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Opinión

Desde que comenzó la pandemia, mucho se ha escrito sobre la globalización, sus inconvenientes en momentos de disrupción globales, y las supuestas bondades de un repliegue hacia el ámbito nacional. En este sentido, como en muchos otros, la crisis de la COVID-19 ha acelerado tendencias preexistentes. De hecho, la ratio del comercio respecto al PIB global —uno de los principales indicadores asociados a la globalización— ha seguido una tendencia descendente desde 2012, y los movimientos políticos antiglobalistas llevaban ya tiempo incrementado su popularidad.

Estos movimientos tienen algunos motivos de peso para desconfiar de la globalización, y más en estos momentos. La escasez de material esencial ha demostrado que las actuales cadenas globales de valor —con una excesiva concentración de proveedores y sin acumulación de stocks— son muy poco resilientes. Esto se suma a que, como ya se venía recordando, la globalización ha generado perdedores a escala nacional, especialmente en países desarrollados. Estados Unidos es un caso particularmente llamativo: la renta media del 50% más pobre se vio reducida entre 1980 y 2010. La deslocalización productiva no es ni mucho menos el único factor que explica este fenómeno (los efectos de la automatización sobre la desigualdad se pasan por alto demasiado a menudo), pero su papel ha sido significativo.

Conviene, sin embargo, no caer en la tentación de plantear enmiendas a la totalidad. Los axiomas de Adam Smith sobre la especialización productiva y de David Ricardo sobre las ventajas comparativas son tan ciertos ahora como hace siete meses, o como hace doscientos años. En su conjunto, la globalización ha sido claramente beneficiosa, sacando a millones de la pobreza, con lo que el foco de nuestra acción política debería situarse en reformarla, no en destruirla.

Para empezar, las organizaciones económicas de integración regional deben potenciar el desarrollo de cadenas regionales de valor para bienes de gran relevancia estratégica; no solamente los chips electrónicos, sino productos de primera necesidad como la comida. Evitar una nueva situación de escasez requerirá una transición de un modelo just-in-time a uno just-in-case, que priorice la seguridad de abastecimiento. Pero eso no pasará necesariamente por adoptar posturas autárquicas —con las implicaciones políticas y económicas que eso acarrea—, sino por dotar de un mayor grado de diversificación a las redes de suministro global.

Asimismo, debemos seguir promoviendo un cambio de paradigma a nivel doméstico que nos permita combatir las enormes desigualdades intrapaís que han surgido. Las autoridades nacionales y locales han de establecer mecanismos de protección adecuados para salvaguardar los derechos fundamentales de sus trabajadores y ofrecerles la perspectiva de un futuro digno. Puede contemplarse, entre otras cosas, la adopción de sistemas de renta mínima (ya implementados en muchos países), la inversión en formación profesional y académica en los sectores económicos del futuro, y el lanzamiento de programas de empleo público en el desarrollo de la transición ecológica.

Por otro lado, hay que abordar urgentemente los puntos flacos del sistema comercial mundial. Para ello, el nombramiento en unos meses de un nuevo director general de la Organización Mundial del Comercio será clave. Quienquiera que sea elegido tendrá la ardua tarea de resucitar una organización lastrada por el rotundo fracaso de la Ronda de Doha, la actual potestad de sus Estados miembros para auto declararse como países desarrollados o países en vías de desarrollo (sin que existan criterios objetivos), y la parálisis del Órgano de Apelación, elemento troncal del sistema de solución de diferencias comerciales. Sin un correcto funcionamiento de este sistema, los riesgos de que se propaguen las guerras comerciales aumentan exponencialmente.

Cuando hablamos de globalización, hoy nos referimos fundamentalmente al auge del comercio internacional y al movimiento libre del capital financiero. No obstante, como bien señala el economista Dani Rodrik, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales de 2020, no hay motivo para que la globalización se circunscriba a estos ámbitos. Más allá de lo puramente económico, resulta esencial profundizar en la gobernanza compartida de los llamados bienes públicos globales, de forma que dicha gobernanza se convierta en uno de los principales vectores de la cooperación internacional.

Amenazas tan graves y generalizadas como la que representa la pandemia de COVID-19, así como el cambio climático, únicamente pueden afrontarse de forma efectiva a nivel global. Las acciones que operadores económicos y Gobiernos nacionales emprendan por sí solos para remediar estos males no bastarán: la suma de iniciativas unilaterales nunca sustituye al multilateralismo.

La prevención de pandemias y otros riesgos a la salud pública solamente puede asegurarse a través de una Organización Mundial de la Salud empoderada en términos políticos y económicos. Como es obvio, la irresponsable decisión del presidente Trump de retirar a Estados Unidos de la OMS va en la dirección opuesta, y solo puede entenderse desde un prisma electoralista. Frente a estos desmanes, urge explorar cauces de reforma razonables que pasarían por revisar la financiación de la OMS, aumentando las contribuciones obligatorias de los Estados miembros. Y es que, de acuerdo con los montantes actualmente previstos para el bienio 2020-2021, el mayor contribuyente a la OMS no será un Estado sino un donante privado: la Fundación Gates. Además de corregir estos inaceptables desajustes, habría que dotar a la organización de personal suficiente y capacidades reales de inspección e imposición de sanciones vinculantes, y garantizar que en el desarrollo de su labor impere siempre la ciencia sobre los intereses nacionales.

A nivel medioambiental, es vital reconocer que atajar el cambio climático representará la lucha de nuestro siglo. Deben fomentarse las colaboraciones público-privadas en la transición a un modelo productivo sostenible, reconociendo que la adopción de una economía verde no solo favorecerá a generaciones futuras, sino que es rentable incluso a corto plazo. El contexto actual nos brinda la oportunidad de implantar una condicionalidad verde en todos los instrumentos de recuperación económica que pongamos en funcionamiento, como ocurrirá con el histórico fondo de recuperación que los líderes europeos acaban de acordar. También debe darse mayor protagonismo a actores que a menudo quedan relegados a un segundo plano en el debate público sobre esta cuestión, como son las ciudades. Sirva de ejemplo e inspiración la iniciativa C40 de 96 ciudades globales aliadas en la lucha contra el cambio climático.

Invertir en una recuperación económica que ignore la necesidad de avanzar hacia la descarbonización es contraproducente. Tratar de acaparar las futuras vacunas contra el coronavirus impidiendo una distribución equitativa no acabará con la amenaza sanitaria y económica que supone la pandemia. Optar por el proteccionismo y por un repliegue nacional desaforado supone aplicar recetas de ayer al malestar de hoy. La globalización ha dado lugar a frustraciones e inquietudes perfectamente lícitas, y no podemos conformarnos con recordar los enormes beneficios agregados que ha comportado. Pero nuestra apuesta no debería centrarse en fomentar una menor globalización, sino en construir con templanza, rigor y ambición compartida una mejor globalización.

21 de julio 2020

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/globalization-needs-reformi...

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Francisco José Esteban Ruiz

¿Es usted amigable, fraternal, trata con cariño y le encanta hacer el amor? ¿O es una persona cuya agresividad le aleja de cualquier grupo?

Así es como se estructura la sociabilidad, en dos categorías: los comportamientos que hacen que los animales de una misma especie se atraigan, o aquellos que llevan al aislamiento de los individuos. Y, quién lo diría, todo apunta a que Homo sapiens ha evolucionado hacia la primera categoría a través de un proceso de auto domesticación, aun con lamentables excepciones que mejor ni mencionamos.

Afortunadamente, la amabilidad sobrevive. Se lo debemos a que la selección natural ha favorecido la evolución de nuestra especie como seres grupales y prosociales. Y está claro que, cuando nos comparamos con otros primates, las habilidades de cooperación y comunicación que nos caracterizan han sido –y son– claves para nuestro desarrollo cognitivo como especie. Dicho de otra manera, han sido responsables de que, hoy por hoy, pensemos, razonemos, sintamos y nos expresemos como lo hacemos.

Sufrimos el síndrome de la domesticación

Si nos comparamos con los animales domesticados y los salvajes, nos parecemos más a los primeros que a los segundos. La domesticación, tal y como normalmente la entendemos, conlleva la selección de individuos dóciles. Pero si nos fijamos con detalle, observamos que este proceso no solo afecta al comportamiento propiciando la mansedumbre sino que, además, tiene como resultado la aparición de características que también afectan al cuerpo. Entre ellas las orejas caídas, la nariz más corta, una maduración sexual temprana, la prolongación del aspecto juvenil en los adultos y un menor dimorfismo sexual (diferencia externa entre machos y hembras). Incluso la reducción del tamaño del cráneo, la mandíbula y los dientes.

Todo ello, junto a cambios en los niveles de diferentes hormonas y neurotransmisores, es lo que se denomina el síndrome de domesticación. Estas características, aunque no se detectan en todos los animales domesticados, sí que guardan una cierta relación con este proceso.

Como no podría ser de otro modo, debe existir alguna base biológica que nos explique, o al menos nos ayude a entender, la ocurrencia común de esos aspectos relacionados con la domesticación. Y así es. Se ha detectado que, durante el desarrollo del embrión de animales domesticados, disminuye la función de una estructura denominada cresta neural. Las células de la cresta neural son un tipo de células madre que, entre otras funciones, se encargan de la formación de parte del cráneo, de precursores de dientes, de ganglios nerviosos y de ciertas glándulas que, por su función, se asocian al síndrome de domesticación.

De hecho, si nos comparamos con otros homínidos más próximos a nuestra especie, como los neandertales, las diferencias son notables. Nuestro cráneo y dientes son más pequeños, la estructura craneal de un joven es similar a la de un adulto, hay un menor dimorfismo sexual, y parece que somos menos agresivos. O sea, que nos hemos domesticado.

La baja y la alta sociabilidad van en nuestros genes

Llegados a este punto, podemos considerar que el comportamiento social es una habilidad clave que nos diferencia de otras especies. Y si nos planteamos descifrar sus bases biológicas, qué mejor que hacerlo estudiando qué hay de diferente en las alteraciones y enfermedades relacionadas con la sociabilidad. Por ejemplo, los trastornos del espectro autista (TEA) y el síndrome de Williams, en los que se muestra una baja y alta sociabilidad, respectivamente.

Las personas que presentan TEA suelen manifestar comportamientos repetitivos, alteraciones en el lenguaje y les cuesta relacionarse socialmente. Aunque se han asociado al TEA alteraciones en cientos de genes, aún no se ha encontrado una causa genética común en todas estas personas. Eso sí, debe de existir una base genética, pues hasta en el 96% de los gemelos idénticos si uno de ellos sufre el trastorno, el otro también, si bien los síntomas puedan ser algo diferentes.

Entre las diferencias neurobiológicas encontradas en el TEA se han detectado alteraciones en el volumen de casi todas las zonas del cerebro, con mayor o menor tamaño según la región cerebral y la persona. También se ha descrito una disminución en el número y tamaño de las neuronas, y alteraciones de las conexiones entre ellas. Cabe destacar que en algunos pacientes se ha observado un aumento en el crecimiento acelerado del cerebro durante el primer año de vida.

Los niveles de diferentes neurotransmisores también se ven afectados en el TEA. Principalmente aquellos que producen un desequilibrio entre la excitación y la inhibición de las neuronas, siendo las principales causas la mutación de genes o los desórdenes metabólicos. Un neurotransmisor –y hormona–, que está tomando cierta relevancia en la regulación de la sociabilidad y del comportamiento agresivo en TEA y en otras alteraciones neuropsiquiátricas, es la oxitocina.

En el otro extremo de la sociabilidad nos encontramos a las personas con el síndrome de Williams. En este caso la base genética está bien establecida, ya que les falta un trocito del cromosoma 7 y se pierden unos treinta genes. Esos genes se asocian, precisamente, a la domesticación y al desarrollo de la cresta neural. Y lo más interesante: estas personas son hipersociables, sin miedo a los extraños y muy amigables, a veces demasiado. Aun considerándose un trastorno con retraso mental, quienes padecen este síndrome suelen mostrar habilidades musicales excelentes.

Puesto que, como indicábamos antes, la amabilidad sobrevive gracias a la evolución, hagamos caso a la escritora Raquel J. Palacio: “Yo siempre digo que es mejor pecar de amabilidad. Ese es el secreto. Si no sabes qué hacer, pues sé amable.”

Profesor Titular de Biología Celular, Universidad de Jaén

Agosto 12, 2020

The Conversation

https://theconversation.com/ser-borde-es-contrario-a-la-evolucion-141817

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Con voz propia

“Fraude, escamoteo, burla, adulteración, desconocimiento, parecieran constituir una política sinonimia a la hora de enjuiciar el tema electoral, que históricamente aparece asociado al ejercicio de la voluntad popular”, decía Rafael Simón Jiménez en introducción de su libro “Los fraudes electorales en Venezuela”. Y precisa: “El fraude bajo cualquiera de sus formas: violentas, sutiles, represivas, ventajistas, disfrazadas o abiertas, no es más que un instrumento para esconder la ambición de poder de sus inspiradores y autores, así como el profundo desprecio por la voluntad y opinión de sus compatriotas”.

Tal planteamiento convierte al autor en sujeto de su libro, editado en 2004 por José Agustín Catalá con prólogo de Pompeyo Márquez. Decidió ahora incorporarse al cuestionado Consejo Electoral que el narco régimen arrebató al Parlamento la renovación. Y se burló del convenio de integrarlo con dos oficialistas, dos de la Oposición y un quinto de común acuerdo.

Usurpador del Poder impuso un tres y dos y el mismo escogió a desertores de partidos que clasificó con la invalidación: Bernabé Gutiérrez y RSJ, con la complicidad de oportunistas de la mesita: Javier Bertucci, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano, Felipe Mujica, Segundo Meléndez, Rafael Marín, Juan Alvarado y Luis Romero.

RSJ, obedeció la ilegal decisión de un Tribunal que pasó de Superior a Subalterno del régimen que lo designó Rector principal y luego vicepresidente del CNE.

A los dos meses de funciones renunció, con los argumentos de sentirse “sometido a una camisa de fuerza, mono del circo”.

-Yo he tenido definiciones muy claras, he sido un militante democrático aunque tenga mucho tiempo sin estar en un partido político (del MAS saltó a Podemos, Vamos, Grupo Social Demócrata, escisión de ABP, Polo Democrático, UNT, que después lo postuló candidato a la Gobernación de Barinas).

Para él en el CNE nunca ha habido un rector que asumiera temas políticos con posiciones claras, sin opinar. “Y yo no puedo. Yo opto por lo que yo soy».

Lo que buscaba, como después lo anunció, es ser diputado del tramposo proceso madurista. Y contagiado por la ambición personalista, ya fija mirada en la Presidencia del nuevo Parlamento, acomodado.

Comenzó las trampas por aumentar a 277 los 167 diputados de la AN.

RSJ profundizaría la adopción de los vicios que pronosticados en su comentado libro y que venía exponiendo en falso discurso de oposición al chavismo.

No pudo chantajear con el respaldo a Guaidó que se lo quitó de encima y vuelve al chavismo. Creyendo vender la imagen de un CEN legal, informó que sería sustituido como rector por el primer suplente.

Entusiasmado se puso el ropaje Juan Carlos Delpino, quien está incorporado a la Comisión de Registro Civil y Electoral y cedía su lugar al segundo suplente, Luis Fuenmayor Toro.

“Ahora lo puedo decir porque soy rector, el CNE estuvo a punto de proclamar a Andrés Velásquez en Bolívar. Se comprobó que hubo fraude”, expresó Delfino durante una entrevista en televisión con Vladimir Villegas. Estaba colgando su soga al cuello.

El Tribunal subalterno lo dejó en ridículo como lo hizo con RSJ. Designó a Leonardo Morales, directivo de Avanzada Progresista, partido de Henry Falcón, como rector principal, vicepresidente y presidente de comisión de Participación Política y Financiamiento.

Al fraude que definió RSJ en tiempo doctrinario, se enfrentan partidos, que interpretando la Sociedad Civil decidieron no atender convocatoria del 6 de diciembre. Cuentan respaldo de OEA y de la Unión Europea: Venezuela no reúne condiciones para un proceso electoral. Y Maduro ordena dividir para seguir mandando.

Al MARGEN

Ministra penitenciaria liberó unos 500 pranes que se dice para reforzar a colectivos. Se hace llamar comandante de su propio batallón y solicitó a Maduro 30 mil rifles.

Y suman 347 Presos Políticos, la mayoría militares, muchos sin formula de juicio.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Ahora que la totalidad de partidos políticos democráticos, adversarios del PSUV y su proyecto militarista, han expresado de manera unánime su negativa a participar en las elecciones claramente amañadas de diciembre, el final de esta saga de tres artículos que inicié dos semanas atrás tendrá un cierre distinto al previsto.

Como hay unanimidad ante la idea de que las elecciones legislativas convocadas por el CNE de Maduro no contribuyen en nada a dar paso a un proceso de transición hacia la democracia, y solo le permiten a la cúpula en el poder ganar tiempo y justificaciones retóricas para legitimar la usurpación, ahora las preguntas pertinentes son otras: ¿Qué haremos, además de negarnos a participar en la farsa de diciembre?

¿Cómo aprovechamos al máximo está decisión unánime para que la resistencia no termine en un sentimiento de claudicación pasiva ante lo inevitable –otra derrota arreglada más– y, por el contrario, se convierta en una manera de mantener con vida la posibilidad de salir de la barbarie sin tener que matarnos –no más aún– entre venezolanos?

Lo primero que debemos hacer es abandonar cualquier duda y sentirnos convencidos de que se ha tomado la mejor de las decisiones. Sobre todo, porque a partir de las últimas medidas del CNE, con órdenes del Tribunal Supremo de Justicia de por medio, ha quedado más claro aún que aquella esperanza resumida en la promesa de que “si todos salimos a votar es posible derrotar al chavismo”, ha quedado absolutamente descartada.

En primer lugar, porque no importa cuánto esfuerzo hagan los “electoralistas” –quienes aceptan participar en las elecciones sin importar las condiciones–, ya no iremos “todos” sino una parte, quizás la más pequeña, de la resistencia democrática a votar por sus candidatos.

Y, en segundo lugar, porque medidas arbitrarias del CNE, como la de subir el número de escaños de 167 a 267, ¡un centenenar redondo de un solo golpe!, la mayoría de los cuales fueron asignados a circuitos donde tradicionalmente gana el chavismo, no dejan duda alguna de que los oficialistas no abrieron las elecciones con la expectativa de perderlas, sino todo lo contrario: de blindarse para ganarlas porque solo con los cien diputados agregados inconstitucionalmente y los que ya tenían en la Asamblea Nacional anterior hacen la mayoría simple.

La otra razón que convierte esta decisión de los opositores venezolanos en una conquista política de mediano plazo es la buena señal para recuperar la unidad de acción entre las fuerzas de la resistencia democrática. Desde hace varias semanas han comenzado a circular diversos documentos, como uno titulado “¡Queremos elegir!”, respaldado entre otras organizaciones por la Alianza Nacional Constituyente, que no solo postulan la unidad como condición indispensable para rechazar con éxito la propuesta de fraude a priori presentada por el CNE, sino que traza un plan de ruta para que la decisión vaya acompañada de otras acciones que aprovechen la circunstancia para seguir el combate contra el gobierno usurpador. Y ese Plan de ruta incluye la realización de una “Consulta popular plebiscitaria vinculante”, sin la participación del Consejo Nacional Electoral en los términos previstos por el artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

La Consulta, cuya realización se concibe, tal y como reza el documento de sus promotores, “con el apoyo institucional y financiero de organizaciones internacionales como la OEA y bajo su observación y garantía”, con “un máximo de cuatro preguntas”, ofreciendo la posibilidad de que voten “todos los venezolanos en el mundo, mayores de 18 años y con documento (cédula o pasaporte) que los identifique, aún vencido”, se propone para los días 25 y 26 de octubre.

Entre los objetivos que se adelantan de Consulta están algunos que, de partida, convocan al consenso pleno –ratificar el carácter usurpador del régimen de Maduro, desconocer las elecciones convocadas para diciembre y reivindicar el principio de continuidad administrativa para que la AN siga en funciones hasta que se realicen elecciones libres– y otros que seguramente generarán debates y polémicas como la de “dar apoyo y respaldo a la invocación del TIAR o a una Operación para la Paz y la Estabilización (OPE) por parte de organizaciones internacionales o fuerzas extranjeras, basado en el principio de Responsabilidad de Proteger”.

La decisión tomada por las veintitantas fuerzas políticas que han firmado el acuerdo deja, además, otras dos ganancias. Mantiene de manera coherente las responsabilidades asumidas con los gobiernos democráticos de América Latina y Europa que desconocen la legitimidad democrática del régimen militarista y han apoyado en cambio a la AN presidida por Guaidó. Y preserva la conexión con ese sector de la población que desde hace veinte años resiste activamente al régimen autoritario rojo y, de acuerdo a las mediciones confiables, está desencantado con la conducción política de estos tiempos pero electorales o de protesta, que muestran coherencia política.

La conclusión a la que arribamos, después de esta primera fase del debate político ante las elecciones de diciembre, se puede sintetizar en tres frases. Una: los demócratas venezolanos no somos abstencionistas: queremos elegir, pero en elecciones libres. Dos: si el gobierno militarista no nos lo permite, a la resistencia democrática no le queda otra opción que utilizar sus propios medios, construir sus procesos autónomos de consulta para que los venezolanos puedan expresarse y tomar decisiones colectivas democráticamente. Incluso si la propuesta a consultar consiste en solicitar constitucionalmente apoyo internacional porque solos no podemos ante el secuestro armado de nuestras instituciones y queremos que cualquier acción de protección internacional a la que recurramos sea el resultado de una consulta popular y no de una actuación unilateral de cualquier fuerza extranjera. Y tres: que no quede duda de que queremos volver a un modelo político en donde la alternancia sea la base de su funcionamiento democrático.

08 de agosto de 2020

@tulioehernandez

aperturaven.blogspot.com/2020/08/votar-o-no-votar-nuevas-propuestas-para.html

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Alianza Nacional Constituyente Originaria (ANCO)

La Alianza Nacional Constituyente, ANCO desea manifestar una vez más su preocupación ante el deterioro de la situación del país, sin que hasta el momento la dirigencia política haya hecho público un plan para detener la sostenida destrucción de Venezuela, que avanza de manera indetenible a otro paso más de afianzamiento, a través de un proceso electoral rechazado mayoritariamente por los venezolanos y la Comunidad Internacional.

Ha sido posición continua de ANCO que solo el pueblo venezolano en ejercicio pleno de su Soberanía puede terminar con la grave situación de destrucción institucional del país. Con la consigna “Que el Pueblo Decida” hemos una y otra vez recordado que el pueblo debe ser convocado para que sea este y nadie más, el que decida el destino de Venezuela. Destino que no está solo en manos de los políticos venezolanos de uno u otro bando, o la Comunidad Internacional, sino del Soberano Pueblo de Venezuela, y que su preocupación se debe centrar en lograr que el noble pueblo venezolano se exprese y dictamine el camino a seguir.

ANCO ha sometido a la consideración de los venezolanos una fórmula para lograr el supremo objetivo de convocar al Soberano Pueblo de Venezuela para que exprese su voluntad. Esta fórmula la resumiremos en tres aspectos fundamentales:

1.- ANCO reitera su firme respaldo a la institución que inviste al Presidente Encargado de la República, Ing. Juan Guaidó Márquez. La Presidencia Encargada ha sido un paso institucional firme y adecuado que los venezolanos hemos dado, logrando el respaldo internacional más sostenido que se ha tenido para desalojar la tiranía del poder. Han tenido errores que deben resolverse, pero es el Gobierno Encargado la institución llamada a convocar al Pueblo de Venezuela para que se exprese y decida acerca de la situación del país. Su rol es ese y no otro. El Presidente Encargado está ahí para trabajar activamente para restablecer la vigencia de la Constitución, uniendo todas las voluntades para convocar al Pueblo de Venezuela para que decida.

2.- Se puede y se debe convocar a los venezolanos para que se expresen libremente dentro y fuera del país. ANCO ha propuesto que el Gobierno Encargado realice todos los contactos políticos internacionales necesarios para que el sistema sancionatorio de las naciones vaya exclusivamente dirigido a que el régimen de Nicolás Maduro Moros se sienta compelido a permitir que en Venezuela se realice una Consulta Popular Plebiscitaria Vinculante, que decida el destino del país, con la intermediación de la Comunidad Internacional a través de la Organización de los Estados Americanos, OEA y resto de instituciones de la comunidad internacional. De allí que ANCO apoyara plenamente la reciente iniciativa que al respecto han dirigido a la OEA distinguidos venezolanos de reconocidos méritos y liderazgo, en la que solicitan a ese organismo regional, con fundamento en su Carta Fundacional y Carta Democrática Interamericana, se considere en el seno de su Consejo Permanente una Solución Humanitaria de Carácter Electoral, consistente en “la activa intermediación electoral de la Organización de Estados Americanos, OEA, para organización y ejecución en Venezuela, bajo su responsabilidad y control, a) una: “Consulta Popular Plebiscitaria Vinculante” dirigida y ejecutada integralmente por la OEA, la Comunidad Internacional y la Sociedad Civil, donde el pueblo decida la permanencia o no de Nicolás Maduro y su entorno en el poder y el establecimiento de un gobierno de transición o b) una Elección General que reponga la jefatura del Poder Ejecutivo, y Legislativo actualmente usurpado y violentado”.

3.- La propuesta política fundamental de ANCO al país ha sido la Consulta Popular Vinculante. El país necesita un período de transición política donde el país sea conducido, no por una parcialidad ganadora de una elección presidencial, sino por todos los sectores representativos del país para que pueda existir un mínimo de sostenibilidad política de un gobierno post régimen. De allí que propongamos en ese Gobierno de Transición la participación de todos los sectores políticos, militares institucionales y de la sociedad civil. De esta manera se garantizaría la mayor representación y respaldo de la ciudadanía para las decisiones duras que a ese gobierno de transición le tocará enfrentar para poder salir de la crisis más grave que ha vivido Venezuela en más de 200 años de su fundación.

En este sentido ANCO responsablemente ha propuesto cuatro (4) temas mínimos para ser consultados a los venezolanos para decidir el curso de la historia de Venezuela:

a) La permanencia de Nicolás Maduro Moros en el poder. Más allá de las condiciones que rodearon la elección de quien ejerce de facto la Primera Magistratura de Venezuela y todos los argumentos políticos y legales interpuestos en relación a la ilegitimidad de su presidencia, la última palabra la tiene el depositario de la Soberanía. El Pueblo venezolano debe pronunciarse definitivamente acerca de la presencia de Nicolás Maduro Moros en el poder. Esa es la clave fundamental de este proceso. El Pueblo Soberano es el que decide. Que sea el pueblo venezolano el se exprese y que el resto del mundo nos ayude a hacer respetar esa decisión con base al Principio Internacional de Autodeterminación de los Pueblos;

b) Desmontaje de la Asamblea Nacional Constituyente. Nicolás Maduro Moros convocó el 1ro de mayo de 2017 la elección de una Asamblea Nacional Constituyente sin la decisión final y definitiva del Pueblo Soberano en Consulta Popular, de acuerdo al Artículo 348 Constitucional y esa consulta no se realizó. Sin embargo, esa entidad completamente ilegitima fue electa fraudulentamente y ejerce sus funciones por encima de cualquier institución de la República. El único que tiene el poder para desmontar esa entidad es el Pueblo de Venezuela, por lo que se debe someter la existencia de esa Constituyente a la consideración del Pueblo de Venezuela;

c) Designación de una Junta de Gobierno de Transición. No existe previsión constitucional para formular una Junta de Gobierno, por tanto la existencia de un gobierno colegiado la debe autorizar el Pueblo de Venezuela en una Consulta Popular. Esta Junta debe ser designada por la Asamblea Nacional o por el Presidente Encargado en el presente año, en ejercicio de sus atribuciones y autorizado por la Consulta Popular Vinculante y estar integrada por una amplia representación política, militar y de la sociedad civil. La Consulta Popular debe prever para ella amplios poderes para enfrentar la crisis de Venezuela. De la misma manera el pueblo debe autorizar el lapso de su duración hasta la convocatoria de elecciones de todos los Poderes Públicos. Estas elecciones deben ser realizadas a través de un sistema electoral, ajustado a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia Legitimo, en su Sala Electoral, del 13 de junio de 2018. Ante una próxima elección parlamentaria ilegítima por parte del régimen y sus colaboradores, y en el medio de la discusión de una posible prórroga del periodo constitucional de la actual legítima Asamblea Nacional, es imprescindible la aprobación del Pueblo Soberano para esa prórroga. La Junta de Gobierno sería designada previo a la finalización de su período de la Asamblea Nacional, y luego de la aprobación en consulta al Pueblo Soberano. De esta manera la Consulta Popular debe realizarse a la brevedad posible en lo que resta del año 2020;

d) Autorización del Pueblo para la ejecución del mandato popular. El resultado de la Consulta Popular Plebiscitaria es un mandato del pueblo venezolano a quienes ejercen el poder en Venezuela. Sin embargo, todos los venezolanos sabemos que el régimen de Nicolás Maduro Moros ha sido el responsable del mayor período de violaciones de los Derechos Humanos y de la Constitución que ha sufrido la República desde su fundación. De allí que la Soberanía Popular debe establecer la ruta para garantizar que se cumpla su mandato inapelable. Solo el pueblo puede dar la autorización a la Comunidad Internacional para que realice lo que sea necesario para que se cumpla el mandato emanado de la Soberanía Popular, en ejercicio del Principio de Autodeterminación de los pueblos. La Consulta Popular debe establecer claramente la autorización del Pueblo venezolano a una intervención humanitaria en Venezuela por parte de la Comunidad Internacional si el régimen de Nicolás Maduro decide no acatar el mandato definitivo del pueblo emanado de la decisión soberana de los venezolanos para restituir la vigencia de la Constitución.

De nuevo, ANCO sigue privilegiando lo político sobre la fuerza en cualquiera de sus expresiones: Hagamos uso efectivo del arma democrática más poderosa como factor de cambio y de paz que es el VOTO. La fuerza indomable del voto ejercido por millones de venezolanos en el país y en el exterior, agotando esta instancia antes de acudir a otra instancia mayor y disuasiva. Votemos y…

¡QUE EL PUEBLO DECIDA!

En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social. Vd. dirá que esto no es legítimo: y yo, a la verdad, no entiendo qué delito se comete en ocurrir a la fuente de las leyes para que remedie un mal que es del pueblo y que sólo el pueblo conoce. Digo francamente que si esto no es legítimo, será necesario a lo menos, y, por lo mismo, superior a toda ley: pero más que todo es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.”

Simón Bolívar en carta dirigida a Santander, octubre de 1826

Caracas, 10 de Agosto de 2020

https://ancoficial.blogspot.com/2020/08/comunicado-anco-propuesta-al-gob...

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¿Cuál debería ser el modelo de la agricultura en Venezuela 2030?

Es mi opinión, y de allí la anterior revisión de los antecedentes, que no son tan recientes pues datan de más de 50 años, que se continúa considerando y abordando a la agricultura como un proceso lineal, productivista, extractivista, y no como un proceso integral, circular, basado fundamentalmente en la producción eficiente de biomasa, cuya finalidad principal sea la obtención de alimentos, pero también que pueda ser de alimento para el ganado, generación de bioenergía, obtención de biomateriales para la construcción, fibras, biofármacos, etc. Esta aproximación sesgada, producto sin duda de nuestra formación en tiempos de “Revolución Verde”, también nos conduce a subestimar, e incluso a no considerar el rol de la pequeña agricultura, o la agricultura familiar, la cual de acuerdo con el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas (IICA), produce gran parte de los alimentos que se destinan a los mercados domésticos y es una de las principales fuentes de empleo en los territorios rurales.

En el diseño del modelo de desarrollo rural deseable y posible, también es necesario combinar, las dos agriculturas de este país. La pequeña agricultura, no necesariamente marginal o de subsistencia, y la gran agricultura, principal suministradora de alimentos. La pequeña agricultura, incluyendo la agricultura de montaña, requiere de una óptica distinta en su análisis y en el apoyo necesario para su desarrollo y consolidación. Los rubros que se producen en esta pequeña escala no pueden estar sujetos a los acuerdos de libre mercado, menos aún a la inflexibilidad de la competitividad y la rentabilidad. Tomemos los ejemplos del café y el cacao. Ambos cultivos tienen un considerable retraso tecnológico pero vinculan fuertemente a la familia campesina con la tierra. ¿Es razonable pensar en un desarrollo agrícola audaz que, mediante un fuerte impacto en la productividad, mejore sustancialmente la rentabilidad y promueva la siembra de nuevas áreas, con el consiguiente deterioro de bosques y montañas? ¿Se deben eliminar aquellas plantaciones poco rentables e ineficientes, pero que constituyen zonas protectoras de nuestras mermadas cuencas?

Ciertamente, una es la agricultura que soñamos y otra la que tenemos, o lo que queda de ella, y es necesario un proceso de reconstrucción pero evitando cometer errores del pasado basados en el modelo rentista y lineal. Nuestra agricultura, además de rentable y sustentable, debe ser energéticamente eficiente, es decir, maximizando no solo la producción y sino también la utilización de la biomasa, con base en nuestra condición de país tropical que nos permite obtener una elevada producción primaria neta (PPN) de biomasa de plantas en términos de gramos de carbono (C) por m2 al año. En ese sentido las biorrefinerias podrían convertirse en los sistemas útiles para el aprovechamiento de esa biomasa en un espectro de productos comercializables y de energía.

La otra gran ventaja comparativa que tenemos para abordar esta visión bioeconómica es el Índice Nacional de Biodiversidad (INB), un indicador que estima la riqueza y el endemismo de cuatro clases de vertebrados terrestres (mamíferos, reptiles, aves y anfibios) y plantas vasculares presentes en un país; los valores del índice varían en un rango de entre 1 y 0. El INB de Venezuela es 0.850, lo que lo sitúa como uno de los países más megadiversos del planeta.

Estas dos condiciones son insoslayables al momento de considerar el desarrollo de los territorios rurales completando lo que podríamos considerar el círculo virtuoso de la “nueva agricultura”, para que además de rentable, sustentable, y energéticamente eficiente, sea igualmente inclusiva.

Tampoco es posible continuar agrandando el pasivo ambiental de la agricultura venezolana de los últimos tiempos, la cual si bien es cierto, estuvo mostrando signos de progreso en algunos sectores como es el caso del cultivo del arroz, ha sido con innegables consecuencias, como el aumento de su huella hídrica azul y gris. En el trienio 2006-2009 alcanzamos a producir un millón de toneladas/año, de arroz paddy. Para lograrlo, cada año fue necesario utilizar 1.800 millones de litros de agua, y aplicar dos millones de litros de pesticidas y alrededor de un millón de toneladas de fertilizantes. Incluso logramos exportar arroz, pero sin ningún valor agregado.

Es tiempo de emprender una agricultura alternativa al modelo “granario”, considerando la producción de alimentos más eficiente mediante la eco-intensificación de los cultivos (producir más con menos recursos y menos impacto ambiental), que permita tanto mayor rentabilidad y diversificación de ingresos para productores de biomasa como mayor sostenibilidad, con una economía de repetición más que de escala, y más enfocada al desarrollo local-territorial con productos y servicios de alcance global.

También es necesario desmontar la desacertada concepción de la agricultura no-alimentaria, pues como ya se mencionó, de lo que se trata es maximizar la producción y la utilización de la biomasa. Con esta errónea visión no se considera el inmenso aporte que otros cultivos, como es el caso de los forestales y energéticos, pueden agregar al desarrollo de polos industriales a partir de la biomasa como lo harían las biorrefinerias forestales. Cabe mencionar el ejemplo de Finlandia donde, este año, tres biorrefinerias comenzaran a producir además de pulpa de papel y celulosa: azucares, aceite de pino, vainillina, celulosa microcristalina y bioenergía. Lo que el bosque de pino de Uverito pudo haber sido.

Tenemos que producir aceite y azúcar? Por supuesto que sí, pero también podemos producir bioetanol y biodiesel. Nuestro vecinos Colombia y Brasil abastecen sus mercados internos de azucares y aceites a la vez que producen bioetanol de la caña de azúcar y biodiesel de la palma africana

Dejo para el final, pero no menos importante que las consideraciones anteriores, el tema de la tecnología y modernización del proceso productivo.

Es cierto que ahora, además de las realidades que suponen una agricultura bajo condiciones de mayor estrés climático, tenemos una sociedad y sus instituciones más conscientes del deterioro ambiental, que también están demandando productos y servicios con menor huella hídrica y de carbono. Pero la gran diferencia con otras épocas, y a su vez la gran ventaja que tenemos en este momento, es que todas estas iniciativas, que hacen posible la viabilidad de una agricultura con visión bioeconómica, son actualmente una realidad, gracias a los gigantescos avances de la ciencia y tecnología en esto últimos 50 años, particularmente de la biología y las técnicas de información y comunicación (TIC), y la manera muy especial que estas dos ciencias han convergido.

En este contexto los avances en la ciencia y tecnología serian nuestra palanca principal para enfrentar el reto de crear un futuro diferente al de la crisis asociada a los actuales patrones productivos, ampliando las posibilidades de éxito en la generación de rentabilidad y la promoción de actividades concretas con impactos económicos positivos y tangibles.

Buenos Aires, agosto 2020

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Hay cartas de amor memorables: la de Beethoven a su amada inmortal, la de Pablo Neruda a Albertina Rosa, la de Lewis Carroll a Gertrude y la de Yoko (¡o no!) a Lennon. Las cartas de amor parecen haber pasado de moda, son como cosas de otro tiempo. Vivimos en la era de los emoticones, el amor se expresa con caritas, figuritas, corazoncitos, etc. En Venezuela, sin embargo, se mantiene la tradición: es famoso y de mucho prestigio el concurso de “Cartas de amor de MontBlanc”, pero ahora le ha salido competecia.

Hasta el 28 de agosto hay chance para participar en el concurso literario “Cartas de amor a Hugo”. Es un concurso que tiene bases y todo, es decir, ¡reglas!, un jurado imparcial y una votación secreta (aunque usted no lo crea). El evento lo convoca el “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Eterno Hugo Chávez”. Usted se pone a buscar en Internet y no consigue, ni por asomo, un “Instituto de Altos Estudios del Pensamiento” de Immanuel Kant, o de Georg Hegel, o de Jürgen Habermas, pero sí se topa con este que hemos mencionado, que más allá de simples estudios, promueve “Altos Estudios”, como advirtiendo que se trata de un objeto de investigación que requiere cierta estatura intelectual. Naturalmente, si hablamos de algo que tiene connotaciones de “Eterno”, estamos prácticamente rozando los límites de la teología.

Por ejemplo: para el estudio del pensamiento que implica calificar una victoria opositora, no como un hecho natural del juego democrático, sino como “¡una victoria de m.!”, es necesario poseer, sin duda, una alta noción escatológica de la de la digestión humana que conecte su sentido físico con el metafísico. Aquí estamos hablando ya de alta filosofía.

Lo mismo sucede con la comprensión del fenómeno amoroso, al que Platón le dedica un diálogo y cuyo logos, para el instituto en cuestión, puede ser resumido en esta concluyente e impecable sentencia: “¡esta noche te doy lo tuyo!”. Así podríamos seguir con muchos temas: la solidaridad con quien ha superado una adicción o “¡Bush eres un alcohólico!”, la defensa de la libertad de expresión o “¡vayan apagando los equipos!”, el respeto al trabajo y el esfuerzo o “¡exprópiese!”, la alta diplomacia o “aquí huele a azufre”, etc., etc. ¿Dejó el autor que nos ocupa pensamiento escrito? No, éste se expresó siempre de manera oral, durante interminables cadenas de radio y televisión que, juntas, suman muchos meses de discursos que suponemos que serán transcritos y recogidos en numerosos volúmenes con un riguroso índice onomástico, para la celebración del día de su santo, naturalmente.

"Y dice uno, para quien amordazó la prensa, amorató a la esposa, amortiguó la corrupción, amorteció la industria petrolera, se amorochó con los más indeseables del planeta y amortajó la democracia, qué cosa puede ser más apropiada en estos momentos que una carta de amor."

@laureanomar

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