La vida continúa

Cuando examinamos la situación en China y en Europa podemos concluir que la vida continúa y que en muchos sitios la pandemia está siendo contenida y se están dando los primeros pasos para regresar a la normalidad. China es un actor global y el confinamiento generalizado es insostenible por sus consecuencias sobre las empresas. En España el confinamiento ha revelado ser socialmente costoso por sus repercusiones sobre el desempleo, por lo que el gobierno ha decidido convocar al reinicio de las actividades laborales en algunas áreas. En los países del norte de Europa se está llamando a clases a niños, que son los más resistentes al virus. Epidemiólogos alemanes lo aconsejan en el marco de una estrategia de inmunización de la población.

En los diversos noticieros internacionales se ha hecho evidente que en China, donde se originó la pandemia, la situación ha mejorado. El confinamiento ha culminado en la provincia de Wuhan, la más afectada, así como la prohibición de viajar de dicha provincia a otras regiones. Las fábricas de las transnacionales están retornando a su antiguo ritmo de trabajo; la empresa donde se ensamblan las tabletas de Apple funciona a ritmo normal. En otras, los gerentes están tomando medidas para evitar que se repitan nuevos contagios, pero el ritmo de producción está retornando a su normalidad. Las personas están evitando tomar el transporte público y usan sus vehículos, por lo que la congestión del tráfico ha retornado quizás con más fuerza. China no es cualquier país, es la nación hospedera de innumerables transnacionales que no se pueden dar el lujo de mantenerse paralizadas por un largo tiempo. Alberga a una población de cerca de 1.300 millones de personas a las cuales hay que darles empleo. Alimentar a dicha población es también una tarea demandante. 

En Europa algunos países están dando los primeros pasos para retornar a la normalidad. En España, si bien el gobierno mantiene el Estado de Alarma, han decidido convocar a reiniciar labores en algunas de las actividades no esenciales como la industria y la construcción. Según reporta la prensa española, se ha considerado reiniciar estas actividades pues las cifras de contagio se han reducido. Además, mantener paralizadas las actividades no esenciales como la industria y la construcción es muy costoso socialmente por sus repercusiones sobre el empleo.

En el marco del Estado de Alarma el gobierno español decidió mantener cerrados todavía los bares, la hotelería y todo lo relacionado con el turismo. Las personas que no tienen que ver con la industria y la construcción deben mantener el confinamiento. A la industria y la construcción se unen una relativamente larga lista de actividades que incluyen clínicas veterinarias, ópticas y productos ortopédicos, productos de higiene, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para mascotas, comercio por internet. El gobierno plantea que las empresas que puedan recurrir al teletrabajo lo hagan. Adicionalmente recomiendan implementar turnos o entradas y salidas escalonadas para que la gente no coincida o se aglomere. Se sugiere el uso de mascarillas aunque no es obligatorio. Paralelamente a ello se mantiene la lucha contra el virus aplicando los tests a la población, ubicando a los contagiados y aislándolos para evitar la difusión del Covid19, adicionalmente a ello se focaliza la lucha en la protección a los ancianos.

El gobierno socialista de Pedro Sánchez es un buen ejemplo de lo complejo de las decisiones que enfrentan los gobiernos en la actualidad, por un lado deben lidiar con los elevados niveles de contagio y mortalidad que ha provocado el virus y por otro con las presiones de los que han perdido su trabajo o han visto quebrar sus empresas. Por ello ha decidido actuar en los dos frentes manteniendo la lucha contra el flagelo por un lado y llamando al reinicio de las actividades laborales en algunas áreas, por otro.

Según la BBC y otros noticieros europeos, como el canal alemán en español DW, en los países del norte de Europa, como Dinamarca se están dando pasos que van más allá de los dados por España, pues se está convocando a los chamos a clase. La primera ministro danesa anunció que se proponen abrir guarderías y escuelas para niños hasta quinto grado a partir del 15 de abril como parte de un plan de reapertura controlada y prudente. Las medidas incluyen también la posibilidad de que los empleados en el sector privado puedan ir al trabajo. Otros países vecinos están tomando las mismas acciones. Ello está presionando a Alemania, cuyos dirigentes están discutiendo si siguen el mismo camino de sus vecinos del norte. Algunos epidemiólogos alemanes consideran que es conveniente reiniciar las clases de primaria y secundaria pues allí se ubica una población que es resistente al virus y podría contribuir a incrementar la inmunidad de la población contra este flagelo.

Los países como China y Alemania son actores globales por su rol como exportadores, por lo cual el confinamiento generalizado de los trabajadores es una medida insostenible por sus repercusiones sobre las empresas y su posición global. Además deben considerar la repercusión que ello tiene sobre el desempleo interno. Por ello es necesario pasar la página lo más rápido posible al tema del coronavirus y dar los pasos para un retorno a la normalidad. En este contexto se entienden el planteamiento del presidente Iván Duque de Colombia: la cuarentena generalizada no es sostenible por largo tiempo, y en algún momento hay que decidir convivir con el virus y diseñar una estrategia para ello.

Profesor UCV