Verdades y mentiras de la salud en Aragua

La nota de prensa semanal

La situación de Corporación de la Salud del Estado Aragua (CORPOSALUD) se caracteriza por:

1.- Centralización:

Sus autoridades han centralizado todo: la gestión de los hospitales, las direcciones municipales y los ambulatorios, incluyendo la ejecución del presupuesto asignado a cada uno, contraviniendo la ley.

2.- Partidización: 

Todo funciona alrededor del PSUV. Evalúan por criterios político-partidistas a los directores, lo que explica la alta rotación de directores municipales de salud y el que algunos “Gerentes” tengan varios cargos de dirección, sin atender bien ninguno, de manera similar a la práctica en el gobierno nacional. Las razones sanitarias no tienen importancia.

La coacción a los trabajadores de la corporación es la norma: para que cumplan el 1x10 para las parlamentarias, para asistir a marchas y eventos partidistas, como ocurrió en las elecciones internas del PSUV. También los hacen abrir cuentas de twitter, para difundir la propaganda oficialista, aunque el trabajador piense lo contrario. Esta presión es mucho más acentuada en los contratados.

Para entender esta partidización, es menester saber que el “camarada” Isea recibió una nómina de 8.000 trabajadores, aproximadamente, siendo elevada en las dos últimas gestiones oficialistas a 18.000 trabajadores. Más del 50% de la nómina son contratados. ¿habrá que explicar algo?

3.- Política centrada en ocultar la realidad:

Se ha dejado de publicar la información epidemiológica, de enfermedades endemo-epidémicas, de casos febriles, mortalidad materna e infantil, y de producción de servicios, emulando al MPPS. Esta falta de información pone en riesgos a la población de sufrir enfermedades al ignorar las amenazas que la pueden afectar, como dengue en estos momentos, y desactiva al equipo de salud.

También han ocultado la crisis hospitalaria, severa y sin precedentes. Hay ausencia de INSUMOS VITALES en nuestros centros asistenciales, sin los cuales no es posible sostener las funciones vitales. Hablamos, por ejemplo, de la falta habitual de medicamentos fundamentales como atropina, adrenalina, insulina, hidrocortisona y soluciones hidratantes, por solo mencionar algunos. Quienes están hospitalizados o lo han estado saben que tienen que comprar todo los medicamentos, insumos, y pagar buena parte de los exámenes paraclínicos que requieren.

En la red ambulatoria es precaria la dotación de medicamentos para los programas de salud pública, que son el corazón de la prevención en salud. No se consiguen algunas vacunas como la BCG, lo que permite presagiar un aumento de las cifras de tuberculosis en el futuro.  

4.- Política centrada en señalar éxitos ficticios:

Cada semana informan, muy orgullosos, de la realización de “operativos” y miles de personas atendidas. Se sabe que cuando los establecimientos de salud dan respuestas, tales operativos no son necesarios, por lo tanto, estos “operativos”, son expresión del fracaso de las políticas públicas de salud o actos meramente demagógicos.

El anuncio reciente de estar en zona de “seguridad y éxito” en dengue, cuando hay un preocupante incremento de casos de fiebre, con clínica sugestiva de dengue, está repitiendo lo que ocurrió el año pasado cuando se ocultó la epidemia de fiebre con más casos desde que se llevan registros de salud en Venezuela. Todos los organismos científicos lo diagnosticaron como Chicungunya.

También vienen anunciando de la reparación de la infraestructura médico asistencial, como si fueran hechos cumplidos y grandes logros. Lo cierto es que estas reparaciones se han caracterizado por exagerada lentitud en la acometida de las obras, algunos verdaderos “elefantes rojos” por el retardo de muchos años, otros también retardados, generan atención en precarias condiciones para los pacientes, mientras que las hay realmente innecesarias, como la pared perimetral, la anunciada reforma integral del auditorio y la fachada del hospital principal.

5.- La persecución política y la intimidación

La intolerancia a las críticas o a las denuncias, es pública y notoria. Se destituyó, disfrazando el despido como “jubilaciones” a los Dres. Trujillo, Moreira y González, por el solo hecho de participar en una marcha, práctica que ha sido habitual en las luchas del gremio médico. Emblemática e infame fue la persecución política que hubo contra el Dr. Ángel Sarmiento, Presidente del Colegio de Médicos del Estado Aragua, hoy asilado, por haber anunciado unas muertes, de niños y adultos, repentinas y extrañas en el HCM, negadas por el Presidente de CorpoSalud, pero diagnosticadas como Chicungunya, en reuniones del Departamento de Pediatría, de los Servicios 1 y 2 de Medicina y por todas las Sociedades Científicas.

Esto ocurrió en septiembre de 2.014 y la respuesta gubernamental fue el ingreso de funcionarios del Sebin, camuflados, al Hospital Central ante una supuesta “guerra bacteriológica” o “psicológica”, cuando han debido traer expertos sanitaristas y clínicos, para discutir argumentalmente, con los profesionales de nuestro hospital.

En resumen, la profundidad de la crisis de salud en Aragua no tiene antecedentes, como tampoco lo tiene el hecho de ocultar enfermedades y muertes, así como a perseguir con tanta crueldad a opositores. Tampoco el silencio como respuesta, cuando no persiguen, ante las solicitudes de Jefes de Servicio y el reclamo de trabajadores, sindicatos y gremios es el silencio. Lo hechos demuestran que las autoridades de salud no tienen idea de las prioridades, ni de  la rapidez con la cual se deben acometer los trabajos de infraestructura en el sector salud. No se entiende como con tantas carencias en los hospitales y ambulatorios, se acometa un gasto tan importante, sin saber el monto de lo invertido hasta ahora. Todo lo anterior ha convertido a las instituciones de salud en barcos a la deriva, que dan respuestas solo por la mística de sus trabajadores.

Hay un dato muy significativo es la relación de las autoridades con los medios de comunicación social: sólo remiten notas de prensa, para que comunicadores sociales no les pregunten lo obvio, e impiden que entren en los centros de salud, porque verían y escucharían de boca de los afectados la cruda realidad que todos padecemos en salud.

Lo señalado es solo una parte del drama que se vive en salud en nuestro Estado, de tal manera que podemos señalar, que en Aragua, y todo el país, hoy vive la página más negra de su historia.

20 de noviembre de 2015