Abstención, estrategias antidemocráticas y el reto de la oposición: los puntos clave sobre los resultados electorales

En un mapa prácticamente rojo, y en completa división, los adversarios a Nicolás Maduro ganaron 124 alcaldías, lo que representa un incremento significativo comparado con los resultados de las municipales de hace cuatro años. En Caracas la victoria la obtuvo el Partido Socialista Unido de Venezuela, pero la realidad es que el oficialismo también sufrió el desánimo: 1.086.472 ciudadanos, incluidos chavistas, no acudieron a votar. Carmen Meléndez ganó con 132.586 votos por debajo que Erika Farías. Los expertos Adriana Vigilanza, Guillermo Tell Aveledo y Nicmer Evans plantearon sus análisis a El Nacional

Los resultados electorales de las municipales y regionales del 21 de noviembre señalan que los sectores políticos que adversan al gobierno de Nicolás Maduro ganaron 124 alcaldías. Esto representa un crecimiento importante de los espacios ocupados por la oposición si se compara con los resultados que se obtuvieron en los comicios de 2017, cuando una parte importante no participó por considerar que no había garantías y obtuvo victorias solo en 29 municipios.

Expertos dijeron a El Nacional que la oposición ganó en zonas a las que el chavismo tenía en el abandono y afirmaron que el hecho de que el gobierno de Nicolás Maduro tenga ventajas no quiere decir que salió totalmente victorioso del proceso electoral.

“En sitios donde el chavismo se consideraba inexpugnable ha tenido tremendas fisuras que se deben esencialmente al abandono de esas regiones. Eso no quiere decir que los gobiernos locales de oposición tengan éxito, sino que el chavismo no es completamente invencible. ¿Dónde ganó?: en las capitales de los estados, donde hay más gasto público y en Caracas”, señaló Guillermo Tell Aveledo, profesor de la Universidad Metropolitana.

En Táchira, por ejemplo, la alcaldía de San Cristóbal la ganó Silfredo Zambrano, un candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero en esa entidad la oposición se impuso en 16 municipios. Así ocurrió también en Mérida, Trujillo, Guárico, Falcón y otros estados, donde el chavismo se quedó con las jurisdicciones principales, pero en zonas más alejadas hubo un crecimiento de los sectores adversos a Maduro.

“La expresión clara del descontento”

Los resultados electorales del 21 de noviembre son la expresión clara del descontento, afirmó Nicmer Evans, expreso político y director del medio digital Punto de Corte. Aseguró que la oposición, si hubiese participado en unidad contundente, habría ganado la mayoría de las alcaldías, quizá en más de 200 municipios.

Dijo que la dirigencia opositora, agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática, generó confusión y rechazo al dejar su política de no participación en los procesos electorales en el último momento. A eso le agregó la falta de transparencia en el manejo de los recursos de Venezuela en el exterior, que salieron a la luz meses antes de los comicios.

“Es fundamental en este momento la capacidad que debe desarrollarse para comprender que hay la necesidad de buscar nuevos métodos para la articulación de la posición para tratar que el reflejo del resultado sea directamente proporcional a los colores de los mapas que queremos ver en Venezuela”, manifestó Evans.

Ganó el chavismo, pero ¿qué tanto?

Analistas han planteado que, pese a que el chavismo ganó la mayoría de las gobernaciones y de las alcaldías, la pérdida de espacios, la abstención incluso dentro de las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela y la reducción de votos comparados con procesos anteriores, significa, de alguna manera, también una derrota para el gobierno.

Evans advirtió que no se puede pecar de exceso de optimismo. “Ellos ganaron. No necesariamente con trampa electoral, son las menores de las incidencias; ellos ganaron con estrategia miserable y antidemocrática: dividieron, fraccionaron y extorsionaron. El asunto es que, pragmáticamente, lograron un resultado”, expuso.

“¿Cómo la posición puede superar eso? Con ética, con principios, con valores. ¿O va utilizar los mismos métodos que el chavismo? Es en una discusión ética en relación a la posibilidad de lograr su objetivo. Pero creo que queda muy claro que es una extraordinaria oportunidad de reconfiguración de la oposición lo que se está dando en estos momentos, y va a ser imprescindible”, añadió.

“Mientras más poder, menos espacio”

La activista por los derechos políticos Adriana Vigilanza no considera que la victoria en un mayor número de alcaldías favorezca un proceso de cambio en Venezuela. Afirmó que, por el contrario, desde las municipalidades no se solucionarán, ni siquiera, los principales problemas que afectan a los venezolanos.

“’Mientras más poder vas a tener, menos espacio te voy a dar dejar’. Los alcaldes son una especie de administrador de una cantina. Esos son resultados que, además, el chavismo hace a propósito para que se confíen y digan que la próxima vez ganarán las gobernaciones. Es el cuentico que han tenido durante 18 años. Entonces, para mí, ni siquiera esos resultados son fiables. No sé de verdad si la oposición ganó espacios o se lo adjudicaron porque parto del principio de que las elecciones no son auténticas. No tenemos confianza en ningún número que dé el Consejo Nacional Electoral ni a favor de la oposición ni a favor del régimen, no son transparentes”, afirmó.

Enfatizó que al chavismo no se le ganará en unas elecciones carentes de garantías y que la oposición nunca logrará más allá de una gobernación o de una alcaldía.

Manuel Rosales en Zulia

En el caso de Zulia, afirmó Vigilanza, el gobernador electo Manuel Rosales ha negociado con el gobierno chavista desde hace años, incluso desde 2006, cuando presuntamente derrotó a Hugo Chávez en las presidenciales de ese año y no reclamó su triunfo. “Lo que pasa es que la gente en Venezuela no ha querido oír y, además, no ha tenido una clase política que le hable con la verdad porque se ha adaptado a este modo de vida y no tiene el valor o se siente derrotada porque los otros tienen la fuerza bruta”, expresó.

Tell Aveledo indicó, por su parte, que se trata de un arraigo esencialmente regional. Consideró que Rosales tiene la primera opción de cualquier político venezolano de reclamar ser la figura principal de la oposición en el tiempo por venir, aunque no lo tenga asegurado.

“Aunque parte con ventajas, no veo completamente claro que pueda llegar a esa posición; y quizá también en el caso concreto de Rosales hay un poco de nostalgia hacia el pasado, hacia un tiempo mejor en el Zulia. Fue un gobernador bien reputado, nunca perdió una elección, ganó la alcaldía, pudo proyectar candidatos después (Pablo Pérez y Eveling Trejo de Rosales). Tiene un liderazgo evidentemente importante, aún en esta dimensión y, vamos a estar claros, un tercio de los votos de la oposición de la Mesa de la Unidad Democrática se deben a él. Sí, tiene una parte con ventaja, ¿eso lo posiciona para el final? Lo pone en buena posición, pero no lo asegura”, observó.

Además de Zulia, la oposición ganó en Nueva Esparta y Cojedes. En Barinas la victoria estaba atribuida a Freddy Superlano (MUD), pero el Tribunal Supremo de Justicia informó que estaba inhabilitado políticamente y convocó a una nueva elección para enero.

La acumulación de errores

Evans, asimismo, subrayó que la acumulación de errores por parte de los principales partidos políticos de oposición (Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Primero Justicia y Acción Democrática) ha facilitado que el gobierno madurista aproveche oportunidades para infiltrar, dividir y quebrar a su dirigencia.

Cree que los políticos se verán obligados a decidir en unidad y que la proximidad a un posible referendo revocatorio debería ser un instrumento que permita la unificación con un objetivo en común de la oposición o de la mayoría de quienes adversan al chavismo porque, enfatizó, no se podrá lograr la unidad perfecta.

Para ello, añadió el director de Punto de Corte, se debe recurrir a métodos transparentes que permitan la existencia de la diversidad democrática de grupos.

Debemos definir los objetivos comunes porque si los objetivos comunes de un grupo es tener un candidato presidencial para el 2024 y lo mismo quiere otro grupo, y no ven que por el medio está un referendo revocatorio, el rol de la sociedad civil y de sectores políticos no necesariamente partidistas será fundamental para forzar la unidad en la oposición y que haya objetivos comunes en medio de esta recomposición política”, planteó.

Pérdida de la confianza

Vigilanza afirmó que la oposición concentrada bajo la figura del gobierno interino de Juan Guaidó o de la Mesa de la Unidad Democrática perdió liderazgo.

El G4 se desprestigió completamente. Entonces están otros liderazgos que no están en el G4 o que se están deslindando completamente, que ya sabemos que la primera es María Corina Machado, pero también están Antonio Ledezma y otros en el exilio como el doctor Enrique Aristeguieta Gramcko, y otras personalidades, pero que tienen un discurso muchísimo más claro a los fines de ese 80% que quiere ponerle un fin a ese desastre que es Venezuela y que nos duele porque fue el país que nos lo dio todo y es un precedente pésimo para la humanidad”, afirmó.

Advirtió que Venezuela vive una guerra contra la civilización y que el país ha atravesado 20 años de barbarie. Entonces, dijo, el liderazgo que reconoce esa realidad, a la que se le debe poner fin y no pañitos de agua tibia, existe.

“Por eso María Corina quizá salió con la propuesta de darle legitimidad de origen, por decirlo de alguna manera, a través de una consulta popular para que el mundo respete y reconozca quiénes son los interlocutores de, por lo menos, los siete millones que están en la diáspora y de tantos otros que en Venezuela quieren darle el apoyo. Lo que está proponiendo no es que a través de la consulta va a surgir el líder, el líder está, sino que otros líderes emergentes, que han tenido un discurso distinto, que se quieran medir, digan que quieren ser el interlocutor del pueblo de Venezuela, sobre todo ante la comunidad internacional porque adentro no hay nada que hacer”, opinó.

La “victoria roja” en Caracas (y su reflejo en los estados)

Carmen Meléndez, alcaldesa electa en el municipio Libertador de Caracas, ganó en las elecciones del 21 de noviembre con 360,639 votos (58,94%). Eso quiere decir que obtuvo una diferencia de 265.562 voluntades por encima de Antonio Ecarri (Lápiz, 95.077), que quedó de segundo lugar. Más atrás se ubicó Tomás Guanipa (69.912, MUD).

Que la exministra de Interior Justicia y Paz se haya posicionado como primera opción en la ciudad no significa que el chavismo haya aumentado sus votos, afirmaron Tell Aveledo y Evans. Meléndez gobernará en el periodo 2021-2025.

63,68% de abstención

Los datos oficiales publicados por el Consejo Nacional Electoral señalan que en Caracas 1.086.472 ciudadanos se abstuvieron de votar. Esto representa 63,68% de los 1.706.032 electores inscritos. Es decir, de haber participado la oposición en unidad y con mayor tiempo de convocatoria, se habría puesto fin la continuidad que ha tenido chavismo en el municipio Libertador desde hace 20 años.

Aveledo opinó, además, que el chavismo logró desestimular y fragmentar el voto opositor. Y esto que ocurrió en Caracas también pasó en todo el país.

“Podemos decir, con mucho cuidado, que es parte de un proceso de desencanto general y, en ese sentido, Caracas es una especie de termómetro. Ha tenido en los últimos 80 años una historia de fenómenos electorales que son meramente muestras de descontento. Aquí lo que se ve es que la abstención es parte de ese fenómeno electoral”, expuso.

“En lugar de tener una participación que permita un cambio, lo que hay es que —siendo el municipio Libertador un bastión histórico del chavismo, aunque haya bajado significativamente— no se generó una respuesta significativa salvo el descontento. No fue suficiente para que avanzaran Antonio Ecarri ni Tomás Guanipa”, agregó.

Menos votos que Érika Farías

Otra realidad es que Carmen Meléndez ganó la alcaldía de Caracas con 132.586 votos por debajo que Erika Farías, quien logró 493.225 voluntades (66,18%) en las cuestionadas elecciones municipales de 2017. Para ese año 912.157 electores no acudieron a ejercer su derecho al voto (54,98% de abstención).

Evans señaló también que hubo disidentes del chavismo que se abstuvieron y que no votaron, a pesar de que la lógica decía que tenían que votar por la oposición. Y añadió que la división en los sectores adversos al chavismo afectó aún más la posibilidad de convencer a la gente de que valía la pena votar.

Carmen Meléndez ganó con una cantidad de miles de votos menos. Redujeron su capacidad de movilización y de maquinaria en Caracas. El problema es que no hubo mayor capacidad de motivación al voto, entre otras cosas, porque aquí se cercena el acceso a los medios de comunicación, el control y la coaptación es mucho mayor porque ese es un trabajo que se ha hecho durante muchos años por parte del chavismo y la gente, para no involucrarse en política en Caracas y no correr el riesgo de ser sometidos a todas las cosas que hace el chavismo para tratar de generar control, pues, prefirió abstenerse. Creo que fue un tema más de seguridad que de ejercicio consciente de no querer participar”, dijo.

Aveledo destacó que, aunque el chavismo logre, con ventaja, sus objetivos estratégicos, eso no significa que haya salido bien en las elecciones. Señaló que hay fisuras grandes en el oficialismo y que, contrario a lo que ha ocurrido en sectores de la oposición, la dirigencia fiel a Maduro no expone sus discusiones sobre las debilidades del otro.

Ausencia de reconexión con la realidad

El director de Punto de Corte, que fue candidato a la alcaldía de Caracas en 2017, planteó que hay un sector que está muy mediatizado por el control social y que, además de las candidaturas, hubo ausencia general de la oposición de reconexión con la realidad de Caracas y de lo que sus habitantes esperan.

“No hay una lectura adecuada que genere una oferta de esperanza para movilizar a la mayoría. Entonces, por supuesto, eso tiene que traer como consecuencia el resultado que se obtuvo. Debe leerse, desde el punto de vista crítico, como un mensaje de la gente de Caracas de la necesidad de hacer una revisión profunda de la propuesta política”, afirmó.

La que más se aproxima, afirmó Evans, es la de Ecarri por el resultado que obtuvo en las elecciones. “Habría que ver si potenciar esa política puede permitir acercarse más a la gente. O agregar elementos adicionales para poder luchar contra la abstención en la ciudad de Caracas”, concluyó.

“Diplomacia tratando de combatir el crimen organizado”

Vigilanza afirmó que la presencia de observadores europeos en Venezuela durante el proceso no significó un avance en las garantías. Señaló que el informe preliminar, publicado por la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea “es el ejemplo más clásico de la diplomacia tratando de combatir el crimen organizado” y que además está lleno de contradicciones.

“Es un informe lleno de contradicciones porque se plantea que no hay Estado de Derecho en Venezuela. No tiene sentido que digas que hay mejores condiciones. Lo único que dijeron sobre las condiciones es que hay un Consejo Nacional Electoral más equilibrado, teniendo representantes de la oposición, que ya es una sinvergüenzura porque se supone que la Constitución dice que tienen que ser neutros. Pero ya reconocen que son de oposición o progobierno”, manifestó.

La abogada, candidata independiente a la Asamblea Nacional para el Circuito Electoral 2 del estado Miranda en 2010, cuestionó incluso la presencia del rector en la institución electoral. Recordó que estuvo preso y consideró que desde el punto de vista del chavismo el funcionario es un criminal y que desde el lado de la oposición es una persona que “está en las garras” del régimen chavista y que en cualquier momento lo pueden meter preso otra vez.

“Eso es todo una falacia”

Vigilanza afirmó que las observaciones de los expertos europeos son falacias. Recordó que las Naciones Unidas, cuando crearon el acompañamiento para los países, dijo que debían estar enmarcados y precedidos por una fortaleza institucional que haga que las elecciones se respeten.

“Si el informe de la Unión europea empieza desconociendo la fortaleza internacional de Venezuela, ¿cómo carrizo vas a decir que hay mejores condiciones para ir a elecciones? Eso es una contradicción tan horrorosa. Es una vergüenza de informe, dirán misa los demás que quieran ilusionarse. Eso no es sino producto de la diplomacia y del lobby que se ha hecho desde el régimen justamente porque necesita que lo cataloguen otra vez como democrático, igual como hicieron las FARC para que las sacaran de la lista de terroristas”, expresó.

“Ellos no saben de política, saben del crimen. Te asesinan concejales, te torturan militares hasta la muerte frente a un juez y eso no va a cambiar porque el informe de la Unión Europea diga lo contrario. El que se enfrente de verdad a este régimen termina como Raúl Baduel, como el concejal Fernando Albán y como esos muchachos que han perdido la vida en la calle. Y esos muchachos requieren que se hable con la claridad con la que yo estoy hablando y no hacerse ilusiones por tres alcaldías y pensar que vamos avanzando. No se va avanzar nada, esa gente no va a cambiar, son criminales absolutos hasta que se mueran”, agregó.

“Estamos lidiando con el crimen organizado”

Vigilanza dijo que se necesita que la dirigencia plantee las posibilidades que existen para cambiar de política en Venezuela. La comunidad internacional, enfatizó, no lo hará.

“Tenemos que darle una hoja de ruta al mundo. Por eso es que se piden nuevos líderes, que no son que se estén postulando para cargos de elección popular dentro de una tiranía. Eso es un absurdo. Son líderes que vienen con un lenguaje y una propuesta distinta; que muchas veces no se puede ni siquiera decir en voz alta porque lidiamos con el crimen organizado”, señaló.

Vigilanza reconoció que habrá cosas que no se podrán decir, pero al menos se sabrá que el planteamiento no contempla ir a unas elecciones falsas. Y que exigirán condiciones para ver si, al menos, se logra un triunfo real.

“Y si no quieren obedecer el resultado, entonces tengo un plan B para hacer cumplir el resultado. Eso, por encima, es una hoja de ruta completamente coherente. No estamos para más de lo mismo de lo que se ha hecho desde 2004 para acá, y no vamos a conseguir un resultado distinto. Será una prolongación de la agonía, lamentablemente”, aseguró.

@Luisdejesus_

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