El mensaje reconciliador de Mauricio Macri

Las primeras palabras del Presidente Electo de los Argentinos: “No es hora de revanchismos ni de ajustes de cuentas” me hicieron recordar uno de mis modestísimos artículos escritos para mis amistades en Facebook que deseo transcribirles de nuevo:

Si la reconciliación permite dejar atrás las peleas para rehacer amistades que han estado interrumpidas por desavenencias personales o colectivas, entonces presumo que la probabilidad de que los venezolanos se reconcilien es directamente proporcional al cumplimiento de los siguientes supuestos:
PRIMER SUPUESTO: aceptar que lo pasado ya pasó y que nada podemos hacer para cambiarlo salvo no sea perdonar para que  sanen las heridas y queden atrás los malos recuerdos.
SEGUNDO SUPUESTO: responsabilizar de la grave crisis que padece la República, a: “Fuente Ovejuna” y a nadie más; pues de no ser así y dedicarnos a buscar “Chivos Expiatorios” giraríamos en 360 grados para regresar al mismo punto de partida y no en 180 que obviamente nos alejaría del lugar donde nos encontramos capeando los embates de la crisis. 
TERCER SUPUESTO: transformar la mentalidad de los venezolanos al demostrársenos que los únicos responsables de la crisis que padecemos somos nosotros mismos, no la conquista española ni el imperio norteamericano como históricamente lo ha promocionado la leyenda negra.
CUARTO SUPUESTO: elevar la autoestima de los  venezolanos al convencernos  de que somos  capaces de superar la crisis, porque siempre hemos sido del tamaño del problema que se nos  presente, lo que sucede es que tenemos  dormido el gigante que llevamos dentro.
QUINTO SUPUESTO: aglutinar a los venezolanos alrededor de un proyecto de país diseñado con la participación activa de todos, es decir, sin excluir a nadie y de acuerdo a la capacidad intelectual de cada quien. 
Este proyecto debe sustentarse sobre un modelo económico que se caracterice por la mutua solidaridad entre el empresario dueño del medio de producción y el obrero dueño de la fuerza de trabajo para que unidos produzcan mercancías, bienes y servicios, cuya posterior plusvalía debería distribuirse equitativamente entre el empresario y los trabajadores.
Ahora bien, en este orden de ideas relacionadas con la reconciliación y la unión, es válido recordar una de las últimas recomendaciones de Simón Bolívar: ¡¡¡Uníos…Uníos!!! “o la anarquía los devorará”
Para concluir, presupongo que al margen de estos cinco supuestos, todo cuanto pueda hacerse no pasará de ser más que vapores de la fantasía que dan a la lejanía una engañosa percepción de cercanía….

Colaboración para “Quinto Día”