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Opinión

Maxim Ross

Quizás sea un poco tarde para lamentar la muerte de lo que fue uno de los iconos mas representativos del viraje que le quiso dar la revolución bolivariana a la filosofía y el manejo de la industria petrolera venezolana, pero nunca es demasiado para marcar algunos puntos de inflexión de una muerte pre- anunciada, porque se presta a mucha confusión la creencia de que todo comenzó apenas recientemente.

Como ahora estamos observando, día a día, el declive de sus operaciones, agudizada por la drástica caída de la producción, por la insólita desaparición de la gasolina del mercado y por esos nombramiento de “enroques largos y cortos”, con el General colocado allí por su honestidad, sin saber mucho del asunto, por el regreso, una vez más de quien ha estado vinculado a ella por aňos, etc. etc., y con la puesta en escena del plan de reestructuración que, prácticamente revierte todo el esquema “revolucionario” previo, que contradice plenamente a aquella fervorosa critica a la apertura petrolera de los noventa, encabezada por sus dirigentes de entonces. Se podría creer, digo, que la PDVSA “Roja, Rojita”, recién comienza a fallecer. Pero no es así.

Esa PDVSA comenzó su agonía mucho tiempo atrás y en manos de quienes hoy, dentro de la “revolución”, claman y critican por su declive actual, cuando la convirtieron en el Estado paralelo que la puso a encargarse de todo lo que no quería, o no podía hacer, el Estado “revolucionario”. Cuando la dedicaron a la agricultura, a la “seguridad alimentaria”, a la construcción de viviendas, a lo que llamaron “Gasto social”, distrayendo, para esos fines, una magnitud de recursos que comprometió severamente el futuro de la industria. Mas nunca se volvió a invertir en lo necesario para mantener o aumentar la producción.

Dos argumentos nos fueron dados. ¡Recordemos! El primero, fundado en la inercia de la sempiterna tesis de que había que controlar o reducir la producción para mantener los precios y seguir la línea de la OPEP, argumento que ¡claro!, cubría el fervor revolucionario, pero servía. El segundo fue algo menos idóneo, pues se convirtió en pura propaganda: aquella oferta repetida recurrentemente por todos sus dirigentes del plan de los ¡6 millones de barriles!, para tal o cual año, ¡cuando había que reducir la producción!

Todo ello sin contar el hecho, tal vez tan importante como lo anterior, del despido masivo de la gente más capacitada para dirigir y manejar la industria. Si sumamos todos esos componentes podemos encontrar el decreto y el verdadero origen de la muerte de la PDVSA “Roja, Rojita”, aunque no cabe de cual es ahora el sello que marca su muerte definitiva.

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Se le atribuye a Francisco de Miranda, en el momento de ser detenido, una peculiar expresión de sorpresa e indignación: “¡Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche!”. Si el generalísimo hubiera estado en la costa de Macuto, en estos principios de mayo del 2020, quizás —con más pesadumbre que asombro— hubiera exclamado: “Chapuzas, chapuzas, esta gente no sabe hacer sino chapuzas!”. Toda la trama ocurrida en el país en estos días ofrece un retrato absurdo, delirante, pero también muy doloroso, profundamente triste. Nadie queda bien y, a medida que se van sabiendo más cosas, cualquiera podría pensar que tal vez era mejor la confusión que la verdad.

No hay por dónde, no hay cómo, salvar este deplorable espectáculo. Parece un homenaje al cine de Juan Orol, un relato de gánsters erráticos y de soldados chambones. Pero en realidad es una bofetada a la ciudadanía que confía en la institucionalidad, que cree en la política, y un golpe bajo a la comunidad internacional que ha venido acompañando la posibilidad de una transición en Venezuela. Tampoco el oficialismo, por supuesto, puede escapar. Tratar de construir una épica con lo ocurrido es también ridículo y desolador. Por más que se empeñen, no hay campaña mediática que pueda convertir un disparate peorro en una gigantesca invasión.

Como siempre, hay tantas versiones, tantas declaraciones, tantas explicaciones y tantas especulaciones que resulta casi imposible saber y entender qué pasó. La Operación Gedeón podría ser narrada como un esbozo de un ataque militar, como un intento de maniobra privada que pensaba atrapar a Nicolas Maduro como si fuera el Chapo Guzmán, como un engorroso plan de espías tropicales, como un programa de concursos de la televisión, con un desnalgue extraño en una playita de Chuao. Desde la existencia de un contrato, firmado o no firmado, válido o inválido, hasta el video de Juan Guaidó pujando una cara de yonofui, pasando por los interrogatorios pseudo filosóficos a los gringos detenidos, todo es tan genuinamente choreto que da grima. Se siente un fríito hasta en la cédula de identidad.

Pero, obviamente, ya es indiscutible que este injerto de mercenarios con ex militares supuestamente rebeldes existió y, aunque parezca increíble, es o fue parte de un plan, de un proyecto. Cuesta trabajo pensar que alguien con cierta información, con algún conocimiento del país, pretenda realmente tomar por asalto a una “narco dictadura”, asesorada por la inteligencia cubana, utilizando simplemente unas lanchas y unas decenas de hombres. Ahí hay, por lo bajito, una sobredosis de Rambo.

Uno puede pensar que Luke Denman y Airan Berry son un par de gringos algo fanáticos y devotos de la teoría de las conspiraciones, ambiciosos y muy ignorantes, tanto como para creer que Venezuela es un capítulo de Jack Ryan, por ejemplo. Pero ¿y todos los demás? No estoy pensando ni siquiera en aquellos que se embarcaron personalmente en el viaje, sino en los líderes de oposición, en los asesores y comisionados que supieron en algún momento de toda esta maniobra. Basta ver a JJ Rendón en la entrevista de CNN para entender el verdadero patetismo de la situación. En su conversación con el complaciente periodista, el asesor de estrategia política de Juan Guaidó se mostró displicente, incluso un poco fastidiado de tener que dar tantas explicaciones. Trató de manejar todo con desconcertante naturalidad y casi dijo que se trataba de un trámite sencillo y normalito, que habían llegado a Jordan Goudrou después de realizar un riguroso casting de mercenarios, que esas cosas pasan, que él donó generosamente 50 mil dólares y no se anda quejando, que ya dejen de joder, que tampoco es para tanto, que el dichoso contrato no tenía 1 página sino 42, que hay que leer las letras chiquitas antes de ponerse a criticar.

Pero del lado del oficialismo se encuentra también una perfecta correspondencia, igual de absurda y de patética. Ya está más que probado que Maduro no tiene capacidad para entrar en honduras, no sabe lidiar con la gravedad. Trata de mostrarse circunspecto. Habla frunciendo el ceño, mirando a cámara y aspirando las vocales, dice que lo querían matar, acusa a Donald Trump… pero de inmediato se le sale el chistecito, saluda a su mujer, comenta que está linda Cilita, se sonríe como si estuviera a punto de pedir otra empanada. Así desactiva la ceremonia. Él solito sabotea su performance. Actúa como si todo lo que está diciendo realmente no fuera tan dramático, tan cierto.

Es sorprendente cómo, ni siquiera en situaciones como éstas, el oficialismo logra ganar aunque sea unos gramos de credibilidad. Narrativamente se han asfixiado con sus propias palabras. Sus voceros no son capaces de reinventarse, solo se hunden en las reiteraciones que ya no dicen nada, que nadie cree. Cuando Maduro denuncia que Wilexis Acevedo y su banda fueron contratados por la DEA, o que la ONG Provea está financiada por la CIA, lo único que logra es desnudar nuevamente su propia fragilidad. Delata que carece de argumentos. Muestra que no piensa sino que reacciona, que solo puede repetir las inútiles fórmulas de siempre.

En el balance de lo ocurrido esta semana tampoco ganan los radicales compulsivos, los adictos a las batallas de Twitter, los eternos ciber iluminados, los que desde hace mucho piden, exigen y reclaman precisamente una incursión armada. Ellos también se han quedado en silencio, con su duelo. Quizás secretamente estén felices ahora que cualquier posible negociación está todavía más lejos. Sin embargo, en realidad no hay nada que celebrar. Aquí los únicos que pueden salir fortalecidos son, de nuevo, las fuerzas que administran y gerencian la violencia en el país: los militares, la policía, el crimen organizado.

La Operación Gedeón se inscribe en la línea de las acciones que ha promovido en los últimos tiempos Leopoldo López. Y es de nuevo un fracaso. Otra gran chapuza. Es un atentado en contra de la institucionalidad que legitima a la oposición y que la vincula con la comunidad internacional. Dinamita la confianza ciudadana y distribuye aún más desesperanza. Es una aventura que nos lleva a la peor de las playas posibles, al lugar donde los civiles ya no tenemos ningún poder. El grado cero de la política.

10 de mayo 2020

Efecto Cocuyo

https://efectococuyo.com/opinion/chapuza-operacion-gedeon/

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Carlos Raúl Hernández

Pensador actual de punta, el holandés Ian Buruma, realiza un estudio existencial del gamberro político, el lumpen, válido para los colectivos, camisas negras, camisas pardas, paramilitares, guerrilleros colombianos, skin head, terroristas islámicos y de cualquier otra marca: un sujeto incapaz de construir una vida decente, atormentado por odios y complejos contra quienes lo logran y que envuelve su fracaso en algún justicialismo

Movimientos revolucionarios de izquierda y de derecha los reclutan para mercenarios aporreadores, brigadas de choque, torturadores, saqueadores, asesinos. Su oficio es el ejercicio simple de la ruindad, abusar de gente indefensa o ejecutar actos terroristas. Son el verdadero rostro de las revoluciones (“un comunista es un fascista de izquierda. Un fascista, es un comunista de derecha”).
Kensaburo Oe lo describe inquilino de casa de pensión, solitario, atormentado por los flashes eróticos en las calles, por faldas cortas y aromas de los que se siente privado masturbador pertinaz que se asume rechazado por su obscuro objeto de deseo. La belleza, el confort, flamantes automóviles, la apariencia de felicidad, transitan por las calles de las sociedades abiertas, sin chador ni burka.
Pareciera que todo está al alcance de la mano, pero cada quien debe construir espacios con voluntad, trabajo, audacia, y estas figuras baconianas no están dispuestas a eso. La sociedad ofrece maravillas que solo obtendremos parcialmente y la revolución es la respuesta del fracaso, estimulado por ideologías de la envidia: el marxismo, el populismo o el nacionalsocialismo que hacen a “los otros” culpables de sus privaciones y merecedores de castigo.
El diseñador de la violencia
En los comandos de acción directa tiene espacio su particular destreza profesional, la violencia, el rasgo más animal de los humanos y el que los acerca más a las bestias. Maltratar y hasta matar a un profesional, una mujer bella, un universitario, comerciante o trabajador, es su venganza. Los hace importantes ejercer el terror de causas oscuras.
Mussolini creó los camisas negras en 1919, que a partir de 1923 se llamarán Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional, y allí concentra las excrecencias del naufragio, que hicieron terrible la vida cotidiana. La incapacidad para conseguir tempranamente la unidad nacional italiana y superar
la pobreza, creó un estamento de resentidos animados por el rencor, lo que Hannah Arendt llama “el populacho”.
Obreros, profesores, comerciantes, médicos, oficinistas, abogados, todos sin empleo, arruinados y buscando arrimarse. El discurso de Mussolini en las tribunas representaba a las hordas, e instaba a despanzurrar, patear, a los “responsables” de las desgracias. Doscientos mil miembros de los “colectivos” emprendieron la Marcha sobre Roma, colocaron al Duce en el gobierno e inspiraron al sexualmente retorcido Hitler para formar sus
camisas pardas o S.A.
El partido nacionalsocialista compró baratos remanentes de camisas de kaki de las tropas alemanas en África y con ellos los uniformó estilo militar. Y Hugo Boss, joven costurero nazi que iniciaba su carrera profesional, le dio su mágico glamour. También vistió a las S.S y a las Wehrmacht. Los colectivos tampoco podían faltar en la pesadilla de la Revolución Cultural China y Mao creó la Guardia Roja con cientos de miles de jóvenes convertidos en perseguidores de maestros, profesores, artistas, escritores, e incluso de sus propios padres.
Los derechos gusanos
El objetivo de Mao, en ese momento defenestrado, que hizo de la Guardia Roja, era liquidar a Liu Sao Chi, Lim Piao y Deng Xiaoping para recuperar el poder. La oleada fanática asesinó más de un millón de personas y destruyó casi cinco mil de los siete mil templos antiguos que se conservaban. Latinoamérica ha tenido caudillos que convierten las naciones en cárceles con apoyo de los “colectivos”.
En Panamá de Noriega se llamaban Batallones de la Dignidad y Codepadis, que ensangrentaban las ropas claras de los manifestantes contra la dictadura. Olor a resaca de caña barata, adrenalina, sudor rancio, halitosis y sangre en las calles eran la identificación. Corrieron después como conejos en 1989 y una conocida matona, Balbina Herrera, fue candidata presidencial derrotada del norieguismo.
Daniel Ortega tenía turbas divinas en su lejano primer gobierno, aguardentosas, mercenarias, astrosas, para aterrar adversarios políticos, menos a Violeta Chamorro, quien le desbarató el proyecto en las narices. El régimen cubano usa los llamados grupos de respuesta rápida para “actos de repudio” en los que rodean por horas o días casas de` disidentes y luchadores por los Derechos Humanos, “derechos gusanos de desechos humanos” según las turbas.
Entre los años 40 y 50 las calles de La Habana eran propiedad de gánsters, los “gatillo alegre”, Emilio Tro, Manolo Castro, Rolando Masferrer, Alfredo
Yabur, Eduardo Corona, Fidel Castro, hasta que en 1959 éste acabó con todos los demás y con la vida civilizada. Pero la figura del día son
los indestructibles. Stallone, y sus mercenarios, Statham, Jet Li, Dolph Lundgren, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger, hoy de moda porque, contratados por gobiernos de EEUU, rescatan princesas y liquidan tiranías.

@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/69670/ese-obscuro-objeto-de-deseo

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Aquellos que ven la aplicación de tipos de interés negativos por parte de los bancos centrales como algo excesivo tal vez deban reconsiderarlo. Ahora mismo, en Estados Unidos, la Reserva Federal (con el apoyo implícito y explícito del Tesoro) va camino de dar respaldo a casi todas las deudas de la economía (privadas o de los gobiernos de nivel estatal y municipal). Muchos otros gobiernos se han sentido obligados a tomar medidas similares. Una crisis que (esperamos) sólo ocurre una vez en un siglo exige una intervención gubernamental a gran escala, pero ¿quiere decir eso prescindir de los mecanismos de asignación basados en el mercado?

El respaldo crediticio indiscriminado es buena idea si se parte del supuesto de que las presiones recientes en los mercados sólo fueron una contracción de liquidez transitoria que se resolverá pronto, cuando después de la COVID‑19 haya una recuperación fuerte y sostenida. Pero ¿y si esa recuperación rápida no se materializa? ¿Si, como uno sospecha, le lleva años a la economía de Estados Unidos y del mundo volver a los niveles de 2019? Si así fuera, no parece probable que todas las empresas sigan siendo viables, o que todos los gobiernos de nivel estatal y municipal conserven la solvencia.

Lo más seguro es que nada será igual. Se destruirá riqueza en proporciones catastróficas, y las autoridades deberán hallar un modo de asegurar que, al menos en algunos casos, los acreedores asuman una parte de las pérdidas, proceso que llevará años de negociaciones y litigios. Para los abogados especializados en quiebras y los cabilderos habrá grandes beneficios (derivados en parte de presionar a los contribuyentes para que paguen por el cumplimiento de las garantías de rescate). Será un desastre indescriptible.

Ahora, imaginemos que para apuntalar los mercados, en vez de limitarse a proveer garantías, la Fed pudiera llevar la mayoría de los tipos de interés a corto plazo de la economía cerca o por debajo de cero (Europa y Japón ya han incursionado en territorio negativo). Supongamos que para oponer resistencia a la actual búsqueda de refugio en la deuda pública, los bancos centrales fueran más allá y bajaran las tasas de referencia a corto plazo, digamos, a –3% o menos.

Para empezar, igual que los recortes de tasas en los viejos tiempos de los tipos de interés positivos, las tasas negativas salvarían del default a muchas empresas, estados y ciudades. Con una implementación correcta (y los datos empíricos recientes lo avalan cada vez más), las tasas negativas pueden, a la manera de la política monetaria normal, reforzar la demanda agregada y aumentar el nivel de empleo. Así que antes de lanzarse a reestructurar deudas por doquier, ¿no sería mejor probar una dosis de estímulo monetario normal?

La factibilidad y eficacia de los tipos de interés muy negativos depende de una serie de medidas básicas. La más importante, que hasta ahora no ha tomado ningún banco central (incluido el BCE) es impedir el atesoramiento de efectivo a gran escala por parte de empresas financieras, fondos de pensiones y aseguradoras. Para ello debería bastar alguna combinación de regulación, comisiones dependientes de la duración para los redepósitos a gran escala de efectivo en el banco central y retirada de los billetes de alta denominación.

No es física nuclear (¿o debería decir virología?). Descartado el atesoramiento de efectivo a gran escala, la cuestión del traslado de los tipos de interés negativos a los depositantes bancarios (la mayor preocupación) queda eliminada. Incluso sin evitar totalmente el atesoramiento (algo arriesgado y costoso), para los bancos europeos ha sido cada vez más factible el traslado de las tasas negativas a los grandes depositantes. Y los gobiernos no cederían mucho al brindar a los pequeños depositantes protección total contra las tasas negativas. Repito, con suficiente tiempo y planificación adecuada, es fácil de hacer.

Los tipos de interés negativos han generado un sinfín de objeciones, pero en su mayoría son producto de un razonamiento confuso o admiten una solución fácil, como examino en mi libro de 2016 sobre el pasado, el presente y el futuro del dinero, así como en escritos relacionados. Donde también explico por qué no hay que pensar en los «instrumentos monetarios alternativos» (por ejemplo la flexibilización cuantitativa y el helicóptero monetario) como formas de política fiscal. Si bien una respuesta fiscal es necesaria, también lo es en gran medida la política monetaria, que es la única que opera sobre el crédito en toda la economía. Hasta que la inflación y el tipo de interés real salgan del pozo, sólo una política de tipos de interés efectivos muy negativos puede funcionar.

El uso de esa política en las economías avanzadas también sería una enorme bendición para las economías emergentes y en desarrollo, muy afectadas por el abaratamiento de los commodities, la fuga de capitales, el alto endeudamiento y tipos de cambio desfavorables (además de estar enfrentando las primeras etapas de la pandemia). Incluso con tasas negativas, muchos países todavía necesitarán una moratoria de deudas. Pero un dólar más débil, un crecimiento global más firme y una reducción de la fuga de capitales ayudarían, sobre todo en el caso de los mercados emergentes más grandes.

Lamentablemente, en la revisión de instrumentos de política de la Reserva Federal en 2019, la implementación de tipos de interés muy negativos quedó en la práctica descartada, lo que limitó la capacidad de la Fed frente a la pandemia. Los cabilderos de bancos influyentes los detestan, aun cuando bien implementados no tienen por qué afectar las ganancias de los bancos. Y parte de la culpa es de los economistas, hipnotizados por la presencia de interesantes resultados contrarios a la intuición que surgen en las economías cuando realmente hay un límite inferior de cero para los tipos de interés.

La implementación de emergencia de tipos de interés muy negativos no resolverá todos los problemas actuales, pero sería un primer paso. Si (como parece cada vez más probable) el tipo de interés real en equilibrio en los próximos años va camino de ser más bajo que nunca, es hora de que los bancos centrales y los gobiernos hagan un urgente y detenido examen de la idea.

Traducción: Esteban Flamini

4 de mayo

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/advanced-economies-need-dee...

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Antonio Di Giampaolo

PRONÓSTICOS SOBRE LA PANDEMIA (55)

La Organización Mundial de la Salud da cuenta entre sus estadísticas sobre la pandemia que la humanidad ha superado el registro de más de cuatro millones de personas que han resultado infectadas por la COVID-19 y, de ellas cerca de trescientas mil han sucumbido al nuevo coronavirus. Los efectos de la emergencia sanitaria global son demoledores también en la vida cotidiana de la gente y sobre la marcha de la economía del mundo.

En mayor grado, y por distintas razones las estadísticas son particularmente importantes en cuanto a la cantidad de casos y los pacientes recuperados o los fallecidos, en países como Estados Unidos, México, Brasil, Reino Unido, España, Italia, Francia, Alemania, Turquía, Rusia, China, Irán, La India, Sudáfrica y Egipto entre otros. En torno a los números hay detalles directamente relacionados con la base poblacional de cada país, el manejo discrecional de las cifras que aporta cada gobierno, o los datos que eventualmente puedan omitirse, lo cual no siempre permite una evaluación real sobre la situación. Por ejemplo, contrario a lo que muchos podían pensar, la República de San Marino, enclavada en el norte de Italia es la nación con mayor proporción de casos positivos y fallecidos por COVID-19, en función de su densidad poblacional.

Las cifras sobre la pandemia muestran un curso diferente en distintas regiones lo cual depende de múltiples variables. El desarrollo de un modelo matemático sobre la pandemia de la prestigiosa Escuela Imperial de Londres influyó en el cambio de estrategia del gobierno británico que inicialmente apostaba a la inmunidad natural para afrontar la Covid-19. Desde el Centro de Tecnología y Diseño de la Universidad de Singapur en Asia aplicaron modelos matemáticos con sustento en los datos confirmados de algunos países sobre personas contagiadas, recuperadas y fallecidas. El estudio de monitoreo predictivo en base a esa trilogía permitió estimar que la pandemia podría estar bajo control en el mes de agosto en Francia y Alemania, en septiembre en los casos de Inglaterra, Italia y México y en Octubre en Estados Unidos y Brasil.

La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela ha señalado que en nuestro país existe un subregistro de casos debido al bajo índice de pruebas moleculares de diagnóstico que se realizan y desarrolló un estudio predictivo sobre la pandemia estimando un incremento sustancial de contagios durante el mes de junio. El médico infectólogo Julio Castro, integrante de la Comisión de Expertos de la Salud de la Asamblea Nacional, explica que las pandemias son fenómenos dinámicos por lo que la cinética de la enfermedad registra índices diversos dependiendo de la tasa de reproducción del vector que la provoca. Amanecerá y Veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (55)

LAS VICISITUDES EN MEDIO DE LA COVID-19 (54)

Estamos arribando a los sesenta días de cuarentena en Venezuela. Los datos oficiales sobre la pandemia indican el curso de un comportamiento moderado frente a lo que lamentablemente ocurre en otras latitudes. Tras la entrada en vigencia de la medida de cuarentena y de aislamiento de los casos detectados el gobierno asegura haber centrado la estrategia en un plan de visitas domiciliarias y de un número creciente de pruebas de diagnóstico. Los indicadores reportados a la OMS dan cuenta de 414 casos contabilizados, cerca de 200 contagiados ya superaron la enfermedad y 10 persona fallecieron.

En país sufre simultáneamente un conflicto institucional, la confrontación política y crisis social. Las condiciones en las cuales la inmensa mayoría de la población soporta la cuarentena son particularmente dramáticas. La precariedad económica es evidente. La gente vive al día, con las limitaciones que supone la imposibilidad de ganarse el sustento, y con las dificultades que implica la indexación de los precios de los productos de la cesta básica a la tasa oficial establecida por el Banco Central de Venezuela. Los programas de distribución de alimentos y las bonificaciones dinerarias gubernamentales resultan insuficientes ante la magnitud de las carencias.

La colectividad, en mayor o menor grado, enfrenta las precariedades de la escasez de agua, la falta de gas, y las interrupciones del servicio de energía eléctrica, y son muchas las familias que lamentablemente las padecen todas juntas. Un problema que se ha vuelto crónico en todo el país es la ausencia de combustible lo que obliga a los conductores a realizar largas colas y pernoctar en torno a las estaciones de gasolina para tratar de reabastecer vehículos, las unidades de transporte de carga y pasajeros y las motocicletas, según sea el caso.

Los niveles de angustia y desesperación se acrecientan. La pandemia ha impuesto la emergencia sanitaria que retiene a millones de personas en sus hogares y ha impactado fuertemente la economía doméstica. Cada día se va imponiendo la imperiosa necesidad de convivir con la Covid-19, lo cual implica, entre otros aspectos, cumplir las recomendaciones en materia de higiene y protección personal, respetar el protocolo de distanciamiento social y mantener la vigilancia epidemiológica. Como cualquiera puede concluir la flexibilización de la cuarentena, por estas calles, depende de condiciones exógenas al curso de la pandemia. Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (54)

LA CURA DE LA PANDEMIA (53)

El mundo entero registra cuatro millones de casos relacionados con la COVID-19. Los equipos médicos de los centros hospitalarios de múltiples localidades atienden a unos cincuenta mil pacientes en estado crítico y cerca de trescientas mil personas han perdido la vida a consecuencia de la pandemia que ha desatado una emergencia sanitaria global.

En medio de la preocupación, de la angustia y del dolor hay, sin embargo noticias alentadoras y, buenas nuevas. El Instituto de Investigación Biológica de Israel, un ente dependiente del Ministerio de la Defensa de ese país anunció que desarrolló anticuerpos neutralizantes para el nuevo coronavirus. En la misma línea de trabajo un equipo de investigadores europeos de la prestigiosa Universidad de Utrecht del Reino de los Países Bajos ha divulgado un experimento sobre anticuerpos que, si bien no erradican el coronavirus, neutralizan la enfermedad.

En Estados Unidos la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos autorizó el desarrollo de estudios clínicos denominados “terapias de plasma convaleciente” recurriendo a los anticuerpos presentes en la sangre de las personas que se recuperaron la Covid-19 con el fin de inducir inmunidad en pacientes que “enfrentan amenazas severas o inmediatas para su vida". En el Hospital Sant Thomas de Londres comenzó un ensayo de plasma sanguíneo en pacientes infectados. En Centroamérica el Instituto Clodomiro Picado un centro estatal de la Universidad de Costa Rica inició la producción de un suero sanguíneo denominado “Medicamento Anti Covid-19”.

Entretanto los expertos de la OMS siguen recomendando los cuatro tratamientos universalmente aceptados para atender a los enfermos entre los que figuran Remdesivir, Hidroxicloroquina, Interferón Beta y la combinación de las drogas Ritonavir y Lopinavir. En el mundo están en desarrollo un centenar de proyectos de investigación en diversos centros de investigación y laboratorios farmacéuticos para encontrar una vacuna que ponga fin a la pandemia. Estados Unidos, China, Inglaterra y Alemania ya dieron inicio a la fase de pruebas clínicas de varios de esos ensayos. Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (53)

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Editorial de El Nacional

Cuando James Story salió de su oficina en enero de 2019 dejó una carta en la que aseguraba que regresaría. Pero no solamente eso, dejó en claro que está convencido de que el pueblo venezolano saldrá victorioso de esta pelea contra un régimen oscuro y delincuencial.

Desde que maneja la oficina de negocios de Estados Unidos desde la capital de Colombia, este diplomático no ha dejado de estar en contacto con los venezolanos que quieren la libertad.

En estos momentos en los que se conoce que el presidente Donald Trump lo propone como embajador para Venezuela poco importa su curriculum como diplomático, que por demás ha sido brillante y al servicio de los intereses de su país, como se espera.

Lo que les importa a los venezolanos es que Story no ha dejado de servir a Estados Unidos, pero con la vista puesta en un pueblo que conoce bien y que sabe que es víctima del peor de los regímenes autoritarios en América Latina.

“¿Qué haces en mi oficina?”, escribió en aquella misiva que dejó sobre su escritorio. Y ese despacho le pertenece, por haber mostrado la mayor de las solidaridades con Venezuela cuando ha necesitado de sus gestiones.

Ha sido pieza importante en lo que se refiere a la ayuda humanitaria. Ha sido una voz de aliento cada vez que los venezolanos sienten que desaparece la esperanza.

https://www.elnacional.com/opinion/que-estas-haciendo-en-mi-oficina/

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Antonio Di Giampaolo

LA POLÉMICA DE LAS PRUEBAS DE COVID -19 (52)

Una nueva polémica ha surgido en torno a la efectividad de las pruebas rápidas de diagnóstico para detección de la COVID-19. El presidente de Tanzania Jhon Magufuli aseguró que remitió, en secreto, pruebas sobre animales, frutas y aceite mineral al Laboratorio Nacional cuyo resultado fue positivo en una cabra, una codorniz y una papaya, tras lo cual suspendió a directivos de la institución. El mandatario cuestionó la calidad de la pruebas suministradas por la OMS y aludió incluso a posible complicidad y sabotaje ante las críticas de la oposición, que aduce manipulación, por los bajos índices de la pandemia de la nación en la costa este del África Central.

El director para el continente africano de la OMS Matshidiso Moeti, desestimó el resultado señalando “que están convencidos que las pruebas no están contaminadas por el virus”. En la polémica terció el director del Centro de Control de Enfermedades de la Unión Africana quien aseguró que “Tanzania está usando las mismas pruebas que el resto de los países del área por lo que “resultaba imposible que solo en su caso se estuvieran presentando fallos”.

Sobre la fiabilidad de exámenes de anticuerpo en sangre para COVID-19 hay observaciones. Una proporción de ellas eventualmente resultan “falsos positivos” o “falsos negativos” durante el periodo de incubación, dependiendo de la carga viral de las personas a quienes se les práctica. Es por ello que se realizan, en momentos distintos, pruebas consecutivas a fin de obtener resultados más certeros. A propósito de esos test cortos la OMS ha desaconsejado su utilización para la aplicación de tratamientos y la toma de decisiones clínicas. La prueba PCR, Reacción de Cadenas de Polimerasa, efectuada mediante un hisopado nasal, reviste mayor confiabilidad.

La confiabilidad de las llamadas pruebas rápidas depende también de la calidad de su elaboración. España, por ejemplo rechazó más de medio millón de pruebas compradas a una firma china y la compañía adujo que los problemas podían derivarse de la recolección incorrecta de las muestras o del uso inadecuado del producto. Otro tanto ocurrió en Turquía que devolvió al proveedor chino unos trescientos cincuenta mil kits de pruebas cortas.

El reporte diario de Worldometers.info da cuanta que Venezuela superó el medio millón de pruebas de COVID-19 y registra la proporción más alta de la región en función a su base poblacional. La inmensa mayoría de esas pruebas son del tipo rápido, fueron suministradas por china y son las que se realizan durante en las visitas domiciliarias de los equipos de salud. Las PCR solo se practican en dos laboratorios y se dispone de un número más reducido de pruebas. La vigilancia y control sobre la pandemia depende de un conjunto de variables, una de las cuales es el diagnóstico. Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CronicasDeCuarentena (52)

TEORÍAS CONSPIRATIVAS SOBRE LA COVID-19 (51)

Una madeja de confusas y contrapuestas argumentaciones ha surgido a consecuencia de diversas teorías que intentan encontrar justificaciones conspirativas, atribuidas a la confrontación entre las potencias mundiales, sobre el origen de la COVID-19. Es así como la pandemia, cuyo origen no sería natural sino producto de una experimentación biológica, se propaga como instrumento de la guerra sicológica en la mente de las personas.

El asunto comenzó cuando ante las acusaciones del presidente norteamericano contra el gobierno chino por el manejo de la COVID-19 un portavoz de Beijing comentó que el virus había sido introducido en el gigante asiático por soldados estadounidenses que participaron en los juegos militares en la provincia de Hubei a finales de octubre del año pasado. Esa declaración contradecía la tesis oficial del gobierno chino sobre el surgimiento natural del nuevo coronavirus en un Mercado de animales en Wuhan.

La administración de Trump ha sostenido que la pandemia tuvo su origen en un laboratorio y que china retardó la información con la complicidad de la OMS. Así surgió el término “virus chino” que fue ripostado por el comité de científicos del Partido Comunista de China señalando que era contraproducente politizar la pandemia. El director de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus ha señalado tras el estudio del genoma del nuevo coronavirus que no hay indicios de manipulación de la cepa que ha sido objeto de análisis. El doctor Anthony Fauci , director del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, y quien integra el equipo de salud de la Casa Blanca, descartó que el coronavirus haya sido creado en un laboratorio.

Una tesis señala que Estados Unidos cultivó el virus, como arma biológica, para destruir la economía de sus rivales y recuperar la hegemonía mundial. Otra elucubra que China sacó provecho de la situación para fortalecer su posición de dominio en la economía mundial y, además con su diplomacia de cooperación aparecer como benefactor ante los países que requieren su ayuda y experticia. Un científico de nanotecnología de la Universidad de Harvard fue arrestado en Boston por recibir dinero a cambio de información suministrada a centros de investigación chinos. Desde principios del mes pasado la doctora. Ai Fen directora del servicio de emergencia del Hospital de Wuhan está misteriosamente desaparecida. En Estados Unidos Bing Liu, un joven médico de origen asiático fue asesinado a comienzos de mes y trascendió que llevaba adelante una investigación independiente sobre la COVID-19 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Un conjunto de países han reclamado a China explicaciones sobre el manejo del caso responsabilizándola de haber encubierto información por lo que han solicitado una investigación internacional in situ. China ha respondido que no es el momento oportuno, que ahora los esfuerzos deben centrarse es controlar la enfermedad y derrotarla. Las teorías conspirativas encuentran eco en el corazón de la gente porque, parafraseando los versos de Ramón de Campoamor, “todo es según el color del cristal con que se mira”.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO

#CrónicasDeCuarentena (51)

LA FLEXIBILIZACIÓN DE LA CUARENTENA (50)

La organización Mundial de la Salud ha alertado sobre el riesgo que implica el desmontaje general de la medida de cuarentena sin diseñar un plan que fortalezca las medidas de prevención, sin hacer seguimiento al comportamiento de la curva de contagio, y sin organizar al sistema de salud para enfrentar eventuales resurgimientos de focos propagación de la enfermedad. La mascarilla llegó para quedarse al menos mientras no surja el antídoto contra la COVID-19.

Islandia, en Europa, ordenó oportunamente la restricción de actividades antes que el confinamiento coercitivo de su población y es el país con mayor cantidad de pruebas diagnósticas en relación con su número habitantes. Taiwán en Asia, a juzgar por las cifras, , manejó con asertividad la situación recurriendo al uso de la tecnología para monitorear a las personas y controlar la pandemia, Nueva Zelanda en Oceanía impuso drásticas medidas y vigilancia sanitaria desde el comienzo lo cual le ha permitido anunciar el control de la covid-19. Nicaragua y Suecia por ejemplo no decretaron cuarentena y países como México y Brasil la acogieron de manera parcial. Entre tanto ya levantaron la medida paulatinamente Austria, República Checa, Dinamarca y Noruega e incluso Irán el país con más fallecidos en toda Asia. En China los ciudadanos de Wuhan soportaron la cuarentena a lo largo de tres meses. Los moradores de la isla japonesa de Hokkaido no corrieron con la misma suerte y luego del aparente éxito inicial un rebrote de la Covid-19 los constriñó al confinamiento nuevamente.

En Panamá reglamentaron una cuarentena muy particular que permite a la gente salir de casa, según el sexo, de manera interdiaria, y cumpliendo franjas horarias dependiendo del terminal del número del documento de identidad. En razón que la cuarentena tampoco puede ser infinita se recurre al desescalamiento gradual y progresivo, adoptando un conjunto de medidas, prácticas y estrategias que conduzcan a una “normalidad vigilada” como se indica en ciertas latitudes o “normalidad relativa” como se explica en otras localidades. El restablecimiento por fases de algunas actividades económicas y la recuperación parcial de la cotidianidad depende en muchos lugares de modos y características particulares. Varias naciones europeas están entrando en esa etapa con Alemania a la cabeza.

En Venezuela la cuarentena se aproxima a los sesenta días de vigencia. La situación por estas calles es que los casos registrados no alcanzan al medio millar de personas, la práctica de visitas domiciliarias de equipos de salud y el número creciente de pruebas parecen mostrar un control sobre la pandemia y la cantidad de fallecidos, según los datos oficiales, se sitúa proporcionalmente entre los más bajos del mundo. La eventualidad de la flexibilización de la medida dependerá del curso de conflictividad política, del desenvolvimiento de crisis institucional, del abordaje de la emergencia social e inexorablemente de la disponibilidad de combustible cuya escasez compromete la movilidad de la gente, el desempeño de labores esenciales y el transporte de carga y mercancías.

¡Amanecerá y veremos!

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LA ETIMOLOGÍA DE LA PANDEMIA (49)

En lo que va de año “Covid-19” es el término más investigado en los buscadores de internet, con más de tres mil millones de requerimientos solo en Google, seguido entre otras palabras de coronavirus, pandemia, y cuarentena, lo cual revela el nivel de interés y de preocupación que la humanidad tiene en torno a la emergencia sanitaria global.

La palabra “pandemia” de origen griego se refiere a la propagación una enfermedad epidémica. Cuando la OMS declaró la pandemia global por el nuevo coronavirus categorizó el contagio generalizado de la COVID-19 en vastas regiones del mundo. A excepción de los casquetes polares en el mundo entero, con mayor o menor rigurosidad, se han reportado casos. A la estadística, de 187 naciones y una treintena de territorios y dependencias en los cinco continentes, entró recientemente la Unión de Comoras un archipiélago en el suroeste africano. Una situación particular es la enigmática Corea del Norte que sigue sin reportar la enfermedad y cuyo polémico líder se dejó ver en un acto público, con prácticas de distanciamiento social flanqueado por funcionarios con mascarillas, Mención especial es Turkmenistán, antigua dependencia de la Unión Soviética que se ha declarado libre de la pandemia, sin supuestamente haberla padecido, y que prohibió el uso del término coronavirus en los medios de comunicación e informes médicos para contener el riesgo de contagios.

Existe un origen religioso asociado al término “cuarentena” que se remonta a la odisea bíblica de los cuarenta días y las cuarenta noches del diluvio universal y el Arca de Noé con lo cual Dios salvó a la especie humana y a las criaturas de la tierra. El término acuñado con el tiempo en latín se vincula a “cuatro veces diez” y después en italiano a “quaranta giorni”. En la época medieval, para evitar la propagación de la peste negra los contagiados eran confinados en aislamiento durante cuarenta días. La acepción actual de cuarentena se relaciona como un periodo especial que puede ser más o menos extenso y que sirve como medida de aislamiento para evitar la propagación de una enfermedad.

En el mundo hay unos siete mil idiomas y dialectos entre los que destacan el mandarín, el inglés, el español, el ruso y el árabe, además de las lenguas propias de los grupos étnicos y jergas de las sectas. La inmensa mayoría de los pobladores del globo terráqueo acusan una angustia que es similar, independientemente de su ideología, credo, raza o condición social. El término cuarentena ha sido internalizado por la gente, unos porque la viven en carne propia y otros, como reza el dicho, porque al ver la barba del vecino arder es conveniente poner la de uno en remojo.

¡Amanecerá y veremos!

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