Nicolaiev Madurovich Morosislav (nimamosov), el pianista de la revolución

Quizás muchos venezolanos estarán preguntándose ¿Quién es este hombre? ¿Qué papel ha jugado en la historia universal y en la de Venezuela? ¿Cuántas batallas habrá librado y cuantos países liberado? Son preguntas lógicas que circulan por las sinuosas e interminables circunvoluciones de cualquier cerebro humano.

Muchos asemejan a este nombre a un gran soldado, de tez blanca y densa barba de color marrón rojizo, cual Rasputín, ascendiente lejano de Putin el agradable y afable presidente de Rusia; lo comparan con un combatiente del ejército ruso que luchó en las frías estepas rusas, en Siberia, en Cucutanovak hermosa comarca al sur de Leningrado (estado Táchira) o posiblemente en Mongolia (la tierra primogénita del lápiz Mongol o del reconocido percusionista Mongol Santamaría). Pues no, su imaginación ha tenido un intento fallido, tal cual Plan de la Patria, Plan de Seguridad, Recogida de Billetes de 100, o de reparación de botes de aguas blanca, en Venezuela.

Este hombre nacido en el siglo pasado, en lugar desconocido del globo terráqueo, no es otro que el famoso y virtuoso ejecutante del piano el Gran Nicolaiev, el pianista de la revolución. Él, junto a Vivaldi, Mozart, Bach, Haydn, Beethoven, Schubert, Damirón y Tony Monserrat representan el legado universal de los pianistas que hacen de la música un lenguaje comprensible en todo el mundo occidental.

Nicolaiev, al igual que Paganini, Chopin, Liszt (no confundir con Liz Taylor), representa la encarnación del solista virtuoso romántico. Y no hay dudas sobre esta apreciación, basta verlo agarradito de las manos de la varonesa Cilianova Vanderflowers, majestuoso ejemplar de la realeza, su pareja sentimental y de baile, con la cual sorprende tal Nurejev, cada vez que ambos ejecutan sus delicados, sincronizados y armoniosos pasos cuando bailan obras clásicas del repertorio musical romántico como “El Cascanueces”, “Las Bodas de Fígaro”, “María La Boyera”, “Yo tengo una bolita que me sube y me baja”, La Vaca Vieja, por solo mencionar algunos. Verlos nos transporta a una presentación del ballet Bolshoi.

Hace dos o tres días tuve la dicha y el privilegio de verlo y oírlo ejecutar de sus virtuosas y limpias manos (por qué no hay duda de eso) una fuga en re menor (creo que era una fuga, pues me provocó fugarme para el carajo después de oírlo). No podía creer al ver estupefacto tanto virtuosismo, el cual se sentía magnificado cuando los dedos de sus limpias manos acariciaban la secuencia de teclas blancas y negras del teclado de un afinado e imponente piano Stenway, tan imponente como sus dotes de conocimiento, su protuberante barriga y la pulcritud de sus manos, esas manos con las que en cada cadena de TV toma el micrófono para darnos lecciones de historia de Venezuela, arte, economía y cultura general.

Al momento de verlo ejecutando el piano tan magistralmente, inevitablemente vino a mi mente la imagen de Rassinger (nombre artístico Benedicto XVI), quien también descarga duro, como dicen los músicos “la pone bien” en el piano. Recuerdo haberlo visto tocando el clásico del maestro Damirón Van Hausen, Piano Merengue en Fa sostenido mayor, en una versión para piano y orquesta. Algo sublime!!!

El pequeño Nicolaiev, en su infancia recorría los senderos de su querida Cucutanovak, compartiendo sus travesuras como cualquier hijo e’ Putin, comiendo bocadillos de plátano,  paledonias y catalinas dulces autóctonos que en el pasado degustaban Catalina la de Rusia ( de allí el nombre), cuando Francisco de Miranda le echaba los perros, Pedro El Grande, Iván el Terrible y Nicolás II, el último zar de Rusia, de quien, según especulan los cronistas e historiadores, se debe el nombre de Nicolaiev.

Nicolaiev fue un estudiante muy aventajado; mientras sus compañeros de primaria se aprendían la tabla de sumar, nuestro excelso pianista se estudiaba la Tabla Periódica de Mendeleyev. Con escasos 10 añitos, el niño Nicolaiev se sabía los nombres de todos los elementos químicos de la tabla periódica, los cuales cantaba en prosa, cada vez que ejecutaba el piano durante sus clases con el profesor Enrique Culebra Iriarte. Ya en sexto grado, Nicolaiev se sabía todas las tablas habidas y por haber, incluidas la tabla de números aleatorios, la tabla de desgravámenes del impuesto sobre la renta y la tabla de precios justos.

A pesar de sus infinitas potencialidades intelectuales, especialmente en las matemáticas y geografía, Nicolaiev fue tentado por la música, la cual cultivó gracias a los insumos de Agropatria. Hoy pudimos cosechar esos frutos, con 10 dedos mágicos envueltos en hojas de pentagramas musicales (ya creían que eran hojas de plátano).

La pluma creativa de Nicolaiev, cuya tinta dibuja en las diferentes claves del pentagrama la combinación de notas y signos musicales para dar origen a una melodía, ha permitido que hoy todos los venezolanos podamos disfrutar del rico y complejo repertorio musical de este insigne pianista, del mundo pero en especial de Venezuela, adoptado por nuestro país (no hay madre que se lo cale), como símbolo inequívoco de la revolución que vivimos y que ha convertido al país en una potencia.

Aquí les muestro una muy pequeña muestra de su genio creador, lamentablemente en inglés y malamente traducido al español para que los venezolanos identifiquemos sus canciones, pues la ignorancia de este pueblo y el poco aprecio por su obra inmortal, permitió que esta fuera ultrajada y robada de nuestro patrimonio musical:

  • The Alligator is gone (Se va el caimán). Fuga (como su nombre lo señala, el caimán se va, se fuga) en Do sostenido menor. Para Violín y Charrasca Atemperada.
  • Listen to me Little Cacha (Oyeme, Cachita). Minuet en Fa menor. Para Oboe y Furruco.
  • Tomasa, The black girl. (La Negra Tomasa). Fuga en Sol sostenido, en tres movimientos. Para Bajo y Tuba. ( La versión original del nombre era La negra Katiuska, que como verán no pega)
  • Neither for buying, nor for selling. (Ni se compra, ni se vende). Sinfonía en Cuatro Movimientos para Clave y Guiro acústico.
  • The stony bed (La Cama de Piedra). Arreglo coral en Si bemol mayor.
  • The Little John Trucupeyev (Juancito Trucupey). Sonata en re mayor. Para flauta y timbal.

Como podemos apreciar, el genio creador del Gran Nicolaiev es un tesoro musical orgullo de Venezuela, el mundo y otros países.

Vivaldi, Mozart, Bach, Haydn, Beethoven, Schubert, Paganini, Chopin, Liszt, Teresa Carreño, Damirón, Padu del Caribe y Tony Monserrat te deseamos los mayores éxitos en esa carrera y reto artístico que estas por empezar, una vez que agarres tu autobús y te vayas para el carajo. Sabemos que saldrás tan exitoso, tal como lo has sido como Presidente y conductor de los destinos de Venezuela, hoy gracias a ti y a tu mentor (objeto de investigación de la ornitología galáctica) Venezuela es una poderosa potencia.

Mientras culminaba esta investigación cultural y biográfica de nuestro ilustre ejecutante, un grupo de otros disque pianistas de géneros musicales como la salsa (género musical aparentemente asociado a los barrios y a la negritud) y el Jazz, me envió lista con sus nombres y me pidió interceder para solicitarle entradas para el próximo concierto de Nicolaiev en el Pérez Carreño

“Los abajo firmantes solicitamos encarecidamente se nos permita asistir al próximo concierto y recibir clínicas del maestro Nicolaiev para mejorar nuestro desempeño a través de la excepcional técnica pianista de ese gran maestro”:

  • Ricardo Ray
  • Oscar Hernández
  • Alfredito Valdés
  • Sonny Bravo
  • Leo Blanco
  • Silvano Monasterios
  • Eddie Palmieri
  • Rebeca Mauleon
  • Papo Luccas
  • Michel Camilo
  • Chucho Valdés
  • Gonzalo Rubalcaba
  • Otmaro Ruiz

A los venezolanos melómanos, estén pendientes del próximo concierto bajo la batuta de Gustavo Dudamel, dirigiendo la Filarmónica de la GNB con la participación de la famosa cantante irlandesa Queen Ligthing (Reina Lucero, por su traducción al español), acompañada al piano por Nicolaiev Madurovich Morosislav. Están todos invitados.

NOTA: Nicolaiev quiere fijar su posición y dar a conocer a todo los venezolanos, que no permitirá que asista a su concierto, ni darle clínica de ejecución del piano a la traidora y escuálida Gabriel Montero. Gabriela, favor abstenerte!!!!!