Maracay, 316 años cumplidos

El pasado domingo 5 de marzo, Maracay, la ciudad que acogimos como nuestra hace 40 años, estuvo de cumpleaños, no hubo celebración, fue un día sin pena ni gloria para sus habitantes, ni festejo alguno de sus gobernantes. La otrora ciudad jardín sigue huérfana y abandonada, la suerte le ha sido esquiva con sus administradores; ya hace algunos años, se enajenó una calle de servicio, al norte de la ciudad,  para la construcción de un centro comercial, otro Alcalde, rojo rojito,  estaba más preocupado de los fustanes de su mujer que del interés del Municipio, y el actual, reelegido, flojo, cómodo y boliburgués, su gestión más brillante ha sido reubicar algunas bocacalles del norte de la ciudad, asesorado según, de un converso y frustrado candidato a Alcalde.

El nacimiento de Maracay, nos las trae tres versiones, en una se señala, sin fundamentación histórica, como fundador a Andrés Pérez Almarza, cuyo boulevar del centro de la ciudad lleva su nombre, otra versión, más de leyenda, nos afirma la existencia de un cacique Maracayá de quien vendría el nombre de Maracay, que en lengua caribe designa a un felino y significa cunaguarito, una suerte de tigre que habitaba estos lares. La que parece más seria, es que aquí comenzó un poblamiento y en el año 1700, un grupo de vecinos le pidieron al Obispo Diego de Baños, la creación de una parroquia que tuviera además, cura e iglesia, y así el referido Obispo, decretó el día 5 de marzo de 1701 la constitución de la vicefeligresía de Maracay, que es probablemente su acta de nacimiento. De modo que Maracay fue un sitio de poblamiento de civiles y eclesiásticos y de allí que se le conociera como Rosa de los vientos y encrucijada de caminos. No hay pues, fundador, como ocurre en otras ciudades de Venezuela.

A pesar de haberse iniciado en los años 50 un proceso de industrialización que para finales de los años 90, ya funcionaban varios parques industriales con más de 1500 industrias asentadas, Maracay es hoy una ciudad sin crecimiento social ni urbanístico; es una ciudad paralizada, pues el Alcalde actual y los anteriores no desarrollaron políticas públicas y sociales para su crecimiento. Debo observar, sin embargo, que una Alcaldesa enfrentó en el Tribunal Segundo Civil del Estado, la pretensión de Corpoturismo para arrebatarle a la ciudad los terrenos donde está construido el Hotel Maracay. Esos terrenos, en Las Delicias, con un extenso territorio para convertirse en un gran pulmón vegetal,  por obra de esa actuación son propiedad del Municipio por donación que le hiciera la Junta de Gobierno en el año 1.958,  pero la ciudad es un caos, la basura es recogida a destiempos, los escombros, la mala vialidad, salvo algunas avenidas, es una ciudad de calles rotas y descuidadas, los abusos de los motorizados y las unidades de transporte en mal estado, se detienen a recoger pasajeros donde mejor les parece, sin que haya autoridad para su control; no hay lugares de recreación ni se celebran eventos culturales y el peaje de entrada a la ciudad desde la ARC, más parece un terminal de pasajeros, en el cual abundan las irregularidades viales, a la vista de las autoridades y donde los conductores hacen lo que les viene en gana.

El Alcalde no se ocupa de la ciudad. Si ese señor fuese un buen Alcalde-, en una gestión que cumple dos periodos, quien para bien de la ciudad, con éste concluye su gestión-, ha debido gerencial la municipalidad y liderar a la comunidad, organizar y motivar a sus equipos de trabajo, estimulando el efecto sinérgico de 2 más 2 son 5, mejorar sus habilidades para  comunicarse con sus conciudadanos o vecinos, planificar estrategias de desarrollo de corto plazo y de largo alcance, con participación de la comunidad, sin importar colores políticos o partidistas, y finalmente, mejorar la conciencia y la educación cívica de la comunidad, que mucha falta hace en esta ciudad y en el país en general. Pero pareciera que el interés del Alcalde tiene otras motivaciones, distintas al interés de la ciudad.

No es extraño, que en estos días el Parque de Ferias sea el escogido para realizar alguna fiesta para mantener a los maracayeros pobres esperanzados y enfiestados. Con música bien pagada, mientras en nuestro hospital central faltan medicinas, y bastante ron, la fiesta debe mantenerse, no importa que los maracayeros coman de la basura y no haya medicinas en los centros médicos de la ciudad, pero pobres engañados si, como alguna vez dijera el exministro Giordani, “los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así, con esperanzas”, pero ahora hurgando en las bolsas de basura de cada esquina para comer.

Maracay necesita un buen Alcalde, un buen organizador de la ciudad; desde la sociedad civil hay proyectos buenos para el desarrollo y la descongestión de la ciudad, y tambien candidato que surja de aquella para el rescate de la ciudad. En eso estamos.