El diálogo…..otra vez

Durante la presente semana estuvo nuevamente sobre el tapete de la política nacional, el tema del diálogo. Por supuesto, estoy plenamente de acuerdo con el intento, porque su antípoda es la guerra o confrontación que ningún ser humano puede querer. Pero en nuestro caso concreto, algunas circunstancias deben variar para que sea fructífero. Creo que los fracasos anteriores evidencian la necesidad de atender por lo menos los siguientes aspectos: en primer lugar, las partes deben estar convencidas que es un mecanismo necesario, como en efecto es, para la consecución del fin principal de reimpulsar a Venezuela y sacarla del estado deplorable en el cual se encuentra. La mezquina motivación de cada una de las partes debe ser considerada como secundaria.

Todos los problemas, incluidos los que aparentemente son imposibles se resolver, pueden serlo a través del diálogo. En algún escrito anterior he hecho la siguiente referencia sobre un pasaje en el libro del científico Stephen Hawking (“Breve historia de mi vida”) quien recuerda como Adolph Hitler y sir Winston Churchill acordaron no bombardearse recíprocamente las ciudades de Oxford y Cambridge, en Inglaterra, ni Gotinga y Heidelberg, en Alemania, a pesar de las marcadas diferencias entre ambos líderes y lo cruento de la II Guerra Mundial, para preservar los tesoros artísticos en ambas ciudades eminentemente universitarias. No es posible entonces que los polos en los cuales está separada políticamente Venezuela, no sean capaces de acordar puntos en discordia para salvar a un país que les es común.

En segundo lugar, el árbitro y los representantes de las partes. El primero debe ser imparcial y en lo posible con entrenamiento suficiente para moderar, con posibilidades de éxito, en el conflicto. El presidente Danilo Molina de República Dominicana y el expresidente español José Luís Rodríguez Zapatero, no parecen generar confianza en una de las partes y ello dificulta un feliz resultado. En el mundo y en el país, existen centros especializados en conciliación y arbitraje, que manejan métodos y técnicas apropiadas, a los cuales pudiéramos recurrir.

En cuanto a los mandatarios o representantes de las partes, es decir, del gobierno y la oposición venezolanos, tengo la impresión que están agotadas sus aportaciones. El Dr. Jorge Rodríguez señaló por televisión que “he asistido a más de cien reuniones relacionadas con el diálogo”, significa entonces que tiene pocas posibilidades de conseguir un acuerdo porque sus argumentos ya son repetitivos e improductivos, por razones elementales de desgaste. En cuanto a los voceros de la Mesa de la Unidad, aunque no cuestiono su legitimidad como representantes del sector opositor, me parece que también están agotados por sus constantes intervenciones en ese sentido y propician que el gobierno se limite a cuestionar sus actuaciones personales en otros escenarios, lo que desmejora las posibilidades de coronar acuerdos. Incluso a algunos les oí decir que se reunirán con el presidente dominicano, no con los representantes del gobierno venezolano lo que implica que no tienen mayor interés en dialogar, faltando la condición básica que señalé en primer término. Quizás pudiera probarse con otros personajes representativos de una oposición ampliada.

En tercer lugar, la agenda. El gobierno aparentemente busca reconocimiento internacional como país democrático y el cumplimiento de su período, mientras la oposición pretende acortarlo, el desmontaje de la Asamblea Nacional Constituyente y la libertad de los presos políticos. Todos estos ítems son en extremo importantes como objeto de la conciliación, pero debe anteponerse la satisfacción de las necesidades primarias de provisión de alimentación y medicamentos para la población. El abastecimiento de productos básicos ha de ser la prioridad y, en la sobremesa, se desarrollan los demás temas. Esto es elemental, seguro estoy que un acuerdo de partes en este sentido facilitaría la creación de canales internos y externos para traer alimentos y medicinas, que obviamente aligeran la pesada carga que soporta en la actualidad el pueblo venezolano. Dios proteja a Venezuela!

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@jesusajimenezp

16/09/2017