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Opinión

América 2.1

Sobre la vida civil. ¿Por qué soy radical? y otros textos humanistas, publicado por la editorial Dahbar, fue presentado en Caracas el pasado jueves 12 de abril, en el Centro Cultural Chacao. Intervinieron en el acto la historiadora Inés Quintero, directora de la Academia Nacional de la Historia, la Diputada Marialbert Barrios y el autor, Ramón Guillermo Aveledo.

Para América 2.1 es un verdadero placer recomendar un libro en el cual el autor una vez más da muestras de su buen saber en el terreno de las ideas políticas y sociales, procurando con ello dar un mensaje -desde los valores humanistas que conciben a la persona humana como el centro y la meta del orden social- que promueve la reflexión y una acción alejadas de todo extremismo, porque buscan siempre defender e impulsar el diálogo entre seres humanos que tienen como objetivo final la democracia, el pluralismo y la libertad.

A continuación las palabras de Ramón Guillermo Aveledo en dicho acto:

Lo primero es decirles de mi gratitud.

A Ramón José Medina y Carlos Mascareño, dos de mis más cercanos compañeros en este empeño, por su prólogo y su epílogo.

Al editor Sergio Dahbar por su trabajo.

A mis colaboradores permanentes y ocasionales en el Instituto Fermín Toro, por su ayuda.

Al alcalde de Chacao Gustavo Duque y al Centro Cultural Chacao por brindarnos su hospitalidad en esta instalación.

A mis queridas amigas Inés Quintero y Marialbert Barrios.

Y a todos ustedes por su amistosa compañía.

Lo segundo, unas breves respuestas a tres preguntas predecibles.

¿Por qué un libro ahora?

Porque en momentos de angustia es recomendable no dejarse dominar por las emociones y mucho menos por las secreciones.

A la serenidad, que no es evasión sino fortaleza del espíritu para afrontar las sacudidas más violentas, los retos más demandantes, debemos pedirle, y permitirle, que nos auxilie en estos trances. Que ya lo dijo Santa Teresa, “La paciencia todo lo alcanza”.

Veamos más lejos, miremos más allá. Sin dejar de atender la coyuntura, no olvidemos que existe el horizonte. Pensar en grande no es menospreciar el detalle sino no dejarse arrinconar en él porque es eso, un detalle. Verdadero, pero parte de un panorama muchísimo más amplio. Ojo de paisajista, para ver el árbol y el bosque. Pero con ellos al país y al planeta, y en ellos a la persona, protagonista.

¿Por qué este libro?

Parece contra intuitivo y quizás lo sea, así como los ciudadanos podemos y debemos reclamar nuestro voto negándonos a votar en un simulacro que tiene abolengo dictatorial en nuestra historia. En trances cómo el que vivimos los venezolanos, a la república no puede pasarle lo que al coronel de García Márquez que no tiene quien le escriba, aunque en estas páginas también le escribo al Coronel, porque la FAN es parte de la República.

Cuando más en crisis está nuestra vida civil, más comprometido me siento con ella. Cuando el griterío nos dificulta escuchar y los empujones nos dificultan caminar, más importante es tener presente que en el principio están los principios.

Este libro quiere ser testimonio de una preocupación por el presente venezolano y de una esperanza en el futuro venezolano.

Quiere ser testimonio de un esfuerzo terco, indomable que se cansa y recupera fuerzas, que se desanima y se reanima, por comprender el país y por hacerlo comprender afuera.

Y constancia de una convicción arraigada: La vida es mucho más que la política, por importante que esta sea y lo es. Y la política es mucho más que solo política. No tiene el ser humano cuerpo, mente y espíritu, individuo y ser sociable, una sola dimensión. Por eso son múltiples nuestros intereses, nuestras aficiones y nuestras querencias.

¿Por qué dice usted que es radical?

Radical viene de raíz. Si nos vamos al diccionario de la Academia, encontraremos que la primera acepción de la palabra es perteneciente o relativo a la raíz. La segunda es fundamental o esencial. La tercera, total o completo y explica, cambio radical. La cuarta es partidario de reformas extremas, y en la vigésima primera edición de 1992, se complementa este reformismo radical con “especialmente en sentido democrático”. Recién la quinta acepción sería extremoso, tajante, intransigente.

Soy radical en mi oposición al modelo que en la Venezuela de hoy se nos quiere imponer desde arriba, a su noción del poder y a su modo de ejercerlo, por ser partidario de un tipo de sociedad radicalmente distinta a la que éste impulsa y de un Estado que funcione sobre bases radicalmente diferentes.

Mi diferencia con el modelo en el poder no es topográfica, porque me encuentre ubicado a su derecha o a su izquierda, es radical porque parto de supuestos distintos y sostengo otra concepción de la política. Tampoco veo la lucha política venezolana como un choque entre intensidades que se disputan una supuesta superioridad moral.

Mi radicalismo no es de grito, ni de entonación, ni de desplantes. Es, y lo digo con serena firmeza, de fondo.

Porque lo contrario a la intolerancia “de ellos” no es la intolerancia “de nosotros”, sino la tolerancia.

Lo contrario a la imposición “de ellos” no es la imposición “de nosotros”, sino la libertad.

Lo contario a la arbitrariedad “de ellos” no es la arbitrariedad “de nosotros”, sino la legalidad.

Lo contrario a la uniformidad “de ellos” no es la uniformidad “de nosotros”, sino el pluralismo.

Lo contrario a la negación no es otra negación, sino la afirmación.

Lo contrario al irrespeto no es más irrespeto, sino el respeto.

Lo contario a la injusticia no es más injusticia, sino justicia.

Lo contrario al poder concentrado no es más poder concentrado, sino poder distribuido, equilibrado.

Lo contrario al poder personal no es el poder de otra persona, sino el poder institucional.

Lo contrario a la ira no es la ira vengadora, sino la serenidad.

Lo contrario a la antipolítica de izquierda no es otra antipolítica de derecha ni viceversa. Lo contrario de la antipolítica es la política.

Dicho esto, agrego, no porque sea indispensable hacerlo constar, sino porque es verdadero, y también soy radicalmente centrista. Tampoco creo en el dilema entre el estatismo, sea socialista o fascista, y el Estado mínimo o la ausencia de Estado. Creo en un Estado fuerte, no por grande e invasivo, sino por eficiente y por apegado a un Derecho que lo orienta y lo limita. Como es falso también el dilema entre colectivismo e individualismo, cuando existe la opción de la responsabilidad personal y social y la solidaridad.

¿Reformista? Sí, claro. Social demócrata o demócrata cristiano, cierto, aunque también los conservadores más sensatos y los liberales más modernos comparten el reformismo sin mayores inconvenientes. Porque lo contrario al dogma no es otro dogma, sino la apertura intelectual, el juicio, la sana crítica, la razón. Eso es lo radical.

En resumidas cuentas, lo verdaderamente contrario a la dictadura, por radicalmente distinto, no es otra dictadura, sino la democracia.

La raíz, el centro y la meta, está en la persona. Ahí está la raíz. Por eso soy radical. Y desde esa perspectiva radicalmente democrática, radicalmente humanista, es que digo y hago…

http://americanuestra.com/ramon-guillermo-aveledo-sobre-la-vida-civil-por-que-soy-radical-otros-textos-humanistas/

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Las autoridades suizas, gracias a Papeles de Panamá, descubrieron otro caso de corrupción de Pdvsa. Con el titulo “Rusia monta con chavistas esquema para lavar dinero en paraísos fiscales”, un diario de Brasil divulgó los detalles de la investigación. El artículo fue traducido y difundido por nuestra web CuentasClarasDigital.org, entre otros, confirmando así otro trágico episodio del saqueo que ha sufrido Venezuela.

En pocas palabras, Pdvsa y Gazprombank – el banco de la gigante estatal rusa del gas, Gazprom, junto con el grupo de empresarios venezolanos Derwick, crearon una red de compañías en paraísos fiscales que realizaron sospechosas transferencias millonarias, ahora investigadas por Suiza y EEUU, por legitimación de capitales proveniente de la corrupción.

El modus operandi de la corrupción gubernamental es bien conocido: contratos de obras y servicios públicos otorgados a desconocidas e inexpertas compañías -casi siempre de maletín – que cotizan productos con sobreprecios – generalmente inapropiados, obsoletos, de segunda mano o que en ocasiones nunca llegan al país – de dónde sacan ganancias obscenas y también los sobornos para los funcionarios que firman los contratos. Así funciona el esquema ilegal e inmoral que ha dejado sin dólares a Venezuela.

El asalto a los recursos públicos no podría concretarse sin la complicidad de miembros de la comunidad financiera internacional. Los dólares ilegítimos necesitan ser depositados o transferidos a bancos, mientras más lejanos mejor para los saqueadores. Es lo que se llama lavado de dinero o legitimación de capitales, el término legal en nuestro país. Por ley, la banca global debe prevenir ser utilizada para esos fines y por ello tiene una serie de programas y procesos.

No es una tarea fácil para quienes tratan de cumplir con la normativa. Por supuesto, hay operadores financieros y bancos que no solo permiten la legitimación de capitales, sobre todo si el cliente tiene cuentas millonarias, sino que participan del delito. Decenas de esos bancos “malos” han sido multados por las autoridades y varios de ellos han tenido que cerrar sus puertas como Banca Privada de Andorra – y su sucursal Banco de Madrid – favorito de la red de corrupción que se creó en Pdvsa en los diez años del mandato de Rafael Ramírez.

Derwick y otras empresas han seguido operando libremente a pesar de haber sido denunciadas durante años en investigaciones periodísticas de acuciosos reporteros venezolanos.

Con el poder que otorgan las inmensas fortunas mal habidas, los contratistas boli-burgueses han evitado procesos legales en el país y han tratado de bloquear las averiguaciones de autoridades internacionales, pagando poderosos bufetes de abogados en EEUU y Europa, con el dinero de todos los venezolanos.

En un Estado delincuente como el que tiene Venezuela ahora, solo las denuncias periodísticas de los pocos medios independientes que sobreviven – más que todo en Internet – alertan sobre el asalto a los recursos públicos. Por ello enfrentan amenazas, acoso, ataques cibernéticos, multas millonarias, cárcel y exilio, como es el caso – entre muchos otros – de La Patilla, Tal Cual, El Nacional, Armando Info, El Correo del Caroní, La Razón, El Carabobeño, El Impulso, Infodio, El Pitazo, y CuentasClarasDigital.org, en nuestro caso por la denuncia sobre corrupción en CASA y el ministerio de Alimentación en la importación de alimentos. Todo ello sin entrar en detalles sobre el sospechoso origen del dinero con el que se han comprado importantes medios de comunicación, como por ejemplo, El Universal, Últimas Noticias y Globovisión.

Esta semana se confirmó que Diosdado Cabello perdió la apelación que había realizado en la demanda por difamación contra el diario estadounidense The Wall Street Journal. La Corte de Apelaciones ha ratificado que Cabello ha quedado desarmado para desmentir que es investigado por Estados Unidos por presunto tráfico de drogas y lavado de dinero. El juzgado halló como incomprensibles los argumentos de la defensa de Cabello. Sin embargo, en los tribunales de Venezuela continúan sus demandas contra medios, directivos y periodistas, por el mismo caso.

Hoy se conoció que la Unidad de Inteligencia Financiera de España investiga a Derwick por lavado de dinero en la compra del castillo El Alamín (Toledo) por 22,8 millones de euros, dinero que salió directamente de los fondos de Derwick Associates, uno de los principales contratistas que se benefició de la emergencia eléctrica decretada por Chávez en 2010.

Tan pronto se produzca el cambio político que la mayoría de los venezolanos desea, el Estado deberá iniciar el proceso de recuperar los bienes robados a la nación. No será fácil ni rápido, pero estamos seguros de que con la legislación que ya ha adelantado nuestra Asamblea Nacional y la cooperación internacional, el país podrá recobrar gran parte de los recursos saqueados, entre ellos, muy probable e insólitamente, un castillo en España.

24 de abril de 2018

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante Oficial

Web: www.carlostablante.com

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Perkins Rocha

Habiendo desarrollado en la pasada entrega lo relacionado a la constitucionalidad, legalidad y legitimidad que rodea tanto el origen, la instalación y el posterior funcionamiento del Tribunal Supremo de Justicia venezolano que se ubicó en el exilio (TSJ Legítimo en el exilio), por razones que el derecho internacional público moderno califica como de “Estado de Necesidad Constitucional”; me corresponde ahora referirme al proceso judicial que se llevara a cabo con el propósito de determinar si, de acuerdo a la denuncia hecha por Luisa Ortega Díaz, en su carácter de Fiscal General de la República, Nicolás Maduro Moros está incurso en la comisión de graves delitos de corrupción propia y legitimación de capitales castigados expresamente por el artículo 64 del Decreto con Valor y Fuerza de Ley contra la Corrupción y el artículo 35 de la Ley contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo.

En consecuencia, son varios los aspectos que hacen “especial” este nuevo escenario que deberá enfrentar el régimen madurista, pues en primer lugar, no es un juicio político que a su gestión se hará. Será el examen jurisdiccional que, confrontando su conducta con elementos abstractos y técnicos previstos en las normas penales, se hace por vez primera de manera imparcial, examinando el comportamiento de quien como Canciller, manejó una esfera directa de intereses y compromisos públicos y posteriormente, como Presidente, administró la hacienda pública nacional.

Por primera vez, el régimen de Maduro se enfrenta a la justicia y lo hace gracias a una simple querella penal, que paradójicamente, tendrá no solo repercusiones nacionales sino también internacionales. Maduro se enfrenta a la justicia que aplicaran venezolanos –con suficientes credenciales para hacerlo y debidamente designados por el Parlamento Nacional en un proceso pulcro- quienes como Magistrados legítimos han invocado la Justicia Universal, en virtud de la aplicación de un Pacto Internacional (la Convención de Palermo) suscrito por Venezuela a finales del año 2000 -en la ciudad siciliana de Palermo, Italia- junto a otros 170 países de los 189 miembros de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), quienes de manera mancomunada pactaron luchar en bloque contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Esta Convención es Ley para nosotros, forma parte del derecho interno venezolano, porque nuestra constitución así lo dispuso cuando en su artículo 23 señaló que “Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el orden interno (…)”.

Estamos haciendo referencia en consecuencia, no solo a una simple querella penal contra un alto funcionario venezolano; realmente nos referimos a algo que constitucionalmente traspasa nuestros espacios habituales de lucha por el respeto al derecho. Estamos haciendo referencia en definitiva a la aplicación de la Justicia Universal –aquella que no solo castiga los típicos delitos de lessa humanidad (tales como genocidio o exterminio de grupos humanos) sino también de manera especial, la delincuencia transnacional organizada, la participación en grupos –públicos o privados- organizados, el “lavado” o “blanqueo” de dinero, la corrupción y la obstrucción de la justicia –tales como el uso de medios coercitivos, amenazas o intimidación, para alterar testimonios u otro tipo de evidencia en las actuaciones de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley o administrar justicia- tal como lo señala expresamente los artículos 5, 6, 8 y 23 de la Convención de Palermo. Para este pacto internacional (ley interna en Venezuela) la corrupción debe ser tratada como un crimen, cuando exista algún tipo de vínculo con la delincuencia organizada transnacionalmente, y en el continente americano hoy en día no hay duda de que precisamente eso era lo que existía detrás de la empresa Norberto Odebrecht, S.A.

La querella penal arrancó con la denuncia formulada por la Fiscal General. Después del examen preliminar que el TSJ-Legítimo en el exilio realizó sin ninguna consideración de fondo sobre la culpabilidad de Nicolás Maduro en los hechos contenidos en la denuncia, habiéndose declarado debidamente procedente el antejuicio de merito, la Asamblea Nacional (AN) procedió a impartir su autorización correspondiente –art. 266.2 constitucional- para continuar el proceso de la querella penal.

Las fases por la que ahora debe discurrir la causa penal en el TSJ Legítimo ubicado en el exilio contra Maduro son cuatro, a tenor de lo previsto en la ley especial que rige la materia procesal penal (Código Orgánico Procesal Penal) a saber, la preparatoria, la intermedia, la del Juicio oral y la sentencia y por último, la fase de ejecución o cumplimiento de la sentencia. Las averiguaciones que abrieron la fase preparatoria en la que nos encontramos, se inició con una investigación preliminar abierta por la Fiscalía General de la República en el año 2015, referida a irregularidades en ejecución de una obra de infraestructura en el Estado Zulia, conocida como el “Segundo Cruce sobre el Lago de Maracaibo”. Esta averiguación vinculó desde su inicio a la empresa Norberto Odebrecht, S.A., como una de las personas principalmente sospechosas de delitos económicos contra la nación. La Dirección Contra la Corrupción a la Fiscalía 55 Nacional Plena, obtuvo en esa oportunidad información de un grupo de obras públicas que adicionalmente no han sido culminadas, así como de otras y otras que jamás se llegaron a ejecutarse en el país, contratadas a la empresa Norberto Odebrecht, S.A. cuyo monto, según lo narrado en las actas fiscales que forman parte de las pruebas aportadas por Luisa Ortega, fue estimado en esa oportunidad, por la cantidad de Dos Billones Quinientos Mil Millones de Dólares (USD $2.500.000.000.000,Oo). Consta en las actas presentadas públicamente por la fiscal al TSJ legítimo ubicado en el exilio, la declaración de Euzenando Prazeres Azevedo, presidente de la empresa Odebrecht, para aquel entonces, en la que afirma, que el Gobierno de Nicolás Maduro significaba para “su compañía” una “prioridad para la destinación de los recursos financieros extraordinarios”. Igualmente consta en esas actas, la manera en que públicamente el régimen de Maduro impidió y obstaculizó el examen político y técnico al cual constitucionalmente estaba obligada realizar la AN, para controlar los pagos, y las previsiones presupuestarias que realizó el ejecutivo en el desarrollo de las contrataciones de dichas obras públicas; llegando al descaro de solicitarle al Tribunal Supremo de Justicia –el mismo que internamente quedó desconstituido desde el 21 de julio del 2017 cuando 13 de sus miembros fueron removidos soberanamente por la AN por ser Magistrados exprés- mediante recursos de interpretación y nulidad, que los autorizara a no informar a la AN sobre los desembolsos efectuados por esta empresa al régimen, quedando estos pagos como transferencias no contabilizadas ni avaladas por el poder legislativo nacional. Y así fue declarado por los chicos de la banda de dos pilitas.

@PerkinsRocha

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Con voz propia

El título de este comentario es una pregunta que dejó de ser de las 64 mil lochas (octava parte de la que fue nuestra unidad monetaria), expresión popularizada en el programa Monte sus Cauchos.. de la RCTV clausurada hace 11 años. La cifra equivalía a Bs 8 mil, suficientes para adquirir un lujoso carro. Gobiernos democráticos del mundo que enternecidos por la crisis humanitaria a la cual nos somete el castrense narco régimen, que de castrista pasó moscovita. A los viajes a Rusia del Presidente Nicolás Maduro (NM) y del General MinDefensa, de nombre atractivo en la cuna del comunismo, Vladimir Padrino, siguió la camarada rectora del Concejo Electoral Tibisay Lucena a quien ofrecieron enviar delegación a la crisis comicios del 20 de mayo.

Su periplo incluyó a Etiopía y Túnez. Nada le importó las 28 naciones de Unión Europea, ni el análisis de la OEA, que en consejo permanente extraordinario convocado a petición de Washington y 11 miembros del Grupo de Lima. Ya en febrero se aprobó instar a cancelar esas elecciones y presentar un "nuevo calendario" para unos comicios "con todas las garantías" democráticas.

Como un hecho dan la reelección del funesto mando. El comisario general del Sebin, Freddy Bernal, ministro de Agricultura Urbana y Periurbana, jefe de los CLAP y protector del Táchira, afirma que NM “se queda para largo”.

Embriagado por el triunfalismo Henry Falcón (HF) declara que “Quien va ganando no se retira”. Su asesor Francisco Rodríguez, recurre a las encuestas que le dan entre 10 y 15 puntos. “NM está tan mal que puede llegar de tercero”.

Para el analista Juan Luis Hernández Machado, HF es mucho mejor en las encuestas que en los resultados electorales. Perdió su reelección como Gobernador de Lara por la más alta diferencia de votos a favor del oficialismo. La candidata paracaidista de NM, sin liderazgo regional le derrotó con una diferencia de más de 140 mil votos.

En artículo Por qué aspiro a la presidencia en Venezuela publicado en The New Times, HF expone alegatos coincidentes con quienes decidieron no participar en el proceso.

“Abuso de poder del régimen hace inviable unas elecciones libres y justas. Tienen razón en denunciar (que) NM persigue a líderes de oposición, suspendió partidos, llenó instituciones electorales con sus partidarios y usa descaradamente recursos públicos en su campaña. Las elecciones presidenciales sucederán en un campo de juego inclinado a favor del gobierno”

Califica de legítimas las preocupaciones que “nuestra participación legitime un proceso fraudulento. También temen que pueda decaer el apoyo internacional que hemos logrado…Y si el régimen decide robarse esta elección, que cuente con que me encontrará en las calles, al lado del valiente pueblo, luchando para que se respeten los resultados”.

Se ha polarizado la elección presidencial entre NM y HF y se subestima a los otros candidatos: Javier Bertucci, Luis Alejandro Ratti y Reinaldo Quijada.

Juan Cruz, asesor de Seguridad Nacional del presidente Trump: dice que: “no aconsejaríamos un golpe de estado, pero tampoco está descartado”. Propuso “negociaciones multilaterales”, un “gobierno de transición” y castigo para “cierta gente”.

Interrogante del titular del comentario responde a la mudez de líderes que se dicen de la oposición.

Dando por descontado el final del inconstitucional proceso convocado por una fraudulenta constituyente rechazada mundialmente, la meta del 21 de este mes es salir de la dictadura militar inmadura, la cual quedará deslegitimada.

Deseamos cese del protagonismo individual y grupal y que se concrete frente único de lucha en todo el país, porque el hambre no está centralizada en Caracas.

Al MARGEN. Se van del país a “lavar pocetas”, dice el sumiso militarista Nicolás Maduro. Antes de ingresar a la corrupta burocracia el paisano ser jamás había sabido lo que es sudar la frente para ganarse la vida. Por algo lo llamaban reposero.

Jordanalberto18@yahoo.com.

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Daniel Eskibel

​​​Tu biografía, sí.

Tu historia personal.

Ahí tienes una de las más poderosas armas de lucha política.

Siempre y cuando, claro, sepas transformar tu biografía en una narrativa simple y fácil de comprender. Una narrativa que se conecte con las emociones del electorado.

Los psicólogos siempre decimos que uno de los grandes objetivos de la psicoterapia es que el paciente logre hacer de su vida un relato soportable.

No varios relatos sino uno.

Un relato que sea soportable.

Una narrativa que se pueda portar, que se pueda sostener, que se pueda transmitir.

Y el votante también necesita eso de parte del político.

Un relato soportable.

Claro. Creíble. Comunicable.

Un relato sobre la vida del político que le permita, al votante, comprenderlo y hasta identificarse de alguna manera con él.

Un relato con algún punto de contacto entre ambos, político y votante.

Es como si las posibilidades de votar a un candidato se multiplicaran varias veces en la zona de intersección entre esas dos narrativas: la que construye el votante sobre su propia vida y la que ofrece el candidato respecto a su biografía.

Piensa en campañas electorales exitosas que recuerdes y verás, de inmediato, una biografía transformada en narrativa.

Una biografía convertida en una de las más potentes armas de persuasión masiva.

https://maquiaveloyfreud.com/tu-biografia-puede-ser-un-arma-de-persuasion-masiva/

Un ejemplo

https://maquiaveloyfreud.com/la-estrategia-de-obama-para-ganar-la-presid...

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Es absolutamente contundente la argumentación de parte y parte, de los que plantean la no participación y de los que llaman a votar por Henry Falcón –nótese que a los abstencionistas ni siquiera los menciono– que nos lleva a un empate técnico, que aparenta no tener solución ni salida.

Quienes abogan por la no participación alegan que no hay condiciones electorales democráticas; eso es indiscutible: candidatos presidenciales opositores inhabilitados, exilados o presos, partidos opositores ilegalizados o no reconocidos, millones de votantes en el exterior sin posibilidad de ejercer su derecho, adelanto de la fecha a conveniencia de la dictadura que imposibilita que la oposición pueda organizarse, lapso ilegal y corto –de menos de tres meses– entre convocatoria y fecha de elección, “árbitro” descaradamente parcializado, coacción de electores con amenazas de despidos y quitarles subsidios, compra de votos con el carnet de la patria y la cruel manipulación del hambre, la descarada afirmación del gobierno de que no entregará el poder, etc. ¿Se pretende que en estas condiciones participemos en estas “limpias” elecciones legitimando todas estas irregularidades?

Por otra parte, dicen quienes llaman a votar, que bien vistas las cosas, ¿Cuándo, desde 1999, ha habido condiciones electorales limpias? Agregan que ante la aguda crisis económica y humanitaria, el régimen está en su más bajo nivel de popularidad, que todas las encuestas indican un alto porcentaje de venezolanos dispuestos a participar para derrotar a la dictadura, que la abstención nunca ha conducido a nada y quiérase o no, quienes la apoyan no plantean ninguna vía alternativa, ninguna acción, nada; alegan, con toda razón que solo la vía electoral es un remedio definitivo, por suponer que la participación y el apoyo popular, es la base para comenzar a construir sólidamente un nuevo país o reconstruir éste que se nos está deshilachando en caída libre.

En efecto, de parte de la oposición que llama a no participar, solo hay vagas y esporádicas convocatorias a eventos y protestas, que no concitan respuestas masivas, no presentan una alternativa de poder y un proyecto de país que inspire y movilice; solo hay una efímera actividad de búsqueda de apoyo internacional, necesario, del cual no se puede prescindir, pero que no va a solucionar nada, porque históricamente nunca ha solucionado nada.

Cuesta trabajo reconocerlo, pero solo quienes apoyan el llamado a participar están proponiendo una vía positiva de acción: votar, que es por lo menos hacer algo, más allá de cruzarse de brazos y permanecer en la inercia, la frustración y la desesperanza en la que estamos sumidos.

Esto por el momento pareciera que no tiene salida. Es un juego trancado, un callejón ciego, que parece conducirnos a la “victoria” de la dictadura el 20 de mayo. Cuidado si a su consolidación. La abstención y la no participación no sacarán a la dictadura y tampoco lo harán los que voten por Henry Falcón, eso es un resultado cantado, que no es secreto para nadie. Al no haber un triunfo opositor, masivo, que le sea arrebatado a las mayorías, que impulse una “revuelta popular” para restituir el despojo y que provoque una represión masiva del régimen, no hay ni siquiera justificación para una intervención militar, interna, –de una FANB que por otra parte está cómodamente adormecida sobre los millones de dólares que recibe del régimen– mucho menos para una intervención internacional, armada, de unos supuestos “marines” que esperarían en Panamá un chasquido de dedos que los lance a “liberar” el país.

A pesar del hambre y la ausencia de medicinas, de servicios de todo tipo y con una hiperinflación galopante, acompañada de carencia de efectivo –no hay que comprar, pero tampoco con que hacerlo– el país esta sospechosamente tranquilo. Al parecer por mucho menos, Nicaragua ardió durante varios días; y por menos igualmente de lo que aquí ha ocurrido han volado por los aires de la revuelta popular dictaduras de todo signo alrededor del mundo. Habrá que reconocer al chavismo que algo sí ha sabido hacer: reprimir eficientemente, adormecer conciencias, eliminar valores, judicializar la política, controlar al país para que no se mueva ni una hoja.

Las probabilidades de presiones internas que lleven a la dictadura a “recapacitar” o renunciar son nulas. Sus seguidores tienen demasiado que perder, el costo de dejar el poder es demasiado alto; se trata de fortunas mal habidas, sí, de proporciones grotescas y cada vez les quedan menos lugares en el mundo donde disfrutarlas; por lo tanto, la opción es disfrutarlas aquí, con descaro, sin disimulo. Creando una burbuja para ellos. Se aferrarán al poder con manos y dientes, pero sobre todo con represión y chantajes. Solo la violencia del malandraje, que no repara en “color” de simpatías políticas, puede perturbar algo esa posibilidad; pero de nuevo, para eso si funcionará la represión, para proteger esas “fortunas”; y si no, en última instancia, esas “fortunas” sabrán comprarle el espacio de coexistencia al malandraje que han creado.

¿Qué hacer, entonces, que viene ahora? He aquí una propuesta de “Agenda mínima”, para iniciar la discusión y la reflexión: Lo primero es asimilar las derrotas sufridas en 2017 y pasar la página; pero tener conciencia de que con eso no resolvemos el problema de sacar a esta oprobiosa dictadura de manera inmediata; para ello es preciso organizar la resistencia frente a la escalada de la dictadura, con partidos políticos y dirigentes modernos y renovados y construyendo un movimiento ciudadano, militante, contra la dictadura.

@Ismael_Perez

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Ulises venció múltiples obstáculos para regresar a su Ítaca, donde lo esperaban Penélope, sus tierras y su perro ¿Querrán regresar al país los millones de venezolanos que tuvieron que huir, unos por la persecución política, otros por el acoso del hampa incentivada por el régimen o por la ineptitud y corrupción del mismo, que ha ocasionado escasez de empleo, de medicinas, comida, repuestos, agua y energía eléctrica? Unos han sido exitosos en el exterior, después de comerse las verdes. Otros no tanto, pero sienten que están mejor que en su destruido país y aspiran a mejorar gradualmente.

Quienes tuvieron que buscar refugio en otros lares en tiempos de Guzmán Blanco, aspiraban regresar porque el autócrata había realizado obras, al menos en Caracas, que hacía atractivo el retorno. Por ello, leemos con emoción la “Vuelta a la Patria” de Pérez Bonalde, quien retornó pese a tener éxito en Europa. ¿Estarán algunos ansiosos de instar al postillón a “agitar el látigo” para apresurar la llegada, como narra el bardo?

Juan Vicente Gómez obligó a muchos a irse al exilio. Todos ellos estaban ansiosos de regresar después de la muerte del dictador. Estaban enterados de que se habían construido numerosas carreteras que comunicaban todo el país y que un nuevo maná, llamado petróleo, permitía un crecimiento acelerado.

El dictador Pérez Jiménez exilió a muchos venezolanos. Todos regresaron, no solo porque había vuelto a florecer la democracia, sino porque el oro negro había proporcionado un crecimiento vertiginoso. Venezuela se constituyó en el Dorado para millones de inmigrantes, los cuales dieron un impulso importante a nuestro país. Una excelente amiga, gran luchadora, cuenta que en esa época su padre vasco se vino a explorar aquí la posibilidad de una nueva vida y, a los pocos días, escribió a su familia que se viniera lo antes posible ya que “esto es un paraíso”.

Hasta mitad de la década de los setenta fuimos un polo de atracción. Los grandes errores cometidos en la política económica y la mentalidad rentista de los venezolanos propiciaron el declive. Se impuso la molicie sobre el hábito del trabajo. La sobrevaluación del bolívar permitió darnos lujos no acordes con nuestra baja productividad. Los proyectos de la Gran Venezuela de Carlos Andrés se basaron en la premisa de que el precio del petróleo aumentaría indefinidamente y por ello era conveniente endeudarse. Es decir, el mismo pensamiento de Chávez, quien predicaba que el precio llegaría a doscientos dólares el barril.

Como el crecimiento planteado no era sustentable, empezaron a quebrar empresas que no tenían ventajas comparativas, ni competitivas. Ante el aumento de la población y de las necesidades, el ingreso petrolero ya no alcanzó para satisfacer los requerimientos. Se incrementó la pobreza. Se acabó la “ilusión de armonía”, como advirtieron Naím y Piñango.

Con el ascenso al poder de una cuerda de resentidos, ineptos y corruptos, que todavía no digieren la caída del Muro de Berlín, ni la apertura capitalista de Rusia y China, el país entró en una espiral de deterioro. Quebraron todas las empresas del Estado, inclusive la gallina de los huevos de oro, debilitaron al sector privado y lograron establecer una dictadura totalitaria ligada al narcotráfico y al terrorismo islámico. Como consecuencia, se ha producido una diáspora nunca vista en nuestro país. Inicialmente, por persecución política, se tuvieron que ir los petroleros. Poco a poco empezaron a emigrar médicos, profesores y otros profesionales. Ahora se están yendo plomeros, electricistas, carpinteros y cualquiera que tenga la posibilidad, inclusive algunos malandros.

¿Será posible recuperar a Venezuela y que al menos parte de esa diáspora regrese? Creemos que sí. Una vez que hayamos salido de este régimen por la vía que sea, pero será necesario que la mayoría de nuestros políticos cambien de mentalidad. Que tengan el coraje de reconocer que el Estado es un fracaso como administrador de empresas y que el sector privado no es mandinga. Es decir, tendrán que privatizar todas las empresas, además de disminuir drásticamente el número de empleados de la administración pública. Aceptar el ingreso de inversión privada, solicitar nuevos préstamos, dar prioridad a la agricultura y a la pequeña y mediana industria. Mejorar la seguridad personal y jurídica. Castigar la corrupción. Crear confianza y sincerar la economía.

Los ciudadanos de a pie deben aceptar que es necesario trabajar muy duro, que deben exigir derechos, pero también cumplir deberes. Que ya no hay campo para la “viveza” criolla. Maduro, corresponsable de la emigración, ahora ofrece un programa que llamó “Vuelta a Venezuela”. Desde luego que mientras él y su pandilla sigan en el poder nadie regresará. Una vez que salga, sí será posible recuperar a Venezuela. No será fácil y requerirá mucho tiempo, pero se pueden crear las condiciones para propiciar el regreso a Ítaca.

Como (había) en botica:

Venezuela debe pagarle a la petrolera Conoco-Phillips algo más de dos mil millones de dólares. No solo perdimos innecesariamente esa suma, sino también a un buen socio y todavía está pendiente otro arbitraje.

Repudiamos las torturas y encarcelamiento a Vasco Da Costa ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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