Gobierno “yo no fuí”

Los venezolanos  sufrimos, literalmente, problemas de extrema gravedad en todos los ámbitos de la vida ciudadana. En salud la escasez de medicamentos de uso cotidiano es la norma, ha recrudecido el hambre y la desnutrición, las enfermedades controladas con anterioridad andan disparadas; en lo económico la inflación se encuentra desbocada, los salarios alcanzan para pocos días y no se consiguen productos de uso cotidiano; en la calle manda el hampa manda y, sin retórica, la vida no vale nada, mientras los servicios públicos como electricidad, agua, aseo, y otros son un verdadero desastre. En otras palabras, vivir en Venezuela es una verdadera calamidad. No hay sector que funcione bien. ¿Como se maneja el gobierno?

No existen problemas.

La primera estrategia es la del silencio. Esta desgracia que vivimos se topa con el silencio de los entes gubernamentales, encargados de informar por ley a la población y de darle solución a dichos problemas. No hablan ni publican las cifras de inflación, escasez de alimentos y medicinas, mortalidad infantil ni las de homicidios, para mencionar solo algunos temas. Por ejemplo, este año 2016, se ha roto el record en caso de paludismo y el silencio es sepulcral. Una epidemia alarmante. No hablan de los problemas que agobian a la gente, por lo tanto no pasa nada.   

Disminuir la dimensión de las dificultades

En paralelo, también tratan de disminuir el significado o la dimensión del malestar de la población. Por ejemplo, el ministro de Interior y Justicia, Nestor Reverol, recientemente señaló que la principal causa de homicidios es el enfrentamiento entre bandas, afirmando que no había tanta inseguridad como se ha señalado por los medios, que había una campaña de hacer ver que había inseguridad.  

La Ministra de Relaciones exteriores, Delcy Rodríguez,  al anunciar el acuerdo con la ONU para la ayuda humanitaria en medicamentos, afirmó que iban a: “derrotar esa falsaria mediática que intenta vender una crisis humanitaria, con un único objetivo que es la intervención de nuestro país”. Es decir amigo lector, no es verdad que usted y todos los venezolanos tienen –tenemos- mucha dificultad para conseguir nuestras medicinas.

La culpa es de los otros

En cada problema que revisemos, el gobierno tendrá una explicación que la exculpa, siendo la narrativa más o menos la misma. Cuando el difunto eterno pidió y presionó al Banco Central para que le diera el “millardito”, muchos expertos en economía advirtieron que se estaba abriendo la “caja de Pandora” que generaría una crisis económica, advertencias que aumentaron cuando el gobierno acentuó la política de controles de precio, múltiples tipos de cambios, las expropiaciones, lo que las máximas autoridades del Ejecutivo Nacional desdeñaron.  

No es que la visión económica que tiene el gobierno, expresada en lo que han llamado “El plan de la patria”, convertida en ley por la anterior Asamblea Nacional, donde las “empresas de producción social” son la prioridad, las que supuestamente lograrán el desarrollo del país, dejando a las empresas privadas en un papel secundario. No es que este gobierno le debe cifras  multimillonarias a las empresas y no pueden repatriar los capitales, ni que no se respeta la propiedad privada, fundamental para la producción. No, para esta crisis que tiene clara responsabilidad gubernamental, el oficialismo inventa la saga de “la guerra económica”.

Igual ocurrió con la crisis eléctrica, donde han acusado a las iguanas y a ladrones del tendido eléctrico del sabotaje; la inseguridad es consecuencia de paramilitares traídos por la oposición; el cáncer del difunto eterno fue inoculado por el imperio; por la escasez de medicinas han señalado a las transnacionales farmacéuticas, al igual que la disminución de los vuelos aéreos desde y hacia el país, las responsables son las líneas aéreas.

Por cualquier problema que usted analice, verá que es igual. Es la estrategia del yo no fui, que el gobierno se empeña de mantener, por lo que seguirá el sufrimiento popular. Por eso es que debemos cambiarlo, de manera pacífica, constitucional, democrática y electoral. Ya el pueblo lo sabe, así lo demuestran claramente las encuestas. 

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