No es dificil soñar ni imposible aspirar

El gobierno de Chávez siempre presumió de ser un gobierno decente, pero el tiempo demostró que sólo fue un decorado de cartón piedra para camuflar sus corruptelas. La corrupción arruinó el país e hizo ricos a una nueva casta de políticos, militares y arrimados pseudo izquierdistas, que engañaron al país y a la comunidad internacional durante mucho tiempo.

Ahora se desmorona el régimen de cartón piedra, nadie lo quiere, apesta en los sectores populares, que son los más engatusados y golpeados por el modelo económico chavista que ha continuado su impuesto sucesor. De la fuerza popular del régimen no queda ni siquiera la estructura artificial de aquel andamiaje que juró acabar con los partidos y con la democracia.

Durante dieciocho años, no solo se robaron la esperanza del pueblo, tambien el dinero producto de sus recursos naturales, mataron la gallinita de los huevos de oro que era PDVSA y como eso no los satisfizo, se metieron a narcotraficantes. Llegará el momento en que habrá que buscarlos bajo las piedras, civiles y con uniformes, para que devuelvan lo robado y se les castigue por traficar con drogas; para ello habremos de contar con un poder judicial que se escriba con letras mayúsculas y asuma su condición más particular, ser una rama del poder público independiente y autónomo.

Este país tiene la esperanza - que no debe perderse- de tener un gobierno republicano y democrático, alternativo y responsable, dentro de poco tiempo; un gobierno que, a partir de un proceso de transición, concluya el actual periodo constitucional para que se celebren elecciones generales con un cuerpo de árbitros decentes y conductas transparentes, que generen confianza y que abra al país de nuevo al desarrollo.

El hambre de hoy será una experiencia para que mañana seamos de nuevo los venezolanos de la amistad y la conciliación con quienes no han delinquido en la militancia partidista; de la generosidad, el trabajo y la recuperación de la cultura y la educación del pueblo, que fue siempre respetuoso de las normas de convivencia social.

Los organismos multilaterales y políticos de la región, respetaran y auparan los cambios que vendrán para organizar el país y entregar el gobierno a quien resulte elegido por el voto popular en sufragios libres y democráticos.

La gran mayoría de los venezolanos reclamamos una administración de transición para superar la difícil situación política y económica, con un presidente que encarne la majestad de la presidencia de un país serio y respetado y asuma los riesgos de poner orden en la vida cotidiana y constitucional de la Nación y permita la gobernabilidad en los tiempos por venir. Una transición para gobernar para todos sin aspirar a la competencia presidencial del nuevo periodo; para reafirmar la democracia y ser el comandante en jefe de unas nuevas fuerzas armadas que genere el respeto de sus conciudadanos. Tambien para dar trabajo y garantizar la comida al pueblo, y por qué no, aupar una constituyente, sin turbulencias políticas,  convocada con reglas de igualdad para la restructuración a fondo del Estado que nos devuelva la bicameralidad, un nuevo y más corto periodo de gobierno con una sola reelección, que haga respetar los atributos de un Tribunal Supremo de Justicia   autónomo e independiente y cree las Cortes Superiores en cada jurisdicción a fin de que permita un mejor acceso del ciudadano a la justicia; que haga letra cierta la descentralización administrativa que rompa con el modelo centralista heredado de aquel  Estado federal centralizado del colonialismo español,  en fin, hay poco espacio, pero una transición que nos permita soñar con un país de ciudadanos que nos libere de esa ignorancia delirante en que nos metió Chávez.

No es difícil soñar ni es imposible aspirar a un país de todos y para todos.

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