Por sus relojes los conoceréis

En la recién finalizada campaña electoral de Barinas, fue notoria la presencia de altos jerarcas del gobierno. Ministros, generales, diputados, banqueros, dirigentes nacionales del Psuv, jefes policiales y milicianos hicieron acto de presencia en los diferentes municipios y parroquias del estado para impulsar y pedir apoyo a la candidatura de Arreaza a la gobernación. La presencia de estos camaradas iba acompañada de un derroche de regalías: Neveras, cocinas, equipos de aire acondicionado, lavadoras, bolsas Clap para la conquista de votos.

Pero, lo que más llamó la atención de los ciudadanos del estado, fue que cada uno de los representantes del régimen lucia en sus muñecas relojes lujosos y que, a cada rato, se preguntaban la hora entre ellos, con la finalidad de que la gente viera sus costosas prendas.

Esa indeseable conducta de nuevo riquismo, causó un profundo malestar en todos aquellos que veían el triste espectáculo y muchos se preguntaban sobre el origen de los dineros que hacían posible esa ostentación y derroche. Diputados de la Asamblea Nacional, presentes en apoyo a la candidatura unitaria de la oposición, comenzaron a dar una explicación sobre los relojes que lucían los camaradas del régimen.

¿Se acuerdan del joyero Habib Ariel Coriat Harrar, dijo uno de los diputados que formaba parte de la Comisión de Contraloría? ese señor ayudó, según el Informe de Inteligencia Financiera de Andorra (UIFAND), a blanquear 5.5 millones de dólares a la cofradía de dirigentes y empresarios cercanos al régimen. Coriat, es propietario de la joyería de lujo “Daoro San Ignacio C.A.” ubicada en el Centro Comercial San Ignacio de Caracas y en el 2011 recibió más de 5.5 millones de dólares de tres de los actores principales de la quiebra de PDVSA por la venta de 250 relojes de las marcas Rolex, Cartier, Chopard y Breguet. Los compulsivos compradores fueron: Nervis Villalobos ex vice ministro de Energía y Petróleo, que pagó al joyero1.5 millones de dólares; el empresario Diego Salazar que abonó cuatro millones de dólares y Javier Alvarado el todo poderoso exministro de Energía y Petróleo y director entre 2007-2010 de la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC) quién transfirió al joyero 141.480 dólares”.

La red, de estos pillos, operó entre 2007 y 2012 y recurrió para lavar su botín a una alambicada madeja de una treintena de sociedades radicadas en paraísos fiscales como Belice o países protegidos por el secreto bancario, como Suiza o Andorra. El dinero manchado presuntamente por la corrupción de la petrolera confluyó en los depósitos de la Banca Privada de Andorra (BPA), una entidad intervenida en 2015 por participar en una supuesta lavadora de fondos de grupos criminales internacionales, proveniente de la mafia china, rusa y de una trama de corrupción enquistada en Pdvsa, que habría legitimado más de $2.000 millones en cuentas, tanto en la sede central en Andorra como de sus filiales en Madrid y Panamá.

También destaca en el informe de la Unidad de Inteligencia Financiera d’Andorra (UIFAND), fechado en septiembre de 2020, que los camaradas empresarios corredores de seguros, José Luis Zabala y Omar Farías, no se quedaron atrás en la compra de relojes de lujo. Por ejemplo, pagaron 149.900 euros para hacerse en 2010 con un exclusivo ejemplar de oro de una edición limitada de Jaeger-LeCoultre. Uno de platino, modelo Big Pilot por 34.445 euros. Otro de oro blanco por 18.190 euros. Piezas de Patek Philippe fabricante de relojes de lujo por 126.760 euros. Un IWC de oro rosa por 155.000 euros. Un Parmigiani Kalpa de mujer, de oro con brillantes y montado manualmente, con un coste de 18.190 euros.

En este Festín de Baltazar, como fue el saqueo de PDVSA, estos pillos no se limitaron a la compra de relojes. También, gastaron millones de euros en vinos como el Pomaerol Petrus 1990 cuyo valor es de 5.560 la botella. Compraron una villa en República Dominicana por 602.000 euros y dejaron una reserva de 125.000 euros para el consumo de delicias gastronómicas como caviar y jamón. 

Amigos, testaferros y cómplices fueron retribuidos o agradecidos con lujosos regalos de parte de los saqueadores, básicamente relojes de marcas lujosas. Se dice en los corrillos de pasillo, que Diego Salazar a la persona que lo iba a visitar a su oficina, le quitaba el reloj, lo tiraba en un cesto de basura y le regalaba un Rolex. 

Finalmente, se desprende del Informe de Inteligencia Financiera de Andorra, que si realmente quieres conocer a un enchufao de este régimen pregúntale la hora y por su reloj lo conoceréis.