Declaración de El Bosque

Las Federaciones, Asociaciones, Cooperativas, Cámaras y Fundaciones de FEDEAGRO, en ocasión de nuestra Asamblea Anual, nos dirigimos al país para dar cuenta de la situación del Sector Agrícola Nacional y sus perspectivas futuras.

La agricultura vive el período mas oscuro de los últimos 50 años, sumergida en una profunda crisis; los resultados de todos los subsectores y rubros, año tras año, registran récords negativos. La producción de los cultivos de mayor tradición en el país alcanzó, en 2019, los volúmenes cosechados en las décadas de los años sesenta y setenta.

Producto de la recesión, la contribución de la oferta interna al consumo aparente nacional ha alcanzado mínimos históricos, y la insistencia del aparato gubernamental en mantener las políticas públicas responsables de la crisis, no avizora el cambio necesario en las tendencias de los indicadores sectoriales.

Los  sistemas productivos desarrollados por generaciones de agricultores en todo el país, con base a procesos de innovación y esquemas tecnológicos propios y/o adaptados, resisten estoicamente la indolencia y la anomia de la gestión pública, y los agricultores, sin crédito,  sin semillas,  sin fertilizantes, sin agroquímicos y sin repuestos, entre  otros requerimientos, se han venido reinventando para mantenerse dentro sus  explotaciones, seguir produciendo, generando empleo y contribuyendo con las economías regionales.

Completa este oscuro cuadro, la falta de combustible, presente en el Interior del país desde el año pasado y manifestado intensamente durante este año, afectando la comercialización de las cosechas del ciclo norte verano 2019 - 2020 y la siembra del ciclo productivo más importante del año, el ciclo de invierno 2020; en todas las regiones se perdieron cosechas y quedo tierra sin sembrar. La prioridad, supuestamente acordada al sector agropecuario, no se otorgó.

A las limitaciones detalladas anteriormente se agregan las derivadas de la pandemia "COVID-19", referidas a las restricciones de movilidad y de las actividades económicas impuestas por el gobierno nacional y las instituciones regionales y locales.

Los gobiernos de todas las naciones del universo, aún de las más pobres, han instrumentado un conjunto de medidas para proteger a sus agriculturas del embate de la pandemia: facilidades crediticias, bonos, incentivos y un conjunto de estímulos se han creado para compensar a los agricultores de las consecuencias del  Impacto del coronavirus.

En nuestro país, no solo no se han adoptado medidas de este tipo, sino se han creado otras de impacto desfavorable para el sector; tales como la exoneración de impuestos y   aranceles  aduanales   a las importaciones  de productos terminados y materias  primas que compiten  con la producción  nacional; mientras se mantienen impuestos y aranceles  a los Insumos   importados  y bienes de capital  requeridos  para la producción  interna,  se pretenden  crear nuevos  impuestos  municipales,  se cierran  mercados  naturales para rubros perecederos, se restringe la circulación, se mantiene el encaje a legal  a la banca que  le impide  el financiamiento, PEQUIVEN  por primera vez en 50 años no produce fórmulas  completas de fertilizantes  y AGROPATRIA se queda  sin  inventarlos   de agro insumos.

Ante tan desconcertante  situación, la respuesta del Ejecutivo es relanzar la Misión  Agro Venezuela,   un "programa"  creado hace 10  años,  el cual no ha  generado resultados positivos en términos de producción y abastecimiento  alimentarlo;  no obstante,  ahora se le pretende  darle rango constitucional,  se crea un órgano superior,  se cruza  con el Sistema Patria,  se le impone una unidad de cuenta  (el Petro),  se crea un nuevo  registro de productores  y se le asignan nueve (9) vértices..  Los productores se preguntan ¿cuántos recursos dispondrá esta misión y a cuales programas podrán optar?

Ya basta de retórica, de nombres y renombres, de Misiones y Grandes Misiones, es con hechos y no con palabras que abasteceremos a los venezolanos de los alimentos que requerimos; el país así lo exige. Se necesitan políticas públicas formuladas con y para los hombres y mujeres del campo en beneficio de Venezuela.

FEDEAGRO   apuesta a  la  recuperación  de  la  producción  nacional  y  del  Sistema Agroalimentario   Venezolano,   ha  trabajado  denodadamente  con  un  conjunto    de instituciones  y sectores, en una propuesta  condensada en el Plan Pals Agroalimentario; allí  se conjugan  orientaciones,  políticas,  programas  y proyectos  de  amplio   alcance, basados  en  la  democracia,  el respeto  a  la constitución  y las leyes,  las libertades económicas  y la libre empresa, en un modelo de desarrollo con la efectiva participación  y proyección  del sector privado, y con el concurso de todos los actores de las cadenas  de valor.

No se trata de promover una nueva burguesía revolucionarla o de la   autarquía agroalimentaria, como algunos voceros pretenden imponer, se trata de impulsar acciones que de verdad encaminen el rescate de nuestro sector y lo conduzcan a nuevos y superlativos   estadios  de desarrollo que ofrezcan calidad de vida y bienestar a la población rural,  que a su vez garantice la disponibilidad,  el acceso y la calidad de los alimentos  para la población.  Para lograrlo nos inspiramos en los hombres y mujeres que han dejado la piel en los surcos y la tierra de nuestros campos sobre la cual construiremos el futuro del país.

En Caracas a los 25 días de agosto del año 2020

La Asamblea General de Fedeagro

¡Más Agricultura, más País!

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