Es tiempo de proteger a los insectos

La agricultura intensiva y las prácticas que implica son dañinas al medio ambiente. Están provocando un colapso en la población de insectos polinizadores, al extremo de que se proyecta su extinción masiva en las próximas décadas. Entramos en una nueva era en la que los ambientalistas le han declarado la guerra a la agricultura intensiva y al uso de pesticidas que esta implica, en defensa de la población de polinizadores como las abejas silvestres. Se comienza a imponer un enfoque en el cual se busca no solo proteger a la planta de sus depredadores, sino  proteger también a los insectos polinizadores como una manera de salvar al mundo vegetal de una catástrofe.       

En nuestra formación como agrónomos los insectos son uno de los enemigos a vencer, lo cual usualmente se hace recurriendo a pesticidas. El enfoque que ha privado es el de proteger a la planta de los depredadores que la dañan. El impacto ambiental de estas acciones se desdeñaba en los orígenes de la profesión en Venezuela. Un experimentado agrónomo, al cual consulté para este artículo, me señaló que en los inicios de la carrera el currículum no contemplaba la asignatura ecología.

Con el paso del tiempo el enfoque de proteger a la planta a toda costa fue cediendo paso a un enfoque más amigable con el ambiente. Progresivamente los agrónomos fueron tomando en cuenta los efectos colaterales de la tecnología agrícola y se fue desarrollando un enfoque más ecológico de la profesión. Los entomólogos estaban conscientes de que los insectos no podían ser englobados en un solo grupo como dañinos a las planta, pues existían los beneficiosos como lo polinizadores que hacen posible la reproducción de las plantas y la vida vegetal. Además son alimentos de muchas especies entre ellas las aves. Las últimas generaciones de agrónomos se han formado en el marco de una profesión que ha ido introduciendo técnicas para reducir el uso de pesticidas. A estas técnicas se les ha englobado en el campo del manejo integral de plagas. Estas implican hacerle un seguimiento a la población de insectos dañinos y aplicar el insecticida solo cuando la población llega a un nivel que constituiría un daño considerable para el cultivo afectado. También  se recurre al control biológico, el cual busca estimular  el desarrollo de los enemigos naturales de la plaga que se desea controlar.

Sin embargo las técnicas que implican un menor impacto ambiental, no cuentan con la simpatía de los agentes y empresas interesadas en vender agroquímicos, las cuales  presionan por maximizar el uso de los mismos. La revolución verde constituyó  un nuevo paso en la evolución de las tecnologías agrícolas que agudizó el problema. Se crearon semillas milagrosas de alto rendimiento, que solo expresaban su potencial genético si se cultivaban con una fuerte e intensiva utilización de agroquímicos.

A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho para desarrollar una tecnología agrícola más amigable con el ambiente, el daño sigue siendo considerable, en especial el provocado por la agricultura intensiva que surgió de la revolución verde. La revista ingrela The Economist publicó, hace varios años, un número dedicado a la producción de alimentos en los océanos. En dicha edición el semanario inglés señalaba que las tecnologías agrícolas son por definición dañinas al medio ambiente, pues fueron desarrolladas en una época en la cual no existían las organizaciones ambientalistas como Greenpeace o los partidos verdes, que presionaran por técnicas más amigables con el ambiente. En ese sentido se imponía la búsqueda de alternativas  con menor impacto ambiental como la producción de alimentos en los océanos.

Los señalamientos de la revista mencionada, sobre el negativo impacto ambiental de las tecnologías agrícolas, se han puesto en evidencia en un estudio reciente; en el cual se concluye que las prácticas agrícolas están provocando un colapso en la población de insectos; 40% de las especies de insectos enfrentaran una extinción masiva en las próximas décadas. Entre las especies de insectos afectadas destacan los polinizadores. De darse este escenario, no solo la agricultura y la producción de alimentos seria afectada, sino que el mundo vegetal y la vida silvestre como la conocemos actualmente enfrentarían una catástrofe (El País. 2019). 

Los movimientos ambientalistas en Europa y los países desarrollados se han comenzado a movilizar contra la agricultura intensiva y el uso de pesticidas. En Baviera (Alemania) se introdujo una solicitud para un referendum que obligaría a los agricultores a restringir el uso de pesticidas y abandonar la agricultura intensiva, todo ello con el propósito de lograr la recuperación de la población de  abejas silvestres. Se comienza a imponer un enfoque en el cual se busca no solo proteger a la planta  sino  proteger también a los insectos polinizadores como una manera de salvar al mundo vegetal de una catástrofe. En este enfoque ha tomado fuerza la idea de los santuarios o refugios para los insectos en peligro de extinción. Pero estos santuarios son de poca utilidad si en las inmediaciones de los mismos se siguen utilizando insecticidas en forma indiscriminada.

El declive de los polinizadores está afectando el rendimiento y las cosechas, lo cual era de esperar. Los agricultores y los agrónomos deben considerar que el colapso de la población de polinizadores afectará el rendimiento y las cosechas, reduciendo la rentabilidad del negocio agrícola. Debido a ello es una buena inversión dejar una parte de la tierra en descanso o barbecho a fin de que se recupere el suelo y la población de insectos beneficiosos. También es conveniente introducir, entre las plantas que operan como rompe viento, especies que ayuden al crecimiento de los insectos beneficiosos. Sin embargo estas medidas no serán de ninguna ayuda sino se restringe el uso de los insecticidas aplicando las tecnologías disponibles para su manejo como último recurso en el control de plagas.

Hemos entrado en una nueva era en la cual los movimientos ambientalistas europeos le han declarado la guerra a la agricultura intensiva y han colocado a los insectos polinizadores, como las abejas, bajo su protección. Esperamos que de estas acciones de los ambientalistas surja una tecnología agrícola menos dañina con el ambiente. Sin embargo un escenario probable es que la agricultura intensiva y el uso indiscriminado de químicos que ella implica, se refugien en países donde estos movimientos son débiles como en China, Brasil y Argentina. En algunos de ellos se ha llegado al extremo de asesinar a los ambientalistas como ha ocurrido en Brasil y México.  

Referencia:

El País. 2019. Prácticas agrícolas abocan a los insectos a una desaparición masiva. 11 de febrero. 

 Profesor UCV