Mensaje electoral mal interpretado

Una nueva Asamblea Nacional, con la composición que ya todos conocemos y que algunos pocos tratan de desconocer, abre el camino a la política en su sentido más real, es decir, aquella que entiende la necesidad de alcanzar acuerdos que satisfagan los intereses de las mayorías, sin olvidar  que en los mismos, las minorías sin importar su tamaño, tienen que participar.

El cambio de correlación política a nivel del poder legislativo obliga al ejecutivo a entender que los votantes exigen rectificación de las medidas que nos han conducido a una escasez y a una inflación que, acompañadas de una inseguridad personal que rompe records a diario, hacen invivible la realidad cotidiana en nuestro país.

Hoy están abiertas dos opciones, que cuando escogida equivocadamente condujeron a  otras naciones, al horrible enfrentamiento fratricida que solo produjo muerte y desolación, para pasado un tiempo, impredecible en nuestras circunstancias, tener que sentarse a diseñar un camino hacia el reencuentro entre hermanos.

En consecuencia, seguiremos abogando por una salida política constitucional que permita un gobierno que entienda el momento que vivimos, llame a la concordia y al entendimiento entre los venezolanos, que asuma la responsabilidad de tomar las medidas que se han demostrado necesarias, sin olvidar que el desarrollo que debemos perseguir es el de la gente como un todo y no el de algún sector en particular.

El gobierno que queremos tiene que asumir, más allá de lo inmediato, que la única solución verdadera descansa en el respeto a las instituciones y que estas tienen que ser recuperadas por la vía constitucional más expedita.

Si lo hubiéramos entendido antes, nos podíamos haber ahorrado el haber llegado a lo que hemos llegado. Sentarnos a lamentarnos no conduce a nada; por lo tanto, no queda otra que hacer lo que toca, exigirle a nuestros políticos, de todos los colores, hacer política de verdad.

 20 de diciembre de 2015