A Perú le toca decidir presidente entre los candidatos peor evaluados de su historia

La controversia abunda sobre los candidatos que se disputan la presidencia de Perú: Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, sobre quien pesa una investigación por corrupción; y Pedro Castillo, educador relacionado con grupos irregulares y apoyado por Perú Libre, un partido marxista cuyo máximo líder ha sido procesado por diversos delitos

Este domingo #6Jun Perú elije un nuevo presidente entre los dos candidatos peor evaluados de la historia reciente de ese país: la derechista Keiko Fujimori, hija del nada bien recordado expresidente Alberto Fujimori; y el candidato por el partido autodefinido como «marxista-leninista-mariateguista» Perú Libre, Pedro Castillo.

Ambos prometen ser pieza de cambio para Perú, luchar contra la corrupción y velar por los derechos de los más vulnerables, pero, tanto la líder del partido Fuerza Popular como el profesor y sindicalista van a la contienda con un ala de plomo.

Fujimori cumplió dos veces parte de una orden de prisión preventiva entre 2018 y 2020 por una investigación que sigue en curso por supuesto lavado de dinero provenientes de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, para financiar su campaña de 2011.

El candidato Pedro Castillo, por su parte, ha sido vinculado con el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef), grupo que pide libertad de los presos por el conflicto interno peruano (1980-2000), incluido Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso (SL), el grupo armado maoísta que buscaba tomar el poder por la vía armada y desató una guerra que dejó cientos de muertos y desaparecidos. Además, el jefe del partido que postuló a Castillo, Vladimir Cerrón, fue acusado y condenado por corrupción y delitos penales cometidos durante su gestión como gobernador de Junín.

El menos malo

“Perú vive un momento crítico en el que tendrá que escoger entre el menos malo de los dos”, dice enfático el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Juan Francisco Contreras Arrieche.

Aunque considera que el anhelado cambio que busca el pueblo peruano no podría ser el esperado con estos candidatos, cree que lo menos perjudicial para esa nación es que resultara electa Keiko Fujimori, quien ha hecho propuestas de cambio y ha intentado desligarse de la corrupción.

El internacionalista recuerda que en el último debate entre ambos candidatos, Pedro Castillo “dijo cosas sin sentido”, como por ejemplo, que iba a cosechar el agua o que quería que se implementara un turismo no lucrativo, aseveración que Contreras Arrieche tilda de incongruente porque, a su juicio, nadie va a invertir en turismo para no ganar nada.

“Habló del tema de la corrupción, pero resulta que el jefe del partido que lo apoya tiene condena firme por este tema. Creo que es preocupante que esté en una segunda vuelta”, agrega.

Una de las propuestas que Castillo ha puesto sobre la mesa es redactar una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente, pero este planteamiento es desmeritado por el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, quien recalca que el hecho de decir a la gente que la solución de un país radica en un cambio a la Constitución es un engaño.

“Creo que está probado que en la región los problemas no son de tipo constitucional sino de otro tipo. Los países que se han embarcado en esa línea han terminado con más problemas. Es evidente el caso de Venezuela y Colombia”, explica.

El candidato de la izquierda Pedro Castillo promete, entre otras cosas, cambiar la economía social de mercado que establece la actual Constitución, por una economía popular con mercados, así como cambiar el Estado “supervisor” por uno interventor, planificador e innovador.

Sin embargo, sus propuestas son desestimadas por Contreras Arrieche, quien rememora que el candidato advirtió que se limitará la inversión extranjera, lo que  significaría un verdadero retroceso para Perú, que en los últimos años ha crecido gracias a la inyección de capital foráneo.

“Si el señor Castillo llegara a ganar podría haber una salida de empresas extranjeras que invierten en Perú y eso sería negativo para la economía. Lo sufriría la población porque habría más desempleo, menos oportunidades y finalmente más pobreza”, enfatiza.

El internacionalista subraya que los planteamientos “son más frases que propuestas”. Asimismo, sostiene que detrás solo hay una campaña para tratar de captar votos para alcanzar el poder.

Para Juan Francisco Contreras Arrieche, que se materialice el triunfo de Fujimori en la segunda vuelta sería lo menos perjudicial. Detalla que la mujer de 45 años apuesta por mantener su país en el mismo esquema de desarrollo de los últimos años, que ha permitido mejorar la calidad de vida de muchos de sus connacionales.

Considera que la candidata ha manifestado intenciones de trasladar el desarrollo que ha logrado Perú a poblaciones que se mantienen al margen, es decir, beneficiar a las grandes mayorías.

Entre otras cosas, Fujimori ha propuesto promover la articulación de programas sociales, mejorarlos, garantizar una educación pública y privada inclusiva, integral y de calidad. Así como también, mantener la Constitución promulgada durante el gobierno de su padre en 1993 y el «desarrollo de una verdadera economía social de mercado» que promueva «el trabajo formal, el desarrollo de emprendimientos, las asociaciones público-privadas, la inversión sostenible y socialmente responsable».

La lista de propuestas no es suficiente, pues el brazo de la corrupción ha enlodado el sistema político peruano y por ende su popularidad.

“Keiko Fujimori tiene dos cosas en contra. Primero el apellido, el recuerdo de la gestión del padre y la segunda es el tema de la corrupción. Ella es investigada por haber recibido fondos para su campaña y es esto segundo lo que tiene mortificados a los peruanos”, infirió Arrieche.

La evocación de Chávez

Gonzalo Serpa, integrante de Resistencia Soberana, un canal de Youtube dedicado a ahondar en el ámbito político de Perú, también señala que tanto Pedro Castillo como Keiko Fujimori son los candidatos peores calificados en toda la historia democrática de esa nación; aunque también es de la opinión que lo menos malo sería un triunfo de Fujimori.

El también administrador egresado de la Universidad de Lima, asegura que esta segunda vuelta se materializa, por un lado, con una candidata que tiene propuestas interesantes, pero que es odiada por la población por la gestión de su padre, las acusaciones en su contra y la actuación «lamentable» de su partido en el Congreso.

Por el otro, ve a Castillo como un candidato que “llegó como Chávez a Venezuela: con su caballo y sus vaquitas, dando la imagen de ser un hombre humilde” e identificándose con las poblaciones más vulnerables, pero que es respaldado por una organización política cuestionada por comunista y corrupta. No en balde sobre su líder pesan más de 150 denuncias penales.

“Perú Libre tiene alrededor de 15 alcaldes investigados por distintos delitos. De los 37 congresistas 30 han sido o son procesados y cinco tienen antecedentes por terrorismo. Además, hay alrededor de 240 miembros que tienen relación con Movadef”, dice.

Para Serpa, el candidato por Perú Libre llegó a la segunda vuelta por el voto protesta de los pueblos más pobres de esa nación, de la sociedad que está molesta con el sistema y quiere un cambio radical.

“Esta elección es bastante particular porque los electores no votarán porque crean ciegamente en los electores, sino porque odian al otro”, advierte.

Con respecto a las propuestas que los candidatos han presentado a la ciudadanía, afirma que la de Keiko Fujimori es la más viable, aunque con algunos traspiés populistas.

Gonzalo Serpa respalda la propuesta de mantener la Constitución de 1993, pues opina que con ella se logró que la calidad de vida de la ciudadanía mejorase. En este sentido, aduce que desde su promulgación y hasta los tiempos previos de la pandemia por el coronavirus, el Instituto Peruano de Economía (IPE) reportó una reducción de casi 40 puntos de la pobreza monetaria. Mientras que la pobreza multidimensional, que incluye dinero, alimentos, entre otros, bajó de 20% a 12%, de acuerdo a un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Sobre el plan de gobierno de Castillo, Serpa afirma que podría resultar «familiar» para Venezuela: habla de renegociar los contratos de sectores estratégicos como la minería, el petróleo y energía, con la idea de cambiar el esquema de cobro de impuestos de empresas trasnacionales, que pagarían 80% de utilidades (37% más de los que pagan actualmente), si se niegan ha advertido que serán nacionalizadas.

Además de dejar colar sus pretensiones de controlar la prensa, el «Plan Bicentenario” de Castillo buscaría instalar un Estado empresario que prohibiría las importaciones, lo que generaría escasez.

“El equipo técnico de Castillo también ha tenido un papel vergonzoso. Cuando apenas faltaban tres días para las elecciones cambió su equipo, demostrando un altísimo nivel de improvisación”, subraya.

Contra la supuesta dominación

El analista político peruano Miguel Nicodemos rebate las posturas de Juan Francisco Contreras Arrieche y Gonzalo Serpa, al asegurar que las propuestas del candidato Pedro Castillo sí son viables.

El experto dice que en Perú si urge el cambio de Constitución política, pues a su entender el máximo instrumento jurídico de ese país favorece más a las empresas privadas y la inversión extranjera que a la gente; demás de limitar el actuar económico del Estado.

«Se requiere una Constitución que empodere a los desposeídos, humildes y oprimidos, que libere al pueblo y no que la domine», sostiene.

«La agricultura requiere más inversión, no es posible que se importe papa del exterior sabiendo que en el Perú existen 3.500 variedades del tubérculo. El Estado no puede estar a espaldas del agricultor, que es el sostén de las urbes», añade para defender el planteamiento del aspirante izquierdista a la presidencia de Perú.

Con respecto al tema de la inversión extranjera, destaca que esta debe regirse a los parámetros que plantee el Estado peruano, entre ellos, por ejemplo pagar impuestos.

Sobre la propuesta de la candidata Keiko Fujimori de impulsar «las asociaciones público-privadas y la inversión sostenible y socialmente responsable» y el «desarrollo de una verdadera economía social de mercado», dice que la promesa se ampara en la Constitución que se promulgó durante el gobierno de su padre.

El también periodista recuerda que en el último debate desarrollado en Arequipa, Keiko Fujimori propuso un ramillete de bonos para la población que, destaca, implicaría un elevado presupuesto. Pese a reconocer que el planteamiento podría ser factible, apunta que debe entonces explicarse cómo haría el Estado para incrementar los ingresos. Opina que es una propuesta más para ganar votos.

«El presupuesto público funciona igual que el de una familia; en la familia hay ingresos y gastos y cuando no se tiene lo suficiente se recurre a los prestamos», alega.

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