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Opinión

José Machillanda

Crece la intención de voto en la ciudadanía lo cual habla de política, de responsabilidad ciudadana y, sobre todo, de preocupación del venezolano por mantener el orden y enfrentar la violencia propia del revolucionarismo militarista. El ciudadano está convencido de su responsabilidad política para el próximo 21N, responsabilidad en el orden social y político frente a este régimen brutal, primitivo y delincuencial. El ciudadano entiende el significado de elegir gobernadores y alcaldes jamás ligados al partidismo, sino entendidos esta vez como demócratas en el poder local y regional para contener la barbarie, la incapacidad y la torpeza de unos revolucionarios, socialistas indeseables e ignaros en la política.

La ciudadanía democrática sin colores, pero con ética y con conocimiento entiende que el VOTAR es un acto civilizatorio, ejemplarizante y sancionador a quienes todavía se imaginan que pueden seguir empleando el fusil y el plan de machete. Primitivos, cobardes e irresponsables, supuestos revolucionarios vergüenza de la política nacional. La nación venezolana es más, sobre todo es, en cuanto a la política donde la enseñanza dolorosa y desgraciada del golpismo obsecuente y perverso, ha querido instituir a quienes tienen que ocuparse de la defensa en funciones de gobierno, que no es otra cosa más que un máximo absurdo.

El ciudadano político, pero no partidista, VOTARÁ para equilibrar el gobierno de la República, pero votará fundamentalmente en dirección a que el próximo 5 de enero del año 2022 inicie el posible juicio de quien se hace llamar jefe del Poder Ejecutivo. El ciudadano, que en masa valora el 21N, es un actor con claridad y responsabilidad política que comprende cuan importante es su participación política contendiente para concebir el Ambiente Político Real -hoy Ambiente Político Real Violento-, que tiene que pasar el próximo 21N a Ambiente Político Real Expectante, es decir, la nueva realidad electoral y la presencia de actores que harán posible un cambio en la política venezolana. Quienes se llaman líderes y accionarán en funciones de colores tendrán que hacer política.

Hacer Política 2021 en Venezuela es consecuencia para imponer los valores, entiéndase, es esforzarse y empujar un cuerpo de acciones múltiples que con sentido produzcan ya una sociedad estabilizada para la cual se requiere un cierto y concreto grado de acuerdo general que lo explica hoy, siete semanas antes del Hecho Electoral, el crecimiento de la intención del voto. No ha habido comparación del gen democrático del venezolano y la vergüenza como fuerza ductora, conducción a la respuesta del próximo 21N, quienes no quieran leerlo se convencerán el próximo 21N.

Hacer política es contar con ciudadanos dispuestos a pensar en la República, la ecuación democrática y jamás en el partido político que en Venezuela perdió la brújula de la responsabilidad y el saber de la política. El ciudadano está mostrando en su sabia lógica y en su gen democrático que podrá pensar en la República, en sus Gobernadores y Alcaldes, para fortalecer la estabilidad del cambio y las complejas decisiones que se avecinan frente a una masa obsecuente tomada por el cubanismo y el militarismo para ofender y desviar a la República como lo muestran los hechos de este régimen autoritario-militarista.

Hacer política es comprender el grupo-fecha-hora del 21N cómo acicate a la masa ciudadana para alcanzar un poder sin violencia. Eso ocurrirá el 21N, tal como la ciudadanía y su convicción de participación expresan. Su participación como masa ciudadana democrática mostrará de inmediato un cambio en la ecuación: es decir en el ciudadano democrático. Pero dejará sobradamente demostrado que el crecimiento de la intención de voto habla de un consenso, un consenso de volver a la noción de la cultura política ciudadana, pero además a mostrar el valor político de hombres y mujeres decididos a reponer la democracia en el país.

La ciudadanía y su expresión de participación política contendiente, ya tiene claro que después del 21N el Ambiente Político Real Expectante, es decir, el clima creado por la acción electoral de los ciudadanos, impondrá, una realidad política diferenciada. Y como consecuencia de ella se mostrará un ambiente cercano al ejercicio democrático de manera plena en las Gobernaciones y en las Alcaldías. Evidentemente que el Estado Cuartel, esta desgracia que vivimos en el momento actual, tendrá que medir sus relaciones en cada unos de los estados y los Municipios. El cambio se sentirá y el resquebrajamiento que ha crecido a lo interno del Entorno Interno Militar será un factor a considerar en el Ambiente Político Real a futuro.

La ciudadanía y su crecimiento notorio en el hecho electoral del 21N hará que se piense en la política y se deseche el revolucionarismo militarista. Los ciudadanos demócratas con su participación política contendiente se convierten entonces en un factor determinante de cambio de poder en la ecuación política venezolana. ¡BIENVENIDOS! La democracia está siendo llamada por el crecimiento de una masa ciudadana responsable y capaz de comprender la importancia de Hacer Política.

Es original,

Director de CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 29 de septiembre de 2021

 4 min


Florantonia Singer

La nueva Encuesta de Condiciones de Vida, presentada este martes por la Universidad Católica Andrés Bello, muestra cómo el agravamiento de la pobreza en el país el último año estuvo muy relacionado con la crisis de abastecimiento de combustible y la reducción de la movilidad. El estudio es también el retrato de un país que dejó de ser petrolero, donde el 94,5% de la población es pobre y el 76,6% está por debajo de la línea de pobreza extrema. La investigación concluye que la casi total paralización que ha provocado la escasez de combustible, que no ha desaparecido por los despachos de emergencia de Teherán a Caracas, ha agudizado la recesión.

Los datos evidencian que las medidas del Gobierno contra el virus de la covid terminaron de catapultar la crisis. Las iniciativas para frenar la pandemia, en un país una circulación del virus similar a las de las naciones más aisladas, le han costado un año y medio fuera de las aulas a los niños y la paralización de parte del sector productivo, con un esquema de siete días de cuarentena seguidos de siete días de apertura. “Copiar las medidas anticovid de países con contagios como los de Latinoamérica, cuando no los tenemos, reforzó la recesión”, explica uno de los investigadores de la Encovi, el sociólogo Luis Pedro España.

Uno de los datos más preocupantes de la encuesta son los del desempleo, que afecta a 8,1 millones de venezolanos para los que no hay trabajo ni incentivos para trabajar. Los que trabajan son 7,6 millones, y casi la mitad de estos quisiera trabajar más horas, porque producto del confinamiento y la crisis de movilidad gran parte del país redujo en cuatro horas su jornada. En el grupo de los inactivos están 3,6 millones de desalentados que dejaron de buscar empleo y 1,5 millones de mujeres con hijos que no pueden trabajar por tener que cuidarlos. Solo un tercio de las venezolanas tiene ocupación, muy por debajo de la tasa de América Latina incluso después del retroceso que trajo la pandemia. Entre 2014 y 2021 se ha reducido el empleo formal en 21,8 puntos porcentuales, lo que significa 4,4 millones de puestos de trabajo, el 70% son del sector público y el 30% del privado. Solo el último año desaparecieron 1,3 millones de empleos lo que ha llevado a que 1 de cada 2 trabajadores esté por cuenta propia.

Las diferencias entre los empleados del sector público y privado también se han ampliado. En el sector privado el 58% de los trabajadores están en condición de pobreza extrema, en el sector público son 75%. Por el contrario, en el sector privado casi el 10% no son pobres, mientras en el público solo el 4% se salva de esta situación. La precariedad del empleo en el sector público fue advertida por Michele Bachelet en su último informe sobre Venezuela. Un funcionario puede ganar hasta 12 dólares al mes, un empleado del sector privado, en promedio, recibe 38 dólares al mes, y por cuenta propia 32 dólares al mes.

Con estos números se cuantifica la desigualdad, que los investigadores ubican en 0,56 puntos este año, la más grande la región, si te toma como referencia los índices de 2019 en los que Brasil, el más desigual entonces, registraba 0,53 puntos. “La sociedad venezolana está más o menos igualada en la pobreza en un 90%, hasta el último tramo, especialmente en el último decil de la población donde se abre la brecha de los más ricos”, señala España. En 10% de los venezolanos se queda el 40% del ingreso nacional y este grupo puede ser hasta 15 veces más ricos que el estrato anterior.

Aun con esos datos, agrega el sociólogo, el problema de Venezuela hoy no es la desigualdad sino la paralización de la producción y la abismal caída de los ingresos del país de 90.000 millones de dólares en 2012 a 5.000 millones en 2020, en su mayoría por exportaciones no petroleras privadas, una evidencia del fin de la economía petrolera y en manos del Estado. “Si distribuyéramos todo el ingreso equitativamente entre las familias, el promedio per cápita sería de 30 dólares por venezolano al mes, es decir un un dólar por persona al día, un escenario en el todos seríamos pobres extremos”, añade.

El Gobierno de Nicolás Maduro ha desarrollado una intensa política de transferencias directas de dinero a través de bonos en bolívares. En el caso de los hogares en pobreza extrema, los ingresos llegan a 36 dólares mensuales y los aportes del Gobierno superan los 50 dólares, casi 76% de sus ingresos, por lo que estas personas dependen totalmente de los bonos. Aún así, se necesita incrementar más de 30 veces esas asignaciones para poder sacar a esas familias de la pobreza extrema.

Los que ya no están

La Encovi reúne el análisis de más de 17.000 encuestas con más de 800 preguntas a hogares y se ha convertido en los últimos siete años en el único medidor fiable de la profunda crisis que atraviesa Venezuela, ante la total opacidad gubernamental sobre indicadores demográficos, económicos y sociales y de rendición de cuentas. De acuerdo a los datos, se estima que al menos 340.000 niños dejaron de nacer en Venezuela en cinco años. El impacto de la migración, las potenciales madres que se fueron, y el aumento de la mortalidad infantil a 25,7 por cada 1000 nacidos vivos, la misma de hace 30 años, ha modificado la pirámide poblacional del país. “Las condiciones de vida han llevado a que las generaciones que nacieron entre 2015 y 2020 tengan tres años menos de vida que las que precedieron a la crisis”, señala Anitza Freites, coordinadora de la investigación.

El crecimiento demográfico en el último quinquenio fue negativo, del -1,1%. Los venezolanos en Venezuela son 28,7 millones. “Tenemos un país más empobrecido y más pequeño en términos demográficos”. Más de cuatro millones, el 90% de entre 15 y 49 años de edad, se han ido en los últimos cinco años. La razón del éxodo se mantiene: falta de empleo. Una segunda razón para irse, la reagrupación familiar, empieza a ganar peso y evidencia las dimensiones del éxodo.

El impacto de la pandemia en la educación se evidencia en los que no están. La cobertura educativa cayó en cinco puntos en tan solo un año y cerca de la mitad de los niños ya no accede a la educación inicial. “En todos los niveles hubo disminución, pero en la educación inicial y universitaria —que ya venía cayendo— se registró un gran bajón”, dice Freites.

El contexto de la casi inviable educación a distancia obligó a tomar decisiones a las familias sobre quién se queda en el sistema educativo y quien no, restándoles oportunidades a los más pequeños, que quedaron a cargo de las madres y asumieron el reemplazo educativo en el 78% de los hogares. “El proceso educativo es acumulativo, las competencias que se adquieren en la educación inicial son fundamentales para la maduración y de eso se ha privado a los niños de entre tres y cinco años”, señala Freites. En el caso de los adolescentes de 12 a 17 años ha aumentado el porcentaje que con rezago escolar.

El cierre de las escuelas por más de un año, que se ha vivido en gran parte Latinoamérica como una de las medidas del contra el covid, ha contribuido a la pobreza y tendrá consecuencias que aún están por verse. Venezuela es de los pocos países que no ha vuelto a las aulas ni una sola vez desde marzo de 2020 cuando se decretó la pandemia. “La escuela es la que rompe la reproducción social de la pobreza y se desactivó por más de un año”, cuestiona España. “Esto hará que la próxima generación de hijos de obreros también sean obreros, porque los niños que se quedaron en casa lo máximo que van a aprender es lo que sabe su mamá”, concluye.

29 de septiembre 2021

El País

https://elpais.com/internacional/2021-09-29/el-945-de-los-venezolanos-vi...

 6 min


Carlos Hermoso

Es realmente noble —como los golpes de un buen boxeador— la crisis que vive la oposición venezolana. Sin rumbo ni orden ni concierto, la crisis opositora entra en una nueva etapa. Ya resulta crónica por ser de larga data. A la postre contribuye con la continuidad de la dictadura. La crisis venezolana, el agotamiento del régimen, su debilidad, no son atendidas de una manera coherente. Se desaprovechan las oportunidades. Es que no basta con la intención. Hay que saber hacerlo.

No solo se trata de las carencias políticas, que se reflejan en la indefinición de una estrategia para salir de la dictadura, sino que el sectarismo la consume de manera clara. A la falta de rumbo se une una discordia cuyo asiento principal lo encontramos en las apetencias mezquinas de los factores políticos de mayor capacidad financiera y, por ende, de mayor propagación de sus símbolos y con algo de estructura organizativa. Esto los lleva a convertirse en “dueños” de la oposición, con derecho a imponer las reglas de juego y una que otra orientación, aunque esta sea de poco vuelo e incoherente.

Luego, desgastada por sus fuegos internos, no cuentan esos patronos con la majestad como para nuclear y dirigir el inconmensurable descontento de la gente. Eventualmente lanzan una que otra adecuación política, orientados por un importado pragmatismo en boga.

La crisis y el 21-N

Esta nueva crisis surge a partir de la cuestión electoral. Aparece con mayor profundidad y virulencia. Se propaga a buena parte de los estados del país. Es que el llamado G-4 se apodera de la plataforma y frena todo lo que desde allí se venía produciendo, con miras al diseño de una estrategia y tácticas para el momento. Impone una política electoral a su medida. Las imposiciones del G-4 en la materia han provocado, por decir lo menos, una desbandada de los factores políticos de la plataforma distintos de ellos. Es que los mandatos cargados de sectarismo son tan generalizados que no dejan espacios para buena parte de los factores políticos y sociales de la plataforma.

Uno de los principales problemas de la unidad —desde el inicio de las luchas contra el chavismo— es el sectarismo y las posiciones hegemonistas. Eso le ha restado grandes potencialidades a la unidad opositora. Pero ese cáncer ha alcanzado tal grado en la cuestión electoral que excluye muchas de las fuerzas de la unidad opositora y privilegia de manera casi exclusiva a los candidatos del G-4. Todo ello se establece sin parámetro cuantitativo alguno. Recordemos que no se conoce la votación de los partidos desde hace bastante rato a raíz del despojo que hace el Gobierno de las tarjetas de buena parte de los partidos para otorgarla a tarifados suyos.

La unidad como principio

Necesario es decir algunas cosas acerca de este asunto. La unidad debe considerarse como un principio fundamental de la política. Si va acompañado de un sentido ético, se hace más coherente y eficaz. Es una de las cuestiones propias de la doctrina para la transformación social. De tal manera que debe ser establecida, en primer lugar, la definición clara del enemigo principal en torno del cual se deben nuclear las fuerzas a él opuestas. Luego, supeditar a ese objetivo los intereses particulares se convierte en un principio ético.

Posteriormente, para alcanzar tal nucleamiento se deben crear espacios de debate y participación democráticos para la toma de decisiones. Resulta un contrasentido, de cara a la unidad, la creación de instancias reducidas de naturaleza censitaria, que anulan la democracia en el interior. Además, a propósito de la cuestión electoral, se debió integrar a los distintos factores mediante candidaturas que los representen en todos los estados. Por el contrario, partiendo de la disposición de recursos, que no de votos, el G-4 los deja por fuera.

Parece mucho pedir que los principales factores de la oposición comprendan este asunto de la unidad. Mucho menos que puedan ubicar los elementos doctrinarios antes mencionados. Por lo mínimo deberían contar con un mejor espíritu práctico que los pueda beneficiar, en el sentido de que mientras más espacios a los factores diversos, más potencialidades adquiere la oposición. Si es a la inversa, se debilita. Es que el sectarismo reblandece. En vez de sumar, resta. Abonando a favor del enemigo principal, en nuestro caso la dictadura chavista de Maduro. A su vez, resta fuerzas para alcanzar el objetivo estratégico de desalojarlo del poder.

El hegemonismo, parte del sectarismo, es igual de dañino. Para colmo, no es proveniente del resultado de la eficacia política producto de iniciativas que apuntalan la organización popular en sus luchas por sus derechos y el debilitamiento de la dictadura. Es un hegemonismo pecuniario.

La unidad también supone identificar al pueblo en la urgencia de salir de la dictadura. Condición que, mucho menos, han podido entender los del G-4. Es más, como buena parte de los partidos de la oposición, guardan identificación con las relaciones de producción imperantes, de allí su naturaleza; no lo pueden entender.

Eso de que la mayoría de los venezolanos son pobres, mucho más ahora, dada la profunda crisis creada por el chavismo, parece no ser percibido por estos factores políticos. La mayoría de la población venezolana está conformada por trabajadores de la ciudad y del campo; obreros de las fábricas; trabajadores agrícolas y de la pesca; por maestros y profesores; médicos, enfermeras y trabajadores de los centros de salud. Los soldados de todas las fuerzas también provienen de los sectores populares. Luego, esas mayorías, para ser unidas en torno de la idea estratégica de salir de la dictadura, demandan de un mensaje que los atraiga y les brinde confianza.

Eso supone una oferta y un compromiso con un programa político que contenga ideas avanzadas en materia salarial y de empleo. Que defina un proyecto de desarrollo agrícola e industrial hasta alcanzar la soberanía. Que garantice los servicios públicos. Respeto y profundización de los derechos gratuitos de educación y salud. Que implante el principio de que lo obtenido por la venta del crudo y la minería, así como el ahorro social alcanzado, deben ser destinados a la inversión productiva. Que no engañe a los venezolanos con eso de que el futuro debe descansar en una deuda impagable.

Poner en práctica una política bajo este sustento seguramente tendrá un efecto inmediato que convertirá a la fuerza opositora en un huracán que arrasará con los cimientos de la dictadura. De no hacerlo, la oposición seguirá debilitándose como hasta ahora. Todo indica que se abren nuevos tiempos. Más difíciles desde el punto de vista político. Las luchas populares se pudiesen convertir en una determinación de la unidad. Eso puede ayudar. Parece que este asunto —una política de altura y con aliento histórico— no se puede dejar en manos de los políticos que se arrogan el derecho de dirigir con pocas ideas en el seso y muchos billetes en el bolsillo.

@HermosoCarlosD

27 de septiembre 2021

El Pitazo

https://epthelinkdos.tk/opinion/crisis-en-la-oposicion-y-vias-para-atend...

 5 min


Eddie A. Ramírez S.

Cuarenta años del fallecimiento de Don Rómulo Betancourt es un tiempo relativamente corto para emitir opiniones que no despierten controversias sobre una personalidad polémica, que copó el escenario político de Venezuela durante varias décadas. Con el atrevimiento de quien no es historiador, sino simple testigo, unas veces de cerca, otras de lejos, y haber conocido a muchos actores, me permito unos pocos comentarios sobre algunos puntos que todavía se discuten. En el libro Construcción y destrucción de un país: presidentes de Venezuela 1900-2020, de Rafael Gallegos y de mi autoría, se ofrecen más opiniones sobre Betancourt y nuestros últimos presidentes.

Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno entre 1945 y 1948, presidente constitucional durante el período 1959-1964. Exiliado por el dictador Juan Vicente Gómez, acusado de comunista y exiliado por el general López Contreras, desacreditado por muchos seguidores del general Medina Angarita, perseguido y exiliado por el dictador Pérez Jiménez, percibido con recelo por las Fuerzas Armadas, combatido por la extrema izquierda que lo consideraba pitiyanqui y por la derecha que lo tildaba de populista y de comunista.

Su actuación en la tercera década del siglo XX, con la redacción del Plan de Barranquilla y el haber sido uno de los fundadores del Partido Comunista de Costa Rica, constituyen la base de las descalificaciones que perduraron muchos años. Cabe destacar que Betancourt nunca aceptó la línea soviética y gradualmente se desplazó hacia la social democracia.

Todavía permanecen las acusaciones sobre su encompinchamiento con los militares para el golpe del 18 de octubre de 1945 que derrocó al presidente Medina. Betancourt y un grupo reducido de dirigentes de Acción Democrática no se comprometieron cuando fueron informados por los militares de que darían el golpe, con o sin apoyo civil. Algunos lo critican por no haberlo denunciado, pero hay que considerar que se había cumplido un ciclo histórico que obligaba la desaparición de la escena política de los residuos del gomecismo. Además, Medina se negaba a realizar elecciones presidenciales mediante el voto universal. Los militares le ofrecieron a Betancourt la presidencia de la Junta Revolucionaria de Gobierno. La misma quedó integrada por cuatro dirigentes de Acción Democrática (AD), un independiente claramente pro AD, y dos militares. Esa hegemonía de un partido fue un error costoso.

El período 1945-1948 fue de mucho populismo y polarización. El mismo Betancourt escribió que el sectarismo y arrogancia de sus compañeros había hecho daño. La aprobación del Decreto 321 en contra de la educación privada lo perjudicó, a pesar de que de que fue derogado y que, según él, le pasaron un strike sin percatarse. Aprobó la política de no más concesiones petroleras, punto que todavía se discute, y logró que se hiciese realidad que las compañías compartieran las ganancias en igual proporción con la nación. Fue factor determinante para que la nueva constitución contemplara la elección del presidente por todos los venezolanos. Tuvo la virtud de prohibir la candidatura de los miembros de la Junta en las siguientes elecciones.

Por su lealtad con don Rómulo Gallegos se empeñó que el candidato presidencial de AD fuese el ilustre escritor, quien no era la persona adecuada. Los errores cometidos y la actitud de Gallegos, influyeron en el golpe de los militares del 24 de noviembre de 1948.

Durante su presidencia constitucional debió enfrentar graves problemas económicos, un atentado cobarde realizado con apoyo del dictador Trujillo, de República Dominicana, la insurrección castro comunista y varios alzamientos militares. La guerrilla urbana no daba cuartel. Los comunistas todavía lo acusan de dar órdenes de disparar primero y averiguar después. La verdad es que declaró que contra el bandidaje armado de explosivos había dado órdenes de disparar, y no al aire, en contra de personas agarradas in fraganti. También tuvo que suspender innumerables veces las garantías, por lo que hubo presos sin juicios e incluso un puñado de exiliados. La masacre ejecutada por la guerrilla en el tren de El Encanto mereció repudio general. Como consecuencia el Congreso allanó la inmunidad de varios parlamentarios de extrema izquierda. En las insurrecciones militares de Carúpano y Puerto Cabello hubo participación de dirigentes y militantes comunistas. En esta última, Betancourt ordenó al general Monch que atacara, a pesar de que algunos oficiales recomendaban solo sitiar la ciudad para evitar muertos. El argumento de Betancourt fue que cualquier demora podía incentivar el alzamiento de otras guarniciones y, además, quería dar un ejemplo.

Hubo varias insurrecciones de militares no relacionados con la extrema izquierda. Frecuentemente se les acusa de proceder por perezjimenistas o por ambición. Realmente ninguno de los participantes apoyó al dictador e incluso la mayoría contribuyó a su derrocamiento. Unos insurgieron por considerar, erróneamente, que los militares son los llamados a enderezar entuertos. Tesis equivocada cuando se trata de un gobierno constitucional. Otros procedieron pensando que Betancourt era un comunista solapado y otros por pensar que estaba permitiendo que la guerrilla tomara cuerpo. Esto último es algo que debe profundizarse. Hay señales de que sí fue permisivo ¿Consideró que, ante el peligro de un triunfo comunista, los militares preferirían respaldarlo y no intentar otro golpe? Un hecho repudiable ocurrió en la insurrección del cuartel Freites, en Barcelona, en donde fueron masacrados civiles, cuando oficiales leales al gobierno retomaron las instalaciones ¿Quién dio la orden?

Betancourt ha sido nuestro estadista más importante. Demostró valor para defender una democracia imperfecta, pero perfectible, y se negó a ser nuevamente candidato cuando todavía era joven. Su libro, Venezuela, política y petróleo es de lectura obligatoria. Muchos de sus adversarios de ayer, entre ellos quien esto escribe, reconocemos su contribución a la evolución política de Venezuela. El saldo de su gestión fue positivo. Su figura crece con el tiempo.

Como (había) en botica:

El pasado día 25 se cumplieron 18 años del cobarde asalto de la Guardia Nacional de Paraguaná, al campo residencial petrolero de Los Semerucos. Damelys “Mey” Zambrano, de la sociedad civil, nos lo recuerda con un emotivo artículo del año pasado. También Horacio Medina. El hoy general Lenín González Trómpiz, quien era el comandante del Destacamento, así como otros oficiales y civiles como Iván Hernández tendrán que ser enjuiciados.

Lamentamos el fallecimiento del distinguido y apreciado cardenal Urosa.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Analítica.com

Editorial

Han venido tomando calle rumores, e incluso análisis, apuntando hacia una mejora de la economía. Más que curioso, es peligroso especialmente para el régimen de Maduro. Porque no es verdad, no somos “una economía de 30 millones de consumidores”, sólo un porcentaje muy minoritario dispone de ingresos para vivir razonablemente bien, y un grupo aún más reducido es el que acude a los bodegones y otros establecimientos de moda.

Parte del origen de estos rumores que propenden al fortalecimiento del optimismo nacen de los envíos de remesas por parte de muchos de los millones de venezolanos que se han ido del país. Que en realidad no se han ido, han escapado, muchos de ellos a pie.

Envían lo que pueden, pero si una familia de marido, mujer y dos hijos ingresa por cualquier causa menos de 100 dólares mensuales, está hundida en la pobreza. Lo más lamentable es que el régimen poco hace para mejorar en algo la economía. La nueva reconversión monetaria sólo servirá para que sea más fácil sacar las cuentas, en un país en el cual cualquier tontería se paga en millones.

Son muchas las acciones que el régimen podría –debería- implementar, acciones para generar lo que falta, confianza, buenos servicios públicos, incentivos para la producción local, incentivos para reestructurar sueldos y pensiones, por ejemplo. La banca y el Estado han organizado fórmulas para facilitar el intercambio de esos dólares de remesas en bolívares, pero el verdadero problema no está en la banca, sino en cuánto más pueden gastar más venezolanos en bodegas, abastos, mercados y automercados.

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Edgar Benarroch

El Gobernador del Estado es uno de los altos funcionarios públicos que tenemos relativamente más cerca o así debe ser, de su gestión, en buena medida, depende nuestra calidad de vida. Siempre debemos estar muy atentos a quien o quienes elegimos, pero en esta hora tan crítica que vivimos debemos extremar las exigencias y examinar muy bien las credenciales y condiciones del seleccionado para no equivocarnos, menos para seguir en el foso donde estamos o precipitarnos más. Pedimos hasta la saciedad UNIÓN de la oposición, muy lamentablemente no se logró y desde nosotros se presentaron varios nombres para el mismo cargo, entre ellos para la Gobernación de nuestro Estado.

A todos los respeto, pero resalto el nombre de Luis Carlos Solórzano por conocerlo desde siempre y sentirlo equipado, formado, con valores y con gran capacidad y convicción de servicio, íntegramente moral y dispuesto a entregarse completo al ejercicio y cumplimiento fiel y cabal de la inmensa tarea que Dios mediante le entregaremos.

Nació en Ocumare de la Costa y se desarrolló en nuestro estado del que nunca se ha separado, conoce a fondo nuestra geografía, problemas y soluciones. Su candidatura surge de la sociedad civil aragüeña que después de un intenso estudio y análisis consideró su nombre como el más adecuado. No tiene ataduras partidistas que lo obliguen al cumplimiento de disciplina sectorial y ello le facilita ver al estado en su conjunto, en su totalidad, para llamar a los mejores, eficaces, inteligentes y con vocación de servicio estén donde estén. Él, además de entender que la democracia "es el gobierno DEL, PARA Y POR el pueblo" sabe que debe ser también CON el pueblo y así nos hará participe de las decisiones donde se comprometa el interés de todos.

En noviembre, sino cambia la situación, estamos convocados para seleccionar a nuestro Gobernador y a ese proceso debemos asistir todos quienes queremos cambio. El cambio, en democracia y civilizadamente, se logra votando, sino lo hacemos estaremos colaborando con el régimen porque ellos si lo van a hacer y utilizarán todos los recursos del poder para buscar a las personas y con amenazas, chantajes y extorsiones las llevarán a votar, todavía hay gente que piensa que el régimen puede saber por quién se vota.

Si no se logró la unión por arriba, hay que lograrla desde la base y salir todos a trabajar y votar por el mejor de los candidatos: Luis Carlos Solórzano. Como hemos dicho, es una fresca figura que además de una excelente formación y valores bien colocados, es una persona con una inmensa capacidad y vocación de servicio a la colectividad y al prójimo. Con él tendremos un Gobernador íntegramente entregado al cumplimiento cabal de su responsabilidad y un incansable luchador por alcanzar el Bien Común. Será también una voz firme y recia en la exigencia al poder nacional de lo que a Aragua corresponde y merece y reclamará la atención debida.

Con Luis Carlos Gobernador tendremos una instancia donde recurrir para plantear los problemas comunales y propios en la seguridad que seremos atendidos y si en sus manos está se resolverán los asuntos . Trabajemos y votemos por Luis Carlos en la seguridad que transitamos el mejor camino y estamos entregando las riendas de nuestro Estado a las mejores manos. Luis Carlos es el cambio para las rectificación, para lo bueno y para el progreso y bienestar de todos.

Nunca es tiempo para la improvisación ni para para dar saltos al vacío y diría que tampoco para obedecer órdenes impartidas por acuerdos cocinados en Caracas, debemos responder a nuestra conciencia y ella nos conduce a votar por Luis Carlos Solórzano que es capaz, bien equipado y con una inmensa capacidad para servirle al Estado y a las familias que lo integran. Con él lograremos que Aragua, en medio de esta dramática y critica nacional, sea un remanso donde podamos respirar aire puro y fresco y vivir con tranquilidad, donde la seguridad personal y de bienes esté garantizada y podamos ver soluciones a los ingentes problemas que nos aquejan. Nuestro voto por Luis Carlos es una muestra de amor por nuestro estado y una colaboración para el desarrollo y progreso en paz y con decencia.

 3 min


Paulina Gamus

Nobleza, dignidad, constancia y cierto risueño coraje.
Todo lo que constituye la grandeza sigue siendo esencialmente
lo mismo a través de los siglos».
Hannah Arendt

Hay una tendencia casi universal a creer que todo tiempo pasado fue mejor. En el caso de Venezuela más que tendencia o nostalgia, es casi un dogma. Tan acentuado es ese sentimiento que nunca antes como ahora se han puesto de moda líderes con décadas enterrados como es el caso de Rómulo Betancourt. Sus mayores detractores de antaño son quienes lo han reivindicado y elevado a los altares de la santidad política. En el ámbito mundial hay una gran añoranza por Winston Churchill como si fuera posible resucitarlo. Lamentablemente esos líderes no volverán como no volverá la época que los vio nacer, crecer y desarrollarse. Con los nuevos liderazgos habría que decir como los españoles: “esto es lo que hay”. Caramba, pero que horror con mucho de lo que hay.

Esta última semana ha dado lugar a creer que algunos de quienes están al frente del gobierno de sus países, tienen unos tornillos mal ajustados o han perdido toda vergüenza y respeto por quienes fueron sus electores y por el resto del mundo. Entre estos últimos debemos destacar al ya generalmente reconocido como dictador, Nicolás Maduro y a su alter ego, Jorge Rodríguez .

Confieso que me ha costado un esfuerzo que casi me produce el agotamiento mental que ahora se conoce como “burn-out”, tratar de entender el caso de Alex Saab. Mi capacidad de asombro no es suficiente para analizar y memorizar todas las conexiones turbias, tramas, trapacerías, complicidades y generación mafiosa de miles de millones de dólares de este colombo-venezolano huésped incómodo de Cabo Verde. Pausa para expresar admiración por los periodistas de Armando Info: Roberto Deniz, Joseph Poliszuk, Alfredo Meza y Ewald Scharfenberg hoy perseguidos y obligados a exiliarse del país, por haber revelado la trama de corrupción alrededor de Alex Saab.

Con la mayor desfachatez el psiquiatra del régimen ha pedido la incorporación del delincuente Alex Saab –solicitado por la justicia estadounidense y a punto de ser extraditado a ese país– a la delegación oficialista en la mesa de negociación de México. Gobernantes que podríamos llamar normales se esforzarían por ocultar sus vínculos con alguien de esa calaña. Estos de aquí actúan sin caretas o disimulo. Se les va la vida en impedir que su socio llegue a los Estados Unidos y comience a negociar su sentencia con delaciones.

Pero este de Venezuela no es el único caso de descaro y burla al resto del mundo. Nayib Bukele, el presidente de El Salvador quien recientemente obtuvo el 56% de los votos en las elecciones legislativas y prácticamente aplastó a la oposición, ha decidido violar abiertamente la Constitución de su país. Ante las primeras manifestaciones de repudio a su deriva autoritaria, cambió su biografía en Twitter y escribió: “Dictador de El Salvador”. Y sustituyó su fotografía por la del protagonista de la película de Hollywood, del mismo título.

Del singular presidente peruano Pedro Castillo no es necesario agregar algo a lo que es público notorio. Su atuendo en la reciente conferencia del Celac, en México, y su discurso ininteligible, hablan por sí solos. Y si es el mexicano AMLO, cada día ofrece nuevas muestras de su mezcla de estupidez con descalabro psíquico.

La tapa del frasco es el pleito a cuchillo entre Alberto Fernández presidente tutorado de Argentina y la ex tutora, vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Como en aquella laureada película “Kramer vs Kramer,” pero sin laureles, esta tragicomedia es Fernández vs Fernández. Esa confrontación que es realmente dramática para la Argentina sumida en una de sus crónicas crisis, provoca situaciones ridículas como la ocurrida con el ex canciller Felipe Solá. Según el diario El Cronista: ”Felipe Solá ofendido: se bajó de la cumbre de la Celac cuando se enteró que no iba a ser más ministro. El saliente canciller argentino, Felipe Solá, se encontraba en viaje hacia México para apuntalar la presidencia de la Argentina del organismo para el 2022 cuando recibió una llamada de Santiago Cafiero, su reemplazante, quién le anunció su desplazamiento del cargo.”

Según las malas lenguas que por lo general son las mejores, Alberto Fernández ignoraba que Solá había viajado a México. Quizá ignoraba también que a la Argentina le correspondía la presidencia pro tempore del Celac, cargo que ahora continuará ejerciendo México.

“La locura está de moda” fue el título en español de “Bananas”, una de las primeras películas de Woody Allen (1971). Esa película hace mofa de América Latina y de su afición por las dictaduras. Como si nuestra historia fuera absolutamente circular, estamos otra vez en modo “Bananas”.

Twitter: @Paugamus

Paulina Gamus es abogada, parlamentaria de la democracia.

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