Elecciones en la Universidad Central de Venezuela

A la comunidad de la Universidad Central de Venezuela:

El balance que cabe hacer de 2020 arroja resultados dramáticos. La pandemia del coronavirus agravó considerablemente la penuria generalizada en que ha sobrevivido la mayoría de los venezolanos los últimos años y proyecta sombrías perspectivas hacia el futuro inmediato. Ningún indicio sugiere que la situación sanitaria vaya a mejorar en el año que comienza, así como tampoco la economía, los servicios básicos y la seguridad personal. La responsabilidad del caos nacional recae sin atenuantes sobre el régimen dictatorial, tan aferrado obstinadamente al poder como incompetente para ejercerlo en beneficio de la ciudadanía. Esa obcecación encuentra su medio más eficaz en la disolución de la estructura institucional del país, de cuyas ruinas emerge un omnipotente Ejecutivo que subyuga y anula al resto de los poderes públicos.

En el ámbito educativo todo parece también destinado a empeorar. La inepcia destructiva del gobierno se extiende con alevosa equidad sobre los niveles inicial, básico y medio, tanto como sobre la educación superior. En todos los órdenes de la vida de la nación los venezolanos trabajadores y honestos se esfuerzan por enfrentar las adversidades con que el poder los atribula sin misericordia. Tales esfuerzos se hacen también en las universidades, estranguladas al extremo de la asfixia por las mermas presupuestarias, imposibilitadas de mantener sus infraestructuras, despojadas de los recursos para financiar sus programas académicos y con un profesorado empobrecido hasta la humillación mediante una deliberada política de mendicidad salarial.

En estas oprobiosas circunstancias no han cesado, sin embargo, de oírse las voces que defienden la universidad. Denuncian enérgicamente a los poderosos enemigos externos pero no cierran los ojos ante las causas que desde adentro debilitan a la institución académica, ni renuncian al deber crítico que exige un minucioso escrutinio de la actuación de quienes están al frente de esta. Ya en enero del año pasado el grupo de opinión Profesores Ucevistas por la Unidad de las Fuerzas Democráticas entregó a la comunidad universitaria una declaración que pedía la realización de elecciones para proveer todos los cargos y funciones cuyos períodos habían expirado. El 7 de junio, a pocos días de vencerse el plazo para la celebración de elecciones en las infamantes condiciones ordenadas por al Tribunal Supremo de Justicia a la UCV en la sentencia N° 0324, centenares de miembros del cuerpo académico se adhirieron a otra firme exhortación que el mismo grupo remitió al Consejo Universitario, junto con una solicitud de derecho de palabra, sin que dicho órgano se dignara atenderla. En los últimos días de 2020 un destacado profesor jubilado, Absalón Méndez Cegarra, hizo un resonante llamamiento al profesorado para la convocatoria “con audacia y temeridad” de elecciones en la UCV.

No cabe duda de que la convicción para que se lleven a cabo esos comicios es un sentimiento extendido entre la gran mayoría de los ucevistas. Es hora, pues, de que los diversos sectores organizados de la comunidad ucevista y especialmente la comunidad académica expresen tan legítima e impostergable aspiración y actúen en consecuencia sirviéndose de todos los recursos institucionales para materializarla en cuanto las condiciones lo permitan. Se trata de un gesto de afirmación autonómica de altísimo valor que los tiempos actuales de la universidad y el país reclaman de modo perentorio. La cuestión electoral ha sido intencionalmente proscrita de la agenda institucional y es indispensable retomarla de inmediato.

Ucevistas:

La Universidad Central de Venezuela necesita nuevas autoridades rectorales y decanales y nuevos representantes profesorales en los órganos de cogobierno a todos los niveles.

Exijamos categóricamente a las autoridades y al Consejo Universitario la renovación de cargos y funciones con lapsos vencidos.

La Comisión Electoral de la UCV debe actuar sin dilación conforme a sus atribuciones. Demostremos en la acción concreta nuestra voluntad de hacer de la autonomía universitaria un principio con plena vigencia.

13 de enero 2021

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