La rebelión de las ciudades pequeñas

La inconformidad por pasar horas sin servicio eléctrico, no tener gas para cocinar, esperar días para abastecerse de combustible, y no poderse bañar por falta de agua, ha llevado a residentes de poblaciones olvidadas de Venezuela a salir a las calles y exigir la salida del gobernante chavista

“Si tiras mucho la cuerda se rompe”, es una de las frases que más dicen los venezolanos y las últimas protestas en el país lo comprueban. Los continuos racionamientos eléctricos, la falta de gas, de gasolina y de agua ha llevado a residentes de poblaciones olvidadas de Venezuela a salir a las calles a exigir mejores condiciones de vida, organizar una rebelión y a enfrentarse con funcionarios policiales y militares del régimen de Nicolás Maduro con el fin de no ser callados.

El primer pueblo en salir a la calle fue Urachire, ubicado en el estado Yaracuy, en el centrooccidente de Venezuela. El 23 de septiembre, residentes del poblado, tomaron la decisión de trancar las calles y exigir la salida del poder de Maduro, a quien responsabilizan de las múltiples carencias que presenta el país. Pese a que en el país los canales de televisión están censurados y no hay periódicos por la falta de papel, las protestas al día siguiente se extendieron a otros municipios de la entidad: Bruzual, Peña, Aroa, San Felipe (la capital), Nirgua, Independencia y Cocorote.

Las manifestaciones por fallas de servicios públicos se incrementaron a tal punto, que manifestaciones se reunieron a las afueras de la alcaldía de Bruzual en Chivacoa, de Yaracuy, y le lanzaron piedras a la estructura y prendieron algunos objetos en las cercanías.

Rebelión reprimida

Sin embargo, las fuerzas de seguridad han reprimido a los manifestantes y solo el 26 de septiembre, según reporte del Observatorio Venezolano de Conflictos, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía de Yaracuy quisieron callar a los civiles de los los municipios Bruzual, Nirgua, Peña y San Felipe con balas, perdigones y bombas lacrimógenas.

Las manifestaciones, además de heridos por perdigones y asfixiados por las lacrimógenas, dejaron 31 ciudadanos detenidos, de acuerdo con un conteo realizado por la organización defensora de los derechos humanos, Foro Penal. Según su director, Alfredo Romero, entre esos detenidos se encuentran dos menores de edad, quienes fueron llevados a un calabozo militar.

Además de la represión, se unió la intimidación. l alcalde del municipio Peña del estado Yaracuy, Juan Parada, indicó en un audio que se hizo viral que las personas que hicieran llamados a sumarse a las protestas o quienes se unieran a las mismas tendrían que enfrentarse a la represión de los hombres que ha armado el oficialismo en los últimos años, mejor conocidos como colectivos.

Se alzan las ciudades olvidadas

Como la “rebelión de las ciudades pequeñas” fue descrita la nueva ola de protestas que se genera en Venezuela por la politóloga Carmen Beatriz Fernández. La estratega indicó que lo interesante de las mismas es que se han llevado a cabo en pueblos “donde el chavismo se creía más cómodo”.

Las manifestaciones no solo se quedaron en Yaracuy, pues en pocas horas se multiplicaron en otros estados como Carabobo, Guárico, Bolívar, Lara, Zulia, Aragua, Barinas, Nueva Esparta y Falcón. Allí los ciudadanos han tomado la misma bandera: exigirle al régimen de Maduro mejor calidad de vida ante las fallas continuas en los servicios básicos y la escasez de combustible. Según conteo del Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, solo el viernes 25 de septiembre, se registraron 40 manifestaciones en todo el país.

Guaidó

Ante el incremento de manifestaciones, Juan Guaidó decidió este 27 de septiembre retomar la agenda que dejó el 10 de marzo en pausa por la llegada del coronavirus a Venezuela. En ese momento convocó al país a iniciar una agenda de protestas para calentar la calle y con ello presionar al gobierno de Nicolás Maduro.

Guaidó anunció la conformación de los Comandos por la Libertad y Elecciones Libres en todo el país. También pidió respaldar las protestas del estado Yaracuy y de otras entidades; además de demandar el acompañamiento a la protesta del sector educación que se realizará el próximo 5 de octubre.

“No estamos apostando por la solución mágica. La hemos construido, la estamos construyendo. Avancemos en cada uno de los carriles de la lucha: presión interna, consulta, entender la pandemia y proteger a quienes protestan”, expresó el también presidente de la Asamblea Nacional.

Desde 2019 en Venezuela no se habían contabilizado tantas protestas. Las mínimas condiciones de vida, el alto costo de alimentos, las kilométricas colas para abastecerse de combustible, los cortes eléctricos de más de ocho horas en muchas regiones, han llevado que ni la hegemonía comunicacional que desarrollaron el expresidente Hugo Chávez y su predecesor Nicolás Maduro impida que los vecinos se comuniquen entre sí, tranquen sus calles, y alcen la voz.

https://www.elnacional.com/venezuela/la-rebelion-de-las-ciudades-pequenas/

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