Palabras del Presidente de la Comisión de Primaria

Tengo el honor de hablar en representación de la Comisión Nacional de Primaria y de los amigos y amigas que también la integran para formular algunas reflexiones sobre la significación de las tareas que nos han encomendado.

Queremos expresar primeramente nuestro agradecimiento a la Plataforma Unitaria Democrática por haber confiado en nosotros para asumir una responsabilidad de tanta trascendencia para Venezuela. La Plataforma Unitaria resolvió designar a un grupo de personas independientes para organizar la elección primaria, que está llamada a canalizar las aspiraciones presidenciales de todos aquellos que defiendan la necesidad del cambio político, tal como lo ha sostenido el Doctor Omar Barboza.

La elección primaria debe conducir a la escogencia de la candidata o candidato unitario a la Presidencia de la República. Con la particularidad de que se ha colocado esta elección al servicio de toda la sociedad democrática, de todos los líderes y organizaciones que procuran la democratización del país y pretenden institucionalizarlo bajo los parámetros de un Estado de Derecho, con derechos garantizados para todos. Se trata, pues, de una primaria para la democracia. Pensar en una democracia para Venezuela no es simplemente una utopía.

Hemos disfrutado como nación de esos “preciosos momentos de Libertad” a los que se refirió el Libertador en su célebre discurso de Angostura de 1819, aunque también hemos recaído en viejos vicios, con responsabilidad de gobiernos y de sus defraudados seguidores. Tenemos que acumular todas las bondades de los periodos democráticos que hemos vivido y corregir los errores cometidos para poner los cimientos de una institucionalidad resistente a desviaciones populistas o autoritarias.

El amplio alcance del mandato de la Comisión Nacional de Primaria lo estamos adoptando muy seriamente. Por ello iniciaremos de inmediato un proceso de consulta con todas las organizaciones políticas y sociales interesadas en aportar elementos a fin de robustecer el proceso de la elección primaria. Esto incluye por supuesto a los precandidatos o precandidatas y a las organizaciones que los respalden. Queremos ser enfáticos en este llamado a todos los sectores políticos y sociales para que presenten sus observaciones y propuestas.

Pondremos a disposición de los interesados las redes sociales, el correo electrónico y el número telefónico de contacto de la Comisión, sin perjuicio de las propias gestiones que adelantemos a fin de facilitar encuentros.

Entendamos que la elección primaria es una oferta dirigida a la sociedad venezolana, para que se apropie de ella, la fortalezca y la lleve a su plena realización. Exhortamos a la ciudadanía a acompañarnos en esta fase de consulta abierta, en un proceso que es de todos.  Entre los temas objeto de consultas se encuentra el de la posibilidad de solicitar la cooperación técnica de organizaciones internacionales u organismos nacionales con motivo de la celebración de las primarias, así como el del voto de venezolanos en el exterior. Pedimos a quienes han planteado ideas sobre diversos aspectos de la primaria que pongan sobre la mesa sus propuestas, que serán consideradas con el mayor esmero. Los principios que guían nuestra actuación son claros: promover la participación de los electores y electoras y salvaguardar su derecho al voto, así como defender sus derechos en todas las fases de la primaria, garantizando la mayor transparencia e imparcialidad. Con estos principios compartidos podemos desarrollar discusiones que conduzcan a oportunas definiciones. La solución a la que lleguemos tal vez no complazca a todos, aunque deseemos que así sea, pero es importante que estas y otras deliberaciones se lleven a cabo desde el reconocimiento de esa comunidad de propósitos.

Es preciso subrayar que la primaria es un proceso democrático de selección de candidatos dirigido por las fuerzas y líderes políticos que la promueven o que participen en ella. Es expresión de autonomía social y de la libertad de asociación con fines políticos y a la vez ha de observar el marco normativo previsto en la Constitución. Toca pues a los actores políticos y sociales darle forma para favorecer la participación de los interesados. Ello se ha hecho ya en parte en el Reglamento de la Primaria presidencial, pero hay otros puntos que deben ser resueltos por la Comisión Nacional de Primaria. Debemos igualmente preparar el cronograma electoral y abordar un conjunto de cuestiones técnicas y logísticas que ya estamos atendiendo y en las que ahora no voy a detenerme.

Me interesa más bien destacar, como orientación general, que la primaria debe ser una experiencia democrática que sirva de modelaje para la elección presidencial e ilustre sobre el sistema democrático que se quiere instaurar mediante el cambio político. Los contenidos o lineamientos programáticos deberían ocupar lugar central a lo largo del proceso, a lo cual alude claramente el Reglamento. Si los electores o electoras constatan que, más allá de las legítimas ambiciones personales, hay un proyecto básico común de democratización y un esfuerzo hermanado para la superación de la actual situación habremos avanzado mucho. 

Estas metas se enfrentan sin duda a muchas barreras. La verdad es que la primaria está rodeada de las más grandes dificultades. Hay incertidumbre sobre la fecha de la elección presidencial, incluso sobre la posibilidad de una elección libre y justa. Incertidumbre sobre la reacción del aparato gubernamental ante las primarias. También sobre los medios de que se dispondrá para organizarlas. Pero estas circunstancias adversas, que pudieran amilanar, parecen ser signos de la historia que toca a la puerta, es la historia que pasa. En el actual contexto venezolano, de una ciudadanía que acumula tras su aparente pasividad miles de motivos para la indignación y que en cualquier momento puede despertar ante un testimonio auténtico de reunificación democrática, se avizora un episodio de lucha denodada por un futuro mejor. El cálculo de las posibilidades y las certezas pasan a un segundo plano. Tal como dijo Winston Churchill:

“No se recurre a los estadistas solo para resolver las cuestiones sencillas, que suelen resolverse por sí solas. Cuando la balanza tiembla y las proporciones quedan envueltas en la niebla, se presenta la oportunidad de tomar decisiones que salven al mundo”:

Salvar a Venezuela de la devastación institucional y social es también una tarea perentoria, aun cuando el horizonte sea nebuloso. La falta de certidumbre sobre asuntos como los comentados no implica, sin embargo, que no pueda alcanzarse desde los sectores democráticos una posición de fortaleza difícil de superar. Estamos seguros de que con algo de empeño en dar preferencia a los objetivos comunes, por encima de las visiones e intereses particulares, y con un renovado espíritu de fraternidad entre quienes profesan una causa común el éxito está garantizado. 

El protagonismo de esta gesta corresponde a los ciudadanos y ciudadanas, acompañados por sus líderes. En lo que concierne a esta Comisión Nacional de Primaria, nuestra contribución será tan relevante y efectiva como lo dictamine la ciudadanía.

Somos un pequeño grupo de venezolanos y venezolanas cuyas intenciones, por más buenas que sean, solo darán frutos si son apuntaladas por la motivación del electorado.

Una parte importante de nuestra misión consiste en rescatar el valor del voto, con toda su significación de ejercicio de ciudadanía y de libertad política. Incluso en situaciones institucionales precarias como la que hoy impera en Venezuela el voto es un instrumento esencial de los demócratas, que debemos reivindicar y defender. No es a expensas de él sino a partir de él que han de forjarse estrategias más comprensivas de democratización.

Conviene poner a todos en conocimiento de los gestos solidarios y las manifestaciones de voluntad de colaborar con la primaria que hemos recibido, antes incluso de nuestra instalación, de parte de organizaciones políticas y sociales, ONG especializadas en materia electoral, instituciones académicas y gremios profesionales. Es un anticipo del camino por recorrer. 

Muchos nos han preguntado, para qué hacen esto, para qué asumir tamaña responsabilidad en tales condiciones y me atrevería a interpretar a mis compañeros y compañeras al responder: para contribuir, al facilitar el ejercicio de la voluntad popular, a que nuestros hijos o nietos vivan en democracia en su país; para que quienes injustamente están detenidos recuperen su libertad, para que retornen los exiliados, los migrantes forzados, para que sean investigadas y sancionadas las graves violaciones a derechos humanos o crímenes de lesa humanidad, para que los jóvenes recobren la esperanza. No tenemos la ingenuidad o la arrogancia de pensar que podemos cambiar el mundo, pero sí somos conscientes de lo que está en juego de cara a la venidera convocatoria a elecciones presidenciales. 

La clave para el logro de los objetivos señalados se encuentra en la esperanza que está animando esta etapa germinal de nuestro trabajo. Por eso es pertinente recordar a un noble sembrador de sueños realizables como lo fue el Padre Francisco José Virtuoso, cuyas palabras podemos colocar hoy, en memoria suya, en boca de cualquiera de nosotros y de todo venezolano, sin distingo de preferencia política, “yo soy un apasionado por construir futuro, un apasionado por construir esperanza, posibilidades. Creo en este país,… por eso miremos el futuro desde lo que venimos haciendo”. Y como él rogar: “Pido a Dios la fuerza suficiente, la sabiduría necesaria, el don del discernimiento, la capacidad de escucha, de diálogo y acompañamiento, para responder lo más acertadamente posible a los desafíos de estos tiempos”.

La Comisión Nacional de Primaria reúne en sus integrantes un conjunto de saberes y experiencias que ponemos al servicio de la elección primaria. El rasgo más resaltante común a todos es la determinación de abrir espacios para que se exprese el electorado que promueve el cambio político. Ante las exigencias planteadas respecto de las condiciones de esta elección, pudiéramos replicar que no pueden pedirnos lograr lo imposible. Pero la verdad es que los límites entre lo posible y lo imposible están con frecuencia más en la mente que en la realidad. No vamos a incurrir en la postura fácil de apoyar sin más lo que coincida con las presiones comunicacionales pero se aleje del propósito de tener una candidatura unitaria para una elección presidencial en la Venezuela de hoy. No obstante, sí queremos invitar a la ciudadanía y a los factores políticos y sociales a que ensanchemos juntos el campo de lo posible.

La primaria es una convocatoria tan frágil como importante. Cuidémosla. A partir de este momento no es la primaria de un grupo determinado de partidos políticos, sino quiere serlo de la ciudadanía toda. Hay que reconducir la potente energía retórica para la crítica entre fuerzas opositoras hacia un esfuerzo por hallar entre todos la mejor solución viable en el actual contexto, con el matiz antes introducido. Es en el punto de unión entre quienes exigimos el cambio político donde se agiganta el caudal del reclamo popular de transformación.  Con espíritu elevado, con alma nacional, dejando para el juicio de la historia la reflexión paralizante sobre lo que pudo hacerse de otro modo. Es necesaria la autocrítica que lleva a la rectificación, pero no aquella que fractura y debilita en la consecución del fin común.

No albergamos odios y nos cuidaremos mucho de hacerlo. Necesitamos un espíritu sereno, libre de cargas, para cumplir cabalmente las tareas encomendadas. Vemos con buenos ojos la negociación de México, cuya reanudación se ha anunciado, y estimamos que puede ser una gran aliada de la elección primaria. Al mismo tiempo, las primarias pueden desencadenar una reacción entusiasta del electorado, un reverdecer de la esperanza truncada, lo cual ayudará al desenvolvimiento de tales diálogos, porque sin el acompañamiento de una sociedad activa en sus reclamos de justicia y condiciones dignas de vida, dispuesta a expresar pacíficamente su descontento, podría perderse la contención y el balance que es indispensable en una auténtica negociación.

Nos guía el amor cívico y el amor a Venezuela. Ojalá la elección primaria sirva para apuntalar la unión entre todos los venezolanos y venezolanas, abrazando también a quienes nos adversen políticamente, porque cuando hay franqueza e institucionalidad en los métodos de lucha y se asume como postulado el respeto a las diferencias es posible construir, con participación de todos, un futuro común.

Termino ratificando nuestra gratitud. La misión encomendada no es sencilla pero está cargada de venezolanidad y esperanza. Afrontemos juntos el reto de recuperar para la fe y la actuación democrática a una sociedad que luce pronta a estancarse en la resignación o el pesimismo. No es desde la postración de quien no ve luces en el horizonte que debe definirse el futuro nacional, sino con el entusiasmo de un ideal por el que vale la pena luchar. Con esa fuerza y ambición, nos corresponderá como pueblo decidir nuestro destino. 

Desde ahora mismo comenzamos con intensidad nuestra agenda de trabajo, aunque en realidad empezamos a prepararnos hace una semana, apenas conocimos el nombramiento, conscientes de que los primeros pasos de una empresa exigente son determinantes para su feliz culminación.

Muchas gracias.

15 de noviembre 2022