Las tensiones entre el chavismo disidente y Maduro

Desde su designación como sucesor de Chávez, Maduro ha sido cuestionado por dirigentes del chavismo que fueron compañeros de viaje del difunto, tanto en sus aventuras militares como en el gobierno. El primero de ellos fue Jorge Giordani, ex Ministro de Planificación quien destacó la carencia de liderazgo de Maduro. Luego Felipe Pérez Martí, quien dirigió el equipo económico del prócer de Sabaneta durante los primeros años de su gobierno, alertó sobre las implicaciones sociales de las políticas económicas implementadas por Maduro, las cuales estaban ocasionando un desastre social y amenazaban el futuro del chavismo como proyecto político. A ello hay que añadir los planteamientos de quienes han buscado defender el legado de Chávez, como Nicmer Evans, dirigente del partido Marea Socialista, el cual ha alertado sobre la corrupción sin freno que ha imperado en el gobierno. En síntesis, en los últimos años se han venido acumulando tensiones entre el chavismo oficialista y una fracción disidente que ha cuestionado el precario liderazgo de Maduro, las negativas implicaciones de las políticas económicas de su gobierno y la corrupción desbordada que ha aupado.  

Las tensiones entre un sector del chavismo y Nicolás Maduro han eclosionado con la posición de la Fiscal General de la República, en relación a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que ha pretendido inhabilitar a la Asamblea Nacional (AN). La posición de la fiscal dio lugar a un artículo de Michael Penfold en el portal Prodavinci, en el cual analiza las implicaciones del deslinde de Ortega Díaz y señala que el gobierno subestimó el impacto que la disolución de la AN tendría dentro del propio chavismo. Según Penfold, pareciera que dentro del chavismo continúan anidándose algunas importantes fuerzas democráticas, y que es evidente que estas corrientes prefieren un poder ejecutivo restringido que a un presidente sin ningún control legislativo. En consecuencia, Maduro deberá enfrentar en el futuro inmediato a un “grupo chavista que probablemente sea mucho más poderoso que la misma oposición” en el cuestionamiento del proyecto autoritario del régimen.

La tesis de Penfold parece haber sido acertada en cuanto a las implicaciones y la magnitud del impacto del deslinde de la Fiscal General de la República. Su posición cuestionando la convocatoria oficialista a una Asamblea Constituyente y defendiendo la vigencia de la constitución de 1999, ha profundizado el conflicto con el oficialismo y ha obligado a éste a recular en algunas de sus decisiones. De igual modo, sus señalamientos en relación a la represión gubernamental han dejado al descubierto la farsa oficialista y la faz autoritaria del régimen. Como un reflejo de que la posición de la fiscal es parte de un malestar que tiene eco en el mundo del chavismo, se han producido declaraciones de apoyo a la fiscal por parte de antiguos compañeros de viaje de Chávez y del mismo Maduro, como el mayor general retirado Cliver Alcalá, así como del ex ministro del interior del gobierno Miguel Rodríguez Torres, quien dirigió las labores de represión contra la disidencia política en el año 2014. Estas declaraciones, según los personajes señalados, parecen ser solo la punta del iceberg pues se anuncian más apoyos.

En un programa reciente del programa CNN Dinero se analizó la crisis de la democracia venezolana y a tal fin se entrevistó a Reggie Thompson, quien labora para la consultora estadounidense Stratfor especializada en análisis geopolítico, la cual publicó un reporte sobre la crisis política venezolana. El entrevistador del programa Xavier Serbiá expuso la crisis de diversos órdenes que atraviesa el país, destacando la crisis política y señalando que si ésta no se resuelve, será imposible resolver tanto la crisis económica como la humanitaria. Planteó, apoyándose en el reporte de Stratfor, que existen tres canales para resolver la crisis: el legal, el de la negociación y el de la fuerza física. Los primeros se han ido achicando y todo parece apuntar a que el que prevalecerá es el de la fuerza física, a lo cual apuntan las manifestaciones de la oposición por un lado, y la represión y las amenazas del régimen de recurrir a las armas, por otro.

En la entrevista señalada, Thompson apuntó que ciertamente el canal de la fuerza física es el que parece tender a imponerse, pero lo que realmente importa en los acontecimientos más recientes es que el gobierno parece haber intensificado su conflicto con la Fiscal de la República al prohibirle la salida del país. Este conflicto, según el entrevistado, se va a ir intensificando en los próximos meses y hay que seguirle la pista al mismo pues allí es donde se está determinando el futuro político del país. En este conflicto entre el chavismo oficialista y el disidente se está produciendo una medición de fuerzas, donde lo determinante es cuanta fuerza física pueden ejercer ambos bandos. En ese sentido, la gran prueba de la disidencia chavista es cuanta fuerza física puede ejercer contra el gobierno, es decir, cuanta influencia pueden ejercer en las fuerzas armadas (FAN) a fin de que estas presionen al gobierno con el propósito de que modifique su deriva autoritaria  

El panorama político del país se ha modificado en los últimos meses. Hasta hace poco el conflicto se centraba exclusivamente en los enfrentamientos entre la Mesa de la Unidad (MUD) y el régimen de Maduro. En el periodo más reciente el centro del conflicto se ha desplazado hacia una medición de fuerzas entre el chavismo democrático y el oficialista. En este contexto está por verse cual será la capacidad de presión del chavismo disidente a fin de hacer recular al oficialista en sus intenciones de instaurar un régimen dictatorial en el país.   

Profesor UCV