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Carta a la Dra. Dinorah Figuera

Dinorah
Tiempo de lectura: 4 min.

Respetada Doctora Dinorah Figuera

Le escribo estas líneas con el mayor respeto. Aun cuando no tengo el placer ni el honor de conocerla personalmente, me siento impulsado a dirigirme a usted dada la responsabilidad y el sitio en que la historia la ha colocado en este preciso momento. Como venezolano, me veo obligado a expresarle ciertas inquietudes que surgen ante el inicio de este nuevo proceso. Una historia que ya hemos visto repetirse en innumerables reuniones similares, de las cuales, honestamente, ya he perdido la cuenta de cuándo empezaron o cuántas han sido

De mi memoria no se borran los episodios emblemáticos que han marcado estos fracasos. Es imposible olvidar el rol del señor Jimmy Carter, quien en su momento le regaló un año a su amigo Hugo Chávez para que lograra organizarse, y fue quien finalmente sentenció  ante el mundo que el referéndum de 2004 lo había ganado el régimen, liquidando de un solo golpe una mesa de negociación que se había extendido por meses. Del mismo modo, recordamos la mediación de los Noruegos; una nación envidiable, sin duda, pero con una visión política que parece pertenecer a teorías del paraíso terrenal. Actuaron como si lidiaran con ángeles y serafines, dejando la amarga sensación de que fueron utilizados de manera inmisericorde mientras en la realidad no ocurría absolutamente nada.

Tampoco podemos ignorar lo sucedido en República Dominicana, donde el doctor Julio Borges relató cómo el mediador escogido, José Luis Rodríguez Zapatero, lo amenazó con su peor cara para forzarlo a firmar acuerdos. Es el mismo señor Zapatero que hoy enfrenta a la justicia en España por presuntas trapacerías que le toca a los tribunales de su país decidir. Incluso buscamos auxilio en la corte celestial, creyendo que el delegado de Cristo en la tierra podría ayudarnos, solo para presenciar aquel episodio indignante donde un ensotanado llegó furioso, se bajó de un avión y acabó abruptamente con una reunión. Aquel hombre obligó a un joven quien fungía de negociador a leer, con las manos temblorosas y la voz quebrada, un documento que sepultaba nuestras esperanzas y la carrera politica del  negociador y le otorgaba al régimen la patente para continuar en el poder.

Confiamos también en figuras como el señor "Chuo" Torrealba, a quien veíamos como un hombre echado para adelante, curtido en las luchas de los barrios; lo imaginamos como un hombre de vera y peinilla, un Justo Brito, pero todo terminó en la desoladora imagen del jefe de la delegación oficialista pasándole la mano por el hombro cariñosamente mientras sellaba el fracaso de esa gestión.

Doctora Figuera, ver que después de seis meses se inicia otra etapa parecida a las anteriores me genera, se lo confieso, mucho miedo. Es un temor natural, porque temo que se cumpla nuevamente aquello de que se mató al tigre y se le tuvo miedo al cuero. En los procesos previos, actores de la talla del Papado, la representación de los Estados Unidos, el Reino de Noruega y el Reino de España fueron embaucados vilmente o, sencillamente, nos engañaron. No encuentro otra opción: o se burlaron de ellos o nos traicionaron. Esa es la incertidumbre que me embarga mientras el país, que solo desea volver a la normalidad, confiar en la justicia y en sus instituciones, observa cómo se nos impone este escenario una vez más.

Es imperativo que usted sea consciente del entorno técnico y las fuerzas con las que se sentará a negociar. Por si no se ha enterado, el propio presidente de los Estados Unidos ha denunciado que los sistemas de votación digitales están contaminados, y figuras como Elon Musk han advertido que no existe forma de impedir que la Inteligencia Artificial altere la voluntad popular en sistemas automatizados. Usted se sentará con las mismas personas que le entregaron una servilleta, con el resultado de las elecciones donde barrió el Dr González, a quien hoy preside el organismo electoral. Un hombre que ocupa ese cargo formalmente por un sueldito, pues no es quien lo dirige. Debe saber que ese instituto lo maneja en realidad un representante de las fuerzas armadas de perfil extremadamente bajo, pero que es una eminencia en términos digitales y es quien verdaderamente decide.

El tiempo es breve y la gente está impaciente, al borde. El país no puede esperar otros seis meses para obtener resultados. Escoger 5 o 7 miembros para conformar un CNE es pan comido y es lo primera victoria temprana que Ud. requiere. Se espera que usted cuente con un acompañamiento de primera línea, amplio y equilibrado. 

Usted, doctora Figuera, ha sufrido en carne propia el costo de asumir lo que constitucionalmente le correspondía, perdiendo su casa y viéndose forzada al exilio. Por ello, le pido que triunfe donde otros de nuestra mayor confianza fracasaron. Véase en el espejo de las ocho o diez comisiones previas que no lograron nada digno para Venezuela. El país espera que su gestión pase a la historia con la gloria de haber dirigido el camino hacia la recuperación definitiva. La historia la espera doctora. Buena suerte.

Julio 2026

P.S. puede ud trasmitir a la Casa Blanca que aquí la peladera se mantiene intacta. Nadie baila en las calles. En todo caso llora.

Gracias y disculpe