Para Georg Eickhoff la sociedad venezolana ya ha perdido la batalla

Estima que el conflicto venezolano es mucho más grande y enredado que cualquier cosa que pueda prever y resolver una Constitución, y la lucha política se ha convertido en una pugna por cambures. Así, en opinión de Georg Eickhoff, los chavistas seguirán en su guerra contra la sociedad venezolana hasta cuando pierdan el poder en el Estado; algo que intentan evitar a toda costa, incluso atacando con extrema dureza una posible disidencia en sus propias filas. Desde su perspectiva, el panorama luce desalentador: “Venezuela se va a parecer aún más a Cuba. Será una miseria y parálisis muy larga”.

Los análisis sobre la situación en Venezuela han sido y son hoy en día muy variados. A priori pareciera algo positivo, puesto que de la pluralidad de ideas es que pueden surgir propuestas que logren soluciones. Sin embargo, uno de los mayores errores de la dirigencia opositora, y de muchos analistas venezolanos, parece ser el no haber entendido la verdadera naturaleza del régimen venezolano; primero con su progenitor Hugo Chávez y ahora con su heredero, Nicolás Maduro, que ha marcado su propia impronta.

Alguien que ha desarrollado sobre esta realidad (la de entender lo que realmente es el chavismo, cómo actúa y qué lógica usa en sus acciones), ha sido Georg Eickhoff, catedrático alemán que vivió varios años en Venezuela, quien desde 2019 se encuentra en la zona de guerra en Ucrania. Eickhoff habla de una guerra híbrida que, de acuerdo con sus argumentos y experiencias, se está desarrollando en este momento en Venezuela. Va más allá, de hecho, menciona en uno de sus tantos hilos de tuits sobre el tema, que “Venezuela es hoy un laboratorio de «guerra híbrida»”. Sobre eso y más conversamos recientemente.

-Quisiera iniciar con un tuit que hizo usted hace apenas días, donde dijo que quien pensó que Juan Guaidó “hubiera podido resolver el problema venezolano no tiene ni la más remota idea del tamaño de este problema”. Hay muchas razones para explicar esa afirmación, pero usted ¿por qué la dice exactamente?

–Juan Guaidó no es Presidente encargado de Venezuela porque él quiere. Lo es porque la Constitución así lo dispone. Pero el conflicto venezolano es mucho más grande y enredado que cualquier cosa que pueda prever y resolver una Constitución. Es más que un conflicto político entre Gobierno y oposición. Esto es una guerra donde el bando que secuestró el poder del Estado niega a sus adversarios el derecho de existir. Es una guerra que no se puede enfrentar en el marco de la Constitución porque a la dictadura le vale madre la Constitución.

“Con solamente participar en diálogos y acuerdos sin resultado real ya la oposición le ha entregado al chavismo todo lo que este busca de ella”

-¿Qué le ha faltado entonces al liderazgo político?, ¿sus errores han sido principalmente por no entender al enemigo?

-No se entienden ni a sí mismos. Hay dos factores muy importantes en la herencia política venezolana que complican mucho las cosas: El petróleo y el pensamiento mágico alrededor de las elecciones. El petróleo en manos del Estado ha creado una clase política y empresarial que vive de lo que le tira el Estado petrolero. En otras naciones los políticos representan la sociedad frente al Estado. En Venezuela son sus empleados. La lucha política se ha convertido en la lucha por cambures. Gran parte del empresariado es solamente diferente en el grado de su dependencia del Estado, no en la esencia. Son como araguatos pegados al Estado. Nacen nuevos araguaticos y están más pegados. De personas formadas en esta cultura no puedes esperar acciones realmente revolucionarias. Los que se llaman revolucionarios han caído en la misma dinámica, pero han dañado la producción petrolera de forma irremediable. El segundo factor, el entusiasmo mágico alrededor de las elecciones tiene que ver con el primero, el petróleo. Por medio de elecciones se reparten los cambures de la economía petrolera. Son cada vez menos. Pero elecciones no producen cultura democrática donde no la hay. Chavismo y oposición son muy diferentes, pero se han perdido en el mismo laberinto.

-En otro hilo de tuits, sumamente explicativo y, personalmente creo, muy claro, habla de una “guerra híbrida”. ¿Cómo se está dando eso en Venezuela?

-Venezuela no está sola en el mundo. Venezuela y Colombia son parte de un juego geopolítico. La catástrofe venezolana pone a Colombia en gran peligro. En los próximos meses vamos a ver si se hunde una nueva Gran Colombia en el remolino de la destrucción chavista. Venezuela y Colombia juntas son el campo de batalla de esta “guerra híbrida”.

-Es una “guerra híbrida” por la diversidad de tácticas y herramientas de las que echa mano el régimen de Maduro, ¿cuáles son las tácticas menos visibles, las que hacen daño sin que se note?

-Soy alemán y ya hace veinte años fui candidato al Parlamento Federal de Alemania en la parte de Berlín oriental donde viven hasta hoy los beneficiados y operadores de la dictadura comunista que se derrumbó en 1989. Estudié muy a fondo mi territorio y conocí a muchos pequeños cómplices de la dictadura desde muy cerca, por ejemplo, gente de la Stasi, la famosa policía secreta con un enorme ejército de empleados y cooperantes. Creo, por ejemplo, que los venezolanos no tienen una idea adecuada de la incidencia de operaciones encubiertas en el proceso político de su país.

-La guerra tiene un inicio relativamente claro, en este caso desde la llegada de Chávez, bien sea en la palestra pública aquel febrero de 1992 o como presidente desde 1999, pero una guerra mientras ocurre no se sabe cuándo va a finalizar. ¿Qué se les puede decir entonces a tantos venezolanos que hoy son víctimas de esa guerra?

-Esta guerra no va a terminar en las próximas décadas. Los chavistas van a seguir en su guerra contra la sociedad venezolana incluso cuando pierdan el poder en el Estado. Esto lo han entendido muchas personas, quizás de forma muy intuitiva algunos. “Nunca van a dejar de joder”, dicen. Por eso es que se han ido del país.

“Venezuela y Colombia son parte de un juego geopolítico. La catástrofe venezolana pone a Colombia en gran peligro”

-En una guerra de esas características, a simple vista, no parece posible que gane el pueblo. Entonces, ¿qué pasa con una masa arrasada, abatida y desesperanzada?, ¿qué le queda a la gente?, ¿de qué forma la sociedad puede hacer frente a un sistema que arremete y aplasta, tomando en cuenta todo lo que ha hecho ya a lo largo de estas dos décadas?

-Me temo que la sociedad ya ha perdido la batalla. Venezuela se va a parecer aún más a Cuba. Será una miseria y parálisis muy larga. Pero va a ser Cuba plus desorden, como se ve ahora en la Cota 905, en el Arco Minero, en la frontera con Colombia. Una Cuba desmejorada, quizás con más comida, ojalá.

-Entendiendo todo ello, es ilógico o malintencionado pedir “acuerdos” entre la oposición y el régimen como si el segundo realmente estuviese dispuesto a negociar algo.

-Ellos están bien como están. La oposición no tiene nada que ofrecer al chavismo. Solamente puede brindar una complicidad fingiendo diálogos que dan un barniz de civilidad a la tiranía. Así que con solamente participar en diálogos y acuerdos sin resultado real ya la oposición le ha entregado al chavismo todo lo que este busca de ella.

“Elecciones no producen cultura democrática donde no la hay. Chavismo y oposición son muy diferentes, pero se han perdido en el mismo laberinto”

-Siendo así, ¿es posible lograr mejoras para la sociedad? Si se está enfrentando a una estructura que busca eliminar al ciudadano, ¿es posible mejorar la calidad de vida dentro de este sistema?

-Sí. Va a haber mejoras. Es como con los esclavos que vivían en Barlovento y muchas otras partes de Venezuela: Sus dueños no querían que se murieran o escaparan todos al monte, aunque no lloraran por muchos; había, hay y habrá mucha fiesta, con o sin tambores.

-De lograrse un cambio, ¿cree usted que la sociedad venezolana ha construido anticuerpos contra la demagogia que puede concluir en regímenes como el que se enfrenta actualmente?

-Eso esperamos. Lo van a ver nuestros nietos o bisnietos. Ojalá y los anticuerpos también protejan contra los mutantes del chavismo para entonces.

-¿Qué puede hacer la comunidad internacional?

-La comunidad internacional enfoca sus esfuerzos en contener el conflicto en el territorio, pero sin resolverlo, reducir externalidades negativas, atender mal que bien a los que huyen de Venezuela y, en el mejor de los casos, contribuir a que Colombia no se hunda junto con Venezuela.

-Como última pregunta, quisiera desarrollar una idea que planteó el profesor Guillermo Tell Aveledo recientemente en un tuit, donde mencionó que mucho se habla de Nelson Mandela, pero poco de Frederik de Klerk. Es muy interesante ese planteamiento, porque poco parece que se pueda lograr una solución real en Venezuela sin que dentro del mismo chavismo (o chavomadurismo, como lo llamaba Petkoff) alguien tire hacia el mismo lado. ¿Cree usted posible que, aun conociendo la naturaleza del régimen, pueda surgir algún de Klerk que contribuya a una solución real?

-Esto es posible y el chavismo lo sabe. De allí viene la extrema dureza contra una posible disidencia en las propias filas. La tortura y el asesinato del capitán Acosta Arévalo a plena luz del día exhibido ante un juez es un poderoso mensaje a cualquier compinche que quiera jugar a ser un de Klerk o cualquier cosa parecida. Y es solamente un ejemplo. Para el consumo interno en los cuarteles y despachos hacen cosas similares y peores.

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