Venezuela en cesación de pagos

Venezuela y PDVSA vienen afrontando desde hace tiempo una situación que limita su capacidad de pago, debido a la declinación de la  producción de PDVSA que es la empresa que aporta el 95% de los dólares que ingresan a la economía. El gobierno decidió utilizar los recursos requeridos para incrementar la producción  reorientándolos a otros propósitos, a la espera de que los precios del petróleo se recuperaran y la empresa pudiera disponer de mayores ingresos para destinarlos a elevar la producción. Si bien los precios se han recuperado no han llegado a un nivel que permita cumplir tal propósito. La empresa debió recurrir a los entes financieros internacionales a fin de obtener nuevo endeudamiento y poder así pagar los compromisos de deuda que se vencen a finales de este año. Sin embargo los entes financieros no han sido receptivos a la solicitud de la empresa, debido a la situación del gobierno de Venezuela que ha sido acusado de violación de derechos humanos en los meses previos, lo que se ha agudizado por las sanciones financieras de la comunidad internacional (Ver artículos previos del autor en este boletín: “PDVSA al borde de la cesación de pagos” “La agonía de PDVSA”).        

La situación descrita se ha agudizado en los últimos días y tanto  Venezuela como PDVSA han entrado en cesación de pagos. Standart and Poor’s, una empresa estadounidense de servicios financieros que tiene entre sus propósitos calificar el riesgo de los bonos que emiten las empresas y los países en el mercado financiero, decidió esta semana que Venezuela y PDVSA entraron en cesación de pagos debido al retraso que se produjo en el pago de sus compromisos financieros. La Comisión Internacional de Swaps y Derivados (ISDA por sus siglas en ingles), que reúne a los acreedores, tomó una decisión similar por lo que se inició el proceso para pagar a los tenedores de bonos el seguro contratado para protegerlos de situaciones de impagos. 

El origen del problema según Alejandro Grisanti, Director de la firma Ecoanalítica, empresa de asesoría económica,  es la limitada capacidad de pago del gobierno, a pesar del aumento que se ha observado en los precios de la cesta petrolera venezolana. El incremento en los precios petroleros no ha logrado compensar el descenso que se ha producido en los últimos tres años en la producción petrolera. La producción de PDVSA ha caído en 800.000 barriles diarios, Su esto se hubiera producido este año Venezuela hubiera recibido 15 millardos de dólares. Esta cifra hubiera sido más que suficiente  para haber pagado todos los compromisos de deuda con los bonistas y adicionalmente hubiera permitido triplicar las asignaciones que se vienen haciendo al sector privado para la importación de alimentos y medicinas, contribuyendo a aliviar la crisis humanitaria que enfrentamos.   

Según Ecoanalítica la caída de la producción de PDVSA es ocasionada por el modelo económico que ha asumido el gobierno centrado en controles del tipo de cambio y de los precios y una política hostil a la inversión privada, lo que  le ha restado operatividad a todos los entes gubernamentales, incluido PDVSA. Esta es la razón fundamental del problema y no las sanciones financieras aplicadas por los Estados Unidos, las cuales apenas están comenzando a instrumentarse.  

Según las declaraciones de Grisanti a varios medios, el gobierno no tiene una estrategia clara para hacer frente a la situación de insolvencia y parece orientado a entorpecer el pago de la deuda, pago que cuando se hace se lleva a cabo con retraso, provocando que las empresas calificadoras de riesgo coloquen a Venezuela en situación de cesación de pagos. Una explicación a esta acción del gobierno la arroja el economista Maxim Ross quien señala que el gobierno parece orientado a presionar a los tenedores de bonos a fin de posponer los pagos de deuda del año que viene, que es un año electoral. De este modo el gobierno busca disponer de recursos para importar  alimentos y medicinas y aliviar la crisis de desabastecimiento que enfrentamos en el año electoral que se avecina. Esta actitud del gobierno, según Grisanti, nos coloca en una condición de vulnerabilidad y a merced de los acreedores que podrían recurrir a los tribunales de Nueva York y embargar los activos de Venezuela en el exterior, complicando aun más la situación.

El Director de Ecoanalítica señala que para lograr una negociación exitosa el gobierno debe cambiar su modelo económico a fin de aumentar su capacidad de pago. Para ello debe unificar el tipo de cambio e incrementar la producción petrolera y minera. Una vez que los acreedores de Venezuela perciban que en el país se están haciendo reformas para aumentar la capacidad de pago se puede, en este ambiente, abordar un proceso exitoso de renegociación de la deuda y posponer los pagos. Si no se hacen cambios en el modelo económico cualquier proceso de renegociación que se aborde está condenado al fracaso.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com