Pasar al contenido principal

Opinión

Edgar Benarroch

Poncio Pilatos fue el quinto gobernador o prefecto de Judea (para entonces provincia de Roma), detentó el cargo por una década, era italiano de nacimiento y su muerte no está clara cómo ocurrió. Todavía este señor sigue siendo un enigma, hay quienes afirman que nunca existió y fue tan solo creación de la imaginación de aquel tiempo. Mi capacidad de investigación no nada para tanto y concluir en algo, por ello me refiero al Pilatos que la historia y la tradición nos presenta: El hombre que se lavó las manos en momentos decisivos para la humanidad. Pilatos fue designado gobernador por el emperador del Imperio romano Tiberio y cuando ello ocurre ya Caifás Sumo Sacerdote de los judíos y jefe del Sanedrín (Consejo Supremo nacional de los judíos que tenía su sede en Jerusalén, con notable participación e influencia política) que persiguió a Jesús hasta llevarlo a la crucifixión y a los primeros cristianos que continuaron llevando la palabra del Enviado.

Caifás fue el líder de la conspiración política y religiosa para capturar, martirizar y asesinar a Jesús. Desde la resurrección de Lázaro los judíos empezaron a pensar, con Caifás a la cabeza, como atrapar al hijo de Dios y condenarlo, lo veían como un revoltoso que obstaculizaba en gran medida sus intereses políticos y religiosos. Dijo Caifás: "No reflexionáis que os interesa que un solo hombre muera por el pueblo, en vez de que perezca la nación". Caifás fue más político que religioso, fue baboso, acomodaticio y arrastrado a la autoridad romana, lo que le permitió medrar el poder por 23 años. Como todo pusilánime se congraciaba con el gobernador de Judea y con el emperador Tiberio, de allí su larga estancia en el liderazgo del Sanedrín. Su trama consistió en capturar al Redentor y condenarlo, pero como a los judíos les estaba prohibida la crucifixión lo llevaron hasta Poncio Pilatos para que este procediera a ejecutarlo. La crucifixión no formaba parte de la tradición hebrea que prefería la lapidación.

Para lograr la captura de Jesús, Caifás se valió de Judas Izcariote (uno de los apóstoles del Nazareno, dicen que muy inteligente) a quien sobornó con varios denarios de plata; así lo logró y Judas entregó al Señor. Judas es sinónimo de traición, la más grande de la humanidad y también sobre él y su vida poco material de consulta existe. Se cuenta que inmediatamente después del fallecimiento de Jesús fue al Sanedrín, arrepentido, a devolver el dinero del soborno y exclamar que había entregado a un hombre justo. Más adelante se dice que se suicidó ahorcándose o lanzándose a un precipicio; todo esto está en discusión.

Poncio Pilatos , según lo poco que se conoce d él , fue un hombre tosco, sin personalidad, de muy mal carácter, violento y corrupto, tuvo en sus manos la vida o muerte de Jesucristo y prefirió "lavarse las manos" pero condenándolo injustamente. No tuvo el temple y dignidad necesaria para tomar decisiones de acuerdo a su conciencia y buscó como escapatoria consultar a la muchedumbre que se encontraba apostada frente a su recinto y les dijo: Como estamos en tiempo de liberar a un detenido, consulto a ustedes ¿A quién quieren que libere, a Jesús que se dice rey o a Barrabas (despiadado delincuente)? La muchedumbre, manejada por Caifás y el Sanedrin no se hizo esperar, gritó a Barrabas, a Barrabas. Entonces Pilatos deja correr la tortura, vejámenes y crucifixión del Nazareno y opta de la manera más olímpica e irresponsable de lavarse las manos y dice no ser responsable de la sangre de Jesús. Ese es el Pilatos que la historia recoge y que nos muestra un hombre sin personalidad, sangriento e irresponsable además de sumiso al Emperador y su gente.

Solo el evangelista Mateo dedica algunas consideraciones sobre la existencia de Pilatos, los otros no lo nombran para nada. Por eso conocemos poco de él, no sabemos con exactitud ni siquiera cómo murió, algunos dicen que fue asesinado. En fin, su existencia sigue envuelta en un gran misterio.

¿Quién o quiénes son los responsables del martirio y muerte de Jesucristo? ¿Son los judíos que lo persiguieron y acusaron? ¿Fue Pilatos que pudo haber salvado la vida del Redentor? ¿Pilatos recibió instrucciones de la jefatura del Imperio romano? Pero bien, para los que tenemos fe inquebrantable todo lo que contiene esta nota estaba escrito y esa fue la voluntad divina. Sin embargo, dejo estas interrogantes para el estudio e investigación, sobre todo en quien o quienes cae la responsabilidad de la tortura y muerte de Nuestro Señor, si fue individual o colectiva.

Es verdad que los judíos persiguieron y acusaron injustamente a Jesús, pero el que provoca su crucifixión fue Pilatos por su indignidad, irresponsabilidad y carencia de conciencia. Los judíos, como se ha dicho, hubiesen llegado solo a apedrearlo, quizás hasta la muerte, pero no fue así, fue lo que Pilatos decidió. No pretendo enfrentar creencias ni exculpar o culpar a nadie, solo doy mi punto de vista sin ningún ánimo polémico Entre tanto la historia y la tradición nos conduce a pensar que son los judíos sobre quienes cae la responsabilidad exclusiva de la muerte de Jesús, que Poncio Pilatos fue el hombre que se lavó las manos, que Judas fue el gran traidor y que Caifás fue el siniestro líder del Sanedrín.

 4 min


Mariza Bafile

Al enfrentarnos con una pandemia que mata cada día a millares de personas y nos obliga a quedarnos encerrados en nuestras casas, las personas van sacando lo mejor y lo peor de sí mismas. Junto con gestos de solidaridad, conversaciones en los balcones entre vecinos antes casi desconocidos, aplausos a los sanitarios por su labor realmente heroica y canciones para desahogar angustias y llenar soledades, también hay quien decide comprar armas y proyectiles para defenderse de posibles robos o agresiones, quien profundiza su xenofobia y quien descarga su violencia sobre los más débiles.

De igual manera están reaccionando los gobiernos. Hay quien, como Viktor Orban en Hungría, aprovecha para dar un golpe de estado con la anuencia de un Parlamento que aprobó una ley que le permite gobernar con poderes excepcionales por un tiempo indeterminado, o quien, como el Premier filipino Rodrigo Duterte, da rienda suelta a su violencia ordenando a los policías y militares disparar a matar contra quienes violen la cuarentena. Pero también hay quien, como el Primer Ministro de Albania Edi Rama, a pesar de la emergencia en su propio país, decide enviar a médicos y enfermeros a Italia o quien, como el Consejo de Ministros de Portugal, aprueba una medida para regularizar a los inmigrantes en proceso de obtener su residencia, con el fin de permitirles acudir al Servicio Nacional de Salud al igual que cualquier ciudadano portugués.

Como siempre, en situaciones de emergencia, quienes más sufren son los sectores más vulnerables y con menores recursos. Entre ellos uno de los primeros lugares lo ocupan los migrantes quienes huyen del hambre y de la violencia y terminan en situaciones iguales o peores, atrapados en esas fronteras que soñaron cruzar. Atascados en los albergues que no reciben ayuda de los gobiernos y sobreviven gracias a la solidaridad de las personas, para ellos el virus Covid19 puede tener el mismo efecto letal de una bomba.

Ni el Presidente Donald Trump, cuyo mayor objetivo es su reelección, ni el Presidente de México Manuel López Obrador, quien con tal de no enemistarse con el coloso del norte sucumbe sin chistar a sus dictat, consideran una prioridad la vida y la salud de los migrantes, en su mayoría centroamericanos, obligados a vivir en condiciones infrahumanas.

La administración de la Casa Blanca más bien está aprovechando este momento de emergencia para agudizar medidas vueltas a restringir el flujo inmigratorio en Estados Unidos. Decidió así agilizar la expulsión inmediata de los inmigrantes ilegales, paralizar los trámites para las peticiones de asilo, posponer las audiencias legales y cerrar varias Cortes migratorias. Como denuncian algunas organizaciones de derechos humanos, Trump está aprovechando la emergencia para limitar los derechos de los migrantes. Un objetivo fundamental de su proyecto político.

Preocupado por el rebote negativo que puede tener la grave situación sanitaria que vive el país, la crisis económica que llegará inevitablemente y las críticas a su gestión en esta etapa de emergencia, está buscando con afán escapatorias que le permitan distraer a sus seguidores y en lo posible a ampliar su base electoral.

Nada mejor que endurecer la lucha hacia el gobierno de Venezuela para lograr ambos objetivos. Y así, tras un largo tiempo durante el cual se limitó a enfrentarse más con palabras que con hechos a la grave situación de Venezuela, de repente decidió acusar a Maduro y otros miembros de su entorno de narcotráfico, a poner una talla sobre sus cabezas y, como si esto no fuera suficiente, a desplegar barcos de guerra en el Caribe cerca de las costas venezolanas.

Ni decir que, si de verdad su objetivo fuera la guerra al narcotráfico, debería organizar una operación mucho más amplia que involucrara tanto a los países productores como a los que favorecen su tránsito y distribución.

Es verdad, el régimen de Nicolás Maduro así como antes el del Hugo Chávez, tienen la enorme responsabilidad de todos los males que están sufriendo los venezolanos, desde la pobreza que ha llegado a índices alarmantes, hasta la carencia de medicinas, la destrucción del sistema económico, educativo y sobre todo sanitario. Muchos deseamos que haya un cambio de gobierno con la esperanza de que el país poco a poco pueda volver a reconstruirse. Sin embargo, en este momento la población de Venezuela necesita ayuda y no guerra.

El Covid19 llega en un país de rodillas, y quien sufre son sus ciudadanos. No aquellos que se han enriquecido con la corrupción y el narcotráfico, ellos caerán de pies pase lo que pase, sino los que desde hace veinte años luchan para sobrevivir.

Son ellos quienes pondrán los muertos cuando les toque enfrentarse a esta nueva enfermedad. Y estarán solos, más solos que nunca.

ViceVersa

abril 6, 2020

@MBAFILE

https://www.viceversa-mag.com/campana-electoral-con-covid19/

 3 min


Con voz propia

Con régimen militar que usurpa Poder desde hace un año, se desata en la hoy depauperada Venezuela la funesta crisis de la peste china que causa 1 millón 400 mil víctimas, con 81 mil muertos en 131 países. Predominan en EEUU, 356.623 casos y 10.516 muertos; España, 135.032 con 13.169; Italia, 132.547 y 16.523; Alemania, 100.186 y 1.590 muertos.

China Imperial comunista potencia, industrial y militar donde se originó la pandemia, está en 6to lugar con 81.708 casos y 3.331 muertes, debajo de Francia 93.780 con 8.078 fallecidos.

Presidente legítimo aceptan a Juan Guaidó como interino 60 países ante unos 20 del usurpador Nicolás Maduro. El admitido presenta Plan de Gobierno Nacional de Emergencia para proteger a los venezolanos, a la par que EEUU formula transición de gobierno sin Maduro y sin Guaidó, que el invasor rechaza.

La propuesta estadounidense que bien puede editarse y ponerse en circulación para que la sociedad tenga la información y confirme, sin intermediario, como "Marco Democrático para Venezuela".

El Poder será ejercido por un consejo de Estado de 5 miembros, hasta elecciones programadas para fines de 2020. Cuatro del Consejo serán designados por la AN y el quinto escogidos por ellos fuera de poderes, se desempeñará como Presidente interino.

Prometen disolver la Asamblea Constituyente y liberar presos políticos.

Las fuerzas militares extranjeras (entiéndase de Cuba y Rusia), tendrán que abandonar el país. La comisión bipartidista dentro de la AN se desarrolla para crear soluciones rehabilitar la economía y refinanciar la deuda. El ministro y viceministro de la Defensa, el jefe del Comando Estratégico Operacional, además de otros funcionarios, mantendrán sus puestos mientras esté vigente el gobierno de transición.

Autoridades estatales y locales también estarán vigentes durante dicha transición.

Para Luis Almagro, Secretario General de la OEA, la propuesta es válida para salir de la «dictadura usurpadora».

Sigue en aprobación del postulado, el Grupo de Lima que reiteró igual llamado a la comunidad internacional para que "envíe un mensaje claro e inequívoco de poner fin a la crisis que padece el pueblo venezolano, agravada con la pandemia del Covid 19".

Vocera de la Unión Europea, Virginie Battu Henriksson declaró que apoya todos los pasos para un proceso genuino hacia una resolución pacífica y democrática de crisis venezolana, basada en elecciones creíbles y transparentes. Se proponen contribuir activamente ese objetivo.

De primeros mensajes de apoyo a su plan de Gobierno de Emergencia, Guaidó, agradeció los de Portugal y Georgia que igual se pronuncian por transición hacia la democracia.

El paisano apropiado del Poder aprovecha la pandemia para ensañarse contra instituciones y países que lo adversan, tales son los casos de EEUU y los fronterizos Colombia y Brasil afectados por la diáspora de 6 millones de venezolanos. Acosa a parlamentarios que pasan de 60 exiliados y presos.

Arrecian la persecución con encapuchados. Alegando descubrir víctimas de la peste china, allanan y saquean hogares.

Foro Penal informa que de 334 Presos Políticos, 33 lo fueron en cuarentena.

Buena noticia: James Story, encargado de negocios de EEUU en Venezuela, aseguró dentro del régimen estudian el Marco para Transición Democrática.

La dirigencia debe dejar la desunión manifestada en el sofisma de las patas o pies del gato. Se distraen con la explicación que se trató de vislumbrar con Don Quijote de la Mancha, que en vez de los cinco pies usa la de tres pies del gato. En ambiente coloquial se dice que quinta pata es su cola, con la cual se comunica y guarda equilibrio.

Al MARGEN. El grito de ¡allá va el ladrón! ¡Atrápenlo! es modus operandi adoptado por el narco régimen. Para distraer y generar confusión «¡Ábrete, Sésamo!» exclaman los alacranes para entrar en la banda. Abusan del poder que ostentan, pero «Ciérrate, Sésamo», vendrá.

jordanalberto18@yahoo.com

 2 min


Ante la epidemia que azota al mundo he recordado a un consultor agrícola brasileño, José De Sousa, quién en una de sus entonces frecuentes visitas a principios de siglo, al ser consultado sobre cuando veríamos en Venezuela algunas de las innovaciones internacionales de las que hablaba, decía, palabras más, palabras menos, “cuando me digan que el mundo se va a acabar me vendré a vivir a este país, porqué aquí las cosas, según mi experiencia, pasan mucho después que en el resto de las naciones”. Ojalá su apreciación se demuestre errada y aunque sea solo en este aspecto, los venezolanos estemos sufriendo la enfermedad al mismo ritmo epidemiológico que nuestros congéneres del resto del mundo y que las cifras que se nos ofrecen representen fidedignamente nuestra realidad.

Ante el temor fundado de que esto no sea así, algunos sectores importantes, respetables en su mayoría, claman por una tregua en el panorama político nacional para que ella nos permita enfrentarnos al terrible escenario que se avizora.

Permítaseme diferir, con respeto, en cuanto a la validez del término utilizado. Tregua se contempla cuando hay dos bandos en guerra o en encarnizado enfrentamiento, mientras que la realidad que vivimos es una situación de desastre generada por una minoría, cada vez más notable, apoyada en la fuerza de las armas, las legales y las otras, quienes han conducido al país a tal estado de precariedad que hoy, algo tan importante como el virus, seguro tendrá resultados muchos más desastrosos, inclusive para los que lo sobrevivan (esperamos que sea la mayoría y por supuesto, estar en ella).

La epidemia nos encuentra en un estado de desnutrición generalizada, que solo puede aumentar ante las dificultades para transportar los alimentos (los pocos que producimos y todos los que importamos), por la falta de combustibles (que no refinamos ni podemos importar), así como la terrible realidad que representan los productos alimenticios que están a nuestro alcance físico, pero que no se pueden adquirir por lo poco que ganamos los que tenemos la “suerte” de contar con un sueldo o una pensión. ¿Qué decir de los que tienen que ganarse diariamente el sustento con lo que cobran, si es que logran trabajar en estos momentos de aislamiento social y confinamiento físico?

Ni pensar en las condiciones de nuestros centros de salud; ya eran insuficientes para atender necesidades en momentos de normalidad sanitaria y hoy preocupa, al ver lo que está pasando en otros países, el imaginarnos todo lo que tendría que haber en ellos para aguantar los embates de este virus agresivo.

No hay excusas para la mala situación en la que nos encuentra esta emergencia sanitaria; los países interesados en lo que pasa en Venezuela se han encargado de ratificar de manera pública, y a través de los medios de comunicación social internacionales, que no existe ninguna restricción ni mucho menos veto, a las compras que podamos hacer en el exterior para sobrellevar la crisis de alimentos y de insumos sanitarios, y en cuanto a combustibles, hace ya mucho tiempo que dependemos de lo que traemos de fuera para poder mover los vehículos y hacer funcionar el equipamiento del sector productivo que sobrevive. Lo que no hay es dinero para importar y no lo habrá mientras se mantengan en sus cargos los que hoy, impropiamente, dicen administrar el país.

En consecuencia, no hay que dar tregua a las gestiones que conduzcan a un acuerdo que permita el cambio del ejecutivo nacional actual por un gobierno de emergencia que facilite la unidad en torno al combate del coronavirus y el comienzo del ineludible proceso de reconstrucción. Gobierno que entienda que hay que actuar como equipo honesto y capaz, sin individualidades iluminadas, por encima de intereses partidistas y grupales, conciliando posiciones y tomando las difíciles decisiones que demandan las dramáticas realidades sociales y económicas que venimos viviendo desde hace años y que hoy, con la llegada del famoso e indeseable huésped, solo se han puesto mucho mas en evidencia.

Hoy es tarde y mañana se ve muy lejos, pero habrá que seguir intentándolo hasta lograrlo.

 3 min


Sergio Gómez Maseri

Para hablar de drogas y Venezuela quién mejor que William Brownfield, por casi una década encargado de la política antinarcóticos de EE. UU. en el Departamento de Estado y embajador de su país ante Caracas.

En entrevista con este diario, Brownfield analiza la nueva estrategia de Washington para forzar la caída del régimen de Nicolás Maduro y dice que, en cierto sentido, lo anunciado la semana pasada es la aplicación de la llamada ‘opción militar’ en este Siglo XXl.

Advierte, a su vez, que el plan de transición a la democracia en Venezuela que presentó EE. UU. exige la salida total tanto del Eln como de las disidencias de las Farc, incluyendo a sus líderes que llevan años escondiéndose bajo la sombra del chavismo.
Algunos ven en el despliegue de fuerzas anunciado la semana pasada un preludio de lo que sucedió en Panamá a finales de los años 80. ¿Es eso lo que está pasando?

Es peligroso interpretar de esa manera lo que sucedió, especialmente para aquellos en Venezuela y para la oposición creer que están próximos a ver una especie de intervención internacional como esa que menciona. No creo que eso vaya a suceder y es importante que la oposición siga concentrada en los pasos que deben tomar para acabar con esta tragedia. No deben contar con que EE. UU. u otro entrará a solucionarles los problemas que tienen.

¿Lo que quiere decir es que no hay apetito en Washington para una intervención de esta naturaleza?

Lo que diría también es que no estamos en 1989. Han pasado 31 años y hay muchas opciones militares que no se parecen a las del último siglo y no requieren miles de soldados desembarcando en las playas de Venezuela y marchando hacia Miraflores.

Hay formas de hacer intervenciones indirectas o usando tecnología, de causar trastornos a la cadena de mando, de establecer zonas humanitarias en la frontera o de ataques de precisión que se pueden lanzar desde miles de kilómetros de distancia si se quiere mandar un mensaje sin poner en riesgo a la población. No es que no exista apetito de ningún tipo. Lo que hay son muchas opciones disponibles que son diferentes a esas que se mencionan.

Pero EE. UU. ha dicho que esto es una operación eminentemente antinarcóticos. ¿Lo que usted nos dice es que quizá es más que eso y va dirigido a sacar a Maduro del poder?

Puede ser parte de esa misma aproximación. Es algo que se hace por fuerza del territorio de Venezuela en aguas y espacio aéreo internacionales y que se hace entre muchos países entre ellos Gran Bretaña, Holanda, Francia y valga decir, Colombia. Se está usando mucha tecnología en lugar de una gran fuerza para lograr sus objetivos y está diseñada para enviar un mensaje y golpear a aquellos en Venezuela que usan su posición para lucrarse con millones de dólares provenientes de actividades criminales.

Es la aplicación de la opción militar en el contexto del siglo XXl. Es por eso, además, que pienso que se deben mirar los tres anuncios hechos por EE. UU., en estos días (despliegue naval, cargos por narcotráfico contra Maduro y su entorno y el plan de transición a la democracia que presentó el Departamento de Estado), como un paquete de acciones con un mismo fin.

Se deben mirar los tres anuncios hechos por EE. UU., en estos días como un paquete de acciones con un mismo fin

¿Explíquenos como se relacionan esas tres medidas?

En su conjunto mandan un mensaje, y este es que las cosas se van a poner mucho más difíciles para el régimen, para Maduro y sus aliados, pero que hay una salida, una hoja de ruta que permite salir de esta situación y que es democrática, que es aceptada para una mayoría de países y que ofrece a la mayor parte del círculo de Maduro una amnistía. De eso se trata.

¿Qué les dice a los que piensan que la única razón por la que el presidente Donald Trump está apretando en Venezuela es porque quiere asegurar una victoria en la Florida, donde viven muchos venezolanos exiliados y el tema es popular entre el anticastrismo?

Aunque no es imposible, en este momento EE. UU. está en medio de una pandemia mundial y creo que pocos están pensando en eso. Sin duda es un mensaje político, pero para Maduro y su gente. Y es que aun si no quiere salir de manera voluntaria hay un marco desarrollado que permite hacerlo a un lado y que le garantiza a los que lo hagan que pueden sobrevivir a esto sin que se les castigue por lo que hicieron en el pasado.

Hay quienes dicen que la estrategia tiene serias contradicciones por que al parecer elimina cualquier incentivo para Maduro y su entorno de negociar ahora que saben que su futuro puede ser una cárcel en EE. UU.

Cuando salieron los encausamientos, que fue lo primero del ‘paquete’ que se conoció, debo decir que me tomaron por sorpresa dado el momento en el que estábamos. Pero ahora que conozco los otros componentes de la estrategia, ya no tanto. Era muy probable, como bien dice, que Maduro no aceptara, y ya lo hizo. Él sabe que todavía tiene opciones, como tomar una avión para La Habana o para Moscú. Y eso no lo cambia el hecho de que acaba de ser acusado por una corte en EE. UU.

Pero el mensaje no era solo para él sino para la jefatura militar, para líderes chavistas, para gobernadores, de que existe una salida del problema. Y esa salida no tiene que suceder ya. El marco es una oferta que pueden tomar en dos meses o en 6 meses o en un año o cuando las condiciones se den.

¿Cree usted que esas acusaciones por narcotráfico pueden hacer parte de una eventual negociación con Maduro o son definitivas y permanecerán por siempre?

Hoy no están sobre la mesa y no hacen parte del plan de transición. Usted conoce el sistema legal de este país. Cuando el Fiscal General o un fiscal presentan un encausamiento, eso quiere decir que tienen suficiente evidencia para llevar el caso a juicio y creen que pueden obtener una condena. Dicho eso, el mismo sistema permite que quien presentó esa acusación, en este caso el Fiscal General, los retire o decida no enjuiciar. Su potestad es absoluta.

En entrevista con este diario el exsubsecretario de Estado para el Hemisferio Roger Noriega decía que el plan de transición ofrecido por EE. UU. equivale a un “ablandamiento” de Washington frente a Maduro, pues hasta le permite participar en elecciones futuras. ¿Qué opina?

La oposición cree que han sido quemados ya en tres ocasiones cuando recurrieron a la comunidad internacional como mediadores para un diálogo con Maduro y por eso no confían en otro proceso semejante. Ahora, con la estrategia de EE. UU., se acusa a la cabeza del Estado de narcotráfico y se ofrece un precio por su captura (15 millones de dólares). Eso lo que asegura es que Maduro no pueda permanecer ni regresar a Venezuela nunca más. Es poco probable que quiera quedarse cuando sabe que hay una recompensa por su captura. Y creo que precisamente por eso que el presidente interino, Juan Guaidó, apoya este plan. Porque los cargos y la recompensa son la garantía de que Maduro no se quedará en el país.

El objetivo central de toda la estrategia parece ser el misma de siempre pero que hasta ahora no se ha logrado: romper el respaldo de las fuerzas armadas a Maduro. ¿Cree que ahora si se pueda lograr?

El plan tiene muchos componentes pero no hay duda de que ese es uno muy importante. Y creo que ahora con el coronavirus, que en Venezuela será una tragedia porque no tienen un sistema de salud, el punto de inflexión está más cerca.

Ahora con el coronavirus, que en Venezuela será una tragedia porque no tienen un sistema de salud, el punto de inflexión está más cerca

¿Qué mensaje ve en todo esto para el Eln y las disidencias de las Farc, cuyos miembros fueron incluidos en los encausamientos del Departamento de Justicia?

El plan de transición exige la salida de todas las fuerzas externas de Venezuela. Si bien la mayoría de personas vio en eso una referencia a personal de Cuba y Rusia, también está dirigido a las disidencias el las Farc y el Eln, de los que hay miles en Venezuela. Para ellos debe haber cero espacio y deben salir de inmediato y eso quedó clarísimo en el plan.

Una vez se restaure la democracia y el régimen salga, se acabará también la protección que han recibido por más de dos décadas en ese país para avanzar en su agenda criminal. El negocio del narcotráfico se les va a acabar y todos los que han buscado refugio en este país tendrán que abandonarlo.

07 de abril 2020
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/entrevista-a-wiliam-brownfi...

 7 min


Abuso del conocido latinazo porque debe ser emblemático para quiénes se formaron como militares. Cuando Julio César cruzó el Rubicón, sabía que no había vuelta atrás y que le tocaría irremediablemente enfrentar las tropas de Pompeyo para poder imponerse en Roma: la suerte estaba echada.

Todo hace pensar que el presidente Trump no se echará para atrás en lo que respecta al despliegue naval frente a Venezuela, antes de ver cumplido su objetivo de sacar a Maduro. Tendría un costo político que haría peligrar su reelección, sobre todo con relación al voto latino en un ”swing state” tan importante como Florida. En momentos en que no las tiene todas consigo por su manejo ineficaz ante la pandemia del Covid-19, difícilmente puede darse el lujo de traicionar las expectativas generadas en tan decisivo espectro del voto. Eso sí, escogerá el mejor momento para su acción, probablemente solo uno o dos meses antes, para evitar el costo electoral de cualquier imprevisto que amargase en el tiempo el éxito de la misión. Esta espera, por demás, dará tiempo a que “madure el entorno de Maduro” y ocurran defecciones, y se recabe inteligencia para reducir el riesgo y los costos de una operación quirúrgica que se cobijaría como el apresamiento de un criminal indiciado por el Depto. de Justicia como narcoterrorista.

La Fuerza Armada venezolana en absoluto está en condiciones de enfrentar tal acción. Años de corrupción, desidia y descomposición la han dejado sin capacidad de movilización, con pocos pertrechos y con la tropa desmoralizada y pasando hambre. Por demás, las líneas de mando con los que dirigen tropas no son de confiar, hastiados como están de los continuos abusos y fechorías de la cúpula.

Esto lo saben Maduro y sus amos cubanos. De ahí que, en sus bravuconerías al estilo Noriega, no hay ninguna “madre de la todas las batallas” --recordemos a Sadam Hussein, quien sí tenía con qué—ni nada por el estilo, sino la referencia a una “furia bolivariana”. Y en una patética carta “al pueblo de EE.UU.” se cae a embustes advirtiéndole que puede verse arrastrado a “otro Vietnam” por Trump. Como agente cubano que es, sigue consiguiendo la manera de enviarles a la isla el gasoil que tanto le falta al transporte de alimentos en Venezuela, pero tiene el cinismo de señalar ahí que no acepta “..un tutelaje internacional que viole nuestra soberanía” (¡!) Naufragando en el mundo ficticio que se ha construido, pone al ministro Casto Soteldo –militar también, ¡cuando no!— a hacer de payaso con la aseveración de que unas tusas de maíz detendrán la marcha de los “tanques invasores” (¡!) Todo indica no harán falta.

¿Y qué cosa es esa “furia bolivariana”? Obviamente no es el “pueblo en armas” como gusta alardear el fascismo. Son bandas paramilitares compuestas por malandros, colectivos, y esbirros de la FAES, DCGIM y del SEBIN. Es decir, la verdadera amenaza es el pandemonio que podrá resultar al encontrarnos frente a unos forajidos sin escrúpulos, valores, ni ley, una vez salga el usurpador del poder.

De ahí la insistencia en la responsabilidad que tienen los elementos sanos de la Fuerza Armada venezolana en estos momentos críticos. Alea jacta est, debe indicarles que la única salida admisible es buscar la manera de evitar el desenlace de lo que, de otro modo, parece inevitable. Es hora de forzar una negociación que asegure la salida de Maduro antes de que los gringos accionen sus medidas, y pueda abrírsele la puerta al Consejo de Estado propuesto. La garantía de una corporación militar cohesionada en torno a una transición democrática pacífica, que restituya los derechos constitucionales y pueda concertar la ayuda internacional requerida para parapetear el sistema sanitario ante la pandemia y poder comenzar la reconstrucción de este país tan devastado, podrá asegurar que se evite la anarquía y el despelote con que Maduro amenaza dejarnos cuando, como es de prever, sale de Miraflores.

¡Que el recogimiento espiritual que suele inducir la Semana Santa los ilumine!

Economista, profesor (j) de la Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

 3 min


Leopoldo López Mendoza

Tres personas con tapabocas caminan frente a un mural de Hugo Chávez, el 3 de marzo en Caracas, Venezuela.Rayner Peña R. / EFE

El esfuerzo por afrontar la crisis de la Covid-19 en Venezuela es inseparable de la lucha en contra de la dictadura. No son, como intenta promover el régimen, ámbitos que puedan resolverse separadamente. Ni se podría, tampoco, entregar recursos financieros o de otra índole, a un dictador que roba todo cuanto encuentra a su paso: un poder que ha demostrado su naturaleza delincuente.

No es posible enfrentar la pandemia sin enfrentar al dictador. Y ello, en lo esencial, porque la responsabilidad absoluta de la debacle venezolana es de Nicolás Maduro. A esta hora, cuando los contagios avanzan en todo el país, la dictadura y la pandemia constituyen para los demócratas un único y simultáneo objetivo.

Tanto los sistemas de salud como los servicios públicos y la industria petrolera han sido destruidos y saqueados por el régimen. El país, que por su población debería contar con, al menos, 100.000 camas hospitalarias, no alcanza las 15.000. Es decir, la capacidad está hoy muy por debajo del 20% mínimo necesario. Más alarmante aun, es el dato de la disponibilidad de UCI con respiradores mecánicos: solo 84 en el sector público y 120 en el privado. Apenas 200 unidades para responder a una enfermedad que ataca el funcionamiento de los pulmones y que si llegara a afectar a la mitad de la población como se estima en la mayoría de los países, se requerirán al menos 150.000 atenciones en cuidados intensivos.

La narcodictadura ha convertido la pandemia en su escudo humano

Las denuncias y testimonios de médicos, paramédicos, sindicatos y usuarios de los hospitales son unánimes: el sistema hospitalario venezolano está en ruinas. Muchos no tienen agua —léase bien: hospitales sin agua—, el más elemental e imprescindible recurso para la acción sanitaria y el insumo básico para la recomendación elemental: lavarse las manos. En la mayoría son recurrentes los fallos del servicio eléctrico —léase bien: hospitales sin energía eléctrica—. Todos, absolutamente todos, carecen de los insumos mínimos básicos para atender a los pacientes y para proteger a los profesionales de salud. No hay batas, gorros, guantes, mascarillas, provisiones de alcohol, jabón y demás artículos para evitar la multiplicación acelerada de los contagios. No hay medicamentos —léase bien: hospitales sin medicamentos—. No hay desinfectantes. El único recurso con el que cuentan, es la voluntad de los trabajadores de la salud, que ahora mismo se preguntan cómo harán para salvar las vidas de los enfermos, cuando la mayoría tiene dificultad para llegar a su centro de salud por la falta de combustible que ha paralizado al país durante los últimos días. Han sido las políticas encabezadas por Maduro las que han creado esta hecatombe.

La preocupación que me impulsa a escribir este artículo no se origina solo en la catástrofe del sistema público de salud. En el centro de nuestra angustia está el crecimiento de la precariedad, el cada vez más acusado deterioro de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los venezolanos. Tenemos los demócratas de Venezuela y del mundo que pulsar el botón de alarma cuando leemos que menos del 7% de la población dispone de agua potable constante y que casi el 18% no la recibe nunca. Hay que pulsar el botón de alarma cuando leemos que menos del 10% recibe un servicio eléctrico constante. Hay que levantar la voz en todos los escenarios, para decir que solo el 6% de la población tiene acceso garantizado a los alimentos necesarios para vivir. Hay que hacer lo indecible para llamar la atención del mundo, para advertir de que, ahora mismo, menos del 1% tiene acceso al combustible. Lo repito: la responsabilidad exclusiva de la casi inexistencia de servicios públicos y de combustibles es del dictador.

Debemos actuar sin demoras para evitar que la enfermedad arrase el país

Debo agregar que, en nuestro país, el 87% de las familias no tienen el dinero que les permita quedarse en su casa sin salir a la calle en búsqueda de sustento. Ni un día. No tienen alimentos en sus alacenas, ni desinfectantes, ni jabón, ni agua —insisto en ello—. Al menos dos tercios, tienen una edad biológica que no se corresponde con el tiempo real de vida: sus cuerpos han envejecido, producto del hambre, las enfermedades y las condiciones en las que viven. Un cuerpo desnutrido es campo fértil para el virus.

La primera ola de la Covid-19, que tuvo su epicentro en la región asiática, enseñó el papel precioso que la información cumple como una barrera a la enfermedad. La segunda ola, en pleno desarrollo en Europa, ha puesto a prueba las capacidades de respuesta de Gobiernos y sistemas sanitarios. En ello consisten sus principales lecciones. La tercera ola, de la que Venezuela es parte, tiene sus principales focos en América Latina y África, donde la diseminación del virus podría sobrepasar las peores previsiones. Una tercera ola que apenas comienza y que la OMS ha recomendado a los países en desarrollo a “prepararse para lo peor”.

¿Qué acciones ha tomado la dictadura de Nicolás Maduro para responder a la acción de la Covid-19? En primer lugar, hacer chistes y minimizar el peligro y crear una falsa expectativa de control. A continuación, mentir: afirmar, con arrogancia, que el Gobierno dispone de todos los recursos necesarios. Luego, aprovechar la coyuntura, para pedirle a su denostado Fondo Monetario Internacional, 5.000 millones de dólares. De seguidas, militarizar el país y convertir la venta de combustible en una —otra— gigantesca red de corrupción y controles políticos, y lo más grave, ha arreciado la represión metiendo presos a médicos y periodistas que se han atrevido a alzar la voz, así como a muchos miembros del equipo cercano del presidente Guaidó, cuya persecución ha cobrado mayor intensidad durante la pandemia. Nadie puede llamarse a engaño: la narcodictadura ha convertido el coronavirus en su escudo humano, en su herramienta, en la excusa que necesitaba para prolongar la usurpación, aumentando el control social y la represión.

Un Gobierno de emergencia podrá habilitar los recursos necesarios

Maduro se ha fundido con el virus. Son una misma entidad, a la que no es posible conceder una tregua. Hay que combatirla en todos los terrenos, sin descanso. Tenemos la responsabilidad de actuar sin demoras para evitar que la pandemia arrase a Venezuela. El Gobierno Interino, bajo el liderazgo del presidente Juan Guaidó ha planteado una ruta para la solución:

1. Conformar un Gobierno de Emergencia Nacional con representación de todos los sectores del país. Para que sea ajustado a nuestra Constitución y pueda reinsertarse plenamente en la comunidad internacional, no puede ser conducido por imputados con cargos de narcotráfico o terrorismo, ni por violadores de derechos humanos.

2. Delegar en el Consejo de Estado las competencias ejecutivas para atender la emergencia, hasta la celebración de elecciones presidenciales libres.

3. Una vez constituido el Gobierno de Emergencia, se levantarán progresivamente las sanciones.

4. Fortalecer la presencia y capacidad de acción de agencias internacionales humanitarias y de derechos humanos en territorio venezolano.

5. Aprobar una Ley de Garantías que genere los mecanismos para garantizar la estabilidad nacional y la atención y reparación de las víctimas.

6. Ejecutar un plan de emergencia nacional con apoyo humanitario y financiero internacional que permita dotar a los hospitales de insumos médicos, ayuda humanitaria alimentaria, subsidios directos para la población más vulnerable, importación de gasolina y gas para abastecer al país, facilitar el acceso al agua, entre otras prioridades.

7. Realizar elecciones libres en un plazo no mayor de 6 a 12 meses, imprescindibles para resolver la crisis política y retomar el hilo constitucional y democrático de Venezuela.

Esta propuesta es incluyente, goza con amplio apoyo de la comunidad internacional y está dirigida a todos los sectores, tanto a los sectores democráticos y a quienes hacen vida dentro del Estado venezolano, en particular en el ámbito militar, e incluso a aquellos quienes siendo del círculo cercano del dictador y dándose cuenta de que este está perdido, decidan evitarle más traumas a nuestro pueblo a cambio de algunos beneficios que la justicia internacional ha manifestado estar de acuerdo en dar.

La propuesta ha recibido el pronto apoyo de Estados Unidos y de países de Europa y América Latina, que ya suman un total de 47 países. Ese Gobierno de emergencia podrá habilitar, muy rápidamente, los recursos financieros necesarios y la ayuda de las agencias internacionales para la enorme tarea que sería necesario abordar.

Pero, debo insistir en esto, es una sola lucha: contra esa entidad única y asesina que conforman la dictadura y la pandemia.

Leopoldo López, político venezolano, encarcelado en 2014, desde abril de 2019 está resguardado en la Embajada de España en Caracas. Es coordinador del Centro de Gobierno de Juan Guaidó.

El dirigente opositor venezolano, refugiado desde abril de 2019 en la Embajada de España en Caracas, plantea en esta tribuna, la primera que escribe desde entonces, una propuesta a todos los sectores políticos para salir de la grave crisis por la que atraviesa el país

https://elpais.com/internacional/2020-04-06/venezuela-enfrenta-dos-virus...

 7 min