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Opinión

Carlos Raúl Hernández

Europa era un reducto de miseria, chozas, suciedad, hacinamiento y piojos, tejidos toscos para vestir, alimentos rústicos y desabridos, nobles en castillos malolientes. ¿Por qué allí y no en otra parte nació esa planta terca y raquítica de la libertad? Para el economicismo, es producto del mercado entre Italia y Asia a partir del siglo XIII y Marco Polo. La ruta de la seda deslumbró a los europeos con un mundo de refinamientos, telas exquisitas, joyas, teñidos de colores vibrantes, perfumes, bebidas, lujos inimaginables y especias mágicas. Y la riqueza de esa primera etapa del “capitalismo” financió los pensadores y las maravillosas creaciones artísticas de los renacimientos.
Pero como contrasta Alfred Weber, pese a la magnificencia, en ningún imperio, lengua, o cultura asiáticos existe sombra de libertad y sus regímenes semejan al de Chi Chi Wang quien aterrorizaba sus opositores, los “reinos combatientes”, enterrando vivos masas de niños. Talaba, incendiaba y pintaba de premonitorio rojo montañas que “no dejaban pasar” a sus huestes. Así aplastó pueblo por pueblo y creó el imperio chino. Una posterior emperatriz, imponía cunnillingus para acreditar a los diplomáticos. Por el contrario, en occidente las semillas de la libertad y la democracia estaban plantadas en la cultura cristiana porque “bienaventurados los que tienen hambre y sed… porque ellos serán saciados”.

En oriente solo hubo atroces despotismos y religiones intimistas que huían a los abismos del yo porque el mundo real era insoportable. En Europa nace un cisma histórico por el poder político entre la Iglesia y los monarcas, que a su vez peleaban entre sí. Esta perrera vertical y horizontal del poder, impidió teocracias totalitarias estilo asiático. La Iglesia estuvo siempre asediada por herejía y debates teológicos que remata Lutero en el siglo XVI al reclamar libertad de conciencia y secularización del poder. Tres siglos antes, en Florencia 1265 había nacido Dante Alighieri, de los hombres decisivos de todas las épocas. Il popolo hablaba en unos quince dialectos y los poderosos en latín.

Dante decidió escribir la Comedia en uno de aquellos “para que lo pudieran leer las putxs” y la magnitud de la obra hizo del toscano la lengua italiana. Su impacto en la cultura es tal que la imagen del infierno en la cultura es la que él describe. En mayo se conmemoraron 700 años de su muerte exilado, pobre y solitario en Ravena. Su vida y su muerte están marcadas por un amor imposible y de extraña persistencia, Beatrice Portinari, de la que se prenda cuando ambos tenían 9 años, en 1274 (ella murió a los 22 en 1287). No parece “patriarcalismo” que mil años después de la caída de Roma, el ser humano renace con un libro consagrado a una mujer. Sus últimos pensamientos se los dedicó porque en la tercera parte de la Comedia, “El Paraíso”, concluida en 1321, año también de la muerte del poeta, es ella quien lo conduce por el Reino de Dios.


Poeta, novelista, ensayista y perseguido político, durante su vida. Italia no pudo ser una nación sino un pandemonium de ciudades-estado en guerra. Florencia, estaba sacudida por el conflicto entre los dos grandes poderes geopolíticos, el Papado contra el Sacro Imperio Romano Germánico. El partido güelfo aspiraba asociar la ciudad al Papa y los Estados pontificios, y los gibelinos simpatizaban con el Emperador. Dante era güelfo, pero quería mantener Florencia independiente de los grandes poderes geopolíticos, federar las ciudades toscanas, luego las italianas y separar la iglesia del Estado. El plan le adelanta 200 años a su paisano Maquiavelo y 500 al Risorgimento, la unidad italiana.

Con otros moderados creó la fracción de los güelfos blancos para tejer negociaciones y consenso, soluciones políticas a la violencia, contra los negros y la injerencia extranjera, pues temían la caída de la república, como ocurrió. Prior (alcalde) de la ciudad, contra la inestabilidad tuvo que sancionar a algunos blancos y negros. Varios papas fueron sus enemigos por su crítica a la injerencia en la ciudad. El Consejo luego controlado por los gibelinos, exilió a Dante por corrupción, pedofilia (una malvada lectura de La vita nuova basada en Beatrice), colaboracionista, y lo condenó a la hoguera si regresaba. La Comedia, luego llamada por Petrarca “Divina”, es uno de los más grandes libros existentes y también análisis y balance de los errores de los políticos, a los que destina los nueve círculos del infierno.


Tiene el coraje de reivindicar a Paolo y Franchesca, dos jóvenes amantes sorprendidos en medio de la pasión y asesinados por el marido, mientras coloca a varios Papas en el infierno Y estigmatiza a los que perdieron la república, por sucumbir al odio, la miopía y la incapacidad para pensar en el futuro. Dice Dante que en el séptimo círculo: “Vi llegar personas que lloraban en silencio y caminaban… con paso lento… cada uno de ellos retorcido desde la barbilla, con el rostro… hacia atrás, por haber perdido la capacidad de ver hacia adelante… tan torcidos… que las lágrimas les corrían entre las nalgas”.


@CarlosRaulHer

 3 min


José Antonio Gil Yepes

Las variables políticas con mayor impacto en la evolución de Venezuela son el manejo de los Derechos Humanos y la Articulación del Oficialismo, muy por encima de la Articulación de la Oposición y las negociaciones locales facilitadas por los representantes de Noruega y del Grupo de Contacto. En lo político internacional, se destacan eventos que reflejan la alianza del gobierno de NM con países del bloque de Oriente; lo cual sugiere que su enfoque hacia las sanciones es más evadirlas, con el apoyo de Rusia, Irán, Turquía, etc., que negociar la flexibilización de dichas sanciones con los países de Occidente a cambio reformas democratizadoras y económicas. Este proceso refleja la continuación de la tendencia de Venezuela hacia un cambio de esfera de influencia geopolítica hacia los países de Oriente (todos de corte autoritario, con la excepción de la India); mientras que, por su parte, Estados Unidos no ha definido otra política hacia Venezuela que la de ponerse de acuerdo con los países de la Unión Europea y estos, a su vez, se encuentran ocupados de la pandemia, Brexit, Ukrania, etc.
A medida que cede la pandemia, está la emigración de venezolanos y, con ella, se reactivarán las presiones de los países receptores de nuestros migrantes para que el gobierno de NM cambie sus políticas o para que cambie el gobierno.

En lo económico se destacan, en positivo, el avance de la dolarización, con la legalización de contratos con precios y pagos en divisas, la vacunación y la promoción de exportaciones privadas. En lo negativo, se destacan la lentitud y privilegios (Sistema Patria) en la vacunación; la persistencia de las semanas de no circulación, que entorpecen la economía; los amagos de la Sundee en controles de precios y la extraña ausencia de privatizaciones (ofrecidas por el oficialismo vía Ley AntiBloqueo). En este último aspecto, recientemente anunció el diputado oficialista José Gregorio Leandro Mora que la privatización no es lo que plantea la Ley Antibloqueo, sino la “equitización” (¿?). Lo económico también se ve frenado por las fallas en servicios públicos: combustibles, transporte, electricidad y servicios de salud.

El cambio climático sigue cobrando conciencia en los países del G7 y, con ello, los planes para sustituir el auto a gasolina por el auto eléctrico. Lo cual apunta a que, si Venezuela pretende volver a ser un país petrolero –ya no lo es-, tendrá que reorientarse del mercado energético a los mercados químico y petroquímico y tendría que sincerarse si es que es verdad que el gobierno de NM quiere atraer inversionistas importantes para lo cual necesita reformar la Ley de Hidrocarburos (una de las más estatizantes y más fiscalistas del mundo), poner en marcha el proceso de privatizaciones ofrecido por la Ley AntiBloqueo y garantizar la propiedad privada.

En suma, las fuerzas que están moviendo los escenarios de Venezuela son la concentración de poder en el gobierno de NM, basada en su relativa articulación interna y el apoyo militar; la ruina económica y de servicios públicos que ocasionó esa concentración de poder; la emigración de venezolanos y la presión de los países receptores por cambiar el gobierno de NM o que éste cambie sus políticas ruinosas; la necesidad del gobierno de recuperar algún bienestar; el apoyo internacional mayoritario a la oposición venezolana; y las sanciones, que están siendo usadas como cartas de negociación para obligar al gobierno a cambiar sus políticas y a democratizar el país. Las fuerzas ausentes se deben a la desarticulación de la oposición y a su falta de coordinación de estrategias con el resto de los sectores democráticos.

La verdadera solución para cualquier demócrata radica en las negociaciones, lo cual es difícil de llevar a cabo por la poca vocación negociadora del oficialismo y la carencia de un vocero de consenso por parte de la oposición: el reto de los facilitadores noruegos es mayúsculo. Cierto es que el gobierno de NM hace anuncios mayores, como la privatización generalizada vía Ley Antibloqueo; pero luego no pasa casi nada. En temas menores sí, como la renovación de los Rectores del CNE. Pero éstos cambios no reponen la democracia ni recuperan la economía. Por ahora, Venezuela da vueltas alrededor del punto donde el gobierno de NM la ha colocado. Puede ser que el gobierno esté comprando tiempo, como ha hecho siempre con el supuesto Diálogo, para esperar que sus antagonistas o problemas se agoten y continuar su mismo rumbo. Sin embargo, la crisis económica se le salió de las manos y el gobierno ha tenido que implementar medidas ajenas a su interés por concentrar el poder, como la liberación de precios y del tipo de cambio. Además, parte del empresariado, se cansó de esperar: está reactivando operaciones y las federaciones empresariales, coordinadas por Fedecamaras, están tratando de negociar con el gobierno cambios en las políticas económicas, lo cual es aprobado por el 81% de los empresarios según la Encuesta Multisectorial Empresarial de Escenarios Datanalisis. Los políticos opositores pudieran tomar ejemplo de Fdecamaras y ponerse de acuerdo en crear una instancia que los represente y comprometa, tanto para negociar como para presionar. Si alguien piensa que estos esfuerzos negociadores son inútiles, también debe pensar que el gobierno de NM está en graves apuros que le inducen a cambiar. Recuerde, la historia se escribe cada día, todos los días; como se escribió la historia de la transición del gobierno en 1958-1959.

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Ángel Monagas

Cuando analizamos los resultados de los últimos procesos en nuestra parte del continente, podemos llegar a conclusiones erradas y a imprecisiones conceptuales y sociológicas.

El resultado del Perú se acerca mucho a eso.

¿Por qué? ¿Es que la derecha fracasó? ¿Es que el socialismo es mejor o es que el liberalismo no responde a nuestros intereses?

Empecemos por aclarar que en el Perú, como en Argentina, Bolivia y en Chile, no triunfó la izquierda, ni siquiera las ideas de Marx. Es la concertación de un proyecto populista, ideado por Lula da Silva y Fidel Castro en 1990.

No me refiero tan solo al plan del Foro de Sao Paulo ni a la Unión de Repúblicas Socialistas de América (URSA).

No es una película ni un invento del Nuevo Orden ni de los extraterrestres o espíritus.

La derecha o, mejor dicho, el liberalismo como corriente opuesta a la prevaleciente izquierda en Venezuela, aún no ha entendido ni encontrado el puente comunicacional con las grandes mayorías.

En un artículo de prensa, publicado el 9 de diciembre del 2016 en LaRepublica.net, titulado Socialcristianismo. Conclusiones, Emilio Bruce decía:

«Algunos costarricenses perciben el socialcristianismo como extrema derecha por ser antítesis del marxismo y sus derivaciones. En realidad, la oposición contra la doctrina social de la Iglesia católica deriva del hecho de que el socialcristianismo es profundamente democrático y bajo su régimen las elecciones populares son concebidas como un voto para cada ciudadano mayor de edad y se ejerce plenamente en diversidad de partidos y opciones. No es un régimen totalitario de partido único.

»En realidad, el discurso contra el socialcristianismo obedece a que es una herramienta social para lograr cuatro elementos básicos en una sociedad: primero, para colocar la dignidad, libertad y preeminencia del ser humano creado a imagen de Dios antes que cualquier partido, líder iluminado, o del Estado mismo. Segundo, para buscar el bien común estableciendo relaciones de equilibrio, respeto, justicia y bien entre las personas. Tercero, para crear una relación de solidaridad entre las personas sin menoscabo de su libertad, de sus vocaciones o iniciativas libres. Cuarto, para atender las necesidades de los más pobres y de los más necesitados de educación y de trabajo, sin aplastar a quienes tienen, a quienes ya disfrutan del bienestar que se desea dar a toda una colectividad. No es acabando con los exitosos cómo se promueve a los menos favorecidos.

»El socialcristianismo no promueve la creación de pobreza al nivelar para abajo y empobreciendo a todos. El socialcristianismo busca de manera clara que cada individuo despegue sostenidamente en su economía y en su vida familiar. Nunca ha buscado confiscar de unos para dar a otros. Ha buscado y alcanzado relaciones equitativas y justas. Busca claramente repartir riqueza produciendo más, no repartir pobreza repartiendo lo que hay entre todos».

Una de las grandes fallas del socialcristianismo, a pesar de los esfuerzos de muchos, es la carencia de un proyecto, de unas ideas para superar las necesidades materiales, que sí existen y no las negamos, como es el hambre, la pobreza extrema en general.

Maritain, fue un pensador inspirado en la filosofía cristiana. Su aporte es un océano a la causa de la democracia cristiana pero no bastó para enfrentar el verbo, la falsa imagen del comunismo en el mundo.

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Luis Ugalde, S.J

Parece que ya nadie cree en nadie, ni en el poder dictatorial ni en la oposición democrática. Las promesas no engañan cuando la mentira se ha convertido en cinismo para justificar el hundimiento. Los jefes del régimen saben que la “revolución” que ofrecieron como liberación del “capitalismo explotador”, ha llevado a la pobreza al 90% de un país en descomposición. No estoy de acuerdo en quienes consideran que Maduro es tonto e ignorante. Sabe de sobra que el país está en un callejón sin salida y necesita un cambio radical.

¿Nueva negociación? El régimen ha dicho que está dispuesto a una nueva negociación que no sea repetición de las burlas anteriores. Nadie se fía de las palabras. ¿Será verdad que el régimen piensa engañar una vez más? ¿Va a la negociación dispuesto al cambio o simplemente para ganar tiempo y respiro?

Para reconstruir a Venezuela no hay más camino que lograr acuerdos básicos fundamentales con decidido cambio de modelo y sumar todas las fuerzas posibles (hoy enfrentadas) para que la deseada reconstrucción democrática no sea un estrepitoso fracaso. Esto es más que una negociación entre 16 representantes, es diálogo multicolor de millones que descubren su necesidad de convertirse en ciudadanos para que renazca la República.

Es asunto de vida o muerte no solo quitar las sanciones internacionales sino entrar en una relación amistosa y de fuerte colaboración con las principales democracias del mundo. Esas sanciones se impusieron como respuestas a graves delitos personales y a políticas antidemocráticas, violatorias de la Constitución y de los derechos humanos. Ahora se le hace ver a la dictadura que no hay levantamiento de sanciones si el gobierno “de facto” no da pasos significativos hacia la democracia, quitando persecuciones, prisiones, destierros e inhabilitaciones dictatoriales y cambiando el modelo totalitario rotundamente fracasado que mata a la economía productiva y castiga a la población con la miseria.

¿Van los hechos en esa dirección, o más bien las palabras-promesas van por ahí y los hechos en la dirección contraria?

Condiciones para la reconstrucción nacional

Sin eliminar la hiperinflación no hay vida, y no es posible frenarla sin refinanciar la inmensa deuda e incrementar aceleradamente la producción nacional, desastres a los que llevó el régimen mucho antes de las sanciones. Es indispensable una inversión multimillonaria sostenida, lo que no puede ocurrir sin garantías jurídicas y sin un modelo abierto a la iniciativa privada. Sin ese cambio sustancial no es posible crear oportunidades para que millones de venezolanos tengan trabajo productivo y bien remunerado. Sin cambio global de enfoque tampoco es posible el apoyo internacional con movilización nacional de la sociedad civil activada y articulada.

Obviamente todo esto exige un estado democrático que desata y estimula el talento y la creatividad de millones de venezolanos y de miles de organizaciones intermedias muy variadas.

¿Va el gobierno “de facto” en esa dirección?

Desearíamos que así fuera y a veces se escuchan algunas promesas en esa dirección. Pero no lo hará el régimen mientras sienta que tiene otras alternativas y no sea obligado por el malestar nacional de millones y la presión internacional de las democracias e instituciones de derechos humanos. Tenemos que ver hacia dónde van los hechos y decisiones más recientes del poder Ejecutivo-Judicial. Al tiempo que prometen diálogo hacia la democracia, los hechos van a atornillar la dictadura. Permítanme nombrar muy rápidamente solo 10 políticas: no opiniones mías, sino hechos evidentes del régimen.

1-Criminalización de las ONG, su control dictatorial y obligación de demostrar su inocencia. Así mismo de los organismos internacionales y ONG de apoyo.

2-Control total de los Medios de Comunicación Social con exclusión de la sociedad.

3-Promoción del anticonstitucional estado comunal con eliminación del poder municipal y de las votaciones individuales libres y secretas.

4- Mantenimiento del secuestro de los partidos opositores y de sus tarjetas.

5-Inhabilitación, persecución y exilio de dirigentes democráticos.

6-Centenares de presos políticos.

7-Con un CNE algo mejorado, pero que nada puede hacer si el Poder Ejecutivo-Judicial dictatorial no quiere.

8-Discriminación en toda la vida nacional con el carnet del partido oficial y la división del país en patriotas y “derecha” delincuente que, como tal, debe ser excluida y perseguida( como en Cuba).

9-La Fuerza Armada Bolivariana es y debe ser partidista; quien no lo sea es enemigo de la patria.

10-Mantenimiento de la injerencia cubana en los núcleos decisivos.

Necesitamos una ciudadanía movilizada para elecciones integrales y más allá, una negociación libre de toda ingenuidad y partidismo y una presión internacional en la que Europa y América se den la mano en ayuda de la vida digna y libre de los venezolanos.

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Humberto García Larralde

El triunfo electoral de Pedro Castillo en Perú expresa, para algunos, la amenaza de opciones políticas contrarias a la democracia, identificadas con el Foro de Sao Paulo. El próximo país en sucumbir podría ser Colombia, con elecciones el año entrante, preso actualmente de una protesta que no amaina. Similares protestas ocurrieron en Chile y Perú (y la misma Colombia) en 2019. Además, estarían los cambios en puertas en Chile, dado el sesgo de izquierda con que resultó electa la asamblea que habrá de redactar su nueva constitución, y las expectativas de que retorne al poder Lula en Brasil, ante la desafortunada gestión de Jair Bolsonaro. ¿Significa el resurgimiento de fuerzas identificadas de una forma u otra como de “izquierda”, un proyecto para acabar con la democracia liberal en el continente? Las experiencias de la Venezuela chavista, de Nicaragua con Ortega, como de Cuba, no dejan dudas al respecto. ¿Podemos suponer que fuerzas afines en otros países seguirán su camino?

Los venezolanos confiamos en que ninguno de nuestros vecinos latinoamericanos habrá de emular un proceso como el chavista, que destruyó a uno de los países más prósperos del continente y acabó con sus libertades democráticas. Sería suicidio. Pero los discursos redentores de líderes populistas tienen un asombroso poder de contagio, más con los estragos del Covid-19. Tocan sensiblerías comunes a latinoamérica, señalando al “imperio” y a una difusa “oligarquía” como el origen de todos nuestros males, y prometiendo cortar el nudo gordiano de las instituciones de la democracia representativa para darle protagonismo directo al Pueblo (mayúscula). El chavismo ilustra algunos de estos aspectos.

El origen comicial de la presidencia de Chávez no impidió calificar a su gestión de autoritaria, aunque “competitiva”, según algunos analistas: convocaba a elecciones, pero cada vez más dominadas por el ventajismo oficialista, en el marco del desmantelamiento del Estado de Derecho y la violación creciente de los derechos humanos. Esto se acentuó con su sucesor, quien hizo inhabilitar a partidos y dirigentes opositores con un poder judicial pro-chavista, usó abiertamente los recursos del Estado para promover a candidatos oficialistas, acosó a las fuerzas opositoras y les dificultó el acceso a la totalización de votos. La supresión del ordenamiento constitucional culminó, como sabemos, en la anulación de los poderes de la representación popular en la Asamblea Nacional 2015-20 y en comicios amañados para designar una asamblea constituyente en reemplazo, y para reelegir a Maduro como presidente. Tales trampas fueron desconocidas por más de 50 países democráticos. Junto con los informes de la Alta Comisionada y del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, más denuncias de la OEA y de numerosas ONGs, no dejaron dudas acerca del carácter dictatorial del régimen de Maduro. Pero resultó ser una dictadura sui géneris, diferente a las que asolaron a América Latina el siglo XX, asombrosamente resiliente, que ha podido sobreponerse a su notoria impopularidad, a la severa crisis económica provocada por sus políticas y al rechazo y a las sanciones de las principales democracias del mundo.

Suele caracterizarse como comunista o “castro-comunista”, por su sometimiento a directrices cubanas, sobre todo en materia de seguridad de Estado, y por su prédica antiimperialista y “revolucionaria”. Los cambios en ciernes, mencionados arriba, se designarían, igualmente, como avances del comunismo. No obstante, ni el chavismo, ni las expresiones de izquierda referidas, se avienen al modelo comunista clásico. Amén de la ausencia de una base doctrinaria marxista leninista, su extracción de clase es predominantemente del lumpen y demás desclasados, con la clase obrera organizada ubicada como enemiga a desactivar; sus propuestas destruyen a las “fuerzas productivas”, contrario a lo que se desprendería de los escritos de Marx sobre el socialismo; no hay plan central efectivo de las actividades económicas; y sus alianzas, tanto nacionales como internacionales, son con fuerzas oscurantistas, de derecha: teocracias, dictaduras genocidas (Siria), sectas religiosas y regímenes paria de distinto tipo.

Un argumento distinto para evitar esta calificación es que, a pesar del notorio fracaso de todos los intentos por instrumentarlo, todavía la noción “comunista” tiene cierto tinte utópico en algunos sectores de la izquierda política y académica. Habrían fallado los líderes, pero no la idea: con una adecuada corrección de los errores cometidos, podría alcanzarse la tan anhelada liberación de la humanidad. Semejante aberración repercute, asombrosamente, en la aquiescencia de agrupaciones de izquierda ante la dictadura de Maduro, Cuba y movimientos afines. Formarían parte de “las causas más nobles de la humanidad” que, se admite, pueden excederse al defenderse ante acciones en su contra del “imperio”. Al dificultar asumir actitudes condenatorias de sus atropellos a los derechos humanos por sectores académicos de Europa y EE.UU., se convierte en un plus. Internamente, la mitología comunista ofrece un relato para absolver tales atropellos: “legitima” una dictadura totalmente ajena a lo que postula.

La prédica patriotera de Chávez, invocando a la epopeya emancipadora para excitar al pueblo contra una oligarquía que, supuestamente, había traicionado al Libertador, es de naturaleza fascista. Al igual que con el comunismo, recoge su vocación totalitaria. Con campañas de odio contra sus opositores, edificó un imaginario maniqueo que llevó a su discriminación abierta. La militarización de la sociedad, sus diatribas populistas, el culto a la muerte y la asunción de la política como una guerra contra los “enemigos del pueblo”, defendido por sus “camisas rojas”, completan el cuadro. Como innovación, incorporó elementos de la mitología comunista para construir un envoltorio ideológico que identificó con el “socialismo del siglo XXI”. El menjurje con sus prédicas épicas iniciales puede denominarse de “fasciocomunista”. Confirió sentido a prácticas populistas extremas en contra de la democracia liberal, para erigir una trinidad Caudillo-Pueblo-Ejército que justificara su poder personal omnímodo. Habría que estar atento si Castillo u otros líderes populistas latinoamericanos, deriven hacia tales perversiones.

Pero, a diferencia de las experiencias fascistas del siglo XX, interesadas en asegurar una economía robusta que sustentara sus fines bélicos, el chavismo se dedicó a expoliar la enorme renta petrolera, destruyendo las fuerzas productivas del país. La destrucción del Estado de Derecho y el arrinconamiento de las fuerzas de mercado, hizo que la asignación, distribución y usufructo de los recursos económicos pasara a determinarse por criterios políticos, ajenos a la racionalidad económica, creando toda suerte de oportunidades de lucro. Degeneró en componendas entre quienes estaban mejor posicionados para aprovecharse de éstas, en lugar destacado la cúpula militar, corrompida deliberadamente para asegurar su complicidad en la expoliación. Creó un Estado mafioso, asociado a países paria que le prestan asistencia, así como con el ELN y las FARC disidentes colombianas, y otras organizaciones criminales que controlan porciones del territorio nacional. La situación de anomia facilitó la extensión de sus tentáculos a todos los niveles consolidando, así, un régimen de expoliación en el que priva el más fuerte.

Esta situación, propia de un territorio conquistado, describe fielmente la vida actual en Venezuela. El Estado gangsteril de Nicaragua bajo Daniel Ortega se le asemeja mucho. Y Cuba, no obstante la hegemonía del clan Castro, se encuentra dominada por una oligarquía militar que, al igual que en Venezuela, controla la economía. Aprendiendo de la corrupción militar chavista, depreda a sus anchas las escasas fuentes de ingreso de la isla, al controlar el poder sin contrapeso alguno. Otra muestra de “apartheid revolucionario”. Es esta la amenaza ante la que es menester estar vigilante: la emergencia de una internacional militar mafiosa, que conquista a sus propios países en nombre de la “revolución” y procura prestarse ayuda mutua para permanecer indefinidamente en el poder. Recordemos que el populismo latinoamericano muestra, además, un largo historial de destrucción de sus economía.

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Jesús Elorza

El regreso al país, de uno de los diputados que se encontraba exiliado en Italia desde 2019, provocó todo un mundo de discusiones y debates en el mundo político y la sociedad civil venezolana.

- Estamos sorprendidos por ese regreso, señalaban algunas personas. Recordamos que se refugió en la Embajada de Italia para evitar ser detenido y ahora estamos un tanto extrañados, por decir lo menos, con este inesperado retorno.

- Sus palabras al momento de refugiarse en la embajada, jamás se me olvidaran, dijo un trabajador del Arco Minero:

….”No le daré el gusto a la narcodictadura que me exhiba como un trofeo y me use como rehén, a cambio de condonarle sus crímenes de Lesa Humanidad, violación de los Derechos Humanos, corrupción, narcotráfico y terrorismo. Sigo en la lucha, Venezuela vale la pena y agradezco la acogida de Italia”….

y ahora, veo que no solo anuncia su regreso con antelación, sino que lo hace con bombos y platillos como si no hubiese pasado nada….que alguien me explique

- No te voy a explicar nada, sino que voy a incrementar el asombro de todos, dijo un dirigente comunitario del estado Bolívar. Recientemente, el 8 de mayo de 2019 para ser mas preciso, es levantada su inmunidad parlamentaria por la ANC tras solicitud del TSJ y la Fiscalía, por acusaciones de traición a la patria, concierto para delinquir, entre otras, por haber participado en el intento de levantamiento militar contra Nicolás Maduro y en apoyo al presidente del parlamento Juan Guaidó….y en el aeropuerto no le dijeron ni pio….esto esta raro….muy raro.

- Que Yo sepa, señala un dirigente político, Américo De Grazia es “acusado de estar involucrado en el fallido alzamiento militar del pasado 30 de abril” y por eso toma la decisión de irse del país. Pero, su regreso se decide entre gallos y media noche, quedando en el ambiente una estela de oscura negociación.

- Un momento, interviene un simpatizante de la Causa R (al revés), excompañero Américo dejo muy en claro que regresaba para participar como candidato a gobernador del estado Bolívar en las próximas elecciones del 21 de noviembre.

- Esta bien, respondieron todos. Respetamos su derecho a participar o no en un proceso electoral. Pero, queda claro que lo hace en contra de la decisión de su partido y, lo mas importante, queda aún sin explicar como el régimen permitió su ingreso a pesar de haberlo señalado como terrorista, golpista y traidor a la patria. ¿Regreso negociado?

- ¿La Libertad de los Presos y Perseguidos Políticos va a ser para todos o solo para algunos? preguntó un dirigente juvenil. Con esa conducta, Américo abandonó a la compañera de exilio Mariela Magallanes. Cabe pensar entonces, que el regreso de Américo obedece a oscuros intereses que pretende disfrazarlos con su intención de participar en las elecciones.

- De acuerdo con lo dicho por ese joven, dijo un representante de la Sociedad Civil. Solo le agregaría, que la presencia de Bernabé Gutiérrez en el comité de recepción de Américo, sirve para confirmar que detrás del regreso hay una oscura negociación que hizo permisible que el régimen mirara para otro lado cuando Américo llegó al Aeropuerto “Simon Bolívar”.

- Falta que siga el ejemplo del Alacrán, y solicite que le asignen la tarjeta de la Causa R para su participación en las elecciones. Cuestión esta que no dudamos que pueda ocurrir. O en su defecto, el Alacrán pudo proponerle que sea candidato de su partido la Alianza Democrática.

En fin, Américo quiso hacer una gracia y le salio una morisqueta.

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Luis Manuel Aguana

“Existe “vacío de poder” cuando “el poder está vacío,” es decir, cuando nadie lo está ejerciendo. Por tanto, no puede haber “vacío de poder” cuando alguien está ejerciendo el poder, así sea ilegítimamente. En este caso, lo que habría es usurpación de autoridad”.

Ante esa definición de “vacío de poder” del Dr. Allan Brewer-Carías, reconocido constitucionalista venezolano, difícilmente podría esgrimirse que en Venezuela exista un vacío de poder sino una usurpación del poder. Esto de ninguna forma significa que de igual manera no tengamos que llenar la “vacante” del poder usurpado con una autoridad legítima. Eso es lo que todavía sigue pendiente en Venezuela.

De allí que no me extrañe notablemente que los políticos hayan abandonado la famosa ruta del “cese de la usurpación” de Nicolás Maduro, indicando que eso fue un “error”. Razón por la cual nace con renovado interés y entusiasmo la negociación de la oposición con el régimen, camino que por cierto ninguno de ellos abandonaron nunca, haciéndole creer a los venezolanos que había un verdadero interés en salir de Maduro y sus delincuentes y “dándose cuenta” ahora que la cosa no sería tan fácil como se había pensado.

Pero como se dice en el interior del país, “se cayeron de un coco”. Los venezolanos reafirmamos el cese de la usurpación de Nicolás Maduro Moros y lo transformamos en un mandato constitucional a través de una Consulta Popular vinculante, establecida como uno de los medios de participación política del pueblo venezolano en nuestro texto fundamental.

Esto es, ya no es una opción de los políticos decidir si negocian o no con Maduro en el poder. Ya no tienen esa opción. Y voy más allá: quienes están intentando negociar por nosotros dejaron de tener la representación interna legitima para poder hacerlo a partir del 5 de enero de 2021. Y si es del caso que se presente alguna negociación en el futuro por quien tenga la legitimidad para poder hacerlo por los venezolanos, la primera exigencia tiene obligatoriamente que ser que Maduro se separe del poder para pensar sentarse en una mesa.

Esto tal vez no lo entiende muy bien la Comunidad Internacional y por eso hay que explicárselos muy bien. Pero eso tampoco es del interés, por razones obvias, de quienes se atribuyeron la supuesta capacidad para negociar por los venezolanos fuera del país sin tener el respaldo popular. Ese respaldo vence cada 5 años de acuerdo a nuestra Constitución vigente. Y el de la Asamblea Nacional legítima venció, como ya indiqué, el 5 de enero de 2021. No es cuestión de decidir que parte de la Constitución aplicamos y cual parte no porque nos interesa. Y al no existir otra Asamblea Nacional legítimamente electa -porque los venezolanos rechazamos contundentemente la elección parlamentaria del régimen del 6 de diciembre de 2020 en una Consulta Popular- mal podría nadie asumir una representación de los venezolanos para absolutamente nada fuera de Venezuela, así la Comunidad Internacional reconozca un fuero que ya no existe dentro del país.

¿Adónde nos deja todo esto? Como bien dijo el Dr. Brewer-Carias, no existe “vacío de poder” cuando alguien lo está ejerciendo aunque sea ilegítimamente. Fundamentándonos en lo anterior, Juan Guaidó es tan ilegitimo y usurpador como Nicolás Maduro Moros. Pero nadie en el reino de Venezuela se atreve a decir que el rey está desnudo, en especial aquellos que deben y tienen la obligación moral con los venezolanos de pronunciarse para indicar jurídicamente la situación legal del Presidente Encargado, como Presidente y como Diputado, así como el resto de sus colegas parlamentarios. Las razones pueden ser muchas, desde no querer meterse en esas profundidades del desastre venezolano, hasta simplemente un encubrimiento inexplicable pero a la vez insostenible. No en vano dicen que en Venezuela existe una sociedad de cómplices. Esta sería una dura demostración de eso.

El 1ro de junio de 2018, fecha donde todavía ni siquiera se vislumbraba la existencia de un oscuro diputado llamado Juan Guaidó, un grupo de venezolanos donde me honró participar, asistidos por los distinguidos juristas venezolanos, la Dra. Blanca Rosa Mármol de León y el Dr. José Vicente Haro, introdujimos un Recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia legítimo, con el objeto de ejercer una “Acción Innominada con el objeto de solicitar a ese Tribunal Supremo de Justicia, realizara las actuaciones que fueren necesarias para crear las condiciones requeridas, con base en los Principios Fundamentales de la Constitución, para la designación de un Gobierno de Emergencia Nacional que tenga por objeto el restablecimiento del orden constitucional y democrático en Venezuela”.

En ese Recurso esgrimimos las razones constitucionales e institucionales para que ese legítimo Tribunal Supremo de Justicia cubriera el “vacío de poder” existente en la Venezuela de ese entonces, producto de la vacante usurpada ilegalmente por Nicolás Maduro Moros, solicitando que ese Alto Tribunal designara un Consejo de Gobierno de Emergencia Nacional para garantizar una transición “aplicando los principios, valores y pilares fundamentales de la Constitución venezolana como garante de la supremacía y efectividad tales principios, todo ello conforme a lo establecido en los artículos 1, 2 3, 5, 6, 7 y 335 de la Constitución”; y que nombre un Gabinete que realmente tome las decisiones que el interinato nunca tomó en más de dos años de ejercicio, acordes con la situación de usurpación de Nicolás Maduro Moros, como por ejemplo la designación de un Alto Mando Militar legitimo a quien puedan responder los oficiales activos todavía leales a la democracia.

En ese sentido solicitamos al TSJL realizara “todo tipo de consulta a la sociedad civil, factores políticos, académicos, gremiales, empresariales, sindicales, eclesiásticos, institucionales y aquellas consultas públicas que fueren procedentes y/o necesarias de acuerdo con el artículo 70 de la Constitución, para garantizar la integración más legítima, idónea, plural e independiente de venezolanos comprometidos con rescatar la democracia en Venezuela y restablecer el orden constitucional, todo lo cual debe ser salvaguardado por ese Tribunal Supremo de Justicia legítimo, como garante de la supremacía constitucional y de los valores, principios y normas de la Carta Fundamental venezolana” (Pág. 10 del Recurso).

¿Por qué creen ustedes que los políticos “opositores” que todos conocemos, y que ahora tratan de negociar por nosotros, se movieron como unos tigres para que ese “vacío de poder” fuera constitucionalmente cubierto en la siguiente y última legislatura del año 2019? Precisamente para evitar que todos los recursos legales –porque no solamente el nuestro estaba en curso- y en particular ese “vacío de poder” que había sido llenado por un usurpador, fueran decididos en el más alto Tribunal de la República legítimamente sin la intervención de ellos, perdiendo el control de la situación política en Venezuela. Cerraron el vacío con la designación de Juan Guaidó en enero de 2019 como Presidente de la Asamblea Nacional y posteriormente como Presidente Encargado el 23 de enero de ese año.

A pesar de toda esa maniobra quienes estábamos esperando un fallo del TSJ legitimo en relación con ese “vacío de poder” nos quedamos satisfechos, esperando que esa designación abriera los caminos para el desalojo del usurpador. Pero eso no ocurrió y ahora estamos peor que a finales de 2018 en todos los sentidos. Se quedaron con la batea pero no lavaron la ropa, como decimos en Venezuela. Y todavía muchos aquí se atreven a decir que no son un obstáculo para salir de esta desgracia.

Ahora con dos usurpadores que no tienen el respaldo de una elección legítima de los venezolanos, se justifica doblemente lo que solicitamos el 1ro de junio de 2018 al Alto Tribunal de la República en el exilio para que un Consejo de Gobierno de Emergencia Nacional, no solo decida una transición estable en el país sino que convoque a un proceso Constituyente, y posteriormente a elecciones libres, justas y verificables, como se hizo en Venezuela en 1946. Tenemos tradición republicana de sobra para encausar al país y más aun venezolanos dispuestos a realizarlo. Esta es otra manera de enfocar el problema y que termina en lo mismo que siempre hemos sostenido: ¡Que el pueblo venezolano decida!

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