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Opinión

En las primeras seis décadas de producción petrolera, ( 1914- 1975) Venezuela logró un gran crecimiento económico y, con sus fallas, un mejoramiento de la calidad de vida de parte de sus habitantes, así como ser polo de atracción de una inmigración positiva. Esta evolución sufrió un desaceleramiento en el período siguiente (1976- 1999) y colapsó de allí en adelante. Hoy ríos humanos huyen del país ¿Cuál es la responsabilidad de la política petrolera en ese auge y caída de esta otrora tierra de Gracia?

1914- 1975: El petróleo hizo su aparición comercial bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, en un ambiente de escasez de recursos financieros, humanos y de tecnología. El hombre de la Mulera distribuyó concesiones de tierras entre sus amigos para que exploraran y extrajeran el crudo. Estos las vendieron a empresas extranjeras, con grandes ganancias, compartidas con el dictador. Estas empresas hicieron lo que les vino en gana, hasta la Ley de Hidrocarburos de 1943.

Gradualmente nuestros gobiernos aumentaron los impuestos. Dicha Ley estableció que los ingresos del fisco debían ser iguales a las ganancias de las petroleras (50% y 50%) , lo cual quedó más claro en 1946, con el Decreto de la Junta presidida por Betancourt. Esta Junta decidió no otorgar más concesiones, lo cual fue un error ya que se detuvieron las exploraciones. El dictador Pérez Jiménez (1952-1958) regresó a la política de concesiones. En 1959, Edgar Sanabria, presidente de la Junta Provisional de gobierno incrementó la participación nacional al 65% .

Con el regreso de Betancourt al poder en 1959, se suspendió nuevamente la política de concesiones. En ese tiempo la información disponible indicaba que nuestras reservas petroleras eran bajas, por lo que la política fue de restricción de la producción, lo cual es entendible, pero fue otro error. En 1960 Venezuela fue factor importante en crear la OPEP, con sus más y sus menos. Las concesiones otorgadas vencían en 1983, por lo que las empresas dejaron de invertir. Esto obligó a aprobar en 1971 la Ley de Reversión y a adelantar la nacionalización en 1975. En ese momento casi toda Venezuela la apoyó. Hoy cabe preguntar si fue un error, ya que a partir de esa fecha Venezuela ha tenido que dedicarle al petróleo recursos financieros, a costa de la educación, salud e infraestructura. Además, era de prever que la política partidista terminaría por inmiscuirse en la nueva empresa. En 1975 la producción de petróleo fue de 2.350.000 barriles por día (b/d) y la participación del Estado en las ganancias llegó a un 98%, según Allan Brewer-Carías.

1976- 2001: Se realizaron cambios positivos en refinación, se reanudó la exploración, se crearon el Intevep y el Cied. Para garantizar mercados, se adquirieron refinerías en el exterior. Por necesidad de recursos para aumentar la producción, se realizó una apertura a empresas extranjeras para ayudar a extraer un petróleo que de otro modo quedaría en el subsuelo. La producción de crudo al final de este período fue de 2.862.000 barriles por día.

2002-2018: Chávez requería apoderarse de Pdvsa para implantar su proyecto político. La política petrolera ha estado orientada a ordeñar a esta empresa para financiar programas sociales no sustentables, dar cargos a militantes del Psuv, beneficiar a rojos corruptos y comprar cómplices. Fueron despedidos casi 23.000 trabajadores calificados. Los Convenios Operativos pasaron a empresas mixtas, así como las Asociaciones Estratégicas de la Faja del Orinoco, con la obligación de Pdvsa de aportar el 60% de los recursos. Se descuidó el mantenimiento, disminuyó la exploración y se privilegió la producción de crudos pesados,en vez de los livianos y medianos. Se encargó a Pdvsa de actividades no relacionadas con los hidrocarburos. Como consecuencia, la empresa tiene una deuda que ronda los 150.000 millones de dólares, la producción de crudo al mes de agosto de este año fue de solo 1.278.000 b/d, y las refinerías están en el suelo.

En reciente estudio ( El petróleo será insuficiente. Debates IESA, abril-junio 2018), los investigadores Ramón Key y Claudina Villarroel concluyen que en el período de la Apertura petrolera 1989-1998, la variación anual del Producto Interno Bruto fue de 1,5%. La incidencia de la variable petrolera total fue de 1,1%, correspondiendo 1,6% a la actividad petrolera productiva (inversiones y exportaciones) y -0,5% a la de la petrolera rentística ( aporte fiscal y parafiscal). En el período 1999-2008, la variación del PIB al año fue de 3,4%, contribuyendo el petróleo con 2,1%, correspondiendo a la petrolera productiva -0,4% y a la rentística 2, 5 % . Los autores señalan que ese crecimiento atribuible a variables rentísticas fue posible por las inversiones realizadas en petróleo durante la Apertura. “El modelo adoptado era vulnerable a la caída de los precios y se volvió insostenible por falta de inversión y caída del volumen exportado”.

En el período 2009- 2018,la variación del PIB fue de -5,2% anual, correspondiendo a la variable petrolera total -4,1% , de los cuales la productiva fue -0,9% y la rentística -3,3%. Key y Villarroel afirman que “A partir de 2009 se exacerba la presión fiscal y parafiscal en un ambiente de precios menores. Se produce el colapso de la producción por rezago de las inversiones, impago a proveedores y merma de la productividad. El Socialismo Siglo XXI incentivó la demanda de los sectores económicos y sociales por un lado y por el otro debilitó la industria petrolera, que a la larga se traduce en menos ingresos petroleros para atender las necesidades sociales y de la misma industria de los hidrocarburos”.

En resumen, las políticas petrolera erráticas no han servido para desarrollar al país, ni a la industria petrolera y la mala gestión de los rojos obligará, nos guste o no, a privatizar todas las industrias.

Como (había) en botica: El decomiso del pasaporte a Nelson Bocaranda y el bloqueo a medios digitales son otros atropellos del régimen ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Edgar Benarroch

La educación tiene como objetivo equipar a la ciudadanía para atender con éxito los retos del desarrollo y capacitarla intelectual, moral y afectivamente de acuerdo a la cultura y normas convencionales de la sociedad a la que se pertenece. La educación es transmisión de conocimientos para una adecuada formación integral.

La formación integral es la base fundamental del desarrollo de los pueblos, a mayor educación corresponde mayor prosperidad y mayor sentido de desenvolvimiento social, cuando ella es mediocre o interesada, apartada de lo que debe ser, el declive de los países en todos los órdenes se presenta hasta llevarlos a niveles de primitivismo.

En todos los pueblos desarrollados o en vías de desarrollo además de la educación que ofrece el Estado existen instituciones privadas que también lo hacen, por supuesto ajustadas a la convención nacional, son relativamente autónomas y de muy buena calidad. Mundialmente parece ser común que la educación privada es de mayor calidad que la pública, aunque existen excepciones donde el Estado está a la altura del inmenso reto de servicio con eficiencia a los altos intereses de la comunidad nacional. En estos Estados donde el desarrollo de la educación privada existe con la oficial, el gobierno se esmera en promoverla y en muchos casos subsidiarla.

Muy lamentablemente en nuestro país el régimen cada día asfixia más la iniciativa privada no sólo en la educación si no en todas las áreas. Le niega el presupuesto adecuado, regula las tarifas que necesariamente deben establecer para subsistir y unilateral y compulsivamente aumenta sus costos de manera exorbitante para llevarla a una situación totalmente inviable. A esto se le suma la aterradora decisión oficial de modificar la temática que se corresponde con nuestra cultura y normas convencionales con la pretensión de adoctrinar al estudiantado y por supuesto desfigurar la historia. Ahora lo ocurrido el 4F no fue un desleal alzamiento militar contra el régimen democrático si no un acto "heroico" y sus protagonistas, personalmente el comandante de la felonía son comparados con nuestros líderes independentistas.

Todas estas insólitas medidas pretenden acabar de raíz con la educación privada. Al no permitir el ajuste de la cuota escolar y aumentar exponencialmente sus costos lo que claramente busca es el cierre de la institución. La actual situación algunos la han calificado de "incierta", yo creo que no. No debemos tener ninguna duda de los fines que persigue este gobierno totalitario, las muestras son muchas y creo suficientes para tener conciencia acerca de quienes están en el poder y los objetivos que persiguen.

Los organismos que agrupan los institutos de educación privada estiman que cerca de 500 instituciones no abrirán sus puertas para el próximo año escolar, con la grave consecuencia de menos cupos para nuestra juventud y mayor desempleo. El gobierno quiere que nuestra niñez escuche solamente su torcida opinión sobre la historia con la intención también de sembrar valores contrarios a nuestra civilización y fracasados en todos los países donde se ha pretendido instaurar.

Definitivamente este régimen desprecia la educación integral y de altura en un marco de grave crisis que obliga al Estado a jerarquizar sus gastos. Un Estado decente y consciente le otorga a la educación el presupuesto adecuado como primera prioridad. Para este régimen la prioridad son los cuarteles y sus adquisiciones, por ello el presupuesto asignado a defensa es superior y bastante al de educación.

Estamos al borde si no hemos llegado, a lo vivido en los años cuarenta donde una familia con tres hijos solo estudiaba uno, cuando era posible con mucho sacrificio. Los otros dos debían trabajar para colaborar con los gastos del hogar y de quién estudiaba.

Todo ello, en medio de la desastrosa situación que confrontamos ha provocado una preocupante fuga de talento que priva al país de sabiduría. No se atreven por decreto estatizar la educación pero en la práctica todo apunta a ello. Cada vez más dan muestras de hacia dónde vamos o adónde nos quieren llevar. Si no reaccionamos YA llegaremos al llegadero y tendremos un pueblo de robots al incondicional servicio de la NOMENKLATURA so pena de paredón por traición a la Patria, con juicios amañados, falsas pruebas y dopaje. La ejecución la practican fuerzas "regulares" o extrajudiciales con el malandraje que mantiene el régimen.

Nosotros decidimos si seguimos esperando que todo se consuma o nos rebelamos con fortaleza indoblegable para reconquistar la Venezuela que nos arrebataron. En nosotros y solo en nosotros está la solución, pensar en salidas propiciadas por extra nacionales es ilusorio, la comunidad internacional bastante ha aportado hasta donde puede hacerlo, su intervención directa, persona a persona, solo sería porque al gobierno se le ocurra la diabólica idea de declararle e iniciar la guerra a los EEUU u a otro país que lo cuestione. Como de ellos debemos esperar cualquier irracionalidad no descartemos lo que sería catastrófico para todos. La otra salida sería que voluntariamente el gobierno tome la decisión de abrir caminos para el cambio, pero como ello no va a suceder es necesario empujarlo y con toda la fuerza que podamos

 4 min


Kenneth Rogoff

La implosión del gran experimento de Venezuela con el socialismo “bolivariano” está creando una crisis humanitaria y de refugiados comparable a la de Europa en 2015. En autobús, en barco e incluso a pie por caminos peligrosos, cerca de un millón de venezolanos han huido sólo a Colombia, y se calcula que hay otros dos millones en otros países (en su mayoría, vecinos).

Allí muchos terminan viviendo en condiciones desesperadamente inseguras, con poco alimento y ninguna medicina, y durmiendo donde puedan. Hasta ahora, no hay campos de refugiados de Naciones Unidas, sólo una modesta ayuda de organizaciones religiosas y otras ONG. Cunden el hambre y la enfermedad.

En general, Colombia está haciendo lo mejor que puede por ayudar; da atención a los que acuden a los hospitales, y su voluminosa economía informal está absorbiendo a muchos refugiados como trabajadores. Pero con un PIB per cápita que sólo llega a unos 6000 dólares (contra los 60 000 de Estados Unidos), los recursos de Colombia son limitados. Y el gobierno también debe reintegrar urgentemente a unos 25 000 guerrilleros de las FARC y a sus familias, según lo estipulado por el acuerdo de paz firmado en 2016 que puso fin a medio siglo de cruenta guerra civil.

Los colombianos han sido comprensivos con sus vecinos, en parte porque muchos recuerdan que durante la insurgencia de las FARC y las narcoguerras relacionadas, Venezuela absorbió a cientos de miles de refugiados colombianos. Además, durante los años de bonanza en Venezuela, cuando el precio del petróleo era elevado y el régimen socialista todavía no había destruido la producción, varios millones de colombianos consiguieron trabajo en Venezuela.

Pero el reciente tsunami de refugiados venezolanos está creándole a Colombia problemas enormes, que trascienden los costos directos del mantenimiento del orden y la provisión de atención médica urgente y otros servicios. En particular, el ingreso de trabajadores venezolanos generó una importante presión a la baja sobre los salarios en el sector informal de Colombia (que incluye agricultura, servicios y pequeñas fábricas) justo cuando el gobierno tenía esperanzas de subir el salario mínimo.

Con las primeras oleadas de venezolanos vinieron muchos trabajadores cualificados (por ejemplo, cocineros y conductores de limusina) con expectativas razonables de hallar empleo remunerado en poco tiempo. Pero los refugiados más recientes carecen en su mayoría de instrucción y capacitación, lo que complica los esfuerzos del gobierno para mejorar la suerte de la propia población desfavorecida de Colombia.

Los problemas a largo plazo pueden ser incluso peores, ya que enfermedades que otrora estaban bajo control, como el sarampión y el SIDA, hacen estragos en la población de refugiados, que por la semejanza cultural se mezclan fácilmente con los colombianos. Los dirigentes colombianos más previsores, incluido el nuevo presidente, Iván Duque, sostienen en privado que dispensar a los refugiados venezolanos un trato humano y digno beneficiará a Colombia en el largo plazo, cuando el régimen caiga y Venezuela vuelva a ser uno de los principales socios comerciales de Colombia. Pero nadie sabe cuándo ocurrirá eso.

Lo que sí se sabe es que en muchos años de política económica desastrosa, iniciada bajo el difunto expresidente Hugo Chávez y continuada con su sucesor, Nicolás Maduro, el régimen venezolano dilapidó una herencia que incluye algunas de las reservas comprobadas de petróleo más grandes del mundo. El ingreso del país se redujo en un tercio, la inflación va camino de llegar a un millón por ciento, y millones de personas padecen hambre en un país que debería ser razonablemente rico.

Aunque podría pensarse en una revolución, hasta ahora Maduro ha podido mantener al ejército del lado del régimen, en parte dándole licencia para manejar un inmenso negocio de tráfico de drogas que exporta cocaína a todo el mundo, y en particular a Europa y Medio Oriente. Y a diferencia del petróleo (sobre cuya exportación pesan inmensas deudas con China y otros acreedores), las drogas ilegales reportan a sus vendedores ganancias irrestrictas (salvo en los pocos casos de decomiso).

Por desgracia, muchos miembros de la izquierda en todo el mundo (por ejemplo, el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn) hicieron la vista gorda ante el desastre en gestación, tal vez por un impulso automático a defender a sus hermanos socialistas. O peor aún, tal vez creyeron realmente en el modelo económico chavista.

Demasiados economistas de izquierda (incluidos algunos que terminaron trabajando para la campaña presidencial de 2016 del senador Bernie Sanders en Estados Unidos) fueron partidarios incondicionales del régimen venezolano. También hubo cómplices oportunistas, incluido Goldman Sachs (que con su desacertada compra de bonos venezolanos sostuvo sus precios) y algunos de la derecha, por ejemplo el comité a cargo de la ceremonia de asunción del presidente estadounidense Donald Trump, que aceptó una gran donación de Citgo, la filial estadounidense de Petróleos de Venezuela.

Hace poco, Maduro puso en marcha un plan absurdo para estabilizar la moneda, mediante la emisión de nuevos billetes supuestamente respaldados por la criptomoneda del gobierno (que es como levantar un castillo de naipes sobre arenas movedizas). Sea que la nueva moneda funcione o no, es seguro que el ejército venezolano seguirá usando billetes de cien dólares para sus operaciones.

En respuesta a las crisis interna y regional generadas por el régimen de Maduro, Estados Unidos implementó graves sanciones comerciales y financieras, y se dice que Trump propuso la idea de invadir Venezuela. Por supuesto, una intervención militar estadounidense sería una locura, e incluso los muchos gobiernos latinoamericanos que ansían la caída del régimen jamás la apoyarían.

Pero Estados Unidos puede y debe enviar mucha más asistencia financiera y logística a los países vecinos para ayudarlos a hacer frente al enorme problema de los refugiados. Y no es demasiado pronto para empezar a planear la reconstrucción y la repatriación de los refugiados, para cuando la variedad venezolana del socialismo –o más precisamente, del clientelismo basado en el petróleo y la cocaína– finalmente se termine.

Traducción: Esteban Flamini

Septiembre 5, 2018

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/venezuela-collapse-regional...

 4 min


Daniel Gros

La tasa de llegada de migrantes ha disminuido considerablemente en casi toda Europa desde los gigantescos volúmenes vistos en 2015. Sin embargo, la migración sigue dominando el debate político en toda la Unión Europea. Esto sugiere que, en verdad, el sentimiento populista y anti-inmigración no está siendo motivado por reclamos de que los políticos de los partidos tradicionales no pueden defender las fronteras de Europa.

La caída en las nuevas llegadas a Europa empezó mucho antes de que los líderes políticos anti-inmigrantes asumieran el poder en Italia o que la presión de la inmigración prácticamente derribara a la coalición gobernante de Alemania. Es, en gran medida, el resultado de esfuerzos de parte de la UE, como el acuerdo con Turquía para impedir que los sirios cruzaran el territorio para ingresar a Grecia, su cooperación con las milicias libias y la enorme presión que ha ejercido sobre los estados de tránsito en el Sahara para que cerraran sus fronteras. Gracias a estas medidas, Europa se ha convertido en una fortaleza de facto contra la migración.

¿Por qué entonces la inmigración sigue ocupando un lugar preponderante en la cabeza de muchos europeos? La respuesta podría ser económica: quienes llegaron en 2015-2016 ya han creado desequilibrios en el mercado laboral, donde los inmigrantes poco calificados cada vez más compiten con los ciudadanos poco calificados por empleos. Y es verdad que, en gran parte de Europa, la hostilidad hacia los extranjeros es mucho más profunda entre los trabajadores menos calificados.

Pero hay motivos para creer que lo que está en juego es algo más que cuestiones económicas. Por empezar, el sentimiento anti-inmigración (más precisamente, anti-extranjeros) está empezando a expresarse de manera violenta, no sólo en Italia, donde se han producido varios casos de disparos contra migrantes, sino también en Alemania, un país por lo general muy ordenado.

En la ciudad de Chemnitz, al este de Alemania, recientemente se produjeron choques violentos entre manifestantes de derecha y la policía y contra-manifestantes, seguidos del asesinato de un alemán a manos de dos jóvenes de Irak y Siria. El respaldo por el partido Alternativa para Alemania (AfD) es fuerte en Chemnitz y sus alrededores. La mayoría de los ataques a los extranjeros han ocurrido en el nuevo Länder de la ex Alemania del este.

El delito y el desempleo no explican esta erupción. En Chemnitz viven menos extranjeros que en muchas ciudades alemanas de tamaño similar, y el delito por lo general allí está bajo control. Es más, el desempleo –que está cayendo en toda Alemania- no es particularmente alto en Chemnitz: se ubica en el 7%.

Pero existe otra posible explicación, arraigada en la psicología evolutiva. Una tendencia que pocas veces se menciona en las discusiones sobre migración es el aumento en el porcentaje de hombres entre los refugiados y quienes buscan asilo. En los últimos tres años, los hombres –muchos de los cuales tenían entre 18 y 35 años- representaban más de las dos terceras partes de toda la gente que buscaba protección en Alemania. Mientras que la cantidad total de refugiados como porcentaje de la población total de Alemania es pequeña (2,5%), los refugiados conforman un porcentaje mucho mayor de la población masculina joven de Alemania.

El impacto es particularmente notable en el este de Alemania, que ya sufría un desequilibrio de género –el ratio de hombres y mujeres entre los grupos más jóvenes se acerca a 115:100 en la mayoría de las zonas de la región– porque las mujeres instruidas tienen una tendencia mucho mayor que los hombres a mudarse a Alemania occidental en busca de trabajos mejor pagos. Como consecuencia de ello, un porcentaje significativo de la población masculina joven del este de Alemania tiene pocas posibilidades de encontrar una pareja e iniciar una familia.

La investigación demuestra que cuando existen significativamente más hombres que mujeres, la mayor competencia por parejas femeninas puede derivar en violencia. Un estudio vincula la poligamia, que deja a los hombres de baja condición sin esposas, con las guerras civiles.

La implicancia es que la hostilidad hacia los extranjeros en el este de Alemania –y quizás en toda Europa- puede estar arraigada en parte en una respuesta defensiva primordial de los hombres locales, que quieren proteger su territorio, incluidas “sus” mujeres”, de otros hombres. Probablemente no sea una coincidencia que Chemnitz, que ha mostrado una disposición a votar por partidos extremistas, tenga el ratio masculino-femenino más alto entre quienes tienen entre 20 y 40 años en toda Alemania.

No todos los hombres están afectados de igual manera por la situación actual. Como las mujeres tienden a “casarse” o encontrar parejas con una condición socioeconómica más alta, las perspectivas románticas de los hombres menos instruidos y más pobres son las más afectadas por la llegada de solicitantes de asilo de género masculino. Y, por cierto, los grupos menos instruidos y más pobres tienden a ser quienes más se oponen a la migración.

Cabe mencionar que los problemas creados por los desequilibrios de género no se pueden resolver sin una mejor educación o una mayor redistribución del ingreso, porque las preferencias a la hora de formar pareja son relativas, no absolutas. Las personas de la población nativa con los ingresos y los niveles educativos más bajos siempre estarán en peores condiciones si tienen que competir con una cantidad mayor de inmigrantes jóvenes de sexo masculino.

Sin duda, los desequilibrios de género no son sólo el único motor detrás del sentimiento anti-inmigrantes, mucho menos del populismo en términos más amplios. Pero la psicología evolutiva, que destaca la competencia por las mujeres, puede agregar otra dimensión a la manera en que entendemos estos fenómenos, ayudándonos al mismo tiempo a predecir cuándo y dónde podría surgir una lucha civil.

Es poco lo que se puede hacer para cambiar los desequilibrios de género en un lugar determinado. Pero, inclusive si el problema no pudiera “resolverse”, entenderlo podría ayudar a limitar el daño, entre otras razones porque les permitiría a los líderes evitar políticas que no sean útiles o exacerben las tensiones. Por ejemplo, restringir la reunión familiar (para limitar la cantidad de extranjeros) podría empeorar las cosas, porque sería más factible que los solicitantes de asilo de sexo masculino fueran solteros y buscaran parejas en la población local.

Países como Alemania que recientemente han admitido una cantidad importante de refugiados masculinos jóvenes tendrán que manejar las consecuencias de los cambios sociales resultantes. Hacerlo de manera efectiva exige que sus líderes reconozcan que estos cambios no son sólo una cuestión vinculada a la economía.

5 de septiembre 2018

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/migration-fuels-sexual-comp...

 5 min


Alfredo Michelena

El caso de los cultores de lo que se llamó el socialismo del siglo XXI es emblemático en cuanto a los niveles de corrupción a los que hemos llegado. Pero como para que no hubiera duda de que este flagelo trasciende fronteras ideológicas, recordemos los recientes casos de los presidentes peruanos y del actual del presidente guatemalteco. La corrupción se ha convertido en un mal endémico. ¿O quizás siempre ha sido?

En Venezuela acusar a alguien de corrupto sin pruebas es el pan de cada día. Entre los casos emblemáticos del pasado, Carlos Andrés Pérez y ahora Capriles Radonski. Recordemos que CAP fue juzgado por malversación de fondos, es decir, usar los fondos de una partida presupuestaria para otros fines. Fines que por cierto no fue el disfrute personal sino el apoyo al nuevo gobierno democrático de Nicaragua. A Capriles le aplicaron aquello que decía mi amigo Pancho, “si dices en un mitin ‘les aseguro que fulano no es ladrón’, de allí en adelante queda la duda, aunque no se pruebe nada”. Así somos, condenamos sin pruebas.

Pero lo de ahora va más allá de rumores o malas interpretaciones: dos presidentes peruanos presos, uno escapado y dos objeto de investigaciones. Lula da Silva preso y Cristina Kirchner bajo investigación. Y todos por corrupción, por sobornos. En Guatemala el presidente anterior enfrenta un juicio por corrupción y el actual presidente, Jhonny Morales, que llegó al poder sobre una plataforma anticorrupción, “ni corrupto ni ladrón”, ahora está envuelto en un escándalo de ese tipo.

Guatemala creó en 2006 la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) en convenio con la ONU, a fin de dar apoyo a las labores del Fiscal General y ha tenido un excelente desempeño, tanto que ha permitido juzgar a varios presidentes así como a ministros y otros altos funcionarios.

A pocos meses de entrar a la presidencia, su hijo José Manuel Morales y su hermano Samuel ‘Sammy’ Everardo Morales fueron señalados en casos de corrupción. Jhonny declaró persona non grata al responsable de la CICIG. Pero esto fue bloqueado en la Corte Constitucional y se creó una crisis política que hizo renunciar a parte del gabinete, que no lo apoyó. Luego la CICIG detectó irregularidades en el financiamiento de su campaña electoral, pero el presidente se salvó de ser investigado pues el Congreso no le levantó su inmunidad. Esto fue la gota que rebasó el vaso y Morales le dio la vuelta legal y decidió no renovar el convenio con la ONU. ¿Qué tal?

Pero el caso más emblemático es el de Lula da Silva que ya convicto y ratificada su sentencia intentó lanzarse a las elecciones presidenciales. Y el Tribunal Electoral se lo negó en votación 4 a 1. Parece increíble que un juez considere que puede ir a elecciones luego de ser condenado en varias instancias por corrupción Y esto solo puede ser superado por las informaciones de las encuestadoras que lo ponen liderando la intensión de voto con casi 40 % de apoyo popular.

Por su parte, Cristina Kirchner, a quien le explotó el escándalo de los cuadernos que reseñaban los pagos o coimas del alto gobierno y los esposos Kirchner, no ha bajado su popularidad según varias encuestadoras.

Esto recuerda el eslogan aquel de ““Puto y ladrón, lo queremos a Perón”, o uno más cercano “con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo”.

¿Qué nos pasa a los latinoamericanos que somos capaces de seguir líderes corruptos ciegamente? Quizás hemos convertido la corrupción en un mal que se critica pero se acepta como “un mal necesario”. Hace mucho tiempo me dijo un dirigente obrero cuando le señalé que había corrupción en la directiva de la CTV, “si no roban para ellos, tampoco harán nada por mí”. Condenamos sin pruebas pero perdonamos aun cuando nos muestran las pruebas, si está en nuestro interés. ¿Así de mal estamos? La única consolación es que cada vez más los corruptos de alto rango terminan en la cárcel.

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Miles de millones de dólares han sido transferidos de Venezuela a Cuba a cambio de un supuesto servicio médico-sanitario, lo cual ha resultado una verdadera estafa.

Como recuerda el Dr. Edgar Capriles, ex Director regional de salud durante nuestra gestión al frente de la gobernación, pero sobre todo, incansable defensor de una salud pública eficiente e inclusiva, mucho antes de Barrio Adentro existieron en Aragua los Núcleos de Atención Primaria de Salud (NAPs), exitoso programa que iniciamos gracias al proceso de descentralización, ejecutado por capaces y abnegados profesionales venezolanos con el apoyo de las comunidades.

Los NAPs eran mucho más eficientes y mucho menos costosos que el Barrio Adentro de los cubanos. El porcentaje de vacunación era superior al 95% y las cifras de diarrea, así como las tasas de mortalidad por esa causa en niños de 1 a 5 años, disminuyeron.

Como bien señala el Dr. Edgar Capriles, Barrio Adentro nunca fue un programa de prevención sino de “medicalización” al que se desviaron las medicinas y los insumos de los que se privó a la red tradicional de atención para generar problemas de funcionamiento y culpar, de manera perversa, al personal de salud venezolano.

Además de la red de espionaje montada con los supuestos médicos cubanos – que de paso cobran en dólares – lo verdaderamente importante para la dictadura cubana es el “negocio” y las brutales ganancias detrás de la intermediación en la compra en los mercados internacionales de equipos de segunda y medicamentos a punto de caducar. Como se sabe, la mayoría de los productos vendidos a Venezuela con sobreprecio, no se producen en la isla caribeña.

En la era de Barrio Adentro, el panorama de salud es catastrófico. Han reaparecido enfermedades erradicadas hace 80 años como la difteria, el sarampión, la tuberculosis, la tos ferina y la malaria, para señalar solo algunos indicadores.

Resulta revelador el reciente documento de un grupo de médicos oficialistas que por fin reconocen el evidente fracaso de las actuales políticas de salud a nivel nacional y se lo atribuyen a “la improvisación, la ignorancia, el nepotismo y la corrupción”.

La solución que aportan los médicos oficialistas – con los que coincidimos en el diagnóstico- es crear un Sistema Público Único Nacional de Salud reforzando así el modelo centralista, principal causa de la debacle actual.

Por el contrario, lo probadamente eficiente es transferir las competencias y los recursos a las gobernaciones, municipios, comunidades y sociedad civil, bajo una rectoría gubernamental colaborativa.

Por otro lado, los denominados médicos integrales deben ser evaluados por las facultades de Medicina para poder ser reconocidos e incorporados en un amplio programa nacional de prevención y educación para la salud.

Es imposible lograr nada de esto con el actual régimen, por lo tanto es necesario continuar y ampliar la justa y valiente protesta que encabezan los gremios y sindicatos para salir de la dictadura del hambre y la corrupción de Maduro.

Aprovecho para reconocer la abnegada labor de todos los profesionales que en medio de la violencia y la precariedad continúan luchando por la salud de todos, como bien señaló recientemente el prestigioso médico Dr. Rafael Muci Mendoza, al rechazar los insolentes e inaceptables comentarios del embajador de Cuba en contra de los médicos venezolanos.

@TablanteOficial
Carlos Tablante

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“La guerra es la paz;

La libertad es la esclavitud;

La ignorancia es la fuerza”.

George Orwell, 1984, editorial Alfa y Omega, República Dominicana, 1984, Pág. 10

“…Se restablece la libre convertibilidad de la moneda en todo el territorio nacional,

por lo que cesan las restricciones sobre las operaciones cambiarias”,

Artículo 2, Convenio Cambiario N° 1, del 07 09 2018

A pesar del enunciado de su artículo 2, en los 87 restantes de este convenio se describen, con lujo de detalles, las restricciones a la libre convertibilidad de la moneda nacional. Ciertamente lo ahí planteado representa un avance en términos de la normativa existente, pero uno que es más cosmético que real. Se instituye un Sistema Cambiario Nacional controlado por el BCV y por otras instancias, en el que, salvo en casos especiales, éste no vende divisas. Ello a pesar de haber recuperado el Instituto Emisor su papel de oferente (cuasi) monopólico al obligar a los entes públicos a venderle las divisas que obtengan, incluida PdVSA (Art. 40, 41, 45 y 55). No obstante, podrá desplegar medidas para “procurar el equilibrio en el sistema cambiario” (Art. 3); o sea, un mercado controlado. Es un avance, por otro lado, que las divisas asignadas al sector público sean expresamente destinadas al “abastecimiento urgente” de alimentos y medicinas, pagos requeridos por las actividades productivas del sector público, remesas “inherentes al servicio exterior de la República” (entre los cuales se menciona los de la fraudulenta asamblea constituyente), compra de armamentos, pagos de deuda pública, compromisos por acuerdos y tratados internacionales, viáticos y requerimientos de caja de la Tesorería Nacional (Art. 48) pero, ¿por qué explicitar lo que –en otras circunstancias—se entendería como el Deber Ser del Estado en el manejo de los bienes de la Nación? Precisamente porque se intuye que el convenio no elimina el mercado paralelo y, por tanto, junto a los controles de precio todavía vigentes, perpetúa las tentaciones para manejos “irregulares” con las divisas escasas. ¿Cómo es eso? Veamos.

Desde que Maduro dictó las medidas de su rimbombante Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad Económica hace tres semanas, el dólar paralelo –según una de sus cotizaciones menos extremas— ha visto escalar su precio en un 55%. Hoy es 50% más caro que el precio resultante de la última subasta oficial. ¿Por qué, si se suponía que tales medidas se inspiraban en la prosecución de una disciplina fiscal y en la eliminación del financiamiento monetario del BCV, como alardeó quien hoy ocupa la silla presidencial? Porque, como nos cansamos de advertir los economistas y las academias, las medidas iban en dirección totalmente contrarias a tales propósitos. En la semana del 17 al 24 de agosto, el crédito a las empresas públicas no financieras por parte del Instituto Emisor –la impresión de dinero inorgánico”—saltó de 86,8 millardos de BsS. a un billón 419,4 millardos (¡!). Este rubro, que habrá de “cubrir” las erogaciones del estado por el incremento salarial decretado y el “bono de adaptación“ al nuevo cono monetario, se incrementó en siete días, 16 veces (¡!). ¿¡Disciplina fiscal!? La liquidez monetaria, que se había multiplicado por 33 durante el año, se incrementó un 48% más en las dos semanas posteriores al 17 08 y habrá de acelerarse en el futuro próximo. La inflación registrada para agosto por la Asamblea Nacional del 223%, ¡se traduce en aumentos diarios de precios mayores a los de nuestros socios comerciales principales en un año! Lamentablemente, con tal inyección de dinero a la circulación, se habrá de acentuar todavía más. No es de sorprender, por ende, que ante tal desbarajuste monetario la tan cacareada libre conversión no sea tal y siga disparándose el dólar paralelo.

Venezuela no tiene ni recibe dólares. Su industria petrolera está quebrada y está sometida a sanciones financieras internacionales gracias a las fechorías de muchos de los jerarcas que hoy expolian al país. Nadie quiere prestarles dinero. De ahí que no puede haber un mercado cambiario libre y único que propicie el desarrollo de la actividad económica, menos cuando subsisten todo tipo de controles absurdos y desde el gobierno se echa gasolina al fuego hiperinflacionario. Luego, lo que persigue el nuevo convenio cambiario es sólo sistematizar y hacer más transparente el racionamiento de la divisa. Entre principios de febrero y el 5 de septiembre, las subastas DICOM apenas asignaron unos USD 25 millones, 80% a personas jurídicas (empresas). En 2017 se estima que las importaciones fueron de USD 12 millardos. Si bien el Estado se ha convertido en principal importador, la empresa privada se ve obligada a cubrir sus necesidades mayoritariamente en el mercado paralelo. Ilusamente, el convenio cambiario lo que apunta es, precisamente, a incidir en este mercado a ver si logra captar algunas de las divisas que circularían por ahí.

Los prestadores de servicios turísticos “de al menos cuatro estrellas” deben cobrarles a las personas extranjeras sólo en divisas, así como las líneas aéreas y demás transportistas. La banca, ahora autorizada para participar en el sistema “libre”, no lo puede ser como demandante. Pueden colocar títulos valores para captar divisas (Art. 27) que, de paso, deben ser integrados al Sistema Cambiario Nacional, pero ¿con qué pagarán su servicio? Toda referencia a la empresa privada está ausente, por lo que deben ofertar sus propias divisas. En un intento por aparecer “amigable” al sector empresarial, se estipula que la deuda privada externa se contabilizará al tipo de cambio vigente para cuando fue contraída, pero, ¿Quién carrizo les va a vender a los empresarios dólares a ese precio para honrar estos compromisos? Y, para reafirmar su business friendly disposición, se autoriza a los exportadores a quedarse con hasta el 80% (Oh my god!) de las divisas que ingresan (y a los operadores turísticos el 25%), siempre que sean para “atender gastos, pagos y cualquier otra erogación que deben realizar en ocasión de sus actividades” (Art. 57). Es de esperar un incremento en la actividad exportadora, pero no incentivado por las “bondades” del esquema cambiario –de haber libre convertibilidad el exportador pudiera vender sus divisas hasta en un 50% más alto y quedarse con el 100%— sino por los sueldos de miseria que la hiperinflación ha arrojado sobre los trabajadores venezolanos. El sueldo mínimo magnánimamente aumentado por Maduro, es la décima parte del promedio latinoamericano y su hiperinflación lo reducirá aún más. Competitividad por sueldos de hambre, de los cuales no es responsable el sector exportador.

La palabra clave para unificar y estabilizar el tipo de cambio para que sirva de sustento a la reactivación económica es la confianza. Pero esta depende de un programa de estabilización creíble respaldado con un muy generoso financiamiento negociado con los organismos financieros multilaterales y el restablecimiento de las garantías a la inversión y la iniciativa privada, es decir, el levantamiento de los controles, regulaciones y leyes punitivas que hoy asfixian a la economía. Pero ello es anatema para los conductores de la “revolución”, no por ningún imperativo socialista, sino porque elimina todo oportunidad de expoliación. La oligarquía militar civil en el poder navega entre el Caribdis de un colapso definitivo de las divisas disponibles para sus “negocios” y el Escila de reformas que restablezcan las posibilidades de que el país acceda a ellas, pero a costa de eliminar el intervencionismo discrecional que hace posible su apropiación privada. De ahí este híbrido estéril –la cuadratura del círculo-- que habrá de estrellarse contra los arrecifes de la hiperinflación en poco tiempo. De paso, ¿dónde escondieron el tan pregonado Petro que iba a “anclar” el precio de la divisa según los anuncios del 17 08?

Pero, en definitiva, no puede dar confianza un gobierno que motiva el nombramiento de una nueva junta directiva para PdVSA invocando “el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo y la refundación de la Patria venezolana, basados en principios humanistas, sustentados en condiciones morales y éticas que persiguen el progreso del País y del colectivo….” (Decreto 3.608, G.O. Extraordinaria 6.405) ¡Mayor cinismo es difícil conseguir en tan corto enunciado! Pero cuando se percibe la firma de Delcy Eloína estampada al final de semejante ridiculez, se aprecia la verdadera condición sine qua non para sembrar confianza, atraer inversiones y estimular la actividad económica: el cambio ya de este gobierno de mafiosos.

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