La política internacional desconoce al revolucionarismo militarista

La abierta y ácida crítica pública a Nicolás Maduro por parte de los presidentes de Uruguay y Paraguay en la reunión del CELAC, se convirtió en una acción política categórica de refuerzo para que la mayoría democrática venezolana que –atónita- no ha podido salir de su asombro, comprenda como la política internacional puede rebozar a la política interna de un país. El régimen no entiende a que se llama autoridad, menos que el 80% de los venezolanos confrontan a este régimen oprobioso y perverso, cobarde expresado en el presidencialismo armado y arbitrario, pero requerido por tribunales internacionales y despreciados públicamente en la reunión del CELAC.

La abierta, crítica y punzante crítica de los presidentes a la presencia de Nicolás Maduro en la CELAC ha permitido que los venezolanos, hoy dispuestos a rechazar al régimen el 21N, crezcan en su intención de voto con el fin de elegir a gobernadores y alcaldes democráticos. Los presidentes de Uruguay y Paraguay le recordaron a la Venezuela política que un jefe de Estado y de gobierno debe tener ética y moral. El impacto de esa valiente acción de carácter internacional ha producido un efecto motor, acelerador en los votantes o en las voluntades de los ciudadanos para que expresen su rechazo al régimen. El coraje de ambos presidentes se ha encargado de originar como motor la intención de que ciudadanos tengan y exijan una rectitud crítica y ética.

La política internacional representada por Uruguay y Paraguay,  o sea el grupo de países latinoamericanos, refleja la importancia entre la política internacional y la política doméstica, que hoy es un reclamo de la ciudadanía democrática. Así la venezolanidad cercana y conteste a la crítica del actor internacional como sujeto de política doméstica está construyendo desde una respuesta política por venir el 21N. La valiente expresión crítica de ambos presidentes ha servido de motor en la venezolanidad, que admira la ética y el valor político y que, seguramente, les permitirá accionar en tal sentido en la elección de gobernadores y alcaldes.

El 21N será un acontecimiento democrático que se encaminará a un fortalecimiento político en Venezuela de manera ejemplar, que tendrá como reflejo a dos presidentes que si saben a qué se llama democracia y cómo tiene que ser y deben actuar los presidentes democráticos. La identidad democrática del venezolano reconoce en los presidentes de Uruguay y Paraguay la real interpretación política asertiva, además del rechazo al revolucionarismo militarista, que  ha venido potenciando consecuencias dolorosas distantes y contrarias a la política que serán vencidas en el crucial 21N.

La democracia le ha costado mucho a los venezolanos durante los últimos 20 años: sacrificio, persecuciones y diáspora como consecuencia de un régimen bastardo, violento y militarista que hoy ha quedado públicamente desnudo por parte de la política internacional. Por ello, esta expresión clara y valiente de los presidentes de Uruguay y Paraguay como efecto sirva de guía y refuerzo para la decisión que tendrá que cumplirse el 21N,  atendiendo al segundo artículo de la Constitución vigente. Atrás, bien atrás, quedan los activistas del revolucionarismo militarista, hoy desgracia y vergüenza del sistema político venezolano armado y cobarde.

El cuerpo armado que debe leer como quienes se cree todavía presidente de Venezuela fue desconocido públicamente por dos miembros de una muy importante organización internacional latinoamericana: La CELAC. La política internacional muéstrase entonces atada la ética y estremece en Venezuela a la opinión pública, habida cuenta la responsabilidad de dos presidentes que entienden el difícil momento político que le toca vivir a la sociedad toda. Sociedad toda acodada a la ética con conocimiento de la opinión pública que hará política el próximo 21N cuando tenga que decidir por las alcaldías y los gobernadores de la democracia.

La democracia que aparece reflejada en esa crítica abierta de los dos presidentes ha servido de motor para estimular y repotenciar la masa ciudadana en un acto de valoración para y por la política doméstica venezolana ajustado a la ética. El desconocimiento público, comunicacional y notorio de Nicolás Maduro en la CELAC ya tiene consecuencias en el sistema político venezolano. El acto electoral del 21N será un acto democrático para que la fuerza cívica ciudadana exprese su ética personal y muestre  su decisión por apoyar a la democracia política, entre ‘‘los indiciados’’, no forman parte de la ecuación política.

Es original,

Director de CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 22 de septiembre de 2021