El gobierno regaló bonos de PDVSA al “Imperio”

En una operación de reciente data el Banco Central de Venezuela vendió bonos de PDVSA a Goldman Sachs, un banco de inversión del “Imperio”, a precios de gallina flaca, operación en la cual el banco estadounidense realizó pingues beneficios. Los bonos en cuestión habían sido negociados por PDVSA al Banco Central de Venezuela (BCV) en el año 2014 y se vencían en el año 2022, por lo cual estaban en manos del instituto financiero como un activo de la República.

Los bonos de PDVSA cuando se transan en el mercado no se venden al 100% de su valor, sino con un descuento que depende del riesgo de impago de la empresa. Estos bonos son atractivos por los elevados intereses que pagan, cerca de 30%, cuando otros países latinoamericanos pagan menos de 9%.  Su atractivo proviene también  de las elevadas reservas petroleras que PDVSA posee. Sin embargo, los problemas de flujo de caja (flujo de efectivo) de la empresa venezolana hacen de estos títulos una inversión de elevado riesgo, por lo cual tiene un fuerte descuento cuando se negocian en el mercado.

La venta a Goldman Sachs fue reportada y analizada por noticieros y publicaciones  especializadas en el área económica, las cuales señalaron que los bonos tenían un valor de 2,8 mil millones de dólares y habían sido vendidos por 865 millones de dólares, lo cual equivale a un 31% de su valor.  En este contexto, CNN Dinero entrevistó al Director ejecutivo de la consultora Ecoanalítica Alejandro Grisanti,  preguntándole si era cierto que los bonos de PDVSA 2022 habían sido vendidos muy baratos. Grisanti respondió afirmativamente señalando que bonos de PDVSA similares a los transados en la negociación estaban siendo ofertados en el mercado con un 55% de descuento aproximadamente. En otras palabras, un inversionista poseedor de esos bonos podía obtener entre  44 y 45 centavos por cada dólar invertido en los bonos. En contraste, el PDVSA2022 objeto de la negociación fue vendido con un descuento de casi 70% obteniendo el BCV 31 centavos de dólar por cada dólar invertido en los títulos señalados. En consecuencia, comparado con los precios del mercado, el banco de inversión estadounidense obtuvo un descuento adicional del 30%. En cifras absolutas el descuento equivale a cerca de 364 millones de dólares que el Banco Central de Venezuela  regaló al banco estadounidense. En ese sentido, uno de los aspectos que no se entiende es como un gobierno que acusa al “Imperio” de alentar una guerra económica en su contra, le regala a un banco de inversión del “Imperio” una millonada como la señalada.

La segunda pregunta que el presentador de CNN Dinero le planteó a Grisanti es por qué el gobierno negoció el PDVSA2022 por debajo de los precios del mercado. La respuesta de Grisanti es que se trata de un gobierno que está buscando financiamiento desesperadamente, que está enfrentando una crisis de gobernabilidad muy fuerte, fuertemente cuestionado por la población. La operación es reflejo de un gobierno muy débil, que se encuentra en una calle ciega de la cual no sabe cómo salir y al final lo que está es raspando la olla, endeudando al país. Como consecuencia de la negociación se transformó un activo en manos del BCV en una deuda, incrementándose la proporción de la deuda de PDVSA en manos foráneas. Venezuela está recibiendo 865 millones de dólares, unas migajas, frente a los 3640 millones de dólares que tendrá que pagar en los próximos cinco años. Por cada dólar obtenido, PDVSA  va a tener que pagar 4,2 dólares, es decir, está cuadruplicando los pagos que tiene que hacer en los próximos cinco años.        

La negociación generó una fuerte respuesta por parte de la Asamblea Nacional (AN), cuyo presidente Julio Borges dirigió una comunicación al CEO (gerente ejecutivo) de Goldman Sachs, señalándole que con la operación se estaba financiando a una dictadura que viola los derechos humanos. Además, señaló que la AN está discutiendo si en un futuro un gobierno democrático reconocerá la operación como legitima. Henrique Capriles, el excandidato presidencial de la oposición, se expresó en los mimos términos que Borges.

Goldman Sachs, en una comunicación dirigida a CNN Dinero expresó que “habían hecho la inversión porque creemos que la situación en el país debe mejorar con el tiempo, reconocemos que la situación es compleja y que Venezuela está en crisis. Estamos de acuerdo que la vida allí tiene que mejorar e hicimos la inversión porque creemos que así será”. Con todo lo criticable que puede ser la decisión del banco estadounidense, su comunicación es un mensaje de optimismo.

La operación develó las contradicciones de un gobierno que maneja un discurso socialista, anti capitalista y anti imperialista, el cual usa como una guayabera, se lo quita y se lo pone de acuerdo con las circunstancias.  En el marco de estas contradicciones no tiene reparos, en su desesperación por conseguir recursos, de regalarle una millonada de dólares a un banco estadounidense e hipotecar al país, mientras la población padece penurias de toda naturaleza por la carencia de divisas para importar alimentos y medicinas.    

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com.