pronto posible, un gobierno de transición y una constituyente pareciera la formula.
30 de enero, 2016