La Carta de las Naciones Unidas establece que los Estados miembros deben abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Este principio ha sido violado en numerosas ocasiones, tanto en tiempos de guerra como con el argumento de neutralizar el peligro que representa determinado gobernante para su población o para otros países. Sin embargo, cualquier intervención de esa naturaleza debe cesar cuando desaparezca la causa que la motivó.
Lamentablemente, en nuestro caso, el presidente Trump tomó la arbitraria decisión de considerar que había ganado una guerra y que, por tanto, tenía derecho al botín. Esto es inaceptable. ¿Qué deben hacer las tres principales protagonistas de la situación actual?
Delcy Rodríguez: Es la principal responsable de la pérdida de nuestra soberanía y quien tiene mayor poder para contribuir a recuperarla. Para evitar el posible caos que preocupa a Estados Unidos, debe destituir a Diosdado Cabello, su ministro del Interior y principal alcahueta de los grupos civiles paramilitares, y ordenar al componente Ejército de la Fuerza Armada que desarme a esas bandas de delincuentes.
Los militares violadores de derechos humanos son muy pocos. Por otra parte, los oficiales corruptos son, en su mayoría, quienes han ocupado u ocupan cargos en empresas del Estado o participan en actividades que implican el manejo de dinero o la extracción de oro y diamantes. Entre los guardias nacionales, en cambio, abundan los casos de corrupción en alcabalas y aeropuertos.
Debe estar consciente de su escasa aceptación popular. Una medida que podría ayudarla a mantenerse en la palestra política en el futuro sería poner en libertad a todos los presos políticos, ninguno de los cuales representa un peligro para la estabilidad del gobierno de facto.
Dinorah Figuera: El presidente Trump le asignó una tarea que no esperaba. Descalificarla por la lentitud con que adopta medidas para recuperar la legitimidad no suma. Ella y su equipo negociador avanzan al ritmo que les impone el dúo Trump-Rubio. Su aceptación entre los opositores disminuye día a día.
Una posición firme en favor de la libertad de los presos políticos y un acercamiento público a María Corina Machado tendrían un efecto positivo. La negociación, en la que participa junto con Jorge Rodríguez como contraparte, es la opción que parece tener mayores probabilidades de éxito. Las demás alternativas son, por ahora, solo buenos deseos.
María Corina Machado: Quien esto escribe la ha apoyado desde que se lanzó a la palestra política. Admiro su espíritu y su tesón de luchadora, y comulgo con el contenido de su mensaje sobre lo que debe hacerse para recuperar nuestra economía y encaminar a Venezuela por una senda diferente de la que ha transitado durante su vida republicana.
He discrepado de su posición, por acción u omisión, al marcar distancia con el resto de la oposición, así como de su tolerancia hacia cierto sectarismo dentro de su partido, Vente Venezuela. También discrepo de su excesivo acercamiento a Trump, de no haber rechazado desde un principio los abusos cometidos contra nuestros compatriotas en Estados Unidos y de haber callado cuando declaró que los recursos de nuestro país son su botín de guerra, así como su demora en rechazar el Acuerdo con la empresa Nabep.
Considero que debe acercarse a los integrantes de la Mesa de Negociación. La aplaudimos y felicitamos por su regreso a Venezuela. Su presencia debe contribuir a la recuperación de nuestra soberanía en mucho menos tiempo que el asomado por Dinorah, quizá presionada por Trump.
Conclusión: Las tres damas citadas deben dar prioridad a la recuperación de nuestra soberanía. Perdieron una oportunidad al aceptar la imposición de Trump. Han debido acordar un gobierno de transición de dos años, bajo el presidente electo Edmundo González Urrutia, quien ha evidenciado ser respetuoso de las ideas ajenas y habría garantizado que no hubiese persecución política. Ahora, tienen la opción de acordar que la elección presidencial sea a más tardar en julio 2027. Las tres tendrían el reconocimiento de la historia.
Como había en botica:
Es positivo el Manifiesto del 18 de octubre, aprobado por la Plataforma Unitaria Democrática, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Cuesta entender por qué se constituyó otra plataforma, denominada Alianza por Venezuela, integrada por ocho organizaciones políticas de oposición, y por qué Vente Venezuela no participa formalmente en ninguna de ellas.
¡No más prisioneros políticos ni exiliados!