La negociación

Cómo funciona la mediación.

A raíz de la mediación en México, se ha abierto el debate sobre la pertinencia de  la mediación para resolver nuestros males venezolanos.

Yo soy mediadora y, como tal, apuesto por el éxito de la mediación en México. Nos conviene a todos, para no matarnos y superar esta tragedia humanitaria. 

La mediación es un medio pacífico de resolución de conflictos, más incluyente que la lucha armada y la opción militar, que solo generan violencia, sufrimiento y escalan el conflicto. De paso, no está disponible porque ningún  país, que yo sepa, está ofreciendo sus soldados para que nos rescaten.

La abstención también la hemos experimentado y sin ningún resultado hasta ahora. ¿Seguimos en lo mismo? ¿O vale la pena pensar fuera del cajón?

 No negociamos con quién queremos sino con quienes tienen poder de ejecutar decisiones que nos afectan.

 Esas son las partes en la mediación. Resulta obvio que Nicolás Maduro, que no lo buscamos para padrino de  nuestros hijos  y, más allá de si es legítimo para los chavistas o ilegítimo para la oposición, lo cierto es que tiene poder de decisión en la fuerza armada, tsj, ministerio público, contraloría, recursos públicos, etc. Entonces, es con él con quién tenemos que negociar y si para eso hay que suscribir documentos donde Jorge Rodríguez se atribuye la representación del gobierno en Venezuela representado por Nicolás Maduro, por una parte; y por la otra, la oposición se atribuye la representación de la oposición, pues Venezuela (no solo París) bien vale una misa.

Es a nosotros a quien conviene negociar, cualquiera sea la rendija disponible, no solo para lograr condiciones electorales justas y auditables, sino para contar con la comunidad nacional e internacional a favor de ir resolviendo la emergencia humanitaria compleja que causa éxodo masivo y sufrimiento hasta los huesos de la población más empobrecida que es la que mayormente depende del gobierno.

No se trata de co-gobernar, repartiéndonos cambures sino  de participar como contralores   ciudadanos, para impulsar  transparencia y rendición de cuentas en la gestión pública, porque la Contraloría ha  sido  capturada por la dictadura.

 Haber logrado ese memorándum de entendimiento, que en teoría de la mediación equivale a consensuar la agenda de la mediación, es un logro importante; significa, nada más y nada menos, que consensuar los temas que serán sometidos a mediación. Eso no es fácil. Nunca lo ha sido en la historia de la mediación política. Lograr que ambas partes se comprometan a lograr acuerdos y tengan como foco el sufrimiento de la población, es otro logro y mucho  podemos hacer como Contraloría Ciudadana, para evitar que solo sean declaraciones de micrófono.

Sería deseable que ambas partes designen equipos para trabajar conjuntamente y lograr el cese a la violación de ddhh, persecución política, encarcelamiento,  acuerdos en materia de  transparencia, rendición de cuentas, contraloría social, cese a la corrupción,  salud, electricidad, combustible, gas doméstico,  educación, alimentación, etc.  Todo eso es muy importante. No solo lo electoral. Las democracias electorales son imperfectas, débiles. Por eso sucumben al populismo. Necesitamos negociar y colaborar (palabras satanizadas pero que en mediación son el Santo Grial) para lograr la democracia plena, integral, que no solo vive de elecciones, que apunta más alto: lograr calidad de vida.   No solo cambiar a los gobernantes resuelve el problema,  por eso no solo lo electoral interesa a la ciudadanía.  Otros temas, como los dichos, también importan. Algunos dirán que cambiando al chavismo, recuperamos el País. No estoy tan segura. El autoritarismo, radicalismo, incomprensión, está en muchos lados. Basta ver los insultos cuando optamos por expresar libremente la voluntad de votar o no.

La mediación es como un juego de bolas criollas: hay que  trabajar  para ir limpiando el camino, quitar los obstáculos que impiden llegar al mingo, que en este caso sería la transición hacia la democracia en forma pacífica. Lograr elecciones generales, incluidas las presidenciales, no será fácil, hay que exigirlo, pero no es lo único que nos resuelve la vida.

Se ha discutido mucho sobre la identificación de las partes. Mucho se critica que la Plataforma Unitaria de Oposición, acepte que negocia con el gobierno de Venezuela. Eso en mediación no tiene trascendencia. En mediación no se discuten derechos. Los derechos se adjudican en tribunales. En mediación se buscan acuerdos, más allá de los derechos y razones que se atribuya cada parte.  Las partes conservan sus derechos, desde su perspectiva, pero para entendernos necesitamos consensuar una narrativa incluyente y una comunidad nacional e internacional que anime, que proponga, que  construya, que no solo destruya con sus duras críticas.

Venezuela, bien lo vale.

nellycuencar@gmail.com

@nellycuenca

Barquisimeto, 16/08/2021