La degradación de nuestro modelo de referencia.

El modelo de sociedad que nuestras elites intelectuales y políticas han tomado como referencia para la definición de política económica se ha ido degradando con el paso del tiempo, hasta tener a la miserable economía cubana como patrón de referencia. En este proceso hemos caído en una situación peor a la de Nigeria, un país petrolero africano, calificado años atrás como un Estado fallido.      

Algunos de los jóvenes pertenecientes a las familias adineradas de Venezuela, como los Machado, como consecuencia de su oposición al régimen de Gómez, fueron enviados a un exilio dorado en Francia. Una vez en la ciudad luz fueron impresionados por las ideas de los intelectuales franceses quienes ponderaban las virtudes del régimen soviético, que la propaganda de Stalin presentaba como el paraíso de los trabajadores. Uno de ellos, Eduardo Machado, llegó al extremo de desempeñarse como funcionario de la Internacional Socialista que era el brazo internacional del régimen policiaco de Stalin. En condición de tal viajó a diversos países a realizar actividades propagandísticas y fundar partidos comunistas, concebidos éstos como organizaciones propagandísticas del régimen de Stalin o como perros de presas del mismo orientados a liquidar a sus enemigos, como se evidenció en el caso de Trotsky. A su regreso a Venezuela los Machado continuaron con esta labor, contribuyendo a sentar las bases del Partido Comunista de Venezuela, alrededor del cual se nuclearon connotados escritores, músicos y poetas.  El marxismo y el régimen estalinista soviético se convirtieron así en el modelo a seguir por los intelectuales de la izquierda venezolana.  

Rómulo Betancourt inició un camino similar en términos doctrinarios al de los Machado y otros adinerados caraqueños, pero rápidamente se dio cuenta de que el marxismo y los planteamientos del partido comunista no se aplicaban a América Latina. En consecuencia, decidió alinearse con las ideas de la socialdemocracia europea que derivarían a la larga en la fundación de un partido policlasista, partidario de un modelo de economía mixta como el imperante en las democracias occidentales del mundo. Mucho antes que Teodoro Petkoff , el fundador de AD vio con claridad la estafa que significaba el régimen estalinista soviético y las ideas que propugnaba.

A partir de los años sesenta del siglo pasado la izquierda intelectual latinoamericana quedó deslumbrada por la revolución cubana. Neruda, García Márquez, Vargas Llosa, al igual que buena parte de la intelectualidad venezolana se decantó por Cuba y la revolución castrista como el modelo de sociedad a imitar en América Latina. Estimulada por el ejemplo cubano buena parte de la izquierda venezolana tomó las armas, sin embargo sufrió una estrepitosa derrota. Después de esta derrota el proyecto de una sociedad democrática y una economía mixta, concebido por Betancourt, se fortalece convirtiendo a Venezuela en un oasis de tolerancia a donde acuden migrantes de otros países en busca de refugio. 

Un sector de la izquierda reconoció que haber optado por las armas fue un error e inició un camino democrático. Sin embargo, a la larga se evidenciará que la mayoría de la izquierda, incluso la que confesaba su talante democrático, seguía admirando al régimen castrista probablemente por su posición desafiante frente a los Estados Unidos. A inicios de la década de 1990 cerca de mil intelectuales venezolanos firmaron una vergonzosa carta ponderando las virtudes de Fidel Castro y del régimen revolucionario cubano. Entre los firmantes aparecían connotados dirigentes del MAS, numerosos profesores universitarios, en particular de la UCV, gente del mundo de la cultura aglutinados en organismos icónicos como el Ateneo de Caracas. Escribidores de diverso pelaje. La comunicación mencionada reveló que en el mundo de la izquierda no se había producido un deslinde real con el estalinismo cubano. Luego, Hugo Chávez haría suya la idea y nos presentaría a Cuba como “el mar de la felicidad” y nuestra referencia más conveniente en materia de política económica, idea que nos conduciría con el paso del tiempo a un desastre económico similar al que impera en la isla caribeña.

En  el año 2007, Michael Reid (director para América de la Revista The Economist) postuló en su libro “Forgotten Continent. The battle for Latin America’s soul” que la desastrosa política económica de Hugo Chávez conduciría ineluctablemente a Venezuela a una situación similar a la de Nigeria, un Estado fallido petrolero ubicado en África. Si bien la predicción de Reid fue acertada se quedó corta, pues nuestra situación económica en los actuales momentos es peor que la de Nigeria. Mientras nosotros estamos en un proceso de involución económica que nos ha llevado a ser la séptima economía de América Latina detrás de Colombia, Chile y Perú; en los últimos años Nigeria ha impulsado su crecimiento económico desplazando a Sudáfrica como la mayor economía de África.  

Como lo hemos evidenciado nuestro patrón de referencia se ha ido degradando hasta tener a la miserable economía cubana como modelo a imitar. En este proceso hemos caído en una situación peor a la de un país petrolero africano que ha sido descrito como un Estado fallido. Sin embargo en los últimos años ha hecho progresos que lo han enrumbado a constituirse en la mayor economía de África. Sería conveniente, en nuestra deplorable situación, estudiar el caso de Nigeria a fin de analizar cómo logró mantener un elevado nivel de producción petrolera, negociar la deuda externa, controlar la inflación y diversificar la economía. Seremos afortunados si en un futuro logramos alcanzar los logros de Nigeria en esta materia.             

 Profesor UCV

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