La sabiduría de la Iglesia

 

La sabiduría es una cualidad atribuida a quien posee una gran cantidad de conocimientos y se distingue por usarlos con prudencia y sensatez. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que es uno de los siete dones que otorga el Espíritu Santo.

Recientemente, los acontecimientos que se han producido en la Cota 905 de Caracas han sido tan impactantes que han obligado a la Conferencia Episcopal Venezolana a presentar un Comunicado Frente a la violencia suscitada en Caracas y otros lugares del País. En el mismo, los Obispos señalan que, “una vez más nos toca alzar la voz ante la violencia, ante la muerte.” “El miedo, la barbarie, el atropello, el odio, se apoderan de las calles de nuestro país, de nuestras ciudades, de nuestras zonas populares.”

Con gran coraje señala que ello es el resultado de dos décadas en las que se ha blandido la violencia desde el poder como arma política, a diestra y siniestra, de palabra y obra, como amenaza y como hecho consumado. Si quienes detentan el poder no tienen otro medio para imponer su ideología trasnochada que el de la fuerza y la violencia, no hace falta esperar demasiado para observar una respuesta igualmente violenta.

Continúa el Comunicado afirmando que “este estallido es además la demostración más evidente del fracaso de un modelo social y productivo. Si el régimen ha hecho todo cuanto ha podido para hacer imposible que los ciudadanos puedan ganarse la vida de una manera digna y suficiente, tampoco sorprende que haya quienes busquen ganarse la vida por medios delictivos.”

Y por si lo anterior fuera poco, continúa así: “Es además un fracaso del Estado como garante de la seguridad y de la paz.... “no pocos miembros de los cuerpos de seguridad han dejado de ser garantes de la seguridad y la convivencia pacífica y en muchos casos han abandonado por completo vastas regiones del país, especialmente las zonas rurales y populares. El habitual respeto a la autoridad se ha transformado en desconfianza y temor a la autoridad, en vista de la distorsión de las irregulares funciones que hoy cumplen, incluyendo la extorsión y el soborno.”

Como se desprende de todo lo citado, un país en el que impere el terror y la violencia,  ambas producto del régimen que le gobierna, que se ha empeñado en que sus habitantes no tengan posibilidad de vivir dignamente y mucho menos de tener un proyecto de vida, es un país prácticamente fallido. Un país en manos de la delincuencia es inviable.

Ante esta situación resulta imperativo lograr la UNIDAD de las fuerzas gallardas, decentes y honestas que indudablemente existen aún y a través de esa unidad, lograr que se reviertan las catastróficas situaciones que hoy se viven en el país. Los venezolanos y todos quienes la habitan merecemos otra Venezuela.