Pasar al contenido principal

Opinión

Carlos Raúl Hernández

El TSJ prácticamente disolvía la Asamblea Nacional –un fujimorazo sin tanques–, pero la subsecuente reacción de la Fiscal Luisa Ortega erradicó la Sentencia hasta de la página WEB, complejidades que debieran ayudarnos a superar el daltonismo que a veces nos priva de una gama enorme de colores de la realidad. Los más ingenuos hacen uso de la astucia chapulín para demostrar que todo ha sido una maniobra del gobierno para confundirnos y la Fiscal, una actriz. Un ejemplo y a la vez detalle humorístico –pero asombroso– es que hay por ahí un grupo que exigía a quien quisiera ser militante, reconocer que en Venezuela hay una dictadura y cualquier titubeo sería propio de colaboracionistas, es decir, herejes, brujas, sirvientes del diablo. La Gestapo observaba, arrestaba por sospechosos y pasaba a la cámara de torturas a quienes oyeran usar determinadas palabras criptocomunistas.

Con igual mecanismo del intelecto, en los debates teológicos medievales los nominalistas creían que las cosas existían al nombrarlas y muchos fueron a la hoguera por dudar. En un enfoque constitucional legítimo podría hablarse de una cadena de golpes o de un golpe continuo desde hace dieciocho años. Suspender los diputados de Amazonas, declarar en “desacato” nada menos que al órgano de la soberanía popular, no pagar los sueldos, no asistir a las interpelaciones, no reconocer su nueva directiva, son sucesivos microgolpes de Estado en su sentido estricto (un poder que de facto usurpa o desconoce atribuciones otro), micro ACVs en las instituciones democráticas. Pero revolución es justamente antítesis del concepto moderno de Constitución, norma que existe para consagrar la inviolabilidad de la vida, la libertad y la propiedad, y limitar las atribuciones del poder.

Nuevos y viejos leninistas
La revolución, por el contrario, se establece para liquidar el Estado de Derecho burgués y expropiar los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. En Quienes son los amigos del pueblo… Lenin dice que “la ruptura completa y final con los demócratas es inevitable e imperativa”. Eso nos permite otra perspectiva, ya no constitucional sino match-política: un enfrentamiento entre Estado Vs. Sociedad en el que el primero despliega desde hace dieciocho años una estrategia gradual para desintegrar los dominios sociales y crear una sola potestad, a lo que la sociedad naturalmente se opone. La revolución necesita requisar las jurisdicciones autónomas de la ciudadanía y decapitar la Asamblea es un paso necesario, así como los gobernadores y alcaldes, y que el país no se haya batido como una fiera para defender su elección fue una ceguera irreparable.

Es de match-política que el núcleo duro revolucionario se haya lanzado sobre el cuello de la AN en esta coyuntura de debilidad por efecto de annus terribilis 2016. Se pensaba que funcionaba la aplanadora unánime y se emplearía a fondo. Pero la Fiscal Ortega Díaz se salió del carril y cuestionó, con la fuerza que le da su ubicación en el círculo del poder, la ruptura del orden constitucional, y se sospechaban reacciones similares de otros miembros del Poder Moral, una seria grieta. Eso produjo las tartajeantes decisiones posteriores que regresan la situación donde estaba antes del estallido de cólera que quiso degollar el Poder Legislativo. Puede pensarse que a partir de este momento comienza en el gobierno la cadena de operaciones que conduciría a destituir a la Fiscal, cosa que constitucionalmente no parece viable porque tendría que hacerlo la Asamblea

Semivírgenes
Aunque a los que mandan eso parece rodarle, no es así cuando se refiere a efectos políticos en el chavismo y en la FAN. Y lejos de extraviarse por otras veredas, la respuesta democrática debía ser tomarle la palabra al presidente Maduro en su alocución e invitar los mediadores internacionales, y dirigir todos los esfuerzos a elecciones de gobernadores y alcaldes este año, y presidenciales en 2018. Este tormentoso episodio es propio de lo que Giovanni Sartori llama semidemocracias o semidictaduras, a las que se ajustan las instituciones actuales y sería inimaginable en una dictadura cerrada dicha, como las de Videla o Pinochet– y muchísimo menos en una dictadura totalitaria, como Cuba (aún) o Norcorea (Hitler simplemente pasó ejecutó a Roems y las SA). Howard Hiarda, profesor de Harvard plantea una curva de hamaca con varios grados intermedios entre la democracia plena y la dictadura cerrada.

Para ubicar cada país en la curva, analiza en cada uno grupos de variables políticas y económicas para evaluar si los países avanzan en el proceso democrático o por el contrario, retroceden hacia la dictadura. En 1989 con la incorporación de la elección directa de gobernadores y alcaldes, la apertura económica, la incorporación de partidos opositores al control de importantes estados, Venezuela avanzó casi hasta la democracia plena. No tuvimos capacidad para manejar un país que triunfaba y hoy se encuentra cerca del rango contrario y con la posibilidad de ir más allá de la antimeta. El elemento decisivo para su lugar terminante será el compromiso constitucional de convocar elecciones presidenciales el año próximo y, naturalmente, las de gobernadores y alcaldes durante éste.

@CarlosRaulHer

 3 min


Elías Pino Iturrieta

Cuando estaba la reacción antiguzmancista en su apogeo, después del Septenio, todo indicaba que se fortalecería la lucha por lo que se entendía entonces como una recuperación de la democracia, pero un suceso inesperado cambió el rumbo del proceso. Francisco Linares Alcántara, líder del movimiento, caudillo célebre y jefe del Estado, murió de manera repentina. El atacado Guzmán volvió por sus fueros. A mediados de 1945 predominaba un ambiente de calma en el país, sin que los nubarrones estorbaran el paisaje del presidente Medina Angarita, pero en octubre un movimiento armado lo echó del poder. En noviembre de 1957 se observaba tranquilo a Pérez Jiménez, mandando a sus anchas, pero en enero del año siguiente escapó al exilio debido a un cuartelazo afortunado. ¿Qué lección sacamos de estos sucesos, susceptible de servirnos para mirar con cuidado lo que hoy pasa en Venezuela?

La mayoría de los derrocados pensaba que tenía la sartén por el mango, que podía dominar los escollos de su sendero. Sus sabuesos vigilaban al adversario, o sabían cómo apretar las tuercas ante aventuras peligrosas, o sus allegados aseguraban que todo se encontraba bajo control. Sin embargo, no estaba en sus manos el dominio de unas realidades que debían desplazarlos para que sus voceros se ocuparan del reemplazo. Las fuerzas políticas tienen sus mañas y sus planes, que los dominadores de un tiempo determinado solo pueden pronosticar o manejar a veces. Un detalle que parece trivial, un mal paso de los hombres fuertes que de pronto resbalan, una pradera que se incendia para apagarse más tarde, rumores sin fundamento que se esparcen según la orientación del viento, distancias inesperadas en el interior de una cúpula, pujas subalternas que no encuentran desenlace, señales extrañas que provienen del vecindario… preparan el terreno para mudanzas que no parecían accesibles en la víspera. La política no sigue un itinerario predeterminado, ni siquiera durante el predominio de los regímenes autoritarios. Es hija de los vaivenes o habitualmente depende de ellos. Nadie la prepara en su escritorio para que funcione según unos designios que parecen infalibles, aunque esté rodeado de bayonetas y billetes. Casos como el de Gómez mandando por la fuerza durante 27 años hasta la hora de la muerte son excepcionales, pese a que el tirano no dejara de perder el sueño ante numerosas evidencias de inestabilidad.

Si así han funcionado y funcionan las vicisitudes políticas, ¿se debe esperar a que funcionen solas para esperar resultados?, ¿hay que aguardar a que se den a su real manera, como si gozaran de plena autonomía, sin hacer nada para acompañarlas? Cuando se mira hacia los pormenores, como se ha tratado de hacer en los párrafos anteriores, se quiere llamar la atención sobre la lentitud del reloj de la historia, que es distinto al que mueve nuestras actividades de todos los días, más urgida de respuestas inmediatas en torno al destino personal. El destino de las sociedades sigue un calendario moroso que invita a la impaciencia, pero que obedece a fuerzas establecidas desde antiguo contra las cuales no puede predominar la voluntad personal. Solo una agregación de voluntades, fraguada a través de largos períodos de maduración, encuentra la meta de un cambio substancial. No se cambia la historia como se cambia uno de camisa, sino solo cuando la camisa está deshilachada y no aguanta un nuevo viaje a la tintorería.

La dictadura de Maduro es como una de esas camisas deshilachadas, cuya meta es el tarro de la basura. No hay lavandero que le quite las manchas. La sociedad quiere estrenar nueva indumentaria, pero la prenda no se confecciona de un día para otro, ni siquiera en momentos cruciales. La dictadura tratará de remendarla, anda en eso con más contumacia que solvencia, pero hará lo posible para usarla sin exhibir el tamaño de sus miserias. Quizá el sueño del madurismo sea el mismo del gomecismo, aunque la actualidad no se lo permita. Pero su arma es la misma, con los retoques que sugiere la evolución del almanaque: la represión. Frente a ella, la sociedad debe sentir que la mudanza no sucederá mañana, tal vez, especialmente porque no consiste solo en el estreno de un flamante figurín, pero también que parece inminente el advenimiento de un nuevo tiempo histórico sobre cuyo comienzo nadie tiene fecha precisa.

epinoiturrieta@el-nacional.com

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

En fecha reciente, un funcionario de las Naciones Unidas (ONU) entregó al presidente Maduro un certificado en el cual reconocían los logros del país en materia de desarrollo humano, que permitían ubicarlo en el puesto 71 del ranking de Desarrollo Humano de la ONU, el cual surge de una clasificación en función del Índice de Desarrollo Humano (IDH). Venezuela aparece en este ranking por encima de otros países de América Latina como Colombia, Brasil, México y Perú.

El índice de Desarrollo Humano (IDH) se basa en una peculiar definición del desarrollo humano, el cual se concibe como el proceso de incrementar las posibilidades de elección de una persona. Esto se refiere no solo a las posibilidades de elección que permita un mayor ingreso, sino a las posibilidades de elección razonables de las personas para desarrollar su potencial y llevar una vida creativa de acuerdo a sus necesidades e intereses. El ranking de los países según el IDH, se divide en un primer grupo con un IDH muy alto entre 1 y 0.800, un segundo grupo de países con un desarrollo humano alto entre 0.800 y 0.699, finalmente se ubican los países con IDH medio y bajo que poseen un IDH inferior a 0.700.

El IDH es elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el cual todos los años elabora un informe sobre los aspectos que integran su visión del desarrollo humano: salud, educación, situación laboral, situación de las mujeres. De estos el IDH privilegia tres: años de escolaridad, longevidad y nivel de vida. Elementos como la libertad política, derechos humanos básicos como el derecho a la vida y a la libertad de expresión, no son considerados como parte de esta visión del desarrollo humano. En consecuencia, el índice desde su definición es cuestionable, pues una dictadura como la cubana donde se imparte una educación ideológica que no prepara a las personas para ser productivas, o analíticas, sino para ser miembros de un comité de propaganda y leer proclamas de alabanzas al líder máximo de la revolución, es ubicada con un nivel educativo elevado. La precaria calidad de la educación no cuenta. Tampoco influye el hecho de que el pueblo cubano viva bajo un régimen permanente de carencias, racionamiento, cortes de luz eléctrica, por lo que Cuba aparece con un IDH superior a varios países latinoamericanos que poseen un nivel de vida superior al de la isla del Caribe

Otro problema con el IDH es que la información que toma la ONU en cuenta como base para su cálculo es la provista por los propios gobiernos. En el caso de los gobiernos dictatoriales o autoritarios se trata de cifras manipuladas por los organismos gubernamentales, sin ser contrastadas con fuentes no alineadas con los intereses del régimen. Como consecuencia de este procedimiento poco transparente, países como Irán son ubicados en el puesto 69 del ranking de la ONU con un IDH de 0.766 y Cuba en el lugar número 67, con un IDH de 0.769 superior al de Venezuela y varias naciones latinoamericanas, lo cual los ubica en el segundo grupo de países con un desarrollo humano elevado. Tanto en Cuba como en Irán, quien se atreva a cuestionar las cifras gubernamentales es acusado de algo similar a traición a la patria y encarcelado. No hay libertad de expresión y tampoco una prensa independiente que permita una discusión abierta de las bondades o limitaciones de las estadísticas gubernamentales y de la metodología utilizada para elaborarlos.

En el ranking de la ONU en base al IDH, Venezuela aparece con un índice elevado de 0,762 que la ubica por encima de varios países latinoamericanos. El elevado IDH, que el PNUD le asigna a Venezuela, revela que la ONU le confiere veracidad a la propaganda gubernamental que habla de avances sin precedentes en el plano educativo y de una política social que ha logrado disminuir los niveles de pobreza moderando el impacto de la inflación sobre los sectores de más bajos ingresos. Sin embargo, a pesar de la existencia de un gobierno con vocación autoritaria, existen fuentes alternativas generadoras de información confiable que permiten poner en evidencia el fraude gubernamental y la alcahuetería del PNUD. Nos centraremos en estos dos aspectos del IDH dejando a un lado el tema de la crisis humanitaria, a fin de no extendernos más allá de lo conveniente.

En relación a la educación, organizaciones como Provea describen en su último informe anual del 2016 el estancamiento de la matricula de educación primaria en la última década, señalando que el gobierno no logró su objetivo de universalización de la educación primaria, adicionalmente acotan que los elevados niveles de pobreza en el país ponen en riesgo la prosecución escolar y los nuevos ingresos. En cuanto a la educación universitaria, el gobierno se vanagloria de haber incrementado sustantivamente la matrícula universitaria, pero los que laboramos en ese medio sabemos que ello se ha hecho expandiendo la matricula en universidades de cuestionable calidad como la Bolivariana. En las universidades de mayor calidad como las autónomas, los niveles de deserción se han elevado a cifras que oscilan entre 60 y 40% debido a la mala formación de la educación media. El deterioro de las universidades se ha acentuado en los últimos años por la deserción profesoral, debido a la reducida capacidad de compra de los salarios que reciben los docentes y la política de cerco presupuestario que ha impuesto el ejecutivo.

El otro fraude gubernamental es el que tiene que ver con la disminución de la pobreza. El IDH aborda este aspecto a través de la temática relacionada con el nivel de vida, el cual depende del ingreso y la capacidad de compra, que resulta determinada por los precios. La elevada inflación, que ya ronda la hiperinflación, ha agudizado el deterioro de la capacidad de compra, lo cual se refleja en el incremento de los niveles de pobreza. Este fenómeno es subestimado por los organismos gubernamentales, como el Instituto Nacional de Estadística (INE), que la estiman en 32, 5% para el año 2014 y 33,05% para el 2015. Los organismos de la ONU como la CEPAL dan dicha cifra como cierta y es la que publican en el Anuario Estadístico de América Latina 2016 donde presentan una cifra de pobreza de 32,1% para Venezuela. Investigaciones desarrolladas por las Universidades Nacionales dan cifras muy superiores, que la ubican en 73% para el 2015 y 82% para el año 2016.

En síntesis, con una educación en profundo deterioro y con más del 80% de su población en situación de pobreza, con un grueso número de sus familias buscando comida en los trastos de basura, solo los malabarismos de los organismos gubernamentales venezolanos y la complicidad del PNUD pueden generar un IDH para Venezuela superior al de otras naciones latinoamericanas, hacia las cuales han emigrado cientos de miles de venezolanos huyendo del desastre creado por la revolución bolivariana.

Profesor UCV

 5 min


En Venezuela aún existe un buen número de personas que consideran que la agricultura es una actividad muy sencilla, que es solo tirar semillas al suelo y luego recolectar y vender la cosecha, y que por lo tanto, los agricultores trabajan poco y rápidamente se hacen ricos con esta actividad. Eso promovió hace unos años, que muchas personas ajenas al medio, tales como comerciantes, barberos, médicos, abogados, zapateros, y en general personas de cualquier actividad, intentaran dedicarse a la agricultura. Sin embargo, al poco tiempo solo fueron quedando en el campo los verdaderos agricultores.

Aquellos aventureros del campo, al comenzar a sentir sobre sus cultivos los rigores de tantas cosas desconocidas para ellos como los eventos erráticos de las lluvias, los ataques inmisericordes de insectos plagas, la invasión de los campos por malezas de veloz crecimiento, los accidentes de equipos y maquinarias agrícolas, la incomunicación a la finca porque la carretera se hizo intransitable o porque se cayó un puente en la vía, la romería necesaria para conseguir algún insumo específico para aplicar al cultivo en momentos de emergencia, la indefinición de precios y de condiciones para la recepción de la cosecha, el ataque de pájaros en el arroz o en el sorgo que puede acabar con la producción, las lluvias prolongadas y frecuentes de finales del ciclo que impiden la recolección y causan daños al producto cosechado, la falta de transporte para arrimar los insumos a la finca o para sacar la cosecha a los centros de recepción, en fin, al enfrentar tantas situaciones de negativo impacto sobre la actividad que querían emprender, fue cuando se dieron cuenta de las complejidades de la agricultura y de la valentía, compromiso, pasión, que se deben tener para ser agricultor.

Así, comenzó el éxodo de aquellos improvisados agricultores y a permanecer los campos cultivados a disposición de quienes admiran la agricultura en los siguientes términos:

Llegan las lluvias

despiertan los lirios sabaneros

y las aguas comienzan a llenar

las áreas que ocupan los esteros.

Los pastos comienzan a brotar

como verdes alfombras en potreros,

y el ganado agradecido va a pastar

para comenzar a llenar sus cuerpos lastimeros.

Los maizales florecen

y se pintan de amarillo

cuando el polen vuela enloquecido

para llegar a arropar a los pistilos.

Tierras planas y pesadas

donde destacan nutridos arrozales

con sus espigas doradas, agitadas,

al impulso de vientos matinales.

Cañaverales en flor, raíces y tubérculos,

patillas, pepinos y melones,

multitud de alimentos producidos

en estas tierras de tropicales condiciones.

En Venezuela siempre ha habido muchos agricultores de tradición y de corazón, conocedores del oficio, verdaderos hombres de campo. Aquellos que vibran de emoción con el olor de la tierra y del estiércol; que celebran la alegría de la lluvia refrescante; que disfrutan viendo germinar las semillas, viendo emerger las plántulas, crecer y desarrollarse, florecer e inundar los campos con su polen y sus perfumes característicos, con su colorido especial, viendo la formación de los frutos. Aquellos que celebran el nacimiento de un nuevo miembro de un rebaño; que despiertan felizmente con el canto de los gallos; que ven con satisfacción el crecimiento de las ubres de las vacas que al amanecer están repletas de leche.

Esos buenos agricultores son los que se entusiasman cuando el fruto del algodonero abre y expone a la vista su limpia fibra que blanquea los campos de cultivo; cuando las flácidas vainas de caraotas y frijoles se van abultando con el crecimiento de sus granos; cuando florece el girasol con sus llamativos pétalos amarillos que atraen a las abejas para que contribuyan en la polinización y se logre una abundante producción de semillas; cuando escuadrones de ginósforos se precipitan de las plantas de maní para enterrar sus puntas y promover la geocarpia, que resulta en la formación de frutos subterráneos llenos de almendras; cuando la tierra comienza a agrietarse por la presión del crecimiento de raíces y tubérculos comestibles; cuando florecen el limonero y el naranjo y la suave brisa nos trae sus perfumes de azahares; cuando los frutales comienzan a cargarse de guayabas, mangos, nísperos, lechosas, cambures, aguacates; cuando el mugido de las vacas recogidas en el corral nos avisa que el ordeño va a comenzar; cuando el incansable cacarear de las gallinas va acompañado de producción de huevos; y así, cuando ocurren tantas cosas en esta apasionante actividad que es la agricultura.

Tenemos buenos agricultores no hay que dudarlo. Aquellos que creen en esta actividad, verdaderos héroes del campo venezolano. Los llaneros y guayaneses que además de haber realizado acciones heroicas en la gesta libertadora del siglo XIX, hoy las realizan en los confines de nuestros llanos produciendo carne para surtir los frigoríficos citadinos y produciendo granos para la agroindustria; los agricultores zulianos con su leche y sus exquisitos quesos, con sus aves, con sus frutas tropicales de envidiable calidad, con sus uvas milagrosas; larenses y andinos con su avalancha del aromático café, de multicolores y perfumadas flores, de frescas hortalizas y frutos típicos de la región; los centrales endulzando el paladar del pueblo con su blanca y refinada azúcar; los falconianos con sus caprinos y pescado; y los orientales con sus pescados y sus sabanas cuarzosas plantadas de bosques para alimentar la industria de papel y las ebanisterías del país. Todos dedicados al uso adecuado de nuestros recursos suelo y agua.

Por eso es que el refranero popular es sabio y tiene uno que dice “zapatero a tus zapatos”, lo cual me permite referir un caso que me ocurrió con el barbero italiano que me estuvo cortando el cabello durante muchos años y un día me dijo: ingeniero, compré una finquita en Guárico, voy a sembrar maíz pero me dijeron que tenía que echarle fertilizante, alguien me dijo que usted podía ayudarme, dígame ¿qué le echo? Ante tanto desconocimiento de lo que es la agricultura le respondí: échele bolas y rece bastante. Ya eso era un signo del fracaso que le esperaba.

La agricultura es un arte y los agricultores son los artistas.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 4 min


Jesús Elorza G.

Frente a las agresiones que a diario sufre la iglesia venezolana por parte del régimen, los feligreses decidieron darle un contenido social de protesta pacífica y democrática a los actos de la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

En tal sentido, sin el ánimo de ofender la tradición cristina, expresaron que si bien es cierto que el Vía Crucis (en latín: «camino de la cruz») es una de las devociones o prácticas de oración más extendidas entre los cristianos y refiere las diferentes etapas o momentos vividos por Jesús desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura, la expresión se usa también comúnmente para expresar todo tipo de dificultades que se presentan en la vida cuando se quieren alcanzar ciertos objetivos. Basados en este último principio, los feligreses hicieron un ejercicio de sincretismo, mezclando las etapas recorridas por Jesús en su vía crucis, con las penurias y dificultades por las cuales atraviesa el pueblo venezolano.

Quedando establecido el recorrido de la siguiente manera:

I.- Estación Basura: Representando el triste espectáculo de personas buscando comida en los desechos de basura.

II.- Estación Fosforito: Con la imagen de la Santa Iris acurrucando en sus brazos a “Wilmito” rodeada de Picures y Conejos.

III.- Estación Bernal: Adornada con miles de Bolsas Clap y ríos de gente protestando por que no las entregan a tiempo o las entregan incompletas.

IV.- Estación Justicia Sumaria: Integrada por los “magistrados” del TSJ, destacándose los integrantes de la Sala Constitucional que reparten a diestra y siniestra miles de sentencias para favorecer sin derecho a la protesta, al régimen del camarada Nicolás.

V.- Estación OLP: En donde destacan los espíritus de los cientos de hombres y mujeres que perdieron la vida en estos operativos.

VI.- Estación Escasez: La más resaltante de todas, representativa de la hambruna, la falta de medicinas y la falta de comida.

VII.- Estación Soles: Cartel acompañado de los sobrinos de Cilia y Nicolás. Una nube de polvo blanco adorna todo el sector.

VIII.- Estación Corrupción: Una galería de personajes e instituciones están representados aquí: Rafael Ramírez, Antonini Wilson, Jesse Chacón, gerentes de Pudreval, Cadivi, Simadi etc,etc.

IX.- Estación CNE: la Santa Tibi y su cofradía suspenden hasta nuevo aviso o hasta que les dé la gana los procesos electorales y ordenan la validación de los partidos políticos.

X.- Estación PAN: donde se observan sacos de harina de trigo, canillas y campesino pero administrados no por los portugueses tradicionales sino por los milicianos que expropiaron las panaderías…..ahora el pan no se ve por ningún lado.

XI.- Estación Biafra: Representando a cientos de niños que han fallecido por desnutrición.

XII.- Estación Inflación: Que aumenta a cada día mientras que los salarios quedan rezagados frente a ella.

XIII.- Estación Paramilitar: Representando a la cofradía de los Tupamaros, La Piedrita, los Colectivos y los Motorizados protegidos del régimen y que son usados como grupos de choque contra la oposición democrática.

XIV.- Estación Miraflores: Aquí puede verse a Nicolás bailando salsa y repitiendo a cada rato que aquí no pasa nada, que todo está de maravilla.

Como a partir de 1992, con la reforma introducida por Juan Pablo II se habla de una XV Estación podemos decir, que la misma para los efectos revolucionarios se encuentra ubicada en el Cuartel de la Montaña donde reposa El Difunto Eterno a la espera de la resurrección….ya van más de tres días y nada, reclaman, los cada vez más escasos milicianos.

 2 min


La Protesta Social Incremental que mostraron los demócratas hoy en Venezuela constituye una sólida expresión ética en su responsabilidad como demócratas que decidieron desde el 6D de 2015, como fuerza mayoritaria del sistema político venezolano, la demanda de un cambio del actual régimen político. Un período de inacción creado desde el 26O de 2016 por un acto arbitrario potenciado por Nicolás Maduro y el CNE, creó en el ambiente político real una situación de espasmo, superado con el proceso de relegitimación de los partidos y exponenciado la última semana como consecuencia de una decisión violatoria de la Constitución producida por parte del Tribunal Supremo de Justicia.

El régimen acorralado por la decisión de la Fiscal General de República más la presión internacional, que visibiliza al régimen como una dictadura, ha sido percutor potenciando la Protesta Política de los demócratas en Venezuela. El régimen acorralado por la protesta se mostró hoy en el contenido de sus tres discursantes como un régimen primitivo invitando a la guerra, al conflicto y en extremo al uso de los fusiles Kalashnikov para detener el derecho legítimo a protestar, decir, los voceros solo y solo entienden la política por la vía brutal a conflicto armado.

Delito militar por parte de quienes instigan a usar el instrumental de guerra del Estado para la defensa en hechos políticos que se corresponden a la civilidad y están previstos en la Constitución, pero además forman parte del imaginario y la cultura política del demócrata venezolano. Tal provocación, desafuero y locura sólo puede entenderse en un régimen que por desviaciones partidistas e ideológicas asume que Venezuela le pertenece y que no están dispuestos a entregar el poder y para ello… amenazan con el instrumental de guerra del Estado-Nación cometiendo delito.

Quienes hoy afirmaron que se había iniciado una guerra, que no hay espacio para la democracia y que de ser necesario usarían los Kalashnikov, son actores demenciales que empleando la infrapolítica obtienen con su torcido mensaje una reacción exponencial de consistencia democrática, agrupamiento y decisión por parte de los demócratas. Decisión para elevar el grado de participación y construir una protesta incremental para luego ir a la resistencia civil. La infrapolítica de estos actores del socialismo del siglo XXI se convierte en un estímulo para que la ciudadanía entienda, cada vez mejor, como la dictadura que espera someter a Venezuela.

La mayoría de los demócratas en Venezuela conoce el texto de la Constitución, se sienten ciudadano y parte de la ciudadanía, reconocen las bastardas y cobarde enunciaciones de habladores protegidos y cercados por hombres armados que irrespetan el hecho político, desconocen el espacio político porque son golpistas primitivos. Primitivos con un imaginario político real que sólo sabe de fuerza y violencia. Son piastras que nunca debieron ser venezolanos, que en el fondo parecen más bien sujetos de una isla del Caribe. Ese Caribe que un grupo marxistoide chulo le ha recostado por dieciocho años a Venezuela una supuesta revolución inmoral y antipatria.

La mayoría de los demócratas venezolanos estamos convencidos del gentilicio democrático de Venezuela, nos asquean los caudillos, despreciamos el militarismo, creemos firmemente en el Constitución, invocamos la cultura política donde crecen los valores propios de la democracia y se robustece la ética del ciudadano que es quien decide. Los ciudadanos hemos decidido desde el 6D de 2015 que estamos dispuestos a construir un cambio político categórico en el cual se establezca una nuevo orden social, que contrario a este modelo apocalíptico sea un orden social cercano a la teoría del consenso, en la cual los ciudadanos nos entendemos como demócratas.

Los demócratas que protestamos hoy, protestaremos mañana, pasado y hasta cuando sea necesario porque nos acompaña la Constitución, por cuanto nos sobra valor ciudadano y porque como colectivo democrático estamos decididos a desplazar un régimen autoritario, formado por narcogobernantes, vergüenza de la sociedad y de la República. República a la cual le resultan indeseables y ofensivos al gentilicio del venezolano de bien, quienes cometieron delito hoy. Así que el delito expresado en su perorata encendida y sin razón, sin límite y sin consideración, no nos asusta. Ustedes sí están atormentados porque la justicia nacional, la justicia universal y la justicia moral los señala y los perseguirá por inmorales y cobardes.

Los habladores, esos que hoy para mostrar fiereza hablaron empleando lenguaje escatológico e irrespetando a su auditórium, amenazando con conflicto y el uso de los Kalashnikov serán sometidos a juicio por violar la Constitución y las leyes referidas al empleo y uso del instrumental militar. Pero más grave aún, ya han sido enjuiciados por la mayoría de los ciudadanos demócratas que no nos asustan por su burdo uso de la infrapolítica, lo cual en la mejor interpretación politológica permite que crezcan nuestra energía, pulsiones y símbolos democráticos para que con fuerza cívica construyamos una democracia del siglo XXI.

Democracia del siglo XXI que como Contrademocracia –constructo que ellos no entienden- creará espacios políticos para el ciudadano capaz de controlar, capaz de obstruir y capaz de enjuiciar, como ya lo han hecho con tres insensatos, violentos y analfabetas que sólo entienden la política como la guerra, que por ser tan ignorantes y torpes no conocen la Primera Acción Recíproca de Clausewitz.

Es original,

Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 6 de abril de 2017

 4 min


Caracas el martes fue escenario de una violencia desmedida por parte de las fuerzas represivas del régimen. Desde muy temprano comenzamos a dar reportes en el programa a propósito de cómo se bloqueaban los accesos a la ciudad; en algunos casos de manera absurda y ridícula como, por ejemplo, atravesando un autobús en diagonal en la Cota Mil. Además, como ya es costumbre cada vez que la oposición anuncia una manifestación, cerraron por completo las principales estaciones del Metro de Caracas.

Pero como igual los manifestantes lograron la calle encabezados por los diputados, vino entonces la salvaje represión. Humo de lacrimógenas por doquier, palos, violencia, armas y balas. “A trancazo limpio fue el no pasarán –titula hoy 2001–. Contingentes de efectivos bloquearon las entradas de la capital para detener la caminata opositora hasta la Asamblea Nacional. Las escaramuzas dejan heridos a 12 manifestantes (uno de ellos de bala) y 7 policías, según versión extraoficial. La lluvia de gas pimienta afectó a 4 diputados. Reportan 13 detenidos. Dirigentes denuncian represión brutal y ataque armado de colectivos rojos en la autopista Francisco Fajardo”.

Diosdado Cabello fue la voz cantante del régimen: “La derecha anda buscando un muerto”, según le cita Últimas Noticias. ¿Qué tipo de frase es esta? Ella evidencia un desprecio absoluto por la vida humana. Es decir, según la concepción miserable y asesina de la política que tiene el régimen, un muerto es valor de cambio.

“El chavismo se excusa en un supuesto golpe de Estado para aplaudir la violación del derecho a la protesta pacífica”, dice una crónica en el Correo del Caroní, en Ciudad Guayana. Y de nuevo citan al diputado Cabello, quien denuncia que es la oposición la que busca generar un escenario de violencia por la manifestación en el centro de Caracas. Pero los diputados iban al Palacio Legislativo que es su sitio de trabajo. ¿Por qué una situación normal y cotidiana en cualquier parte del mundo en Venezuela es vista como un escenario de violencia?

Ayer vimos en los videos difundidos por las redes sociales –porque los canales de televisión se mudaron a otro país– cómo Henry Ramos Allup trataba de explicarle al oficial al mando del piquete represivo, el general Zavarce de la GNB, que él y sus colegas iban a trabajar. El general, visiblemente nervioso, solo repetía como absurda letanía: “Pidan permiso, pidan permiso”. Además del consabido: “Yo obedezco órdenes superiores”. No, general, no se escude cobardemente en frases hechas. Usted es responsable directo de la violencia que genere. Y esto vale igual para todos los oficiales que repriman, desbordando límites constitucionales, al pueblo venezolano en las calles.

Según Cabello, el pueblo chavista fue el que impidió que se llegase a la Asamblea Nacional. Entonces el supuesto pueblo chavista se limita a las fuerzas represoras y los llamados colectivos, estas bandas armadas de facinerosos, delincuentes y malandros.

Mientras, Nicolás Maduro se fue lejos, como una manera de mantener distancia frente a los sucesos de la capital. Se fue al llano, y cual llanero solitario se amarró un pañuelo al cuello y se cubrió con un sombrero bien grandote. Desde allá sentenció: “El año que viene hay elecciones, prepárense porque les vamos a dar una pela”.

Julio Borges, al final de la jornada en rueda de prensa, dijo con todas sus letras: ¿Qué carajo se cree Nicolás Maduro? Porque las elecciones, según el diputado, son este año porque ya se han retrasado demasiado. Eso es lo que está planteado: asistir a un escenario electoral para que allí se dirima la difícil, la dura crisis que vive el país.

Pedro Nikken, quien fuera juez y presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, declaró en Unión Radio: “El país tiene que ir a un diálogo, pero un diálogo serio que efectivamente sea para buscar una salida, no para ocultar la realidad”. Y advirtió que lo ocurrido con el Tribunal Supremo de Justicia es muy grave, porque “el máximo órgano judicial que debería dirimir las dificultades, por el contrario se ha convertido en el centro del problema. Entonces estamos en un país que ha perdido su sistema inmunológico”.

¿Qué le pasa a un cuerpo vivo cuando pierde su sistema inmunológico? La muerte. Ese es el horizonte inmediato. Hay que evitar por todos los medios necesarios que muera el país.

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/horizonte-inmediato_89092

 3 min