Las contradicciones de un cachaco

En este artículo continuamos discutiendo la visión de la constituyente venezolana que varios analistas entrevistados, en ediciones recientes del programa CNN Dinero, han planteado. En esta oportunidad discutimos la contradictoria posición del presidente colombiano en relación a los regímenes dictatoriales en América Latina. Según el periodista de CNN Xabier Serbiá y el analista entrevistado, Carlos Alberto Montaner, esta posición de Santos es parte de la actitud que ha caracterizado a los gobiernos latinoamericanos en relación a la dictadura cubana, la cual ha oscilado entre la tolerancia y la condena. Ellos plantean que el régimen de Maduro continúa haciendo de las suyas, confiando en que la actitud de los gobiernos de la región frente a Cuba se extienda a la dictadura venezolana.         

El presidente colombiano Juan Manuel Santos arremetió, en un artículo titulado “Lloramos por ti, Venezuela”, en términos bastante duros contra el régimen de Maduro y su deriva autoritaria, señalando al final que no se puede aceptar una dictadura en el centro de América Latina. Según Serbiá, esta actitud del cachaco Santos es contradictoria, pues el presidente colombiano legitimó a la dictadura cubana al incorporarla como facilitadora y anfitriona de las negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De este modo, Santos contribuyó a la legitimación de la dictadura de los Castro, tal como han hecho otros países, incluido los Estados Unidos.

Según Carlos Alberto Montaner, Estados Unidos también ha contribuido a la actitud de tolerancia frente a la dictadura de los Castro.  Desmanteló la política de aislamiento establecida por la OEA, a partir del gobierno de Gerald Ford, quien autorizó la venta a Cuba de vehículos de la compañía Ford hechos en Argentina. Posteriormente, Jimmy Carter dio luz verde a la apertura de una especie de embajada en la Habana, llamada “oficina de intereses”, dando fin así a la política de aislamiento.

Pero el cachaco Santos fue más allá que los Estados Unidos y otros países de la región, al darle a Raúl Castro un rol protagónico en las negociaciones con las FARC. Como consecuencia de la decisión del cachaco colombiano, el grupo guerrillero, ahora transformado en partido político, tiene las puertas abiertas para tejer una madeja de alianzas en el hermano país con el apoyo del gobierno forajido de Venezuela y de la dictadura castrista.  Adicionalmente a ello, Santos, integró de hecho a la dictadura cubana como parte de los aliados de Colombia en su política exterior. Ello se reflejó en la reciente reunión que el laureado nobel sostuvo con Raúl Castro solicitándole que intercediera ante Maduro a fin de que éste desistiera de sus intentos de instaurar una dictadura en Venezuela.   

La actitud de Santos solicitando la mediación de Castro es asombrosa e ingenua, según Montaner, pero conociendo la astucia del líder colombiano es algo difícil de creer. Santos tiene información privilegiada de sus servicios secretos y de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, sobre los detalles de la relación de Maduro con la dictadura de los Castro. Debe saber que Maduro es un hombre de La Habana.  Según Montaner,  fue formado en la escuela de cuadros del partido comunista cubano y está copiando el modelo cubano  a fin de instaurarlo en Venezuela. En este sentido, la constituyente busca establecer las  bases legales del tinglado autoritario de Maduro y su mafia, siguiendo las instrucciones del dictador cubano.

¿Por qué Santos parece ignorar lo que es conocido por todos los analistas políticos que han centrado su atención en Venezuela y su relación con Cuba en los últimos años? La actitud de Santos es un caso extremo de la posición de los gobiernos de la región con respecto a la dictadura cubana. Esta posición, según Montaner y Serbiá,  ha oscilado entre la condena y la tolerancia. Pero en el caso de Santos llega a la complicidad. El gobierno de Maduro, bajo la asesoría cubana, está confiando en que la actitud de los gobiernos latinoamericanos frente a La Habana se extienda a Venezuela, según el periodista y el escritor cubano mencionados. La condena al régimen de Maduro por parte de 11 presidentes de la región puede ser parte de este juego de los países de América Latina, que llevan ya varias décadas condenado a la dictadura de los Castro, pero tolerando sus desatinos y en ocasiones siendo cómplices de los mismos.

Sin embargo, hay que acotar que el caso venezolano es diferente al cubano. Como lo ha planteado el historiador Antonio Herrera-Vaillant, el régimen cubano ha tenido, al menos durante sus primeros quince años, una respetabilidad de la cual ha carecido el régimen chavista. Por el contrario,  el Estado venezolano se ha convertido en un Estado delincuente cuyos miembros están acusados de tener fuertes conexiones con el narcotráfico. Ello representa un problema para sus vecinos, que han colocado el tráfico de narcóticos y las organizaciones relacionadas, como uno de los principales  problemas a combatir. La respetabilidad de Cuba en la región y el mundo, ha surgido de sus avances en materia de seguridad social, que han sabido mercadear muy bien. Como lo ha planteado el historiador Herrera-Vaillant, el régimen venezolano carece de esa imagen, la mayoría de los gobiernos y organizaciones están conscientes de que ha sumido a Venezuela en una crisis humanitaria sin precedentes, mientras sus dirigentes viven un estilo de vida privilegiado financiado por la corrupción con los dineros públicos.

Las diferencias señaladas podrían llevar a la comunidad internacional a una posición más firme, y a presionar en forma más efectiva al régimen venezolano para que restaure los mecanismos democráticos y ceda en sus alianzas con los grupos criminales. Probablemente esto sea lo  que el cachaco colombiano tuvo en mente a la hora de reunirse con Raúl Castro.

Nota: el artículo de Santos “Lloramos por ti, Venezuela” se publicó en el diario El País, el 17 de agosto del presente año.   

Profesor UCV

josenri2@gmail.com