El viaje a China fue una treta

El viaje de Maduro a China fue una treta para mostrar que el gobierno está obteniendo un nuevo financiamiento para su programa económico, cuando en realidad se trata de un viejo préstamo aprobado en el gobierno de Hugo Chávez. Estos recursos serán entregados a las empresa chinas que laboran en Venezuela, para ser utilizados en la recuperación de la producción petrolera, que era su propósito inicial.        

La relación entre Venezuela y China ha evolucionado hacia una relación financiera compleja y muy accidentada. En el marco de esta relación se inició la construcción de una refinería la cual no se culminó. De igual modo se firmaron cartas de intención para la realización de otros proyectos que al final no se concretaron. En este contexto se aprobó un préstamo de 5.000 millones de dólares, en el último año de gobierno de Hugo Chávez, los cuales serian utilizados para la recuperación de pozos petroleros y detener así la caída de la producción. Cada año, entre el 2014 y el 2017, se anunció con bombos y platillos que dichos recursos se utilizarían, pero al final no se concretó nada, continuando una pauta donde la ejecución está muy atrasada en relación a las cartas de intención.    

Ahora estamos ante un nuevo anuncio de acuerdo al cual los recursos mencionados, al fin se utilizarán, pero esta vez la decisión se da en un contexto muy particular. Una de las críticas más sensatas al programa económico de Maduro, es que no ha podido conseguir financiamiento externo para aliviar el déficit de divisas que impide reducir el peso de la deuda y reactivar la importación de materias primas necesarias para la recuperación del aparato productivo, además de estabilizar la relación entre el bolívar y el dólar. Ante esta crítica, Maduro emprende un viaje a China para presentar el viejo préstamo de 5.000 millones como resultado de su gestión para conseguir financiamiento externo, lo que le permitiría repotenciar su programa económico.

Como hemos tratado de hacer evidente se trata de una treta, ya que el préstamo en cuestión no es nuevo. En segundo lugar hay que acotar que el préstamo no es para apoyar el programa económico del gobierno o refinanciar la deuda externa. Desde el inicio de su aprobación el préstamo tiene un propósito específico, será destinado a la recuperación de pozos petroleros para intentar detener la caída de la producción. De tal manera que estos recursos no se entregarán al gobierno o a PDVSA sino a las empresas petroleras chinas para que éstas lo utilicen con el propósito anunciado. 

En la relación entre Venezuela y China se ha ido acumulando una enorme deuda que en los momentos actuales se estima en un poco más de 20.000 millones de dólares. Esta deuda se ha estado pagando con crudo. Hasta hace poco se estaban enviando 500.000 barriles diarios, pero debido a la caída de la producción esta cantidad se ha reducido a la mitad. En consecuencia los chinos están razonablemente preocupados porque, de continuar la caída de la producción, Venezuela podría declararse en default, al no poder enviarle ni siquiera la menguada cuota que le ha estado remitiendo. Debido a ello es comprensible que los chinos hayan estado dispuestos a entregar una pequeña cantidad de recursos, que el Ministro Simón Zerpa estima en unos 250 millones de dólares, para detener la caída de la producción. Sin embargo el daño a la industria petrolera es muy grande y las necesidades de inversión para detener la caída de la producción son gigantescas, por lo que el monto señalado por Zerpa es muy pequeño e insuficiente, en consecuencia existe una alta probabilidad de que ello no funcione y la producción continúe descendiendo.

A la insuficiente magnitud del monto del préstamo se añade que la gestión del General Quevedo al frente de PDVSA refleja su impericia y desconocimiento del negocio petrolero, lo cual contribuye al escepticismo  de los especialistas sobre las posibilidades de recuperación de la producción. El desanimo del gobierno y de PDVSA sobre las posibilidades de recuperación de la producción es tal, que acordaron realizar una misa para rogarle al altísimo un milagro, porque es obvio que debido a la pésima gestión del General Quevedo es muy poco probable que tal recuperación se dé, sin una gestión del todopoderoso.

Nota: el grueso de este  escrito se fundamenta en los planteamientos del economista Orlando Ochoa, en una entrevista reciente en el programa CNN Dinero.