67,668 candidatos que se dicen opositores han sido formalmente inscritos ante el CNE

Cerrado el proceso de postulaciones para las elecciones regionales y locales del 21 de noviembre próximo, 67,668 candidatos que se dicen opositores han sido formalmente inscritos ante el CNE. Compiten por 23 gobernaciones, 335 alcaldías y centenares de diputaciones regionales y concejalías para un total de 3,082 posiciones en disputa.

Mientras, el bloque oficialista presenta 3,082 candidatos.

Dividir el número de candidatos opositores entre los distintos cargos a elegir resulta en una cifra imposible de digerir. Confieso que hice la cuenta tres veces porque creí que me equivocaba en una operación tan simple para finalmente percatarme con asombro que en promedio 22 opositores se presentan en cada jurisdicción: es decir que los eventuales votos opositores se dividirán en promedio entre 22 y eso sin contar los que no concurran a las urnas por la campañita de algunos “opositores” llamando a no votar.

 Mientras el bloque oficialista presenta 3,082 candidatos (si, yo sé que ya lo coloqué en un párrafo anterior pero es para que el que lea estas líneas lo tenga muy presente el 22 de noviembre al sacar sus propias conclusiones sobre los resultados): 3,082 candidatos oficialistas por 3,082 cargos en disputa es decir uno por cargo versus 67,688 candidatos opositores a razón de 22 por cargo y que no se olvide los que llaman a no votar y si faltara algo el efecto perverso de los 67,668 insultándose entre sí en lugar de concentrarse en el verdadero adversario, responsable de la tragedia que vivimos.

La Unión Europea oficialmente anunció que enviará una misión de observación. Meses atrás, una delegación de parlamentarios que integré, hicimos la primera solicitud en Bruselas. Se espera respuesta del Centro Carter y posiblemente se sumen otras reconocidas organizaciones que dan fe de la transparencia de elecciones en el mundo.
He participado en reuniones de trabajo, revisado cuidadosamente reportes y oído con mucha atención las explicaciones de rectores del CNE entre ellos Picón -que estuvo preso por actividades contra el gobierno, que es un experto en cuestiones electorales de los mejores de Latinoamérica, que fue gurú de SUMATE y que nadie se ha atrevido a acusar de vendido- y hoy soy un convencido de lo robusto del sistema electoral que garantiza que voto emitido sea contado y totalizado como también estoy lo estoy que la única debilidad viene dada por la carencia de testigos en la mesa pero eso ni es culpa de Maduro ni es nuevo porque desde que hay elecciones quien no tenga por lo menos un par de voluntarios en cada mesa de votación se sabe, no se expone, se sabe derrotado de antemano.
Tengo acceso y analizo cuidadosamente cada estudio de opinión que las mejores consultoras de Venezuela producen periódicamente. Sobre mi escritorio veo ahora las últimas investigaciones de Datanalisis, Hinterlaces, Datincorp e IVAD, y todas coinciden en lo mismo, aunque les duela a los iletrados de las redes: el chavismo-madurismo mantiene cerca de un tercio de respaldo popular y en el peor escenario por lo menos un 20 %.
Hagamos juntos un ejercicio de predicción para el 21 de noviembre:

21,1 millones de electores registrados según el CNE con 45 % de abstención, la menor esperada, para un total de votantes que acudirían a las urnas de 11,6 millones.
25 % de apoyo a candidatos oficialistas para un total de votantes, que sufragarían por los candidatos oficialistas, de 2,9 millones.
75 % de apoyo a opositores para un total de votantes que sufragarían por la oposición de 8,7 de millones, es decir tremenda paliza, salvo por un detalle: debemos de dividir entre 22. O sea, una pela lo que debería esperarse.
No hay palabras para definir tanta torpeza.

Si no nos ponemos de acuerdo, el 22 de noviembre los venezolanos deberían escupir a la cara a los responsables de la catástrofe que se avecina.

https://www.eluniversal.com/politica/108679/luis-eduardo-martinez-67688

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