La Promoción XXVI “Ing. Agr. Rafael Castillo Zamora” en su 50 aniversario se pronuncia ante la crisis universitaria nacional y grave situación de la agricultura venezolana

LA PROMOCIÓN XXVI “ING. AGR. RAFAEL CASTILLO ZAMORA” EN SU 50 ANIVERSARIO SE PRONUNCIA ANTE LA CRISIS UNIVERSITARIA NACIONAL Y GRAVE SITUACIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA

Nosotros, Ingenieros Agrónomos, integrantes de la Promoción XXVI "RAFAEL CASTILLO ZAMORA", egresados de la Facultad de Agronomía, de la ilustre Universidad Central de Venezuela, reunidos en la ciudad de Maracay, Estado Aragua, los que estamos presentes físicamente y en representación de todos nuestros compañeros de promoción, profesores homenajeados o sus representantes, los ausentes involuntarios, los 19 que se nos fueron al cielo del total de 95 graduados, los colegas y amigos invitados de otras promociones hermanas, conscientes plenamente de los graves problemas que aquejan al país, a la Universidad y a nuestra Facultad en particular, queremos manifestar públicamente, y en especial ante las autoridades de la Facultad, nuestro parecer sobre este desorden generalizado, queriendo dejar constancia de nuestras inquietudes en el Acta del Consejo de Facultad del día de hoy, gesto que agradecemos infinitamente. Es por ello que en este momento  trascendente y luego de haber cumplido el día 03-09-2020 cincuenta (50) años de graduados, lo cual se concretó con la entrega de nuestro título por parte de las autoridades Rectorales de la Universidad Central de Venezuela, en forma respetuosa pero contundente, queremos expresar lo siguiente:

Agradecemos a Dios Todopoderoso por haber permitido reunirnos en nuestra Alma Mater, habernos protegido y brindado la oportunidad, buena y generosa, de estudiar juntos, de pensar y hacer, juntos, en la diversidad y heterogeneidad de nuestra naturaleza, credos, costumbres y pensamientos. En fin, de haber vivido y compartido nuestros años de estudiantes universitarios en las instalaciones de la Facultad de Agronomía-FAGRO- de la UCV y su entorno, con penas y alegrías, con facilidades y dificultades, con gran fe en nosotros mismos y en la sociedad a la que pertenecemos y nos debemos, con solidaridad plena a nuestra Venezuela, tanto como personas y como grupo, humildes, soñadores, creativos y proactivos, unidos en un espíritu gigante para hacer bien las cosas y ejercer la agronomía en beneficio de nuestro país.

Consideramos nuestro deber ineludible, pronunciarnos, manifestar y ratificar nuestro compromiso franco y bien direccionado, para contribuir solidariamente con nuestro granito de arena, a la reconstrucción de nuestra Venezuela amada, de nuestra sagrada patria, hoy en un calamitoso proceso de destrucción progresivo en todos los ámbitos del quehacer humano y en toda la geografía nacional. Ese es nuestro mayor reto para darle justificación plena al lema que reza en la puerta de entrada principal de nuestra Facultad de Agronomía: "AQUÍ SE ENSEÑA A EXPLOTAR LA TIERRA, NO AL HOMBRE.". No callarnos, ni por comodidad ni miedo, ante el deterioro de nuestra Facultad de Agronomía y de la UCV, ni ante la mayor crisis de la agricultura en la historia de nuestro país.

Vale la pena recordar que hace 50 años, un grupo importante de nosotros, luego del acto de imposición de medallas de graduación, manifestamos y protestamos por la intervención de nuestra UCV, con nuestras togas, birretes y medallas, desde las instalaciones del campus universitario y recorrimos la Av. 19 de abril, hasta el Museo Aeronáutico. Hoy, tenemos el mismo ánimo para expresar nuestros sentimientos ante lo que acontece en las universidades nacionales.

SITUACIÓN UNIVERSITARIA NACIONAL Y SUS IMPACTOS SOBRE LA FACULTAD DE AGRONOMÍA-UCV

Dos décadas de arremetida implacable a las universidades nacionales por un régimen de gobierno insensible al pensamiento y al conocimiento, y especialmente, a las instituciones que lo profesan, no es poca cosa. El resultado está a la vista. Nosotros, los miembros de la Promoción Rafael Castillo Zamora 1970, que hoy celebramos el 50 aniversario de la graduación, podemos dar fe, de cómo una institución, contrario a la mayoría de las universidades en el mundo, ha sufrido en este lapso, una degradación de tal dimensión, que le impide cumplir con sus objetivos básicos. Hace 55 años ingresamos cerca de 400 estudiantes a la Facultad, y fuimos muy bien acogidos. Nos encontramos una institución pujante, con excelentes profesores, muchos de ellos con formación de postgrado en las mejores universidades del mundo; abriéndose camino en uno de sus propósitos académicos más encomiables: desarrollar estudios de postgrado en varias de las disciplinas de las ciencias agrícolas, ampliando sus horizontes geográficos, y acercándonos al hecho agrícola, a través de las estaciones experimentales; contribuyendo en el desarrollo inicial de Escuelas de Agronomía de otras universidades, en distintas regiones del país, recién constituidas en ese momento, e incluso, con la expansión de la infraestructura física (por ejemplo las aulas 16 y17, prácticamente inauguradas con nosotros), por solo mencionar algunos hechos relevantes.

Solo para darle contexto a lo que planteamos, vale recordar las actividades básicas de la Facultad de Agronomía-UCV.

1. Formación de Ingenieros Agrónomos competentes, a través de la Escuela de Agronomía y sus Departamentos, responsables de la docencia de pregrado en la Facultad.

2. Formación de investigadores de alto nivel en diferentes disciplinas de las ciencias agrícolas, a través de la Coordinación de Postgrado de la Facultad.

3. Creación de conocimiento para impulsar la producción agroalimentaria en el país, de una manera sostenible, a través de la Coordinación de Investigación y los 9 Institutos de Investigación de la Facultad.

4. Transferencia de conocimiento al sector productivo agroalimentario (en alguna medida), a través de una Coordinación de Extensión Agrícola, los Institutos de investigación y las estaciones experimentales.

5. Provisión de consultoría integrada a proyectos y empresas y fincas agropecuarias, en temas específicos de agricultura, ganadería, y mediante la participación de investigadores de los diferentes Institutos de la Facultad.

6. Repositorio institucional de la documentación técnica y bibliográfica nacional e internacional, como apoyo a los programas de investigación y postgrado, con libre acceso para consulta a egresados, empresarios, agricultores, que así lo demandasen, a través de la Comisión de Biblioteca y Documentación de la Facultad.

Además de constituir actividades básicas de la Facultad de Agronomía, son responsabilidades fundamentales de la UCV ante el país. Todas las actividades señaladas han sido seriamente afectadas por la brutal arremetida del régimen, en especial, contra la Universidad Central de Venezuela, y por ende, a nuestra Facultad de Agronomía. Casi la totalidad de esas responsabilidades están, en manos de los profesores de la Facultad, uno de los sectores universitarios más hostigado.

El componente presupuestario ha sido el arma nociva por excelencia, de la embestida del régimen. No solamente ha afectado seriamente las remuneraciones del personal, que es ya importante en una institución universitaria. Sino que, además, la vida universitaria, donde se crea el conocimiento, donde se discute, desde donde se transfiere el conocimiento, se irrespeta a la institución, al punto de buscar su desaparición. ¡Algo inaudito! Algunas cifras y hechos de la Facultad de Agronomía son dramáticas:

1. Actualmente, el número total de estudiantes registrado en la Escuela de Agronomía está en el orden de 400. Ya habíamos señalado que solo nuestra cohorte de ingreso en 1965, fue de aproximadamente 400 estudiantes. La deserción estudiantil por múltiples causas, es sumamente alta. El ingreso actual está en una expectativa de 100 estudiantes, así como el número de graduados, en la última cohorte fue de 23 Ingenieros Agrónomos.

2. Más de 50 profesores se han retirado de la Facultad en los últimos años, y muchos de ellos han emigrado del país. El promedio de sueldos del profesorado de la UCV es de alrededor de $ 12 por mes, quizás menos, lo cual es un ingreso vergonzoso y absolutamente insuficiente para subsistir en las condiciones de hiperinflación (en dólares), en un país depauperado. Muchos de los profesores retirados tienen una excelente preparación académica en importantes universidades del exterior. Además, la reposición de cargos por jubilación ordinaria de profesores es casi nula en la UCV, por lo que la merma, es un proceso indetenible. Muchos profesores activos han tenido que realizar otras actividades extra-universitarias muy diferentes para obtener algún ingreso que les permita adquirir parte de la canasta básica de alimentos. Ya forman parte de la pobreza crítica de ingreso de acuerdo a las encuestas ENCOVI (UCV, USB y UCAB). Se ha señalado que la falta de financiamiento a la investigación (razón importante de ser de los profesores), un solo año, supone varios años de grandes esfuerzos para recuperar los niveles anteriores, si se llega alcanzar.

3. La discontinuidad bibliográfica del Servicio de Bibliografía y Documentación de la Facultad es de dimensiones extraordinarias: años de atraso en las principales revistas y suscripciones documentales de las diferentes disciplinas agrícolas, han colocado a la Facultad al borde de un cierre de las actividades de investigación y postgrado. Adicionalmente, la divulgación de los resultados de investigación a través de las publicaciones tradicionales, como, por ejemplo, la “Revista de la Facultad de Agronomía” y “Venesuelos”, tuvieron que descontinuar su publicación.

4. La invasión de propiedades de la UCV, promovida por el régimen actual imperante, tal como la ocurrida a la Estación Experimental San Nicolás, estado Portuguesa, reclamada por años por la Universidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, y muy tardíamente fallada a favor de la UCV, aún hoy no se han podido recuperar las 750 ha invadidas. Todo esto por negligencia del ejecutivo en implementar la justicia, que no forma parte de sus valores. En la práctica, se ha perdido una parte importante del patrimonio universitario, con los mejores suelos y bosques de la Estación. Atentar, como se ha hecho, contra el patrimonio universitario, es uno de los mayores crímenes cometidos por este régimen actual desalmado.

El deterioro es grave, y estamos persuadidos que poco es posible realizar, si no hay una condición previa, que es la salida de este desgobierno y su sustitución por un gobierno democrático. Para apreciar hasta donde son capaces de llegar, solo hay que considerar las más de 50 sentencias emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia del régimen para impedir a las universidades nacionales, realizar las elecciones para renovar sus autoridades académicas, como institución que goza de autonomía universitaria; con el abuso fraudulento mediante  el cual se permiten las elecciones, con la desfachatez de la inclusión en el Claustro de votantes pertenecientes a los sectores de obreros y empleados administrativos, violando la Ley de Universidades vigente.

Pesimistas no somos, ni nos sentimos abatidos. Esto también pasará. Lo haremos pasar todos quienes creemos y seguimos luchando por la Universidad y el país decente, que nos merecemos. Aquí estamos sintiéndonos representantes de todos los egresados de esta Casa de Estudios, para contribuir a reconstruir nuestra Alma Mater del daño realizado.

RECUPERACIÓN DE LA FACULTAD DE AGRONOMÍA-UCV

La Universidad venezolana para superar el grave deterioro en todos sus órdenes, requiere, en primer lugar, la recuperación del Estado de Derecho y de Justicia de la Nación, completamente extraviado, y la  redención del país en sus aspectos políticos, institucionales, económicos, sociales y ambientales. La Educación Superior, en su conjunto, deberá tener un trato apropiado para sacarla del estado de postración o retroceso en que se encuentra.

La Autonomía Universitaria es el valor fundamental a rescatar, como único medio para la búsqueda del rol que corresponde a nuestras universidades en el proceso de reconstrucción nacional. Deberá la Universidad adaptarse al país por levantar, y realizar los cambios institucionales que el momento histórico le exigirá.

Es necesario replantearse la situación financiera general y dentro de ello, los ajustes salariales de su personal. Así mismo, el país por reconstruir tendrá inmensas necesidades para poder dinamizar el aparato productivo y allí, la Facultad de Agronomía tendrá múltiples responsabilidades y también oportunidades para contribuir con su talento humano y tecnología. Se abrirán posibilidades para generar acuerdos y convenios, que regulen las relaciones con los sectores productivos y las instituciones del agro, para procurar ese anhelado autofinanciamiento, complemento importante del presupuesto ordinario universitario.

Corresponderá a la Facultad de Agronomía-UCV poner sus funciones de docencia, investigación y extensión al servicio de la recuperación de la agricultura nacional, en su sentido más amplio, y todos sus recursos para contribuir a enrumbar el proceso de reconstrucción del sector agroalimentario, identificando y diseñando los sistemas de producción agrícola sostenibles apropiados con cada etapa, cada región y cada sector de nuestra producción primaria.

Hay que repensar el proceso educativo a luz de las tendencias del mercado, de la acelerada evolución de las tecnologías, para potenciar la educación y la producción, y las capacidades con que cuenta nuestra casa de estudios. Dicho de la manera más general, el proceso de generación y gestión del conocimiento en los diferentes campos mencionados y por supuesto, la puesta a disposición de esas capacidades al servicio del aparato productivo y de las propias instituciones del estado, redunda en el mejoramiento de sus propias capacidades y el cumplimiento de los diferentes roles asignados.

Corresponde además a UCV-FAGRO maximizar la eficiencia de su presupuesto, diversificando sus fuentes con la generación de recursos propios. Aquí los cambios deben ser más drásticos, de orden gerencial, organizacional y de definiciones de políticas específicas para tales fines, considerando unidades de producción a través de las unidades réntales, abriendo su abanico a las donaciones y maximizando la rentabilidad de sus activos físicos, además de otros por definir, como, por ejemplo, la relación con sus egresados.

Aspecto importante tiene que ver con la necesaria reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, que en hora aciaga el régimen imperante reformó para centralizar los aportes de los sectores de la producción nacional, mermando ingentes recursos para las universidades y otros centros de investigación. Pese al cúmulo de restricciones que hoy afectan a UCV-FAGRO, su mayor fortaleza es su talento humano: el personal docente y de investigación activo, los profesores jubilados y sus egresados. También su personal obrero y administrativo.

Los siguientes aspectos, creemos, son de vital importancia para la recuperación de la Facultad. Algunos son conocidos por todos, solo queremos reiterarlos en nuestro pronunciamiento:

1. Muchos de los problemas del sector agroalimentario, pueden ser abordados a través de proyectos adelantados por la mano de obra académica universitaria. Es posible identificar problemas y convertirlos en fundamentos para la realización de trabajos de grado y tesis de postgrado a costos muy razonables.

2. Innovación, con ese concepto muchos centros de investigación en el mundo desarrollado y aún en desarrollo, obtienen ingresos propios, en algunos casos sustantivos, a través del aprovechamiento de la propiedad intelectual institucional y las patentes. Patentes por diferentes y variados aspectos. En Venezuela no se acostumbra mucho esa práctica, pero será necesario hacerlo. Como es sabido, hay un campo muy amplio para desarrollarlas en agroalimentación, insumos, maquinarias, tecnología, etc.

3. La innovación, o la adopción de tecnologías abre las posibilidades de cursos cortos y talleres, en las instalaciones y con el equipamiento de FAGRO, tanto en Maracay como en los lugares donde UCV-FAGRO tiene presencia, que son de alta demanda, y que pueden generar ingresos de importancia.

4. Asesoría académica a los centros de formación agropecuarios para la formación de técnicos agrícolas medios y superiores, que son una necesidad para impulsar el desarrollo agrícola nacional. Muchos deben estar en condiciones deplorables. Se harían contratos de la Facultad con el ministerio de adscripción de esas instituciones. Eso hay que procurarlo, gestionarlo y gerenciarlo, porque pueden ser unos ingresos propios significativos y una labor importante para el mejoramiento en la formación de esos profesionales.

5. Extensión agrícola en las áreas donde se tengan ventajas comparativas: se conoce la región, y aquellas donde están las estaciones experimentales, y además se cuenta con profesores expertos en rubros o aspectos de interés, etc. Se realizarían convenios con las entidades financieras tanto para la formulación de proyectos de financiamiento como para la supervisión en la ejecución de los créditos.

6. Postgrados orientados al exterior (Caribe, Centro y Suramérica, otras), con matrículas internacionales. La UCAB y el IESA, por citar dos ejemplos, han realizado una penetración internacional significativa y mucho de sus ingresos provienen de este componente. Ahora el cambio es favorable, para los estudiantes internacionales. Esto hay que trabajarlo con énfasis. Organizar y mejorar los postgrados.

7. Asesorar al Estado en sus niveles nacional, estadal y municipal, y al sector privado, en áreas tales como gestión de cuencas hidrográficas, y calidad de aguas, proyectos productivos específicos y otras tantas oportunidades, con base al abanico de especialistas y demanda existentes.

8. Impulsar Proyectos Productivos por administración directa (unidades réntales) donde se cuente con especialistas probados en la materia y condiciones particulares ventajosas en términos de infraestructuras, tierras, mercados, etc.

9. Participar en la preparación de propuestas, términos de referencia, agendas, proyectos para la búsqueda y concreción de recursos financieros no reembolsables provenientes de la cooperación bilateral y multilateral internacional. Lo central es concretar y organizar las capacidades, para ello.

10. Igualmente, UCV-FAGRO deberá fortalecer las relaciones con las áreas productivas adyacentes a sus instalaciones, lo que redundaría en los inmediatos beneficios de una relación ganar-ganar.

11. El patrimonio de UCV-FAGRO es un activo valioso para el agroturismo, especialmente sus estaciones experimentales; su desarrollo y diversificación puede significar un ingreso significativo y los beneficios igualmente pueden capitalizarse.

12.  La divulgación debe constituirse en una tarea importante y debe considerar todas las facilidades de la tecnología de la información, así como el auspicio de instituciones públicas y privadas para sumar a sus ingresos.

LA FACULTAD DE AGRONOMÍA-UCV Y SU PAPEL EN LA RECONSTRUCCIÓN DE LA AGRICULTURA VENEZOLANA

La humanidad enfrenta un conjunto de desafíos relacionados con la supervivencia a largo plazo que requieren cambios civilizatorios. Uno de esos grandes retos es satisfacer las necesidades primarias de alimentos y agua potable.

La superficie agrícola en el mundo es de 4.400 millones de ha que alimenta hoy a 7.600 millones de seres, de los cuales un 11% pasa hambre. 0,57 hectáreas por persona. En Venezuela tenemos (FAO AQUASTAT), 91,2 millones de ha agrícolas y 21,6 millones cultivadas, o sea 0,72 ha/persona, atendiendo solo el 30% del consumo nacional. La FAO estima el requerimiento de productividad para el año 2030, en al menos 70%, es decir 0,22 ha/persona, para lo cual es necesario tomar en consideración que de acuerdo al informe dado a conocer por las Naciones Unidas en septiembre de 2020, la población mundial actual se estima en 7.600 millones de personas, que alcanzarán los 8.600 millones para el año 2030. Además, el mencionado informe señala que esta cifra se elevará a 9.800 millones para 2050 y a 11.200 millones para 2100. Dicha tarea debe realizarse conservando la fertilidad de los suelos, la sostenibilidad ambiental como un todo y evitar las pérdidas por plagas y enfermedades, sequías o logísticas post-cosecha. Estamos muy lejos de la meta.  Este desastre nacional ha sido ocasionado en estos últimos 20 años y por más de 50 de deterioro debido a factores como la inseguridad jurídica y personal, expropiaciones e invasiones, abandono y desinversión en el  agro, ocasionadas por la caída de la producción petrolera y sus bajos precios, el populismo así como el desconocimiento y falta de aplicación de tecnologías de última generación (salvo pocas excepciones); convirtiendo al país en un depredador de bosques, suelos y aguas, embarcándonos en una agricultura minera, con empresarios sindicales y consumidores de productos importados.

Las estadísticas de nutrición, nos indican,  que  el 79,2% de la población tiene déficit de calorías; el 25,6 % tienen déficit de proteínas y  el 65 %  de los niños menores de 5 años presentan riesgo de desnutrición, y de ellos, el  22,6% están desnutridos;  así mismo, existe un alto deterioro de la calidad de  vida en el medio rural. Es cruda, pero es la realidad que tenemos que enfrentar y no da lugar a distracciones ideológicas.

El sistema agroalimentario  utiliza el 80% del agua dulce del planeta, pero además produce entre el 44 y 57 % de las emisiones gases de efecto invernadero (GEI), especialmente CH4, CO2 y N2O. De ese %, alrededor del 17% lo genera América Latina. Esta situación deberá mejorarse a nivel mundial, si esperamos lograr metas razonables que la ciencia del clima estima necesarias para el control del aumento de la temperatura del planeta en menos de 2ºC y así evitar los desastres que derivan de la situación actual.

En el año 2015, con los acuerdos de Desarrollo Humano Sostenible de la ONU y de Cambio Climático, la humanidad trazó una ruta de compromiso para el 2030, año que casi está a la vuelta de la esquina, y que nos toma con tareas no realizadas y con el agravamiento de las condiciones que debemos transformar para alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Venezuela cuenta con abundantes recursos naturales renovables como suelos, agua, y variados climas, para producir una diversidad de cultivos, que bien manejados con criterios técnicos y científicos, permitirían incrementar la productividad, por/ha y por/animal, garantizando la soberanía alimentaria, generar empleos y divisas con exportaciones agrícolas, tal como lo hacen Colombia y Brasil, solo para mencionar unos ejemplos. Para lograrlo, necesitamos tomar medidas drásticas y urgentes, con el objetivo de revertir el deterioro agrícola.

Afortunadamente la ciencia agrícola está haciendo grandes contribuciones a la solución de los ingentes problemas de productividad entre los cuales el desarrollo de métodos de edición génica y modificación del genoma que permiten especies más resilientes, más productivas, más resistentes a sequias, plagas o enfermedades. De la misma manera la 3era y 4ta revolución industrial ha sido un motor para desarrollar la agricultura de precisión que apunta a incrementar  la productividad en condiciones ambientalmente sostenibles. Se han desarrollado conocimientos sobre la organización de los procesos para atender compromisos de equidad, inclusión y gobernabilidad. También los novedosos desarrollos de agricultura en las ciudades, tales como huertos de techos, agricultura vertical o en contenedores, y la producción de alimentos sintéticos.

La situación actual en Venezuela es tanto una amenaza como una gran oportunidad, especialmente si entendemos que a partir de un cambio sociopolítico profundo, se pueda iniciar la reconstrucción de los procesos agroalimentarios desde una nueva perspectiva, que nos permita recuperar nuestra agricultura y hacerla competitiva. Para ello, contamos con una fuerza humana representada por los agricultores y ganaderos resilientes y  un buen número de profesionales del agro competentes, con tierras, instalaciones, maquinarias e instituciones que son recuperables. La tarea para la investigación y la educación superior está por iniciarse, debido a la pulverización del sistema de ciencia y tecnología nacional que el régimen del socialismo del siglo XXI provocó en nuestro país.

Nuestra Facultad de Agronomía puede aspirar de nuevo a convertirse en un centro de primera importancia en la recuperación de la agricultura nacional, como por ejemplo lo fue en 1965, cuando  recibió a más de 300 aspirantes (nosotros, entre ellos), muchos motivados por el proceso de Reforma Agraria, con 150 profesores de alta formación y modernos laboratorios y tecnologías. Ello siempre que asuma la tarea con prontitud, preparándose para la transformación del sistema agrícola venezolano, apoyándose en todas sus fortalezas, entre las cuales se encuentran su prestigio, sus vínculos nacionales e internacionales, sus profesores, los postgrados en ciencias agrícolas, sus instalaciones y sus egresados.

La ciencia moderna necesita ser llevada a la práctica pues no va a ser posible alimentar a la población con métodos y sistemas agrícolas anticuados. Se necesitan las mejores mentes y las mejores tecnologías volcadas en la agricultura durante las próximas décadas. Nuestra Facultad de Agronomía puede asumir con decisión y orgullo este inmenso reto.

La primera acción es asumirla de inmediato internamente, y convocar a sus fuerzas de reservas, todo su personal docente e investigación, activo y jubilado, administrativo y obreros y a sus egresados que se han mantenido produciendo conocimientos y experiencias para replantear hacia más allá del  2030, la misión, la visión, los objetivos, las metas y las estrategias para fortalecer las alianzas con la cadena agroalimentaria.

Mientras se dibujan los horizontes, la Facultad debe comenzar a tejer relaciones con distintos actores claves del proceso a desarrollar, para incluirlos en la definición de la filosofía organizacional. En primer lugar, con los demás centros de investigación del país, el núcleo nacional de Ciencias del Agro, para compartir la tarea visionaria. Y abrir y establecer con ellos, diferentes espacios de interacción.

También debe incluirse protagónicamente en los grupos de pensamiento y acción en la materia agroalimentaria, asumir compromisos  para desarrollar sus actividades y generar un  plan agrícola que permita la declaratoria de prioridad nacional con metas a corto y  largo plazo y volcarse internamente a revisar las tareas tanto de cortísimo plazo, como de medio y largo plazo, el horizonte de gran aliento y un camino con metas para lograr victorias tempranas. Identificar a los agricultores más susceptibles al cambio o que ya lo están iniciando, sin excluir a la pequeña agricultura familiar de mercado en café, cacao, hortalizas y verduras, por ejemplo.

La Facultad de Agronomía-UCV, con apoyo de sus egresados puede y debe establecer relaciones con centros de investigación e innovación en el exterior, tanto en América Latina como el resto del mundo mirando el liderazgo y las tendencias por ejemplo en agricultura climáticamente sostenible, agricultura inteligente de precisión, edición génica y modificación del genoma (OGM), entre otras.

Establecer una estrecha relación con las empresas proveedoras de agro insumos y equipos, proponiendo y desarrollando alianzas que le permitan contar con tecnologías de última generación en robótica, inteligencia artificial, biotecnología, computación cuántica, IOT, impresiones 3D, drones  y experiencias post-cosecha, para realizar con esos actores, extensión, luego investigación, para abordar con esta base la capacitación y la docencia. Cuando llegamos a Maracay en la década de los 60, era impresionante contar con los últimos desarrollos tecnológicos y su aplicación en los campos. Eso debe recuperarse.

Nos anima es que nuestra Facultad de Agronomía-UCV revise profundamente sus divisiones disciplinarias departamentales actuales y  mire hacia las profesiones que se demandarán en el futuro. Los retos de la agricultura necesitan mejoras sustanciales a nivel técnico de ingenieros, biólogos, geólogos, físicos, economistas, matemáticos. Todo en un mismo paquete. La Facultad de Agronomía puede y debe formar a los nuevos economistas en agricultura, agro ecologistas, expertos en maquinaria automatizada, granjeros urbanos, especialistas en OGM, en edición génica, Informáticos agrícolas, expertos en alimentación, y otras disciplinas. Es una expresión muy sabia que los nuevos profesionales para aplicar la tecnología, deberán poseer, entre otros, sólidos conocimientos en ciencias biológicas, fisiología, patologías, plagas y ambiente..

La investigación también debe modificarse. Necesitamos anticiparnos a la nueva climatología, con nuevos modelos y manejo de tecnologías de predicción. Encontrar solución a la contaminación difusa de suelos y aguas proveniente de la aplicación indiscriminada de fertilizantes y pesticidas. Necesitamos investigación profunda en la selección artificial y la modificación genética molecular. Las nuevas tecnologías agropecuarias forman parte de la cuarta revolución industrial que pondrán en la mesa como plato principal a la inteligencia artificial.  Necesitaremos agrónomos que sepan manejarse en la complejidad del proceso y ser aliados de los demás agentes del sistema y tomar en cuenta que los robots y los sistemas automatizados le ayudarán en la gestión de explotaciones y empresas agrícolas.

 La Facultad de Agronomía-UCV debe propender a la autonomía, pero ella solo será posible cuando logre financiar sus gastos con sus ingresos propios, para contar con sueldos dignos, por su participación en el valor agregado, acuerdos de financiamiento con el sector privado  y entes estadales, para proyectos de  funcionamiento, acompañamiento y extensión  y por contribuciones. Así mismo, deberá repensar, en el contexto de la UCV, la dedicación exclusiva de su profesorado que no facilita la participación de manera proporcional a su esfuerzo como creadores de riqueza de conocimientos y técnicas. La ciencia básica siempre requiere mecenas, y por tanto los Estados hacen aportaciones presupuestarias. Pero el nuestro, debido a la destrucción institucional, incluyendo a PDVSA, será un Estado débil, frágil por largo tiempo.

Sin lugar a dudas, la Facultad de Agronomía-UCV puede ser un gran puntal para que la agricultura, la alimentación y los ecosistemas terrestres y marinos venezolanos, puedan ofrecer el espacio insustituible para el desarrollo de soluciones para la recuperación con transformación, que apunte al mismo tiempo a mejorar los índices económicos y porque no generar divisas sostenibles en el tiempo; enfrentar la pobreza, la inseguridad alimentaria y el desempleo; mitigar los efectos climáticos y ambientales de la agricultura y la alimentación en la región; reducir su huella ambiental e incrementar su adaptación y resiliencia al cambio climático. En fin, a contribuir con una nueva ruralidad.

EPÍLOGO

50 años de ejercicio profesional como miembros de la Promoción Rafael Castillo Zamora, nos llenan enormemente de orgullo y satisfacción, y aunque nos entristece la crisis y el deterioro en todos los aspectos de la vida nacional a que nos ha conducido este régimen actual insensible, aquí estamos, presentes en el Alma Mater, poniéndonos a la orden para contribuir a recuperarla.  La situación no puede ser peor. El colapso es total debido a la irresponsabilidad gubernamental. La educación y la agricultura no escapan a este desastre. Por lo tanto se imponen nuevos esquemas y modelos de desarrollo moderno y sostenible. Reiteradamente se ha afirmado que con urgencia, Venezuela requiere un proceso de transición ordenada.

El resumen ejecutivo del último Informe del Banco Interamericano de Desarrollo publicado en septiembre 2020, señala que los retos son tan grandes, que es indispensable una secuencia de acciones, centrándose en primer lugar en las emergencias para reinstaurar las instituciones (entre ellas las universidades), estabilizar el país y avanzar con las reformas y políticas sectoriales que dinamicen, permitan y logren la reconstrucción. Esto no es tarea fácil. El BID estima un plazo superior a una década.

Nuestro compromiso es continuar luchando por nuestro pueblo, para combatir todo aquello que menoscabe su grandeza y singularidad para hacer una nación, como lo fue en épocas pasadas. Una sociedad democrática, libre, comprometida con sus hijos y bienestar futuro, para enrumbar a Venezuela de nuevo por una senda de auténtica democracia y libertad integral, de paz y de hermandad. Nos corresponde seguir encontrando caminos, tender puentes para la reconciliación verdadera, curar y restañar heridas y vencer los miedos, diseñar  los nuevos escenarios para el crecimiento sostenido de la economía, afianzamiento de valores fundamentales para la cultura, el arte, la producción, la educación, la convivencia, y la armonía creativa de nuestro pueblo. Empinémonos y  hagámoslo para lograrlo. Se avecinan nuevos tiempos y se imponen nuevos retos, nuevos hombres, nueva visión. ¡Aquí estamos honorables autoridades, estimados profesores y colegas, queridos familiares, señoras y señores! ¡50 años después!

Empecemos ya. La educación, el sector agrícola y la patria nos lo exigen y la historia nos lo demanda.

Maracay,  a los 8 días del mes de abril de dos mil veintidos

Pronunciamiento de la Promoción RCZ (XXVI) durante la sesión extraordinaria del Consejo de la Facultad de Agronomía-UCV

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